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Como comprar diamantes
Tip enviado por:
Antonio Gandara
Barcelona, España
Para comprar un Diamante, hay que tener en cuenta que las piedras preciosas, especialmente las de gran
calidad y que parecen tener cualidades idénticas, tienen en realidad grandes
diferencias en precio debido a sus características.
Para el mercado del diamante, tenemos que estar seguros de las características arriba mencionadas y la mejor
forma es el tener el certificado G.I.A.; H.R.D. o el
Gübelin, lo cual nos garantiza un examen imparcial de la piedra utilizando
rigurosamente las normas impuestas por el G.I.A. (Gemológica Institute of
America).
Así mismo, se tiene que asegurar de que el certificado corresponda al diamante que se nos ofrece, para ello
tendremos que recurrir a la ayuda de un experto gemólogo
independiente que examinará la piedra con una lupa de diez aumentos y con un equipo especial, de tal manera
que pueda garantizar por escrito que la piedra examinada es la descrita en el certificado. Es de suma importancia
seguir siempre este procedimiento antes de comprar un diamante.
El PRECIO de un Diamante:
En los diamantes y otras piedras preciosas su peso se mide en quilates. Un quilate es igual a la quinta parte de un
gramo (1 quilate = 1/5 g). Así mismo, un quilate se divide en 100 puntos, por lo que 75 puntos = 0.75 quilates.
Los diamantes son piedras preciosas muy escasas y raras, especialmente las de
mayor tamaño. Aunque no se debe comprar un diamante sólo por su tamaño, hay que tener en cuenta
también sus características de Color, Claridad y Corte.
El tamaño va a afectar de manera importante el precio de los
diamantes, siendo los diamantes grandes mas caros por quilate.
Es muy importante tomar en cuenta que el precio de un diamante
va a aumentar de manera proporcional a su tamaño. Sin embargo
el precio se va a modificar considerablemente a partir de cierto tamaño de quilate.
Un método - Aproximado - para poder calcular el precio de un
diamante es el siguiente:
a) El precio por quilate de un diamante de 1.50 a 1.99 quilates,
es aproximadamente 1.18 veces mas elevado que el precio por quilate de un diamante de 1.00 quilate.
b) El precio por quilate de un diamante de 2.00 a 2.99 quilates,
es aproximadamente 1.73 veces mas elevado que el precio por quilate de un diamante de 1.00 quilate.
c) El precio por quilate de un diamante de 3.00 a 3.99 quilates,
es aproximadamente 2.45 veces mas elevado que el precio por quilate de un diamante de 1.00 quilate.
Ejemplo : El valor por quilate de un diamante de 3.25 quilates
vale 2.45 veces más que el valor por quilate de un diamante
de 1 quilate, es decir que si una piedra de 1 quilate vale $3,500
la misma calidad de diamante pero pesando 3.25 quilates
costará: $3,500 x 2.45 x 3.25 =
$27,860
El diamante en la sociedad
Fuente:
www.es.wikipedia.org/wiki/Portada
Se cree que los diamantes son preciosos porque son tan bonitos como raros. En realidad es la demanda por las gemas raras lo que las hace costosas. Sin embargo, el diamante no es nada raro. Al contrario, es uno de los minerales más comunes de la corteza terrestre. En efecto, si se analiza detenidamente, se podrá notar que hay más diamantes en Estados Unidos o en Inglaterra que cualquier otra mercancía. Hay más diamantes que automóviles, hay más diamantes que familias con hijos, hay más diamantes que lavaplatos o que cualquier otro electrodoméstico. Casi toda familia en Estados Unidos posee un diamante.
¿Por qué son tan caros los diamantes?
Sencillamente por la ley de la oferta y la demanda. Por una parte, en los países anglosajones es tradicional el adquirir y regalar estas piedras al contraer matrimonio, sobretodo en Estados Unidos. Esto establece la demanda.
Por otra parte, al igual que pasa con el crudo hay un acuerdo para regular y establecer los precios de venta, es decir, para regular la oferta. El monopolio que controla todos los medios para el corte, el pulido y la distribución de los diamantes, además de los medios de crédito y su financiación en todo el mundo es el grupo De Beers. De Beers compra todos los diamantes a un precio fijo a la mayoría de los países africanos. Entonces los almacena de forma centralizada y los distribuye a los cortadores en Bélgica, Inglaterra, Israel y otros
lugares.
La necesidad de una tradición
La gran demanda por el diamante empezó en Estados Unidos. EE.UU. siendo una nación de inmigrantes trabajadores no disponía de ninguna tradición. Para la segunda década del siglo XX se empezó a adoptar la tradición del diamante gracias a una extensa campaña publicitaria lanzada por la compañía N. W. Ayer. Después de la Segunda Guerra Mundial De Beers puso la mirada en Japón, sacando ventaja del hecho de que la principal motivación de los japoneses era la de parecerse más a los occidentales que a los asiáticos.
El deseo de este país era el ser parte del mundo moderno, y fue así como De Beers diseñó una campaña en la cual identificaba el regalo de diamantes con el pasaporte a la modernidad. La respuesta en este país fue enorme. En Japón, donde no existía ninguna tradición alrededor de este mineral, las ventas pasaron de cero a 65% en seis años hasta convertirse en el segundo mercado más grande para los diamantes donde se vende el 25% de los diamantes de todo el mundo. De Beers logró de esta manera una hazaña comercial.
Durabilidad del diamante
Hollywood ha contribuido a
propagar la idea de que el valor del diamante es para siempre. Realmente los diamantes no son eternos. Si se calienta un diamante, éste se vuelve negro, se carboniza. En cambio la idea popular es diferente. La creencia generalizada es que la inversión en diamantes es excelente y que siempre se puede recuperar el dinero invertido, lo cual es totalmente falso. En el momento en que un diamante sale de la tienda el joyero obtuvo una ganancia de más del 50% y de la misma forma el distribuidor y el resto de intermediarios. Sin tener en cuenta la inflación se tendría que esperar 20 años para que el comprador final pueda recuperar su dinero.
El diamante tiene un valor sentimental y es allí donde está la genialidad de De Beers: en identificar un valor sentimental con una transacción comercial. El diamante nunca va a ser revendido debido a su valor sentimental. De ahí la importancia para De Beers de mantener esta ilusión y de que continúe el sentimentalismo hacia los diamantes.
Como comprar diamantes
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