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Raul
Ybarra
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Ybarra

Zonas
metalúrgicas prehispánicas del Occidente de México
Deseo compartir algunas experiencias que viví durante mi viaje por el occidente de México, para estudiar
diversas muestras de barro en las zonas que fueron áreas metalúrgicas prehispánicas y que de alguna manera son la letra
pequeña o la lectura entre líneas de algunos trabajos que he presentado en congresos de arqueología.
El estudio que realice durante más de seis semanas por las diversas comunidades y poblados, en los estados de Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco y Nayarit, no lo podría considerar como un
"viaje de placer", es más, si me preguntaran si estaría dispuesto a volver a realizar este mismo viaje, en estos momentos yo respondería con un rotundo NO. ... Por qué ?
Por ingenuidad, creí que sería muy sencillo viajar por estas zonas de la costa
Pacífico de México, ya que pensé que solo bastaría con tomar el mapa, localizar los poblados
y trasladarme a ellos. Eso sucede cuando uno mira un mapa, el cual es solo un pedazo de papel, lleno de líneas, nombres y
números, sin expresar la verdadera realidad del lugar, la cual es totalmente diferente.
No supe realmente la magnitud del proyecto en que me estaba involucrando, hasta encontrarme en un pueblo pequeño en la costa de Guerrero, en donde me informaron que para poder llegar a la comunidad tendría que caminar en solitud por una vereda de selva durante dos horas.
Fue así como lo hice, me puse andar durante un buen tiempo por el camino que me señalaron. El sol, el calor y la humedad de la zona, ocupaban todos mis pensamientos.
Después de una hora de camino, paso junto a mí un camión de redilas que cargaba animales y se ofreció a llevarme a mi destino.
Apenas me subí en el camión, el chofer me preguntó en tono de sorpresa, que
diablos es lo que yo estaba haciendo ahí ? ... y con la mano señala el camino solitario y polvoriento. Le comente que me dirigía una comunidad pequeña ...... Meneando la cabeza
me dijo, usted obviamente no es de aquí y no lo sabe, pero en estos lugares "ni las autoridades se atreven a entrar por lo peligroso que es".
En ese momento me quede callado y mi corazón dio un vuelco. Por mi mente comenzaron a pasar mil y una imágenes y sentí como la adrenalina se apoderaba de mi cuerpo. Me di cuenta que ya era muy tarde para regresar, ya que había caminado demasiado tiempo por la vereda y lo que ahora tenía que hacer, era quedarme por el momento en la seguridad de aquel vehículo y continuar con el trayecto.
A lo largo de todo este viaje, hubo dos situaciones en donde mi vida
estuvo a punto de haberse dado por concluida, una fue en el estado
de Guerrero y otra en Jalisco.
Tal parece y de manera lamentable que muchas de las zonas
metalúrgicas prehispánicas en México, se encuentran en las mismas regiones con mayor inestabilidad
e inseguridad del país. Justo cuando estaba a bordo de un camión rural que partía de Maruata (Michoacán) rumbo a Tecoman (Colima), el gobierno lanza la "Operación Michoacán" para tratar de combatir dicha
inestabilidad, haciendo que todos los caminos de esa región se
llenaran de militares para brindar protección a los
que trancitaban por ellos.
En cada poblado que visite viví sus experiencias, algunas de ellas memorables y otras inolvidables. Es por ello que el trabajo de experimentación
en cascabeles lo dedico al dios de los orfebres prehispánicos - Xipe Totec - ya que al estar en un municipio perdido en la sierra de Jalisco, encomendé mi vida a él para que me ayudara a salir con bien de
aquella encrucijada.
Así pues, si me preguntaran si valió la pena dicho viaje, yo respondería
nuevamente que sí. Ya que tuve la oportunidad de conocer de manera directa las zonas en donde mis antepasados elaboraron
joyería, usando solamente el barro, la arena y el carbón, y junto con el aliento de sus cuerpos dieron vida a piezas de
orfebrería que son hasta ahora
son imposibles de duplicar por la belleza, maestría y conocimiento con que manejaron la técnica
de fundición a la cera perdida.
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