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Susurros al oido

por Raul Ybarra

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Susurros al oido

 

 

Para poder valorar el gran conocimiento que nuestros antepasados tuvieron para la elaboraciòn de piezas fundidas con la tècnica de la cera perdida, es indispensable conocer a detalle este proceso de fabricaciòn. De esta manera, entre mas experiencia uno cuenta en la manufactura de joyerìa, uno se queda maravillado e intrigado por la forma en como estas piezas tan grandes y delgadas pudieron haber sido hechas en oro, hace mas de 1,500 a 3,000 años por los orfebres americanos.


En la tècnica de la cera perdida, existen diversos factores que se deben de controlar para que una pieza se obtenga con éxito después de la fundición. Entre estos cabe mencionar, el modelado de la cera, la colocación de los canales de fundición y ventilación, la elaboraciòn del molde de barro, el horneado del molde y la fundición y vaciado del metal al interior del molde.

Actualmente solo contamos con los relatos que Fray Bernardino de Sahagun realizó en su magistal obra "Historia General de las Cosas de la Nueva España" al rededor de 1555, como fuente de información original de la manera en que las joyas se elaboraron antes de la llegada de los españoles a América. Sin embargo, y sin desmeritar un ápice la grandeza de los escritos de Sahagún, no existen detalles técnicos impotantes que nos permitan reproducir actualmente y con éxito las magníficas joyas de oro que se encuentran expuestas en los diversos museos de Arqueología.

 

 

 

 

Mucha información que se ha escrito sobre la metalurgia prehispánica y que se puede consultar en los libros, son en gran medida suposiciones o extrapolaciones de cómo se debió haber elaborado la joyería por medio de la técnica de fundición. A veces, algunos autores extrapolan la información publicada en los libros contemporáneos de joyería y suponen que debió haber sido de la misma manera en la época antigua, solo que de forma un tanto primitiva, otros investigadores, usan los materiales y equipos actuales para hacer extrapolaciones semejantes. Sin embargo, la verdad es que en la actualidad, y con esto me refiero al 2009, no se puede saber con certeza cuales fueron los detalles que permitieron a nuestros artesanos indígenas, lograr joyas tan maravillosas y espectaculares.

Con esto deseo referirme a la técnica original de elaboración de la joyería, y no a la creación actual de reproducciones que se llevan a cabo por compañías comerciales y que se pueden ver por doquier.

 

En el estado de Oaxaca (zona Sur Oeste de México), se encuentra el Ex convento de Santo Domingo, el cual alberga la colección más importante conocida en México de joyería prehispánica, la cual fue descubierta en 1932 en la Tumba Numero 7 de Montalbán por Alfonso Caso, uno de los grandes arqueólogos de todos los tiempos.

 

He observado con frecuencia que la mayoría de los diseños de joyería prehispánica que se muestra en los libros de referencia, son aquellas piezas que poseen un valor estético grande, esto es que están en buen estado de conservación o que son "bonitas".

Sin embargo, al recorrer las salas de los distintos museos y tener la oportunidad de ver de manera directa los diseños tanto de aquellos que fueron dados a conocer en los libros, como muchos otros que se encuentran en la antesala del olvido, puede uno descubrir en ellos información muy valiosa que le susurran al oído los detalles íntimos de la forma en cómo su creador los fue elaborando uno a uno.

 

 

 

La joyería en la época prehispánica jugó un papel muy importante en las sociedades indígenas, ya que estaba relacionada con los dioses. Además de que muchos de los seres del inframundo fueron representados en forma de joyería, los metales con que se elaboraron los diseños también estaban asociados a ellos, en particular la plata la cual representaba a la luna y el oro al sol.

 

En esta imagen se ve una urna funeraria procedente del pueblo Xoxocotlán la cual formó parte de una ofrenda mortuoria del período Clásico. Representa a un personaje ataviado con los atributos de Cocijo, que son: el tocado en forma de montaña, anteojera, máscara bucal, colmillos y lengua bífida. Destaca un pectoral con cabeza humana y su falda de caracoles o cascabeles.

 

 

 

IMPORTANTE: El contenido y fotografías de esta Bitácora están registradas y protegidos por los derechos de autor © Raúl Ybarra, por lo que no deben ser copiados o reproducidos sin autorización por escrito de Raúl Ybarra.
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