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Análisis de un hornillo o brasero

de orfebreria prehispánico - 1/5

por Raul Ybarra

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Represencación del hornillo Quimbaya tomado de Falchetti 2003

 

 

 

Análisis de un hornillo o brasero de orfebreria prehispánico

 

 

El papel que desempeño la joyería en las culturas indígenas americanas antes de la llegada de los españoles fue muy importante, debido a su significado, simbolismo y proceso de elaboración, lo cual influyo en sus sociedades permitiendo el desarrollo de una gran variedad de estilos y una distribución geográfica amplia de esta tecnología a lo largo del continente.

 

En aquella época, el hornillo/horno o brasero fue uno de los equipos usados en la técnica de la cera perdida para calentar los moldes de barro y fundir el metal. Sin embargo, en la literatura no existe descripción detallada de la forma de estos aparatos.

 

En las narraciones que hicieron los primeros europeos, se puede distinguir una vaga definición sobre la utilización de estos instrumentos en orfebrería, además de su uso en metalurgia (fundición del mineral/metal). A continuación se reproducen algunos de estos relatos:

 

Garcilaso de la Vega, a principios del siglo XVI escribió: "no alcanzaron (los indígenas) a hacer fuelles para fundir. Fundían a poder de soplos con unos cañutos de cobre, largos de media braza, más o menos, como era la fundición grande o chica. Los cañutos cerraban por él un cabo, dejandole un agujero pequeño por donde el aire saliese más recogido y más recio. Juntábanse ocho, diez, doce como era menester para la fundición, andaban alrededor del fuego soplando con los cañutos y hoy están en lo mismo que no han querido mudar de costumbre." (Museo Chileno de Arte Precolombino 2005; Donnan 1973; Root 1949)

 

Juan Díaz, capellán de la expedición del Capitán Juan de Grijalva, menciona el siguiente relato acontecido durante el viaje por la península de Yucatán en México, en el año 1518: "... Estos Indios lo fundían (el oro) en una cazuela, donde quiera que lo hallaban, y para fundirlo les servían de fuelles unos cañutos de caña, con los que encendían el fuego; y así lo vimos hacer en nuestra presencia". (García 1980)

 

Sir Walter Raleigh, describe en 1536 como se fundía en Colombia la aleación oro/cobre: ".... usaban un gran cántaro de barro con huecos alrededor y cuando ellos juntaban el oro y el cobre ponían cañas en los huecos y con el aliento de un hombre ellos incrementaban el fuego hasta que el metal corría y entonces ellos lo ponían en moldes de cerámica y piedras y hacían esos platos o imágenes...". (Donnan 1973; Brey 1971; Root 1949)

 

Cieza de León, en 1553 hizo el siguiente reporte: "Cuando trabajan, ellos elaboran un pequeño hornillo de cerámica, donde colocan el carbón y luego soplan el fuego con pequeños cañutos, en lugar de fuelles. Además de sus utensilios de plata, ellos elaboran cadenas, ornamentos estampados, y otros objetos de oro. Aun los niños, que uno pensaría apenas pudieran hablar, saben cómo hacer esas cosas". (Root 1949)

 

Juan Montaño, encomendero de los pueblos malibúes de Zimpieguas, Nicao y Tamalameque, menciona en 1555: "... E luego el dicho cacique e indios encendieron un poco de carbón sobre un tiesto con tres sopladores de cañas, e pusieron en él un crisol e dentro un pedazo del caricurí que trajeron con un poquito de oro bajo, e al presente están soplando e fundiendo el dicho caricurí para de él hacer la dicha manilla. Después de fundido sacaron el dicho crisol e le echaron encima un poco de agua, e lo sacaron del dicho crisol, e luego sobre la piedra que está en la bigornia con otra piedra uno de los dichos caciques que se llama Chemuasue le dio golpes, e luego lo tornó a echar en las brasas e soplando con uno de los sopladores. ..." (Martínez 1989)

 

Jerónimo de Benzoni, realiza la siguiente anotación sobre la manera en como los artesanos Incas de Quito, fundían el metal: "... para fundir el oro o la plata lo colocan en un crisol alargado o redondo, hecho de un pedazo de trapo embadurnado de tierra y de carbón triturado; lo hacen secar bien y lo ponen al fuego con la cantidad de metal que puede contener, y tanto soplan con unos cinco o seis cañones de caña, que se vuelve líquido ...". (Donnan 1973; Guinea 1998)

 

 

De las reseñas anteriores, cabe resaltar que las de Garcilaso de la Vega, Juan Díaz y Jerónimo de Benzoni solo hacen referencia al proceso de fundición del metal, y las de Walter Raleigh, Cieza de León y Juan Montaño parecen describir el proceso de martillado/repujado de joyería y no a la técnica de la cera perdida.

 

Por otro lado, con respecto a la forma de los hornillos descritos en estos textos se puede deducir que este era un recipiente de barro, cuyo tamaño dependía del trabajo que se fuera a realizar. De igual forma, la longitud y número de cañutos (sopladores) que se necesitaban para fundir el metal, estaban en relación al volumen del hornillo, resaltando un mínimo de tres, aún para la elaboración de una manilla/brazalete, cuyo peso aproximado sería de unos 25 gramos.

 

 

ANALISIS DEL CODICE FLORENTINO

 

El Códice Florentino es el documento histórico más importante en donde se describe con cierto detalle la técnica de fundición de joyería a la cera perdida, y fue escrito por los artesanos indígenas para Fray Bernardino de Sahagún en 1555, aprox. Aquí se pueden ver algunas imágenes y descripciones del proceso, las cuales en conjunto brindan mayor información sobre los pasos que conforman este método de trabajo. (Sahagún 1926, 1959, 1980)

 

 

En Códece Florentino, las frase:

"el oro ... por otro lado en un cucharon se derrite", y

"the gold ... is melted separately in a ladle",

hacen denotar que el metal es fundido en "un hornillo"

distinto al que se encuentra el molde.

 

 

 

En este texto, se puede ver el uso de dos tipos de braseros, uno para hornear los moldes y otro para fundir el metal. Sin embargo, al leer con detenimiento las transcripciones que se realizaron del Náhuatl al Español y del Náhuatl al Inglés, se puede apreciar de manera sutil el empleo de un tercer "hornillo", para el calentamiento del molde al momento del vertido del metal líquido a su interior.

 

A continuación se reproducen dichos fragmentos y se puede notar que algunas de las palabras tienen un significado distinto a lo que en la actualidad se les conoce, como por ejemplo:

Brasero u hornillo (charcoal brazier) = Crisol
Crisol para fundir metal = Cucharón (ladle)
Molde de barro = Carbón

 

TRASCRIPCIÓN de GARIBAY - "Es cuando, por fin, se funde, entra al crisol, se pone en el carbón, y el oro que allí entra por otro lado en un cucharon se derrite". (Sahagún 1926, 1980)

 

TRASCRIPCIÓN de DIBBLE - "Then immediately the casting takes place; there [the mold] enters the "fire pot" [a charcoal brazier] on a charcoal [fire]; and the gold, which is to enter there [into the mold], is melted separately in a ladle [and poured]". (Sahagún 1959)

 

 

Las frase anteriores: "el oro ... por otro lado en un cucharon se derrite", y "the gold ... is melted separately in a ladle", hacen denotar que el metal es fundido en "un hornillo" distinto al que se encuentra el molde.

 

Por otro lado, es de suponer que el molde de barro debe de encontrarse a la temperatura correcta al momento del vertido del metal en su interior, de lo contrario este se solidificará antes de tiempo, impidiendo la obtención de la pieza. Es por esto, que en el Códice se está hablando que en el momento de la fundición del metal, se usan dos hornillos, independientemente de otro, el cual puede o no ser similar a los anteriores y que se emplea para el secado y bajado de la cera de los moldes.

 

 

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