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Raul
Ybarra
> Bitácora
Ybarra
El clima esta de lo más caluroso, en la sombra la temperatura
llaga sin dificultad a los 40¨C ,y al sol pienso que el termómetro
no lo registraría, uno suda sin necesidad de moverse y la ropa se
vuelve pegajosa de lo
húmedo que esta el día.
El día de hoy fui a trabajar mis moldes de barro a la ladrillera
de Antonio Pineda, en el poblado de Temazcaltepec, municipio de
Nopala en la costa de Oaxaca, México.

Vista general de la ladrillera.
Lo único que me protegía del sol era el sombrero que horas antes
había comprado en el mercado local de Pochutla. Un sombrero de
palma el cual al poseer ala ancha me daba más sombra que mi
cachucha que había estado usando los días anteriores. Pero no
importa, el sol se va a encargar de entrar por todos los espacios
que le dejes a su merced, fue así que si quería sobrevivir para
ver el final de mis fundiciones, necesitaba una mayor protección
en contra de los rayos implacables del astro rey.

Mina de barro.
El calor en la ladrillera no era lo único por lo que tu ser podía
protestar, al estar este lugar al mismo nivel del mar, la humedad
es casi del 95 % por lo que tu ropa no se encuentra seca, ni lo va
a estar nunca. El polvo, ni hablar, más vale que te acostumbres a
él, ya que sus microscópicas partículas se filtran como pequeños
invasores en todas las comisuras de tu cuerpo, por lo que la
mezcla de aire y polvo hacen la combinación ideal para hacer que
se convierta en lodo el sudor que escurre como ríos interminables
por tu frente.
Eso es todo?.. Realmente es el inicio, ya que el toque mágico de
mi trabajo con el barro se da por la sinfonía de sonidos agudos
que suenan alrededor de mis oídos, cuando cientos de
mosquitos vuelan al ras de mi rostro. La tortura viene en dosis
pequeñas y paulatinas, cuando los pequeños caminases alados se
te clavan en la espalda ávidos de tu sangre. Chupan y chupan tu
sangre hasta quedar extasiados y caer al piso gordos por la
cantidad de fluido que te han extirpado y sin poder volar.
En fin, esto no es nada comparado con la gran satisfacción de ir develando
poco a poco la forma en cómo se pudo haber trabajado la joyería
en la época prehispánica. Hoy descubrí algunos de los secretos
del barro cuando se modela y se le decora con cera mezclada con
copal blanco. El trabajo es lento y a veces un tanto penoso, sin
embargo es enormemente emocionante, ya que la información que voy
aprendiendo no se podría obtener trabajando en la comodidad de un
laboratorio, un museo o universidad.
Al estar modelando los núcleos de barro que poseían en su
interior el percutor de piedra para la elaboración de diseños de
cascabeles en cobre, se me acerco un muchacho que trabaja en la
ladrillera, Jose Pantaleón, el cual posee la piel rojiza y las plantas de los pies tan anchos por trabajar
descalzo bajo los rayos del sol, sacando con pala el barro de la mina
y posteriormente elaborando ladrillos por un salario de $0.04 dlls
por ladrillo elaborado.

Jose Pantaleón, artesano de la
tierra,
modelando cascabeles en cera de abeja
y copal.
Con curiosidad José me pregunto qué era lo que estaba haciendo,
se sentó a mi lado y sin decir más me observaba como estiraba la
cera sobre una laja de piedra que se encontraba entre mis piernas
y posteriormente, con el hilo ya formado lo enrollaba al rededor
de los núcleos de barro secos que había formado en la mañana
del día anterior.
Le explique a José el proceso de elaboración de diseños de
cascabeles, paso a paso y con detalle. Sin saber el, que yo le
estaba dando una interpretación del proceso que había sido
traducido por el Sacerdote Lingüista Ángel María Garibay de los
escritos originales del Códice Florentino, documento elaborado al
rededor de los años 1555 que los informantes o Talcuilos de Fray
Bernardino de Sahagún le habían reportado para formar lo que hoy
conocemos como un Códice.
Sin hablar, ni hacer ninguna expresión, José me escucho y al
final, de mi explicación, le pregunte si desearía elaborar un
diseño de cascabel, a lo cual asintió simplemente con su
cabeza. Le di un poco de cera y le indique que debería de
conseguir una piedra lo mas plana posible para que pudiera
extender y formar la cera en forma de hilos. De esta manera, José
desaparece de mi vista y se dirigió al rio. Unos quince minutos
después, se presento ante mí con una piedra perfectamente plana
en su superficie y listo para ponerse a trabajar.

Preparación de los moldes de barro
con los diseños de cera.
Sus manos grandes y fuertes como un tronco, producto de
innumerables horas de amasar el barro, parecerían incapaces de
poder manejar con cuidado y delicadeza un pequeño, pequeñísimo
pedazo de cera, el cual se podría deshacer con solo mirarlo, ya
que la temperatura del lugar lo tenía a punto de fusión.
Fue así como este trabajador y maestro de la tierra, tomo entre
sus grandes manos la cera y la comenzó a estirar.
Posteriormente, empleando una piedra transformó la cera en
un hilo fino usando para ello el pedrusco que había extraído del
fondo del rio.
No quise interrumpirlo ni distraerlo, quería yo seguir avanzando
con mi proyecto por lo que de esta manera paso la
siguiente hora de trabajo.

Horneado de los moldes de barro para
el bajado de la cera.
De repente, José me comenta que ya había terminado de formar el
hilo de cera y que estaba listo para
enrollarlo sobre el núcleo de barro. Fue así, como de forma
infinitamente cuidadosa comenzó a disponer cera y dando vueltas una y otra vez al rededor del cono de
barro, termino formando casi perfecto el
diseño de un cascabel de estilo prehispánico.
Al ver aquello me
quede sorprendido, no quise perder la oportunidad de registrar el
momento y tome fotografías y video de aquel artista nato por
naturaleza, el cual a sus 20 años de vida, había dedicado la
mitad de estos a trabajar duramente para ganar el sustento de
su familia.

Fundición de diseños (2 en bronce y
1 en plata) siguiendo
los pasos descritos en el Códice
Florentino.
Siempre me he preguntado cómo pudo haberse llevado a cabo los
trabajos de metalurgia en la época prehispánica, y es por ello
que esta interrogante me ha llevado por innumerables caminos y
poblados en diversos paises.
Hoy me quedo claro una cosa, y es que la metalurgia además de ser
la técnica de extracción de los metales a partir de los
minerales y la elaboración de aleaciones, es también un
proceso para la elaboración de diseños ya
sea utilitarios (hachas, agujas, cinceles), o de ornato, como fue
la joyería y cascabeles. Esto es, es el trabajo practico con las
manos y elaborando piezas, tal y como lo hicieron mis antepasados
orfebres antes de la llegada de los españoles a América.

Mesa de trabajo de campo de Raul
Ybarra.
La búsqueda de
como se llevó a cabo la técnica de metalurgia de le época prehispánica que se
utilizó para la elaboración de joyería, no es la utilización de un aparato que indica la
composición de las aleaciones de metales de una pieza
y que se lleva a cabo apretando un botoncito y recibiendo una grafica
impresa, en la comodidad de un museo o laboratorio, para luego
escribir "INTERPRETACIONES MÁGICAS" de los resultados por carecer de investigaciones experimentales estructuradas .
El que piense lo contrario es porque se reúsa a dejar la
comodidad de su escritorio y el aire artificial que
respira, para evitar salir al campo y trabajar los procesos
reales de transformacion de los metales.
Los antiguos orfebres trabajaron los metales bajo las
condiciones climáticas de la zona en donde vivian, no utilizaban
equipos electrónicos, ni aire acondicionado o luz artificial, y siendo Oaxaca un
estado fronterizo con las selvas perennifolias, el calor, la
humedad y los mosquitos son factores determinantes que no se
pueden dejar a un lado o ignorar en un proyecto de investigación..

izq.
Orfebre Prehispánico trabajando molde de barro (Códice Florentino)
der.
Raul Ybarra (orfebre) trabajando molde de barro experimental.
Después de que José termino su diseño de cascabel con los hilos
de cera y se fue a almorzar para continuar posteriormente sus
labores infernales en la mina de barro y bajo los rayos candentes
del sol, y me di cuenta que la única forma de hacer metalurgia
experimental es realizandola en los lugares y sitios en donde nuestros
antepasados la desarrollaron, ya que otra forma es solo metalurgia
empírica de escritorio.
Las horas de trabajo continuaron y el sol estaba a punto de
ocultarse tras la cordillera, por lo que debía de apresurarme
antes de que se hiciera de noche ya que las veredas que conducen a
la ladrillera no son muy seguros y los espíritus de la noche salen a
reclamar lo suyo.
Con las luces del pueblo muy lejos al fondo, me fui acercando en un
transporte colectivo, hasta llegar al mercado que aun poseía
algunos comerciantes a punto de cerrar sus locales.
Me dirigí a la pescadería y compre medio quilogramo de camarones
gigantes, un frasco de mayonesa, dos limones, una cabeza de ajo,
aceite de olivo y tres cervezas escarchadas en hielo. Con mi
tesoro envuelto en bolsas de plástico, seguir el camino rumbo a
mi hotel en donde usando mí estufa de cocinar portátil
(Coleman), me dispuse a preparar un manjar para celebrar el final
de este día.
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