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Raul
Ybarra
> Bitácora
Ybarra

Los grandes tesoros no solo se encuentran en los museos centrales y grandes exhibiciones, sino también en los modestas exposiciones que se ven en poblados pequeños y
retirados los cuales demandan ser descubiertos después de
interminables horas de andar, como es el caso de estos crisoles de fundición para oro que encontré en un museo municipal pequeñito perdido entre la serranía y sus
agonicas curvas para llegar a ella.

El trabajo con metales fue de suma importancia en la época antigua, con esta técnica no solo se elaboraron joyería y elementos decorativos, sino también, y de manera principal instrumentos de labranza, caza y pesca.
De esta manera, el orfebre se convirtió en un personaje distintivo de su comunidad.
En esta imagen estamos viendo una punta que pudo haber sido de lanza y una hacha que tal vez sirvió para la agricultura. Estos objetos se elaboraron en la antigüedad de cobre o bronce, siendo este último de mayor dureza y resistencia.
Durante mis investigaciones, he tenido la oportunidad de ver con detenimiento muchos diseños de joyas y cascabeles que se encuentran en la mayoría de los museos de México, Inglaterra, España, Francia y Alemania, así como una colección muy importante que se presento de manera itinerante de joyería prehispánica colombiana.
Observando los diseños expuestos, me he dado cuenta que cada uno posee una historia particular que contar y un secreto que develar, como si fueran parte de un gran rompecabezas cósmico que están en espera de ser develado a todo aquel que se tome el tiempo y dedicación para
ello.

Imagen
de una hacha en el Museo de Santo Domingo, Oaxaca.
Después de la llegada de los españoles a América, se comenzó a trabajar la tierra con instrumentos fabricados en hierro y se dejaron de elaborar aquellos en bronce. Al inicio de aquella época, solo los caciques de los pueblos, los criollos (mezcla de español con indígena) y un grupo reducido de campesinos tenían acceso a estos instrumentos, ya que el hierro se importaba de Europa y por tanto era muy caro.

En la actualidad, aun es posible ver en algunos poblados del estado de Oaxaca instrumentos de hierro forjado elaborados con las mismas técnicas que fueron introducidas por los españoles en el Siglo XVI, como es el caso del hacha de cuña, la cual encontré el día jueves en un mercado de calle conocido como tianguis.

La
forma de esta hacha es mucho muy similar a la ilustrada el libro
Relación
de Michoacán escrito en 1541.

En
esta imagen procedente del libro Relación de Michoacán escrito en
1541 se puede observar en la gráfica izquierda a los carpinteros o
"Tecacha", los cuales poseen una hacha de hoja de cobre y
mango de madera en la mano y en la ilustración de la derecha se
puede leer del libro: "Siguese mas del casamiento de estos infieles en su tiempo.
... antes de casarse el hombre iba cuatro días por leña para los cues.
Así va cargado con el haz a la espalda y el hacha en la mano para dejar la
leña al pie del templo, junto al hogar sagrado."
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