Revista / Biblioteca de Joyería

Libros de Joyeria / Biblioteca / Cursos / Joyería / Alquimia / Raul Ybarra / Contactanos

.

 

Los meses prohibidos de la orfebrería - 1/4

por Raul Ybarra

... estas en: Raul Ybarra > Bitácora Ybarra

 

 

Vista del cerro del Tepozteco, en Tepoztlan, Morelos. México.

Vista del cerro del Tepozteco, en plena temporada de lluvias.

Tepoztlan, Morelos. México.

 

 

Los meses prohibidos de la orfebrería

 

 

La leyenda cuenta que Tepozteco, al ser hijo natural de los dioses, fue abandonado después de su nacimiento, y que una pareja de viejecitos al verlo en el piso, lo recogió y adopto. De esta manera creció al resguardo de aquellos ancianos, siendo su vida difícil, por ser discriminado por los demás pobladores de la zona. 

A pesar de crecer aislado, Tepozteco adquirió la sabiduría de sus padres adoptivos, y cuando podía se dedicaba a recoger del suelo las pequeñas navajitas de obsidiana que eran tiradas por los guerreros después de elaborar sus flechas y cuchillos, guardando estas en su bolsa de morral.

 

Se cuenta que por aquella zona, habitaba un dragón que se dedicaba a comer a la gente mayor del pueblo, y esta calamidad era el terror de la mayoría de sus habitantes. Así pues, una vez que apareció aquella bestia dispuesta a reclamar lo que le pertenecía, Tepozteco, decidió enfrentarlo para salvar a sus ancianos padres.

Los viejecitos, muy angustiados por la vida de su hijo adoptivo, le advirtieron que no fuera en búsqueda del dragón por el peligro que esto representava.

 

 

 

 

Tepozteco, tranquilizó a sus padres y les dijo que no se preocuparan, que él sabía cómo vencer a la bestia, y que si por algún motivo no lo volvían a ver, miraran al cerro, y observando las nubes sabrían lo que había sucedido. Si encuentran nubes de color negro entre los peñascos, significa que he muerto, pero si estas son blancas, sientan felicidad en su corazón ya que he vencido al dragón, y por lo tanto estoy vivo.

De esta manera, Tepozteco se fue al cerro en búsqueda de aquel animal, cuando éste de repente se le apareció y en un solo movimiento de sus fauces, se lo tragó.

 

 

 

 

Por ser tan pequeño, Tepozteco no fue destrozado entre los colmillos, y estando en la panza del dragón, sacó de su morralito las navajillas de obsidiana que había estado juntando desde niño, y así, comenzó a cortar el vientre de la bestia, logrando su muerte. 

Los moradores del pueblo, junto con aquellos viejecitos que lo cuidaron, vieron junto a los cerros nubes de color blanco, y supieron que Tepozteco estaba vivo y había vencido al dragón... esta es la historia que la Maestra de secundaria Ebodia Demesa de 75 años, me platicó sobre el origen del cerro del Tepozteco.

 

 

Manto de nuves que cubre casi todo el día la región del Tepozteco.

Manto de nuves que cubre casi todo el día la región del Tepozteco.

 

 

Estamos a mitad del mes de septiembre, en plena temporada de huracanes que nos acechan tanto por el Golfo de México, como por el Pacífico, y por la cantidad de nubes presentes en la zona, al parecer aún se siguen dando las intensas batallas entre Tepozteco y el mítico dragón. 

La humedad ambiental es muy alta, mayor de 65 %, según la estación meteorológica local, y las temperaturas promedio son de 19.9°C, a una altura de 1,750 msnm. Las precipitaciones andan por los 1,384.9 mm o 94.6% de la media anual. 

Tepoztlán es un municipio situado en el norte del estado de Morelos, colindante con el Distrito Federal, México, y su nombre proviene de la lengua Náhuatl: Pepoztecatl (divinidad nahua) y tlan (junto a), lo que deriva en el significado de: "en compañía de Tepoztécatl". Algunos investigadores sugieren que la palabra Tepoztlán significa "Lugar del hacha de cobre" o "Lugar de las piedras quebradas", como referencia al hacha que se encuentra representada en el atuendo del dios Ometoxhtli-Tepoztecatl, el cual es el dios tutelar del lugar. Según Adriano Ortega Sánchez, el símbolo del Hacha de Cobre (Tepoztli) y el Cerro (Tlan), es la connotación simbólico silábico (glifo fonético), del Códice Mendocino (la palabra Tepoztlán procede de la contracción de las palabras Tepetl Poztecqui Tlán (Tepetl, Montaña; Poztecqui, escultor, escurpir; y de Tlán, Lugar). 

Se piensa que la pirámide que se encuentra en el cero del Tepozteco, se comenzó a construir aproximadamente en el año 1150 y fue dedicada a Ometochtli-Tepuztécatl, uno de los dioses del pulque (bebida espirituosa proveniente de la planta del maguey). En 1887, el arqueólogo alemán Edward Seler, autor de las interpretación del Náhuatl al francés del capítulo de metalurgia del Códice Florentino, realizó un reconocimiento de la zona.

 

 

Ex-convento de la Natividad de los frailes dominicos, dedicado a la virgen de la Natividad y fue construido por los indígenas entre los años de 1555 a 1580.

Ex-convento de la Natividad de los frailes dominicos, dedicado a la virgen

de la Natividad y fue construido por los indígenas entre los años de 1555 a 1580.

 



Hace más de cuatro semanas que llegué a esta región de México para realizar estudios sobre fundición de cobre y bronce para la elaboración de cascabeles con la técnica prehispánica de la cera perdida. Con la fortuna de mi lado, he encontrado en el pueblo una casa donde vivir y al mismo tiempo establecer mi taller de investigación en orfebrería antigua. 

Tepoztlán, es considerado un "pueblo mágico" por su belleza natural al encontrarse en las faldas de cerros escarpados, y la gran cultura, historia y tradición arraigadas en su gente.

Con este escenario tan maravilloso a mí alrededor, me siento inspirado y reúno los materiales para mi estudio, los cuales se encuentran en cualquier lugar, pueblo, mercado o campo de la región, como son: olla de barro para bracero, cañuto de cobre, sopladores, cera de abeja, copal blanco, carbón, arena, barro, piedras de rio y recipientes de barro. … tal y como lo refiriera Gonzalo Fernández de Oviedo en su libro "Historia Natural de las Indias" (1514-1532), cuando describe como el capitán Francisco de Montejo en su viaje por Yucatán observo: "… estos Indios lo fundían (el oro) en una cazuela, donde quiera que lo hallaban, y para fundirlo les servían de fuelles unos cañutos de caña, con los que encendían el fuego …".

 

 

Siguiente >>>

 

 

IMPORTANTE: El contenido y fotografías de esta Bitácora están registradas y protegidos por los derechos de autor © Raúl Ybarra, por lo que no deben ser copiados o reproducidos sin autorización por escrito de Raúl Ybarra.
25sep10  y 7nov10
 

Biblioteca de Joyeria