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Toni Ferri
Fabricación de un recipiente o copa en plata.
Tip enviado por: Toni Ferri
Callosa d 'en Sarrià, España
Fabricación de un
recipiente o copa en plata y luego bañada en oro, para completar el acabado a
una pieza hacha en madera. La pieza en madera es una réplica del Santo Cáliz
que se custodia en la Catedral de Valencia, España, y que se considera por los
expertos, que es el más auténtico de los que se califican como el Grial de la
Santa Cena. 8 Al menos existen 4 en el mundo que se disputan ese honor).
Bueno, era una nota
complementaria al tema que nos ocupa.
Había que forrar con un metal noble el recipiente de dicha pieza que por estar
hecha en madera no se podía usar para las ceremonias religiosas de la comunión,
puesto que la copa pertenece a un cura y quería darle uso litúrgico.

Yo me atrevo con la
escultura pero no había tocado nunca la plata y no sabía su comportamiento a
la hora de soldarla y de manipularla para darle forma, de modo que procedí con
cautela y haciendo muchas consultas a orfebres y joyeros previamente.

Mi encuentro con tu página
( www.raulybarra.com ) me ha
resultado decisivo para animarme en hacer esta prueba.

Primero construí en
cartulina una pieza que encajara en el hueco de la copa y una vez ajustada,
dentro de las limitaciones que presenta una cartulina, la corté con la tijera
para ver la forma que me daba, y las medidas, puesto que debía trabajar el
original con lámina de plata de 0'5 mm.

El despiece de la
maqueta me resultó casualmente una cruz similar a la de los Templarios que
trasladé a la lámina de plata mediante calco.
Luego la doblé hacia su
interior y la uní con soldadura que me fabriqué siguiendo una de las fórmulas
que encontré en la web de Raúl Ybarra y coincidía con la que me aconsejó un
amigo joyero, basada en una parte de plata y media de latón, si bien se puede añadir
algo de cobre, yo no lo hice.

Luego me construí en
cemento un negativo o interior del hueco del cáliz, de forma que me sirviera a
modo de molde para ir ajustando la pieza sin usar la copa original para no dañarla.
Hice uno más pequeño también para ir de menos a más. El diámetro era de 9
cm. Sé que esto no es convencional ni correcto pero no tenía una pieza en
acero para este menester e improvisé con el cemento.

Una vez soldada y con la
base hueca, me busqué una pieza plana para que soportara los golpes del
martillo a modo de yunque, y con paciencia a pequeños y controlados golpecitos
en el interior, con un martillo de bolas fui contorneando la pieza y en
ocasiones para mejor llevarla a la forma deseada, le aplicaba calor con el
soplete. Luego he visto que tal vez no hubiera hecho falta el calor porque la
plata cede bastante en frio.

Estas acciones con el
martillo las reforzaba con pequeños golpecitos desde fuera con un martillo
plano y usando una bola de hierro en el interior del hueco controladamente.

Revisaba constantemente
la forma para que no excediera del hueco donde debía encajar y se ajustara para
que ejerciera un poco de presión al colocarla.

Una vez conseguida la
parte interior, hice un aro de 4 centímetros de banda, que una vez soldado se
convierte en la parte externa. Soldé ambas partes y quedó casi terminado.
Luego hice otro aro,
esta vez de menos de un centímetro de banda para que hiciera de refuerzo en el
terminal y embelleciera el efecto visual.

Luego vendría el lijado
pulido y abrillantado que le daba acabado y preparaba para el baño de oro que
completaría el trabajo.
En este punto, tuve que
hacerle un rebaje a la madera para que el encaje fuera más perfecto y se
integrara el metal con la madera sin quedar demasiado abultado por fuera.
Comprobé la
estanqueidad de la copa dejándola una noche entera con agua y viendo que no
perdía ni humedecía el exterior.

El baño de oro lo hice
siguiendo las pautas de los profesionales (como todo el proceso por supuesto) y
lo llevé a un taller especialista, puesto que no tengo ni la técnica ni los
equipos, para que primero lo bañaran en cobre, y luego en oro con de micras.
Según me dijo el técnico, cada 8 minutos de inmersión equivalen a una micra.
El resultado final ya
está a la vista y es de total satisfacción. La propia rusticidad de la copa
artesanal en madera, justifica algunas imperfecciones a la vista producidas por
el martillo en la copa de oro. El encaje es perfecto y se acopla sin ningún
pegado ni cola, sólo por presión.
Fabricación de un recipiente o copa en plata.
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