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La perfección de la eficiencia

por Raul Ybarra

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Don Marcelino Camacho, Maestro Herrero

 

 

La perfección de la eficiencia

 

 

A veces me pregunto si realmente en la época prehispánica los artesanos trabajarían de una forma totalmente diferente a las técnicas que aún se pueden ver en algunos talleres de herrería antiguos esparcidos por el sureste de México.

Viajando entre poblados pequeños bañados de sol y polvo, tuve la oportunidad de conocer a dos herreros ya mayores de edad y que se habían resistido a cambiar su forma de trabajo por lo que seguían usando el fuelle como la manera de airear el carbón en la fragua y así poder templar y trabajar el metal.

 

Marcelino Camacho, ha trabajado en el taller de herrería desde que su memoria le permite recordar, ya que fue su abuelo el que le enseño tanto a su padre como a él. En su taller posee un fuelle llamado de cajón. El cual es en forma de cubo, elaborado de madera y en la parte inferior posee una tapa que al subir y bajar por medio de un cable, se llena de aire y lo empuja por medio de un tubo al corazón de la fragua en donde el carbón se vuelve al rojo vivo.

 

Mi maestro, realiza todo tipo de trabajo propio de la herrería, pero como el comenta, en alguna época ya pasada, fabricaba cuchillos de fierro que le eran encargados durante las ferias por los parroquianos para ajustar cuentas de honor, para lo cual media el ancho de la "barriga" de su cliente, lo cual iba a determinar el ancho del cuchillo, para que así pudiera servir.

 

 

 

 

Don Marcelino no recuerda el origen de su fuelle, ni en donde fue fabricado o por quien, solo sabe que ya está muy viejo y que aún puede trabajar al igual que el.

 

 

Don Francisco Reyes, Maestro Herrero

 

 

En otro taller no muy distante, conocía Don Francisco Reyes, quien aprendió el oficio de la herrería de un español, siendo el muy pequeño. Esta persona, (el Español) le enseño muchos detalles de la herrería lo que lo hicieron a él "muy curioso" como lo define su sobrino para poder resolver problemas en el taller y así satisfacer las demandas de todos sus clientes.

 

 

 

El fuelle que se encuentra en este taller es de diseño Español, como Don Francisco lo menciona y se siente orgulloso de él, ya que es diferente a todos los demás y por eso el se siente especial.

 

 

Don Francisco Reyes, Maestro Herrero

 

 

Al estar observándolo como trabajaba, tuve tiempo de caminar entre sus múltiples pedazos de metal que se encuentran en su pequeño taller. De repente vi tirado en el piso, un pedazo de rama partido por la mitad y que tenía amarrado en sus extremos un pedazo de alambre.

 

 

Recuerdo haber visto esa forma en algún museo de arqueología, sin embargo no recordaba exactamente en donde, y es por ello que esa pieza que pasaba desapercibida en el piso me llamo tanto la atención. Le pregunté a Don Francisco cual era la función de aquella rama que poseía un abertura semicircular en su centro, y me comento que él la había diseñado para sujetar cinceles que a veces estaban calientes cuando requería emplearlos para cortar soleras de metal. Con esta rama, el aseguraba tenía mayor soporte que el que le daba una pinza de fierro.

 

 

 

 

Posteriormente Don Francisco me mostró como había elaborado una punta de cobre, similar a las hachas tarascas que se fabricaron en el centro de Michoacán en la época prehispánica, en donde fundía el metal (cobre) usando su fuelle y luego lo vertía ya líquido en el interior de un molde que había elaborado previamente en una piedra o ladrillo. 

 

 

Don Francisco Reyes, Maestro Herrero

 

 

Dicho procedimiento es muy similar al descrito en los libros de arqueología y que además se encuentra representado en los códices indígenas.

 

 

 

Es increíble, como el ingenio de un artesano y el conocimiento que le da la cotidianeidad de su trabajo puede llegar a diseñar instrumentos tan sencillos y eficientes para trabajar. Me pregunto si en la época prehispánica debió de haber sucedido exactamente lo mismo, donde los artesanos hayan llegado al diseño de herramientas similares después de haber trabajado una y otra vez, por varios siglos de rutina hasta llegar a la perfección de la eficiencia.

 

El conocimiento es parte de la historia colectiva del subconsciente de la humanidad, es por ello que la arqueología tradicional y la arqueología experimental requieren del contacto y conocimiento de los individuos para develar los posibles métodos de trabajo de nuestros antepasados.

 

De esta manera, el trabajo experimental se va a enriquecer con la interacción de los artesanos rurales y sus conocimientos y experiencias ya que estos poseen la herencia de sus ancestros.

 

 

 

IMPORTANTE: El contenido y fotografías de esta Bitácora están registradas y protegidos por los derechos de autor © Raúl Ybarra, por lo que no deben ser copiados o reproducidos sin autorización por escrito de Raúl Ybarra.
15ene09
 

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