|
Índice
> Diseño
La
joyería de Carl Faberge
La
joyería de Carl Faberge
Fuente:
www.prestigio.com.ve
Las exquisitas piezas de joyería que, en un principio diseñara Carl Fabergé para la corte imperial rusa, se encuentran hoy en día en los más prestigiosos museos y colecciones privadas, entre las que destacan la de la Reina Isabel II de Inglaterra, la de Malcolm Forbes y la del propio Kremlin.

Joyería
de Carl Faberge
En 1885, el Zar Alejandro III de Rusia inauguró una tradición que seguiría hasta el final del reinado de los zares con la explosión de la Revolución Bolchevique de 1917.
El Zar le regalaba a la Zarina un precioso huevo de pascua, encargado a Peter Carl Fabergé. Los famosos huevos creados por Fabergé, con motivos escogidos y diseñados en el más estricto secreto, hasta con un año de anticipación representaban cada uno el más fino objet d’art, digno de encontrarse en los más famosos museos y prestigiosas colecciones privadas. Entre estos, destacan las colecciones de la Reina Isabel II de Inglaterra, la de Malcolm Forbes y la del propio Kremlin.

Joyería de Carl Faberge

Joyería de Carl Faberge
Fabergé con toda razón ha sido llamado “el último de los grandes orfebres”. Es verdad que los preciosos huevos de pascua catapultaron la Casa Fabergé a la fama, pero en el Número 24 de la calle Bolshaya Morskaya en San Petersburgo, se creaban desde cigarreras hasta coronas.

Joyería de Carl Faberge
Carl se veía a sí mismo más como un artista-joyero que como un comerciante. Creyó firmemente que el valor de su trabajo residía, más que en el costo de las piedras y metales preciosos que lo integraban, en la inspiración de su diseño y la perfección de su manufactura. El ingenio y la fantasía de los orfebres de la firma, aplicaban a piezas cuyos temas recordaban eventos y objetos cotidianos.

Joyería de Carl Faberge
Pero los dueños de su producción no representaban un público sencillo y cotidiano, eran los poderosos de la tierra: zares, reyes, mandarines y rajás.

Joyería de Carl Faberge
Carl Fabergé relevó a su padre como dueño del negocio en 1870. Para el año 1900, la Casa Fabergé contaba con más de 500 empleados y su fama se extendía a lo ancho y largo de los mundos civilizados.

Joyería de Carl Faberge
Carl contó con el talento excepcional de tres orfebres, considerados verdaderos maestros de la joyería artística: Eric Kollin, Michael Perchin y finalmente Henrik Wigström. También lo asistió su hermano menor, Agathon, pintor y escultor por derecho propio; y eventualmente fue sucedido por sus hijos, Eugène y Alexander. Todos encontraron su fuente de inspiración en siglos anteriores, mejorando las técnicas y complejidad de los procesos de manufactura e incorporando a los diseños una amplia gama de piedras y metales preciosos, los cuales mezclaba en diferentes proporciones, logrando así los distintos colores de oro tan apreciados en las piezas de Fabergé.

Joyería de Carl Faberge
Mas es indiscutible que su fama se consagró con la creación de los huevos imperiales comisionados por los zares, primero Alejandro III y luego Nicolás II. Su opulencia era el reflejo de la Corte misma y la Rusia que siguió el estallido de la Revolución de 1917, no tenía espacio para joyas como las de Fabergé. Éste huyó a Suiza, donde murió en 1920. Había llegado a su fin la gloria de un imperio y de uno de sus joyeros favoritos.

Joyería de Carl Faberge
Su legado, sin embargo, es el del último de los grandes orfebres. ¿Quién, si no, hubiera podido replicar en la tapa de una cigarrera, el mapa detallado del lugar de veraneo favorito del Zar Nicolás II en en Mar Negro? Las montañas son oro texturizado, las carreteras marcan su ruta en rubíes, la línea del ferrocarril está representada por una fila de esmeraldas, y el Mar Negro sigue un patrón resaltado de zafiros azules.
Joyería de Carl Faberge
|