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Fuelle de madera

por Raul Ybarra

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Viernes 1.30 p.m. 

San Agustín el Alto.

Oaxaca, México



Llegue a este poblado después de viajar en un autobús de segunda clase durante hora y media bajo los rayos candentes del sol. Sabía que en este lugar encontraría un tianguis, el cual es una plaza de comerciantes que disponen sus mercancías de pueblo en pueblo un día a la semana, y en esta ocasión le había tocado a San Agustín el Alto.

 



Al ir deambulando entre los puesto de comerciantes, me encontré con las herramientas de agricultura que fabrican los herreros locales con técnicas mucho muy antiguas. Estaba buscando un hacha de cuña, la cual había visto con anterioridad en el Museo de la ciudad ya que era un diseño que por su forma y disposición de la hoja de metal, se me figuraba mucho la manera en como se pudo haber utilizado en la época prehispánica las hachas de cobre y bronce fabricadas por las culturas tarascas y mixtecas.

El diseño de esta hacha es realmente muy sencilla, ya que solo cuenta de un mango o mazo de madera la cual cuanta con una abertura en donde se coloca y ajusta el cuerpo de metal.

 

En el puesto de Don Raúl, encontré a su esposa Doña Angelina, la cual muy amablemente me permitió ver con detenimiento toda su mercancía de metal y soportó con gran paciencia la cantidad de preguntas que le formulaba sobre cómo se elaboraban tan antiguos diseños de labranza.

Doña Angelina, me comentó que antiguamente se utilizaba en el pueblo los fuelles de cuero en caja, los cuales eran simples cajones, con adaptaciones de piel y cuerdas que permitían producir y conducir el aire al corazón de la fragua que era el sitio en donde se calentaba el carbón para poner el hierro al rojo vivo. Sin embargo, en la actualidad la mayoría de los herreros, si no es que todos, habían adoptado los ventiladores eléctricos, ya que les brindaba mayo facilidad y rapidez de trabajo.

 

 



En este local, encontré el hacha de cuña que estaba buscando y luego de adquirirlo me dirigí al atrio de la parroquia para descansar un poco y a refrescarme a la sombra con un poco de agua. En este lugar me puse a conversar con una persona que estaba a mi lado, cuyo nombre es Carlos. 

Carlos me comenta que se dedica al trabajo de la herrería y que junto con su familia elaboran chuchillos con técnicas artesanales. Le pregunté cual era la forma que usaba para calentar el carbón de la fragua, y para mi mayor beneplácito me comenta que el usaba un cajón como fuelle. .... en ese instante mi corazón no cabía de gusto, no lo podía creer, a mi lado tenia una de las poquitísimas personas que aun trabajan de manera rustica la herrería. 

 

 

 

Le pedí a Carlos si podíamos visita su taller y platicar con su hermano, petición a la cual no acepto de primera instancia, ya que se encontraba en ese lugar descansando y esperando al mismo tiempo a un cliente que llevaría a comprar parte de los diseños de metal que su familia elabora.

Sin embargo, mi insistencia y la promesa de que yo podía ser un cliente para ellos, lo convenció de lo contrario, y fue de esta manera que emprendimos el camino hacia su casa/taller. Al llegar, el me presento con sus hermanos y posteriormente se regreso a la iglesia a seguí esperando a la persona con la que ya había quedado.

En el interior de esta casa modesta, se encontraban dos talleres de elaboración de cuchillos, uno de ellos menos iluminado que el otro. Fui conducido a ese taller y entre penumbras me mostro un horno elaborado de cerámica al cual se le había adaptado el fuelle de madera en forma de cajón con dos tapas de piel de vaca. Con un palo a modo de palanca se movía de manera vertical para llenar de aire el interior del fuelle y después ser conducido al corazón de la fragua de forja.

 

 



Luego me invito a pasar al siguiente taller el cual se encontraba bañado de luz y poseía más espacio y material de trabajo (moldes, cuernos de toro, pinzas, etc.). Aquí me recibió muy amablemente José, hermano mayor de la familia y con paciencia me explico con todo detalle los pasos que se siguen para transformar un pedazo de solera de hierro en un cuchillo de colección, decorado con empuñadura de madera y retoques de bronce de forma escultórica.

Mi estancia duro hasta el ocaso del sol, para luego dar las gracias al destino por haberme puesto en mi camino a esta familia de artesanos que trabajan el hierro y el fuelle de madera de la misma manera que lo hicieron sus antepasados por cerca de 4 generaciones atrás.

 

 

 

IMPORTANTE: El contenido y fotografías de esta Bitácora están registradas y protegidos por los derechos de autor © Raúl Ybarra, por lo que no deben ser copiados o reproducidos sin autorización por escrito de Raúl Ybarra.
15ene09
 

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