|
Raul
Ybarra
> Bitácora
Ybarra

Acabo de cumplir dos meses desde que inicié la expedición para recorrer los caminos que la técnica de fundición de joyería debió haber realizado hace más 1,500 años desde sus orígenes en Colombia al Occidente de México.
Durante este tiempo, he tenido la oportunidad de admirar muestras de arte prehispánico de incalculable valor y maestría en diversos museos y zonas arqueológicas de Centroamérica. Actualmente estoy viajado por áreas costeras en las cuales se ha de haber llevado un intenso intercambio comercial en la época prehispánica.
Hace una semana mi salud se vio mermada, ya que comencé con dolores fuertes de cabeza, para luego dar paso a la fiebre. Según la gente local, algunos me dicen que puedo tener Dengue y otros Malaria. Como se pudo evitar, si los mosquitos abundan en estos parajes y los charcos de agua por doquier. Para contrarrestar un poco los síntomas y evitar que la temperatura de mi cuerpo suba más allá de los 39.5 C, comienzo a tomar Paracetamol (750 mg), que es lo único que se puede conseguir en el pequeño establecimiento que funciona como farmacia.

Durante mi convalecencia, puedo ver a través de la ventana el mar embravecido por la tormenta de lluvia que se avecina, al tiempo que el ambiente se llena de música tropical que sale de la cabaña contigua.
No puedo hacer nada, solo descansar y esperar que paulatinamente mi salud se restablezca. Así paso el tiempo, a veces durmiendo y a veces contemplando el horizonte. Cuando estuve preparando este viaje en Tepoztlán, México, tomé todas las precauciones de lo que debía hacer en caso de enfermedad, sin embargo ahora que ha llegado ese momento, me doy cuenta da la fragilidad del cuerpo humano ante la naturaleza, ya que de no recibir un tratamiento adecuado, este viaje puede terminar.

El tiempo transcurre lentamente y junto con él, mil y unas ideas por mi cabeza. Fue así como se me vino a la mente la pregunta de cómo fue que el conocimiento de fabricación de joyería (y trabajo con metales) realizó el viaje desde el norte de Sudamérica hacia el occidente de México hace más de quince siglos. Se piensa que la técnica de fundición a la cera perdida se desarrollo en Colombia alrededor del año 100 d.C., para posteriormente difundirse por las zonas vecinas y después de unos 500 años llegar a Mesoamérica (costas de Michoacán, Jalisco y Nayarit). Esta teoría es de la Dra. Hosler, quien sugiere que dicho conocimiento debió haber viajado por el mar, a través de navegantes indígenas que tuvieron experiencia en trabajar los metales e identificar estos en los minerales que los contenían. (Hosler, 2002)

En base a mis experiencias en esta técnica prehispánica de joyería, me doy cuenta que dicho proceso requiere especialización, pues a pesar de que se usan materiales sencillos para ello (carbón, barro, cera de abeja, copal y metal), es muy compleja poderla dominarla.
Al igual que hoy en día, en la época prehispánica el aprendizaje de la orfebrería se trasmitía de padres a hijos, como lo ilustra el Códice Mendocino. Por otro lado, si observamos en las comunidades indígenas actuales, sus integrantes inician relaciones de pareja antes de los 20 años, que es cuando la mayoría tienen su primer hijo. Podemos suponer que en la época prehispánica fue algo similar, donde el hijo del orfebre iba aprendiendo paulatinamente el oficio de su padre hasta dominarlo con el tiempo, lo cual le llevaría en promedio unos 15 años, esto es, cuando cumpliera los 30 se podría considerar como un artesano calificado y para entonces su familia estaría formada por 5 integrantes aprox. (esposa y 4 hijos).
Describo el escenario anterior, para tratar de comprender lo que pudo haber sucedido en aquel tiempo al momento de la difusión del conocimiento de joyería, desde Colombia, hacia el Occidente de México, ya que la Dra. Hosler propone la teoría de que fueron navegantes indígenas sudamericanos con experiencia en orfebrería los que realizaron dicho viaje(s). Sobre este tema, yo aquí planteo una nueva posibilidad, y es que este conocimiento no llegó al México antiguo de forma casual, sino que fueron los grupos indígenas mexicanos los que mandaron o fueron por ella a Sudamérica.

De esta manera, voy a realizar los siguientes planteamientos para sustentar esta nueva teoría. Como hemos visto, un artesano que domina la técnica de fundición de joyería, puede ser considerado como un artista especializado el cual ha invertido mucho tiempo de su vida en aprender y dominar la manera de transformar un diseño de cera en una joya preciosa. Su talento no se ha diluido en otras actividades y por tanto carece de habilidades que le permitirían poder realizar con éxito un viaje a distancia por las costas del Pacífico hacia lugares desconocidos para él. Esto es, un joyero no sabe de navegación, de caza, pesca o defensa. Ya que él es un artista, no un guerrero, navegante o cazador.

Así mismo, su vida está rodeada de actividades pertenecientes a su gremio como lo describe el Códice Florentino y sobre todo, familiares, ya que con su talento debe mantener a su esposa, hijos(as), y probablemente algún otro familiar. Los materiales que requiere para su oficio (metales, barro, cera de abeja, copal y carbón), deben ser adquiridos a través de comerciantes o intermediarios que se lo proveen. Por otro lado, para trabajar necesita de la ayuda de asistentes o empleados que realicen ciertas actividades específicas como la fundición del metal, lo cual se logra soplando aire de los pulmones a través de cañutos, mientras el manipula el crisol y el molde para verter el metal líquido al interior de este último.

Si se trata de un orfebre especializado en la elaboración de piezas artísticas en oro, seguramente va a contar con la infraestructura en su taller para almacenar este metal y evitar mermas o su perdida. Así mismo, su equipo de trabajo va a estar integrado por un mayor número de individuos, los cuales se encargarán de actividades de menor responsabilidad, pero de igual importancia para la elaboración de los diseños, como por ejemplo, el molido del carbón y barro; modelado en cera de diseños repetitivos; ventilación de los carbones; terminado de la joyería, etc. Con ello, el va tener el tiempo suficiente para coordinar todas las actividades y dedicarse a la creación de los modelos originales en cera que se transformarán en metal, la colocación de sus canales de fundición y la elaboración de los moldes de barro.

Se debe de tomar en consideración que las habilidades que un individuo puede tener en la: caza, pesca, alfarería, comercio, defensa, son oficios de mayor utilidad, que la de un orfebre, cuando se viaja a regiones distantes y fuera de un ámbito cultural propio. Ya que el trabajo con los metales, solo tiene sentido cuando esta actividad se encuentra involucrada con otras que le permiten poderse desarrollar, como son la obtención de de sus materiales y el sistema de comercialización de estos productos.
Lo que deseo expresar en este artículo, es que la vida profesional y familiar de un orfebre prehispánico era la de un individuo integrado a una sociedad cuyos compromisos y responsabilidades tendrían que modificarse si emprendiera un viaje con una duración y destino indeterminado. Es por ello, que no se debe sustraer de este contexto el puro conocimiento de la metalurgia, como algo abstracto que se difundió desde su lugar de origen en el norte de Sudamérica, al resto del continente.

Por otro lado, existen una serie de problemas logísticos relacionados con la migración del conocimiento de la joyería (metalurgia), si se considera que esta se realizó como un evento fortuito a través de las costas del Pacifico hacia el norte de Mesoamérica, como por ejemplo caben señalar las siguientes.
Si el grupo migrante no contaba con el conocimiento previo y orientación del lugar a donde se dirigían, es muy probable que se establecieran en cualquiera de los territorios intermedios del trayecto, antes de llegar a las costas del Occidente de México donde se localizaron los primeros registros arqueológicos de joyería, pues no sabrían identificar cuando hayan llegado al lugar indicado. Cabe señalar que no se han encontrado evidencias previas de fundición de joyería a lo largo de estas playas o tierras (El Salvador, Guatemala, Chiapas, Oaxaca) que separa Colombia y sur de Centroamérica, con el norte de Mesoamérica. (Hosler, 2002)

Para que un grupo de orfebres pueda elaborar joyería, requieren del suministro constante de los materiales de trabajo. Es por esto, que si llegan a una región desconocida, no van a saber localizar dichos insumos como por ejemplo, los minerales, la cera de abeja, el copal, etc., por lo que van a requerir del apoyo de la gente local. Este tipo de ayuda o relación laboral, solo se puede establecer si existe un beneficio común para ambos grupos, ya que el nivel de cooperación es muy grande pues se va a requerir la capacitar a los indígenas de la zona para buscar, transportar, fundir y refinar los metales a partir del mineral, así como la adquisición o extracción de la cera de abeja, entre otras actividades, con el objeto de que los artesanos orfebres se puedan dedicar de tiempo completo a diseñar y producir joyería, al tiempo que trasmiten sus conocimientos en la región.

Es de pensarse que en la época prehispánica, a pesar de que existiera un intercambio comercial entre las diversas culturas indígenas de las distantes regiones costeras, no implicaría que un grupo de individuos pudiera libremente adentrarse a los diversos territorios para explotar sus recursos. Es por ello, que probablemente el/los grupos de orfebres que realizaron este viaje marítimo tan largo, pudieron haber llegado a zonas en donde no necesariamente fueron bien recibidos, tampoco encontraron sus materiales de trabajo, padecieron enfermedades tropicales o no se comunicaron por desconocer el dialecto de la zona, todo esto pudo afectar de manera importante la difusión adecuada del conocimiento de la joyería.

Así, de manera metafórica se puede considerar al conocimiento de la fundición de la joyería como un material genético, frágil, sutil, que después de ser adquirido a través de muchas generaciones por los artesanos Sudamericanos, requería de cierta estabilidad para viajar por las costas del Pacífico hasta el México indígena y ahí germinar.
Es por esto, que cabe la posibilidad de que dicho conocimiento no haya llegado al norte de Mesoamérica de forma casual, sino que los orfebres Sudamericanos fueron específicamente llevados, bajo la solicitud de una de las culturas existente en el Occidente de México, mediante las balsas comerciales que hacían el trayecto entre ambas regiones, ya sea directa o con escalas. Este nuevo tipo de escenario, brinda condiciones más adecuadas para la transmisión de este conocimiento, ya que el grupo(s) de orfebres Sudamericanos que hayan realizado este(os) viajes recibirían todos los cuidados en salud, alimentación y seguridad para desempeñar su trabajo, así como el apoyo en el suministro de los materiales. Por otro lado, una vez terminado el proyecto de capacitación acordado, contarían con la garantía de poder regresar a sus comunidades de origen por la misma vía en que llegaron, en caso de no haber migrado con sus familias de manera definitiva.

ps:
... Se podría considerar así mismo, que este tipo de migración tecnológica desde Sudamérica, se pudo haber llevado a cabo en diversas ocasiones y a distintos lugares de Mesoamérica a lo largo del tiempo. Primero en la región de Jalisco, Colima y Nayarit, en México, en donde se encuentran los registros más antiguos con el trabajo de metales. Así mismo, cabe también la posibilidad de que en estos viajes hayan participado orfebres con distintos niveles de experiencia, pues el tipo de diseños de joyería que se elaboraron hacia finales del siglo XIII, denotan un avance tecnológico distinto, al comparar las joyas encontradas en la región Mixteca, con las de la zona de Tomatlán, Petatlán, Lo Arado, El Chanal o Amapa, que hace difícil pensar que orfebres de estas zonas hayan influido en sus contrapartes de Oaxaca, sin demeritar por supuesto la gran capacidad de trabajo de los orfebres Mixtecos. Tampoco es de pensar en una influencia proveniente del sur, pues no se han encontrado diseños de joyería que denoten un avance estético y tecnológico similar, de la misma época en la zona Chiapas, Yucatán, Belice, Guatemala, Honduras y El
Salvador.
|
Cómo citar este artículo:
YBARRA, Raul. 2011.
"La genética de la orfebrería mesoamericana". Bitacora Ybarra, Biblioteca de
Joyeria. http://www.raulybarra.com/instructor/bitacora
(sitio web accesado el ... escribir fecha del dia que consulto este artículo).
|
CONFERENCIA:
La Migración Tecnológica de la Orfebrería Prehispánica.
LUGAR: Museo de Antropología e Historia
CONFERENCISTA: Raúl Ybarra
CIUDAD: San Pedro Sula, Honduras.
FECHA: Viernes 29 de Abril, 2011
HORA:
6.00 p.m.
El
Viernes 29 de Abril, tuve la oportunidad de presentar la
Conferencia sobre la La Migración Tecnológica de la Orfebrería Prehispánica, en el
Museo de Antropología e Historia, San Pedro Sula.
A
continuación presento algunas de las imagenes del evento:

Maestra Teresa Campo de Pastor
Directora del Museo de Antropología e Historia
San
Pedro Sula, Honduras

Vista
parcial de la conferencia.

Entrevista
para Compu TV, Universidad de San Pedro Sula, Honduras.
Conferencia
La Migración Tecnológica de la Orfebrería Prehispánica.
Museo de Antropología e Historia, San Pedro Sula, Honduras.
|