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Hoy me encontré con la creación

por Raul Ybarra

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Fundicion Prehispanica de Joyeria

 

 

Hoy me encontré con la creación  

 

 

Pues yo te platico que estos últimos días han sido de mucha frustración y sobre todo de aprendizaje.

Te imaginaras que en el tema prehispánico, no solo el diseño de la cera lleva su tiempo, sino más aun, el molde de barro, el cual con este clima de humedad, lleva muuuuuucho tiempo para que se seque y por último, ya que todo lo anterior está listo, falta el paso más importante que es fundir el metal usando tu propio aliento para en el momento preciso se vierta este al interior del molde.

Enumerar los pasos por los que se podría obtener una pieza incompleta son muchísimos, más que los que se necesitan para tener éxito.

Pues bien, en esta última semana, he ido aprendiendo cada una de las razones por las cuales no se puede obtener resultados satisfactorios. El clímax de máxima frustración llego el día de ayer, después de haber terminado 15 diseños de cera, con sus respectivos moldes y horneados y fundición, y después de muchas horas de trabajo agotador, ... ninguno salió ninguna pieza.

... mi paciencia estaba llegando al punto de cuestionar porque carambas estoy dedicándome a esto !!!

En la noche, al estar revisando mis notas técnicas que he tomado de cada proceso, me dí cuenta que en lo que no había puesto atención había sido en el tiempo, así es, el tiempo que tengo para verter el metal el molde una vez fundido este.

Con detenimiento estuve estudiando línea por línea de mis escritos y me di cuenta que el metal solo permanece en el punto idóneo de liquidez un determinado tiempo y que si no se vierte al interior del molde, este va a tender a solidificarse y por ende no se va a lograr obtener una pieza completa.

De las últimas ocho fundiciones, observé que en los moldes que había tenido resultados en la obtención de piezas completas, era cuando el tiempo de vertido de metal al molde había transcurrido en unos cuantos segundos.

Así pues, el día de hoy prepare un molde de barro para esta prueba y ver qué resultados podría obtener. ... después de una hora y media de estar avivando las brazas de carbón con mi aliento usando una tobera adherida a un cañuto, estuve listo para verter el metal al interior del molde y al hacerlo, casi me quemo por el calor que salía del brasero, y no pude advertir que el metal se había salido por un borde del molde y que según yo había logrado una fundición exitosa.

Estaba tomando mis notas sobre lo que había acabado de realizar, y por accidente, al mover el molde de barro que estaba enfriándose, se cae al piso el botón de metal que estaba en el embudo de fundición.

No sé porque, me sentí tranquilo, ya que en otro momento me hubiera sentido decepcionado por tal acontecimiento por haber arruinado tanto trabajo que había acumulado hasta esos momentos, sin contar con la fatiga física de haber estado soplando aire al bracero durante casi toda la mañana.

No perdí tiempo y me di prisa, ya que sabía que el carbón que aun estaba en el brasero se estaba enfriando por lo que inicie de forma inmediata una segunda fundición. Tome nuevo metal y reanude los pasos de soplar, respirar, soplar, respirar, ... así hasta lograr nuevamente la fundición de la nueva carga de metal.

En aproximadamente 25 minutos, el metal estaba liquido y brillante como el reflejo de la luna llena en una noche obscura. De esta manera, me dispuse a verter el contenido del crisol al interior del molde de barro que había estado pacientemente esperando entre las brazas de carbón.

En esta ocasión, presencie como el metal formaba un rio que se conducía al interior de la tierra. De forma ininterrumpida corrió hasta desaparecer ante mis ojos.

La expectativa e incertidumbre llenaron mis sentimientos por no conocer aun los resultados. Sabía que las cosas no se podrían apresurar y que había que esperar a que el metal se enfriara de manera natural.

Así llego el momento en que me dispuse abrir aquel núcleo de tierra, cual fruto maduro se encuentra listo para brindar al espectador la transformación de la materia, y en este caso con mayor razón aun, ya que el aliento de mi propio ser había estado involucrado en dar forma a la materia ... fue así, como presencie el nacimiento de un jaguar con sus fauces abiertas.

De esta manera, me di cuenta que todo acto de creación tiene su momento y cada momento posee el conocimiento y una experiencia acumulada hasta llegar a la perfección ... si se puede decir que esto existe.

 

 

IMPORTANTE: El contenido y fotografías de esta Bitácora están registradas y protegidos por los derechos de autor © Raúl Ybarra, por lo que no deben ser copiados o reproducidos sin autorización por escrito de Raúl Ybarra.
 

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