Revista / Biblioteca de Joyería

Libros de Joyeria / Biblioteca / Cursos / Joyería / Alquimia / Raul Ybarra / Contactanos

.

 

Origen de la cera perdida - 1/2

... fragmento de un relato histórico

por Raul Ybarra

... estas en: Raul Ybarra > Bitácora Ybarra

 

 

Wayra trabajaba como soplador ventilando aire de sus pulmones

a través de cañutos (tubo de carrizo) para calentar

los hornos de fundición orfebre.

Diorama del Museo del Oro Precolombino, San José, Costa Rica.

 

 

Origen de la cera perdida

... fragmento de un relato histórico

 

 

 

Actualmente no se conoce como y cuando se inició en América el uso de la cera de abeja en las técnicas de fundición de joyería. El primer registro que se tiene es de un diseño fechado en el año 100 d.C. en Colombia, reportado por el arqueólogo Luis Duque en 1964 (Hosler 2002). Sin embargo, debido a la complejidad de este proceso es muy probable que el inicio sea más allá de nuestra era.

 

Con la ayuda de investigaciones arqueológicas y experimentales he intentado recrear un posible escenario de la época prehispánica que dio como resultado el descubrimiento de esta técnica, y que después de 2000 años seguimos usando sus mismos principios y procedimientos que desde entonces se establecieron, siendo además el método más sofisticado de elaboración de joyería.

 

A pesar de que no conocemos la identidad del artesano(s) que trabajo por primera vez la cera de abeja como parte integral de un diseño para transformarlo en metal, me he tomado la libertad de darle un nombre para con ello proporcionarle identidad en la siguiente historia. 

 

El nombre que he escogido para este personaje es - Wayra - que significa "viento" en Quichua.

 

-------------------

 

En una comunidad orfebre al norte de Sudamérica vivió Wayra junto con su familia hace más de 2000 años. Suyay (esperanza en Quichua) su esposa se dedicaba de manera temporal a los oficios de partera, conocimiento que adquirió prácticamente ella misma después de perder tres embarazos, antes de lograr al pequeño Achik (luminoso en Quichua) quien ya tenía 8 años y era hijo de ambos. 

 

Wayra trabajaba como soplador de fuego, como llamaban a aquellos que laboraban ventilando aire de sus pulmones a través de cañutos (tubo de carrizo) para calentar los hornos de fundición orfebre. El solo formaba parte de un grupo numeroso y lo contrataban ocasionalmente para derretir metales preciosos, pues tenía la habilidad de reconocer los colores de las brasas calientes y con ello predecir cuando el metal estaría listo para ser usado. Como no siempre tenía trabajo, alternaba su oficio con la agricultura, cultivando por un lado las hierbas medicinales que su esposa Suyay requería, y por el otro maíz, frijol y papa que intercambiaba el día de plaza por productos para la casa.

 

El oficio de soplador nunca fue reconocido dentro del gremio joyero, pues los consideraban inferiores a ellos a pesar de que de estos dependía que el metal se fundiera a temperaturas muchas veces superiores a los 1000 °C. Es más, en las descripciones que hace el Códice Florentino del proceso orfebre, no se les dedica palabra alguna y solo los refieren indirectamente en una ilustración. (Sahagún 1926)

 

 

El oficio de soplador no era reconocido dentro del gremio joyero.

El Códice Florentino solo los refieren indirectamente

en una ilustración sin dedicarles palabra alguna.

 

 

 

Hoy en día podríamos considerar que su labor fue fundamental en el desarrollo de las comunidades de aquella época, pues al no existir los fuelles estas personas fueron la única opción para extraer los metales, fundirlos y con ello elaborar infinidad de objetos desde joyas decorativas y agujas para cocer ropa hasta puntas y hachas de labranza del campo.

 

Además no cualquiera podría ser soplador, pues se requería una condición física excepcional y gran capacidad pulmonar para expeler aire durante horas, equiparable a lo que actualmente conocemos como atletas de alto rendimiento.

 

Wayra siempre deseo aprender joyería pues veía que era menos cansado que trabajar en el campo, y además hubiera gozado de prestigio dentro la comunidad. Sin embargo, nunca se lo permitieron por el hecho de haber heredado el oficio de su padre, cosa que lo había marcado para siempre.

 

No obstante, su capacidad de observación que por un lado le había permitido predecir la fundición del metal, hizo también que aprendiera los secretos de la joyería, al ir escuchando y mirando sigilosamente en su trabajo la manera en que los orfebres trabajaban los diseños.

 

Todo lo memorizaba y no requirió tomar notas, pues por un lado no sabía leer ni escribir, y por el otro de haberlo hecho se lo hubieran prohibido, además de perder su trabajo pues dichos conocimientos eran celosamente guardados en cada uno de los talleres, los cuales rivalizaban entre sí para ver quien fabricaría las joyas del gobernante, sacerdotes y otras gentes de la clase alta.

 

Después de trabajar en el campo Wayra reproducía en el taller que había construido de forma disimulada, las técnicas aprendidas de joyería. Generalmente su hijo Achik lo acompañaba y ambos compartieran ese momento. 

 

 

Wayra aprendía joyería en su taller sin que nadie se enterara.

 

 

 

Se puede decir que la vida del pequeño Achik era similar a la de los demás niños de su edad, y uno de sus pasatiempos era atizar con su pequeño cañuto el bracero que su madre usaba para preparar la comida. Esto seguramente lo aprendió de su padre, pues desde chico frecuentemente él se lo llevaba a su trabajo para cuidarlo mientras Suyay se encontraba ocupada ayudando a alguna mujer a tener su bebe.

 

Al niño le gustaba jugar con la masa de maíz para hacer tortillas que le había dado su madre para ese fin. Con sus pequeños dedos la modelaba creando así su propia versión de lo que su papá hacía en la madera y el hueso con las navajas de obsidiana. 

 

Wayra constantemente se sorprendía de la habilidad que Achik mostraba en sus creaciones, y no perdía la oportunidad de guiarlo pues sentía la esperanza que aprendiera un oficio distinto y con ello lograra un mejor futuro.

 

Después de un largo periodo de ensayos y errores Wayra comenzó a obtener figurillas en cobre y bronce. Eso lo hacía muy feliz pues los comercializaba en el tianguis, sin revelar por supuesto el origen de estas. Sabía perfectamente que si alguien se enteraba de lo que estaba haciendo, corría el riesgo de ser expulsado de la comunidad junto con su familia, lo cual no podía permitir pues eso significaría pasar penurias y la dificultad de ser aceptado en otro lugar.

 

En varias ocasiones Achik había mencionado a sus padres el deseo que tenia de que alguno de sus diseños de maíz fuera transformado en metal, de la misma manera como lo hacía su papá. Siendo su único hijo, Suyay y Wayra quisieron darle una sorpresa, mientras ella se lo llevaba de paseo el tomaría su pieza favorita la cual era una rana y la fundiría en bronce. 

 

Al día siguiente una vez que Wayra estuvo solo, se dirigió al taller con la figurilla en las manos y procedió de la misma forma que lo hacía con sus diseños.

 

Acostó la ranita de maíz sobre una lámina semihumeda de barro/arena y luego la empujo para hundirla hasta la mitad. Posteriormente dejo endurecer ligeramente el barro y cuando estaba listo para continuar se percató de que el diseño se había deformado a causa de la humedad del molde. 

 

Eso lo desconcertó pues nunca antes le había sucedido algo similar en sus diseños de madera o hueso, claro está que tampoco había trabajado con piezas hechas de masa de maíz. 

 

No sabía qué hacer y sintió que tal vez no había aprendido lo suficiente como para dedicarse a la joyería de tiempo completo y con ello sustentar a su familia. 

 

Los moldes que Wayra hacia los elaboraba siguiendo los mismos pasos que había visto en cuatro talleres distintos, y se le ocurrió que tal vez se le había pasado algún detalle importante que hubiera impedido la distorsión de la pieza de maíz. (Vetter 2011; ybarra 2012a)

 

Fue así como comenzó a repasar mentalmente sus observaciones y saber si faltaba algo:

 

--------------------------------------------

 

Como hacer una joya

... pasos como lo recordaba Wayra.

 

 

Un puño de barro se junta con mucho menos de arena de rio. Con poca agua se mezcla para formar una bola. Se cubre con trapo mojado.

 

El molde tiene dos mitades con forma de copa.

 

El diseño puede tallarse en piedra, hueso o madera, y no tener huecos que lo retengan. Se puede usar muchas veces para muchos moldes iguales.

 

Un pedazo de barro se aplana con las manos igual que una tortilla, pero grueso y menos grande. Se hace la forma de copa. Polvo de ceniza se pone arriba, después el diseño en el centro se hunde con tiento hasta la mitad. Dejar la mesa para que endurezca poco.

 

Otro pedazo de barro se trabaja como ya se hizo, luego se pone arriba del primero y empuja con tiento para hundir el diseño también. Se deja endurecer un tiempo. 

 

Se separan y con espátula de hueso hacer canal para metal en los dos barros desde la pieza hasta el final. Se quita el diseño de uno de los barros. Dejar secar el molde en la sombra por dos días. Ponerlo en hornillo con carbones calientes para que barro se cueza.

 

Para diseño en metal, se juntan los dos barros y se pegan con la misma maza. Se pone la copa a un lado de carbones calientes. Un cucharon con metal se entierra en carbones rojos del hornillo. Se funde a soplidos.

 

Cuando el metal es como agua, con dos varas verdes el molde se toma y el cucharon con cuero. Se levantan y tuercen para el metal se pierda en molde sin carbones adentro.

 

Se enfría en arena. Separar molde y sacar la joya. Con cincel de bronce se corta el canal del metal.

 

Se calienta alumbre con agua y se limpia el metal. Con piedra pómez y otras se pule la pieza. Un pedazo de cuero se usa para que brille como sol.

 

--------------------------------------------

 

 

De manera pensativa Wayra permaneció bastante tiempo en el taller sin percatarse que ya habían llegado su esposa e hijo. Suyay al no encontrarlo supuso que aún estaba trabajando por lo que decidió no interrumpirlo y comenzar a preparar la cena.

 

Tiempo después llego a la cocina y sentándose en la mesa guardo silencio sin hacer comentario alguno. Suyay se percató de que algo había sucedido en el taller, y por la actitud que tenía su pareja seguramente no había sido nada bueno. Decidió no preguntar y con ello distender un poco el ambiente por lo que le platico lo que habían hecho esa tarde.

 

Después de la cena Achik se fue a acostar y fue cuando Suyay le pidió a Wayra le comentara que es lo que había sucedido. Él le conto todos los detalles, la manera en como siguiendo cada uno de los pasos que había aprendido no funcionaron en esta ocasión, pues el diseño de maíz se deshizo después de haberlo puesto en el molde.

 

Ambos analizaron lo que pudo haber pasado y llegaron a la misma conclusión de que la masa de maíz no estaba para soportar la humedad, pues le había pasado lo mismo que a un tamal cuando se remojaba en chocolate, y por tanto lo único que servía para hacer joyería eran las cosas duras como la madera, el hueso, la piedra, etc. Esto implicaba que Achik no podría hacer ningún diseño por más que lo deseara, pues era muy pequeño para trabajar con los instrumentos tan filosos que se requerían para esos materiales. 

 

Tomaron la antorcha encendida y salieron de la cocina para irse a descansar.

 

Al mediodía del día siguiente, Suyay le comento a Wayra que por favor cuidara del niño pues iba a ir a ayudarle a una mujer en su parto, y con ello se despidió cargando consigo su cesta en donde llevaba las yerbas que para el dolor, inflamaciones, etc.

 

Ya en casa de la mujer y al momento en que las contracciones anunciaba el nacimiento, ella se incorporaba para sujetarse de los mecates que estaban en el marco de la puerta para así poder llevar a cabo un parto de pie. Suyay recibía al bebé, ayudándole a que su cabecita y cuerpo salieran sin mayor complicación.

 

El olor del incienso mezclado con copal inundaban la habitación, estos se usaban para atraer la salud y bienestar tanto de la madre como de la pequeña, pues había sido niña y afortunadamente su nacimiento se llevó a cabo en poco tiempo y sin problema alguno.

 

Para celebrar el evento, una de las familiares de la mujer tomo un fragmento de cera de abeja, lo acerco al sahumerio en donde se encontraba el copal encendido y con el calor de este la suavizarlo para luego extenderla entre sus manos. A continuación le inserto una tira de tela que luego encendió para finalmente depositarla con mucho cuidado en el interior de una vasija de barro que contenía agua.

 

Suyay ya había visto la ceremonia de la vela muchas veces, pero en esta ocasión fue diferente pues se quedó absorta y la siguió con detenimiento. No sabía cómo explicarlo, pero dentro ella su corazón se había regocijado. ... había encontrado la forma de que su pequeño niño hiciera joyería.

 

Al anochecer cuando llego a casa, no pudo esperar para comentarle a Wayra que ya había encontrado la manera de hacer un diseño sin que este se deshiciera con la humedad del barro. Fue así como le conto como se usa la cera de abeja en los rituales de parto, y que ésta además de ser muy suave no se deforma cuando se pone en agua.

 

Después del desayuno del día siguiente Suyay sacó un pedazo de cera que tenía en un cesto de mimbre y cortando un fragmento lo comenzó a modelar entre sus manos. Wayra y Achik guardaban silencio mientras observaban. A causa del frio de la mañana la cera estaba dura y quebradiza por lo que Suyay puso a entibiar un poco de agua en el bracero. Cuando estuvo lista le dejo caer la cera de abeja y después de aguardar un momento, la volvió a tocar sintiendo en esta ocasión que era más fácil trabajarla.

 

Dividió la pieza en tres partes para que cada uno tuviera la suya y fue así como toda la familia paso el resto del día jugando y experimentando con ese material que ya conocían de toda la vida, y sin embargo nunca se había pensado en el como algo para hacer una joya.

 

Wayra se dio cuenta que el trabajo con la cera era más rápido y menos fatigoso que con la madera, hueso o piedra, y además contaba con la ventaja de poder hacer reparaciones, cosa que nunca antes se lo había imaginado.

 

A juzgar por los diseños que hicieron se puede decir que los del pequeño Achik fueron los más artísticos, y no por otra cosa, sino porque él ya tenía experiencia en modelar la masa de maíz la cual es en esencia similar a la cera. Es por ello que seleccionaron una de sus creaciones para la siguiente fundición, además de querer darle al niño dicha satisfacción poder haber sido su interés lo que había originado encontrar una nueva aplicación a la cera de abeja.

 

Debido a que Wayra tendría que trabajar como soplador los días siguientes, decidieron esperar para realizar aquella fundición. Mientras tanto, no hubo necesidad de mencionar que se guardara el secreto de lo que habían encontrado, pues todos lo tenían muy claro incluyendo al pequeño que la joyería era un tema prohibido para esa familia. Fue así como esperaron con una emoción muy grande que les llenaba el corazón.

 

Una vez que ya no hubo más compromisos se decidió que era el momento para trabajar con aquel diseño. Si bien Suyay nunca estaba presente en las fundiciones de su esposo pues siempre tenía cosas que hacer, esa ocasión era diferente y no se la hubiera perdido por nada, fue así como los tres se dirigieron al taller.

 

Wayra inicio con la preparación del molde como siempre lo hacía, y cuando hubo endurecido lo suficiente separo ambas mitades. En ese instante tanto su mirada como la de Suyay se dirigieron al diseño para ver si no se había deformado con la humedad, tal y como había sucedido con la otra pieza. Para su satisfacción este se encontraba intacto. 

 

 

Siguiente >>>

 

 

IMPORTANTE: El contenido y algunas de las fotografías de esta Bitácora están registradas y protegidos por los derechos de autor © Raúl Ybarra, por lo que no deben ser copiados o reproducidos sin autorización por escrito de Raúl Ybarra.
 
18ago13, Xaoer
 

Biblioteca de Joyeria