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  Historia de la joyería

Historia de la joyería

Índice > Diseño

 

 

Anillo de Bronce y Granate - Siglo I A.D.

 

 

Historia de la joyería

 

 

Tip enviado por: Mario Gandara
Barcelona, España

 

 

"Una sortija de compromiso es un asunto que requiere una seria consideración por parte del joven. Él desea lo mejor que su bolsillo pueda permitirse y, lo que es más importante, el anillo se adapte al gusto de su novia. Ya sea preguntándosele a ella directamente o bien a través de alguien que conozca sus preferencias, averigua lo que desea y trata de complacerla por todos los medios. El mayor y más perfecto diamante solitario que un joven pueda permitirse es desde hace muchos años el típico anillo de compromiso."

"La fidelidad y el cielo son redondos y en ellos se basa el emblema"

El precursor de la actual sortija de compromiso fue un sencillo aro de hierro. La antigua tradición romana consistía en entregar un anillo, un símbolo del ciclo de la vida y de la eternidad que constituía una pública promesa de que el contrato matrimonial entre un hombre y una mujer sería espetado. En la época de Plinio (23 – 79 D.C.) el anillo se fabricaba de hierro. El oro fue introducido algún tiempo después, en el siglo II D.C. Los cristianos adoptaron la costumbre y, de esta forma, el anillo se convirtió en parte integrante de la ceremonia matrimonial.

 

El simbolismo del anillo –que significa eternidad- no se vio reforzado hasta el siglo XV por el emblema de la fidelidad conyugal... el diamante. No obstante se han transmitido a lo largo de los siglos leyendas sobre las míticas propiedades de esta piedra. Cientos de años antes de Cristo, en la India, donde se descubrieron por primera vez, los diamantes eran más apreciados incluso por su magia que por su enorme belleza y se creía que protegían de las serpientes, del fuego, del veneno, de las enfermedades, de los ladrones y de todas las fuerzas combinadas del mal.

Cada cultura ha valorado al diamante por sus propiedades únicas. En la India se creía que el color de la piedra reflejaba la casta de quien la llevaba y por eso los más preciosos eran los diamantes puros blancos. Roma los apreciaba por su dureza y los consideraba capaces de romper el hierro. Los chinos los valoraban enormemente como herramientas grabadoras, mientras que los supersticiosos italianos confiaban en ellos como protectores contra el veneno.

Especialmente capaz de resistir al fuego y al acero, el diamante (cuyo nombre viene del griego "adamas", que significa invencible) reúne la fuerza inflexible e invencible. ¿Qué mejor emblema para una asociación que habrá de durar toda la vida?.

Desde el suave lustre de los diamantes en bruto del Renacimiento hasta la deslumbrante pirotecnia de la elegante sofisticación del siglo XX, el anillo de diamantes, como un círculo encantado, constituye el auténtico regalo de amor y lealtad entre un hombre un una mujer... el sello definitivo de las promesas realizadas en el matrimonio.

 

 

Anillo de Bronce con Carnelian - Siglo III A.D.
En el lomo superior del anillo existen decoraciones de flautas colocadas de manera longitudinal. El grabado de la piedra Carnelian representa el busto de Helios. Tamaño: 20 X 18

 

 

 

EL SIGLO XV

MATRIMONIO DE CONSTANZO SFORZA Y CAMILLA D’ARAGONA, 1475

Due face in uno anello, de ardente focho Doi volunta, doi cor, doi fochi insegna Che siam congiunti in vincul de diamante

‘Dos antorchas en un anillo de fuego ardiente Dos voluntades, dos corazones, dos pasiones Se unen en matrimonio con un diamante.’

Ya en el siglo XV, las sortijas de diamantes se habían convertido en una característica establecida de las bodas entre reyes y reinas y de los matrimonios por poderes de sus hijos. La fuerza invencible atribuida al diamante con el simbolismo del anillo hacia de él el símbolo perfecto de la armonía en el matrimonio. Esto fue interpretado en la espectacular ceremonia del matrimonio entre Constanzo Sforza y Camilla D’Aragona, que tuvo lugar en Pesaro en 1475, de la que ha quedado constancia en una serie de miniaturas que en la actualidad se encuentran en el Vaticano. El himen de la divinidad, que preside la celebración del matrimonio, se halla representado por un apuesto joven coronado de rosa y vestido con una túnica que lleva pintados anillo de diamantes y lenguas de fuego.

En la época medieval, los ricos se casaban con sortijas engastadas con gemas. Ya en el siglo XV, el diamante, que por entonces era el símbolo reconocido de fidelidad conyugal debido a su resistencia al fuego y al acero, entró a formar parte del ritual de las bodas. Verdaderamente, el empleo de una sortija de diamantes en los desposorios parece haber sido general hacia finales del siglo. Una carta escrita en 1477 al Archiduque Maximiliano justo antes de sus esponsales con María de Borgoña dice: " En los esponsales, su Gracia debe llevar una sortija de diamantes y también un anillo de oro".

Durante una época, el diamante se empleaba en su estructura cristalina natural.

La formación octaédrica o de ocho caras, semejante a dos pirámides unidas por la base, se montaba de tal forma que la pirámide inferior quedaba completamente oculta en el engranaje del anillo y la mitad superior sobresalía con orgullo. Las cuatro caras de esta punta superior que quedaba al descubierto reflejaban la luz.

La estructura de estos diamantes refleja el simbolismo de las pirámides egipcias. Solía creerse que enterrada bajo la pirámide había una parte inferior –la mitad mala- que tenía exactamente las mismas proporciones y formas.

Lejos de sentirse obligados a realizar monturas laboriosas y cerradas, los orfebres de finales de la Edad Media utilizaron la imaginación y una visión romántica en sus diseños a fin de incrementar el prestigio del diamante. Fueron introduciendo los diamantes "hog-back", que compusieron unos engastes aún más sofisticados, por ejemplo rosetones, letras del alfabeto, y el símbolo de la Virgen, la flor de lys, un apropiado emblema para la inocente y joven novia.

Al mismo tiempo, inscribían "posies" (o poemas breves) en los aros de los anillos, inscripciones que solían quedar ocultas en el interior. Estas secretas palabras de amor podían ir decoradas con rosas que recibían el calor de los rayos del sol. Todo ello resaltado por vívidos esmaltes. Existen muchos ejemplos de tales mensajes en los anillos. Ana de Cleves, que contrajo matrimonio con Enrique VIII en el siglo XVI, llevaba esta optimista inscripción en su sortija de boda: "Que Dios me guarde".

Pero aunque fueron tan frecuentes en los anillos de los siglos XV y XVI, las inscripciones de carácter devoto o amoroso también habían sido populares en la antigüedad. Una inscripción grabada en la sortija griega de esponsales que data del año 400 A.C. aproximadamente ostenta una sola palabra: "Cariño"

A finales del siglo XV se produjo el primer adelanto verdadero en relación con las técnicas de tallado y, de esta forma, se descubrió ante la opinión pública una forma completamente nueva: la talla en tabla. Para conseguirla, la punta piramidal de la piedra se frotaba con polvo de diamante... el primer paso hacia el pulido moderno, la primera vuelta de llave que dejaría al descubierto el fuego y el brillo oculto del diamante. La talla en tabla se convirtió en una característica importante de los anillos de diamantes del siglo XVI.

 

 

 

EL SIGLO XVI

LA VENERABLE COMPAÑÍA DE LOS ORFEBRES, 1513

El diamante otorga fuerza y virtud al hombre que lo lleva y le libra de agravios, duelos y tentaciones y del veneno. También mantiene íntegros sus huesos y sus miembros. Destierra la ira y la lujuria. Enriquece en valor y bondad a quien lo lleva. Más vale que lo lleven los hombres estúpidos y que sirva de defensa contra los enemigos. Pues quien lo lleve será más amado por Dios. Mantiene la semilla del hombre en la matriz de la mujer, ayuda al niño y conserva todos sus miembros.

El matrimonio de la Virgen.

Pintado por el joven Rafael en 1504. Fue encargado como un retablo dedicado al anillo de la Virgen para una iglesia de Citta di Castello. Según la "Leyenda de oro", los pretendientes de María, una Virgen del templo, debían entregar varas al Sumo Sacerdote. El hombre cuya vara floreciera obtendría la mano de la Virgen. José fue el afortunado y se le representa con la vara en flor en una mano y un anillo en la otra. A la izquierda se encuentran las otras vírgenes del templo, y a la derecha, los pretendientes rechazados, uno de los cuales está rompiendo su vara contra la rodilla en señal de enojo y frustración.

La rareza comparativa de la sortija de diamantes planteó un reto a los orfebres del siglo XVI, cuyas habilidades, fomentadas por el mecenazgo real, alcanzaron la cima de la perfección. Aquellos exquisitos diseños, con sus aros cincelados, sus laterales de formas arquitectónicas o escultóricas decoradas con suaves esmaltes y combinados con piedras puntiagudas o en tabla, nunca han sido superados. Los orfebres idearon además una nueva forma de hacer resaltar los diamantes: colocar una laminilla de plata bordeando el engaste, lo cual acentuaba la luz blanca y pura de la piedra.

Los valores simbólicos del diamante, unidos a su belleza absoluta hacían que fuera sumamente apreciado en los esponsales y bodas reales. La sortija de boda del Duque Albrecht V de Baviera fue engastada con dieciséis diamantes en forma de roseta, lo que constituía un logro verdaderamente extraordinario para las labores de pulido y engaste del siglo XVI. Uno de los tres anillos utilizados en el matrimonio de María Estuardo y Enrique Darnley, celebrado en Holyrood en 1565, fue esmaltado en rojo y engastado con un diamante. En un momento en el que temió morir de sobreparto, María legó el anillo a su esposo recordando de forma conmovedora que era "la sortija con la que él la había desposado". Cuando el hijo de María, Jacobo I, contrajo matrimonio con Ana de Dinamarca en 1589, los diamantes fueron elegidos una vez más para la sortija de boda, que era "de oro esmaltado y con cinco diamantes".

Una miembro de la realeza que renegó de la sortija de boda con diamantes y se opuso a llevarla fue María Tudor. Para su matrimonio con Felipe II de España celebrado en 1554, escogió una sencilla alianza de oro. "Las doncellas se casaban así antiguamente", observó con aspereza. Sin embargo, irónicamente, cuando sólo contaba dos años de edad y no era capaz de expresar sus opiniones, la joven princesa María había contraído matrimonio por poderes con el pequeño Delfín de Francia. El Cardenal Wolsey colocó entonces en el dedo de la niña un diminuto anillo con un enorme diamante engastado en él.

Las habilidades técnicas de los orfebres del Renacimiento produjeron ahora un nuevo estilo de sortija de matrimonio, el "gimmel" (del latín "gemmelli": gemelos). El "gimmel", o anillo gemelo, lleva dos aros, a veces tres, que se despliegan en abanico desde el centro de la base. Al cerrarse, los aros se unen tan perfectamente que sólo se ve un único anillo. Esta alusión simbólica al matrimonio era realzada aún más mediante una inscripción grabada en el aro y extraída de la ceremonia nupcial: "LO QUE DIOS HA UNIDO, QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE". Martín Lutero contrajo matrimonio con Catherine Bora en 1525 levando un anillo grabado como este.

Al margen de esta clase de sentimiento, un diamante puntiagudo y afilado era sumamente codiciado para escribir sobre el vidrio. Muchos miembros de la nobleza disfrutaban de esta caprichosa forma de coqueteo, entre ellos Isabel I, quién intercalaba con Sir Walter Raleigh enigmáticas palabras grabadas sobre cristal de la ventana.

"Con gusto me levantaría, pero temo caer"
A lo que Isabel garabateaba esta respuesta:
"Si el corazón te falla, a levantarte no has de volver"

Pese a que el diamante disfrutó de gran estima en el siglo XVI, aún se mostró más bello en el siglo siguiente.

 

 

EL SIGLO XVII

ALLAN RAMSAY, "EL PASTOR BONDADOSO", 1685-1758

Igual que el diamante en bruto de la mina Sólo muestra su luz al quebrarse Y no reluce hasta que es pulido, Así el saber hacer brillar e genio.

Retrato del matrimonio del príncipe Guillermo de Orange y la princesa María de Inglaterra - en 1641, por Van Dyck.

María, de 10 años de edad e hija de Carlos I, y Guillermo de Orange, de 15 años, aparecen con sus galas nupciales, incluidas las joyas de ella.  Guillermo  sostiene el dedo de la novia, en el que hay una sencilla alianza de oro que ofrece un natural contraste con el broche de diamantes, facetados según la moda  imperante en la época.

Alrededores del año 1600 el "gimmel" se unió a otro símbolo romántico, las dos manos agarradas de la "fede" (término italiano que significa "fe"). Los aros  enlazados del "gimmel" terminan en unas manos que se unen cuando el anillo está cerrado. A estos símbolos se añadió un tercero, el corazón. En las sortijas  especialmente elaboradas, un par de manos esmaltadas sujetan un gran corazón de diamante.

Otras sortijas del siglo XVII están adornadas con corazones inflamados de deseo,  atravesados por las flechas de Cupido, coronados como justa recompensa a la fidelidad, sujetos por una única mano o agarrados por dos. Estos diseños eran engastados con diamantes en rosa y en tabla. Gustavo Adolfo de Suecia regaló a su novia, Elba Brahe, como anillo del amor un exquisito corazón de rubí rodeado de diamantes.

En completo contraste con esta atmósfera en la que imperaban los símbolos  románticos, los puritanos, reaccionando contra el ritual eclesiástico, intentaron por todos los medios que se aboliera el anillo de boda. No lo consiguieron.

Aunque las sortijas "posy", esmaltadas con ramilletes de flores y con la inscripción en el interior del aro, fueron las más utilizadas en las bodas del siglo XVII, las sortijas de compromiso con diamantes tenían también un gran atractivo. En el casamiento por poderes de María de Módena con Jacobo II, celebrado en 1673, fue colocado un gran diamante –probablemente en talla rosa- en el dedo de la novia, que contaba 15 años de edad. Cuando en 1719 su hijo Jacobo Estuardo (el antiguo pretendiente al trono inglés) contrajo matrimonio con la princesa polaca Clementina Sobieska en Italia, fue utilizada esta misma sortija en la ceremonia.

Las sortijas de boda del siglo XVII solían llevarse en el pulgar, aunque durante la ceremonia nupcial se utilizara el cuarto dedo prescrito. Esta costumbre de  colocarse el anillo en el cuarto dedo tiene su punto de partida en el sacerdote  oficiante de la ceremonia nupcial cristiana, que tocaba con el anillo tres dedos de la mano izquierda: "En el nombre del Padre... del Hijo... y del Espíritu Santo", y terminaba con el anillo en cuarto dedo.

Una leyenda más romántica afirma que la vena que parte del cuarto dedo va  directamente al corazón, lugar donde anida el amor.

En 1668, Samuel Pepys escribió que su tía estaba "enormemente orgullosa de su sortija de boda, que recientemente ha sido engastada con diamantes". El locuaz Samuel relata también que las sortijas "posies" seguían siendo una costumbre nupcial fuertemente establecida, y apunta que mientras se asaba el cordero su familia confeccionaba el poema para la sortija de boda de Roger Pepys

La composición de estos "posies" requería una gran dosis de reflexión. Algunos  reflejan la estricta moralidad de la influencia puritana con grandes aspiraciones de tipo religioso:

"Ruego a Dios nos convierta en una pareja como la que formaron Isaac y Rebeca."

Pero muchos más poseen encanto e ingenios: "Ama a quien este anillo te dio, Pues en tu vejez te colmará de amor".

El relativamente sosegado brillo de la sortija de diamantes del siglo XVII, los racimos de piedras pequeñas, en tabla o en rosa, montados en oro y esmaltados en negro o azul con toques de luz blanca poseen una suave belleza y dignidad que hacen a los anillos del amor de este periodo sumamente atractivos.

 

 

Medallón de Plata - Siglo I-II A.D.
Enmarcado por alambre redondo. En el centro del medallón se encuentra el busto en Repousse en relieve de Aphrodita. Su cabeza posee una diadema y esta inclinada hacia la derecha, y a cada lado de su cuello se encuentran dos figuras de Erotes. Tamaño: Diámetro 43 mm.

 

 

 

 

EL SIGLO XVIII

DEL FRANCES:
Lo más excepcional del mundo, después de un espíritu perspicaz, son los diamantes...

El columpio.

Fue pintado por Jean Honoré y Fragonard y constituye una suma de su arte y de su siglo. Encargado para el deleite de un Barón, capta el espíritu y la moralidad de su época. La doncella del columpio, empujada por un obispo, deja volar sus faldas por el aire y lanza un zapato, mientras, desde abajo, un joven enamorado se desvanece ante tan exquisita visión

"Te coronaré con una guirnalda de paja, y te desposaré con un anillo de junco"

El empleo de anillos de junco para celebrar la alianza de una pareja estaba  reservado principalmente a los enlaces indecorosos. Al igual que el diamante es el símbolo de la duración, el anillo de junco era efímero como la unión que bendecía. Sin embargo, el siglo XVIII proporcionaba a los acaudalados y a los instruidos una centelleante constelación de anillos de boda y esponsales.

El hallazgo de diamantes en Brasil incrementó de forma espectacular la provisión de estas piedras; las joyas de diamantes se convirtieron en el principal interés del joyero. Al mismo tiempo, la mejora de iluminación por velas significaba que podían celebrarse un mayor número de acontecimientos sociales por la noche, momento en que estas centelleantes piedras podían ser contempladas en su máximo esplendor. Todas las damas elegantes gustaban de aparecer con los dedos  reluciendo a causa de los diamantes, que podían ser blancos, y de color. Ninguna otra piedra preciosa poseía el carisma del diamante, por lo que éste se convirtió en el cómplice favorito de la mujer en sociedad.

A fin de satisfacer el deseo de que el diamante emitiera destellos, las técnicas de pulido volvieron a perfeccionarse y las tallas en rosa fueron desbancadas por el brillante redondo. Los engastes fueron recortados con el propósito de dejar al descubierto una parte mayor del diamante; y para mostrar aún más el blanco  destello de la piedra, los diamantes fueron engastados en plata a fin de incrementar su blancura y su brillo. Del mismo modo, la antigua técnica de bordear los engastes con laminillas de metal coloreado siguió utilizándose con el propósito de dar realce a otras piedras: el color rojo para rubí y el verde para esmeraldas.

Desde 1760, aproximadamente, la parte interior del anillo era recubierta de oro para evitar el deslustre que se produciría con el roce del dedo de la dama.

A mediados del siglo XVIII, el diseño acusó la influencia del despreocupado espíritu rococó. Ahora, que ya se aceptaban igualmente diamantes coloreados y los blancos, las piedras fueron convirtiendo de forma gradual en el centro de atención del diseño. Existían numerosas variantes del tema de los corazones, que podían aparecer engastados con diamantes blancos y coloreados, atravesados por flechas, enlazados y coronados, o atados en un nudo de enamorados.

A partir de la década de 1770, dichos emblemas fueron sustituidos por  declaraciones amorosas escritas con letras de diamantes –RECUERDO, AMITIE,  AMOUR-, en engastes planos esmaltados en azul oscuro y enmarcados con perlas o diamantes de talla en rosa. También existía una ingeniosa ampliación del principio del "gimmel", donde cada letra estaba unida a un aro distinto, que al unirse a los demás formaba un anillo.

Las femeninas, bellas y delicadas joyas llenas de color de este tipo eran la perfecta expresión del gusto elegante y refinado del periodo.

Los anillos que simbolizaban el amor eran sumamente apreciados, y, más que  ninguno, la sortija de compromiso. Los anillos protectores, precedentes de las  alianzas de aniversario con diamantes que se regalan en la actualidad como símbolo de la durabilidad del amor y que fueron creados para ser llevados encima del preciado anillo, se hicieron sumamente populares. Para salvaguardar su sortija de boda, la reina Carlota colocó junto a él en el dedo otro anillo de diamantes. Dicho anillo se encuentra aún en el castillo de Windsor.

El sentimiento noer exclusivo de las damas elegantes. El gran lexicógrafo, Dr.  Samuel Johnson, definió la palabra anillo en su diccionario como: "un instrumento circular que se coloca en los morros de los cerdos y en las manos de las mujeres con el propósito de contenerlos y ponerlos bajo control". Sin embargo, tras la muerte de su esposa, el devoto Dr. Johnson, guardó la sortija de boda de ésta en una caja que llevaba la siguiente inscripción:

"¡Eheu! Eliza Johnson, Nupta el 9 de julio de 1736, Morta , ¡eheu! El 17 de marzo de 1752."

En este siglo la sortija "posy" cambió de tono. En lugar de figurar ocultas en el aro, las inscripciones se encontraban en el exterior esmaltadas de forma decorativa, y los sentimientos denotaban despreocupadas alegrías en vez de solemnes intenciones.

(Irónicamente, el "motto" romántico "sans peur" fue el elegido por la Srta. Annabella Milbanke cuando contrajo matrimonio con Lord Byron en 1815.) La encantadora historia de la sortija "posy" concluyó con la Ley sobre los Anillos de Boda, que al hacer obligatoria la presencia de contrastes completos desterró el espacio necesario para las inscripciones.

 

 

Anillo de Bronce con Dorado - Siglo I A.D.
Anillo en forma de "U" y con la parte exterior redondeada. La parte central esta rematada con el grabado de la imagen de Zeus en el interior de su templo. Zeus esta en posición sentada sobre su trono, mirando al frente y sosteniendo con su mano izquierda un águila. Kerberos se encuentra sentado en el piso al lado izquierdo.

 

 

 

 

EL SIGLO XIX

DE UNA REVISTA FEMENINA DE LA EPOCA VICTORIANA

Al igual que la tímida aurora ofrece la promesa del glorioso amanecer, así sirve de heraldo el anillo de esponsales –símbolo de compromiso -, como si fuera un emblema que indicase el cumplimiento de la solemne promesa.

Las ocho damas de honor que atendían a la Princesa Alejandra de Dinamarca en le día de su boda con el Príncipe de Gales, celebrada en Windsor en1863, admiran el regalo que van a hacerle a la novia: un brazalete con sus retratos en miniatura  identificados mediante las iniciales en diamantes de cada una

Al iniciarse el siglo, la mujer, recatada y decorativa, frágil y reverenciada, se hallaba firmemente instalada es su pedestal. Las joyas combinaban a la perfección con su idealizada posición social..., bellas, femeninas,  sentimentales. Los símbolos de amor, los corazones, las coronas, las flores, perseguían a la mujer desde el siglo anterior. Y lo mismo ocurría con la sortija conmemorativa. Las sortijas con retratos albergaban el del ser amado, y estaban elaboradas con exquisito detalle. Ocultos en relicarios, broches y sortijas había mechones de pelo de niños o de enamorados que se cuidaban con ternura.

Pero paralelamente a este delicado atractivo tipo de joyas de sentimientos había otra clase que desempeñó un importante papel como símbolo de categoría social durante el siglo XIX.

La revolución industrial significó la fortuna para muchos. El próspero hombre de negocios hacía público alarde des su recién adquirida riqueza cargando de joyas a su esposa.

Los diamantes se cotizaban cada vez más. En 1870, la oferta se equipará a la demanda gracias al importante descubrimiento de las minas de diamantes del continente africano. De pronto el símbolo de categoría social que poseía el diamante quedó al alcance de un sector de público mucho más amplio. Cada vez un mayor número de parejas jóvenes elegía la sortija de diamantes para sellar su compromiso, sortija que solía ser un solitario o una combinación de varias piedras más pequeñas.

Quedó establecido por entonces que la novia podía esperar dos anillos: uno, de compromiso, con una piedra preciosa engastada, y el actual anillo de boda, que en la época victoriana no era más que un fino aro de oro. Los catálogos  comerciales de la época muestran la inmensa variedad de diseños existentes,  algunos de los cuales podían adquirirse por sólo dos libras. Hay diseños de solitarios, de medios aros, de racimos dobles y sencillos, de abanicos, de panel, de navette, de entrecruzados y de anillos de dos partes, como el "Toi et moi". La talla brillante era la que predominaba. A Peruzzi, un tallador veneciano, se le atribuye la invención de la primera versión de esta talla en 58 facetas; sin embargo, hasta el siglo XX no quedó completamente al descubierto el brillo y el poder del diamante.

La nueva y rica provisión de diamantes en bruto influyó en el diseño, y el engaste perdió la atención especial de que disfrutaba a favor de la propia piedra. El sencillo e inmaculado diamante se convirtió en la cumbre da la moda..., y la nueva y revolucionaria montura Tiffany consiguió que esto fuera más factible que nunca.

Tiffany, la famosa firma de joyeros neoyorquina, inventó un espectacular engaste abierto con un sencillo aro de menta en el que la piedra quedaba suspendida por 6 diminutas patillas o dientes de platino, material que cuenta con la excepcional propiedad de ofrecer una gran resistencia aun cuando haya sido  trabajada hasta quedar muy fino. Este engaste permite que la piedra expuesta  emita el más amplio juego de luces desde cada una de sus facetas. A diferencia de los engastes antiguos, que sólo dejaban al descubierto la superficie de la piedra y en los que cualquier imperfección pasaba inadvertida, la montura Tiffany constituía un método adecuado de probar la calidad del diamante concediendo una nueva importancia a la talla, al color y a la pureza.

A lo largo de este próspero siglo, nadie disfrutó de las joyas más que la Reina  Victoria. Poseía una inmensa colección y gastaba muchos miles de libras en sus adquisiciones a los joyeros de la Corte, Garrard. En 1850, su colección se vio coronada por el Kohi-Noor ("Montaña de luz"), que entonces era el mayor diamante del mundo y que fue regalado por la East India Company.

Probablemente, una de las piezas favoritas de la reina Victoria fuera un sencillo aro esmaltado con un único diamante, regalo de su amado Alberto cuatro años después de su matrimonio. Con posterioridad, la reina Victoria eligió como anillo oficial de compromiso algo menos comedida: un sortija en forma de serpiente. Este tipo de sortija era uno de los símbolos predilectos del siglo XIX. Los anillos del animal, curvados, formando un círculo, representaban la eternidad. Otras versiones más valiosas llevaban los ojos y la cabeza de diamantes.

El siglo XIX presenció cambios trascendentales en el diseño de las joyas.  Primeramente imperaba el sentimiento imaginativo y delicado. Durante la década de 1860, la dócil mujer del pedestal bajó de éste para reclamar su derecho al voto y a la educación y para exigir nuevas libertades; en justa correspondencia, las joyas se hicieron mayores, atrevidas rotundas. A finales de siglo surgió un espíritu romántico y librepensador y el Art Nouveau devolvió al diseño una flexible delicadeza.

A lo largo de todos los cambio, la vívida belleza e indestructibilidad del diamante continuó siendo el símbolo definitivo del amor y la felicidad.

 

 

Cuentas de Bronce Romanas - Siglo I - III A.D
Ejemplos de cuentas elaboradas de bronce. Tamaño: de 20 a 35 mm de alto

 

 

 

 

EL SIGLO XX

LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS

Los hombres se enfrían a medida que las mujeres envejecen y al final todos perdemos nuestros encantos ...

Pero ya sea en talla cuadrada o en diseño de pera, estas piedras nunca pierden la forma; los diamantes son los mejores amigos de una chica.

La constelación Sagitta, La Flecha.

"... el primer rayo dorado de sol atravesó los innumerables prismas de un inmenso y exquisitamente cincelado diamante – y un blanco resplandor se encendió."

Cuando Scott F. escribió "Un diamante tal grande como el Ritz" no carecía de  inspiración. Pues en su siglo, este siglo, el diamante ha desarrollado su pleno  potencial. Las técnicas modernas de tallado y pulido han conseguido extraer toda la belleza de la piedra de tal forma que dada una de sus facetas irradie luz blanca. Los materiales modernos han librado al diamante de los anticuados engastes, abriendo unos horizontes plenamente nuevos a los artesanos del siglo XIX.

Hacia el año 1900, el platino fue aceptado de forma universal. Por su brillante  blancura inoxidable, su durabilidad y su resistencia, el platino recibió el sobrenombre "metal del Cielo". Con el platino como único recurso a mano, el joyero fue capaz de reducir el engaste de la sortija de forma espectacular. El diseño se centraba cada vez más en la piedra; el engaste fue reducido a la mínima expresión; las metáforas decorativas quedaron relegadas a un segundo plano. El propio diamante constituía todo el simbolismo necesario.

Las tallas se convirtieron en monumentos de perfección matemático: en forma de esmeralda, cuadradas, rectangulares, en forma de pera y navette; engastadas como solitarios o en racimo. Para los millonarios modernos un gran solitario –coloreado o blanco, o bien con un diamante coloreado entre dos piedras blancas- sería una elección a la moda.

"En tallas cuadradas o de pera, estas piedras nunca pierden la forma...", los  diamantes han sido siempre los mejores amigos de una chica.

Tentadores diseños aparecieron en los catálogos y anuncios de todas las grandes casas; Harry Winston, el joyero americano; Tiffany; Boucheron, Cartier –primero con diamantes en tallas- bagette de contorno geométrico. Estos y otros utilizaron profusamente los materiales y técnicas modernos.

Las imaginativas habilidades de los diseñadores del siglo XX continuaron deleitando a los enamorados con nuevas y exquisitas formas de presentar estas románticas piedras. En fecha tan reciente como 1981, el gran fabricante alemán Niessing inventó el anillo con engastes de tensión en platino, donde el diamante flota como si estuviera mágicamente suspendido entre dos mitades de aro.

La reina Victoria no fue la única soberana que fue obsequiada con un diamante  histórico. En 1905 se descubrió el Cullinan. Con un tamaño doble al de cualquier  otro diamante encontrado hasta entonces, esta noble piedra fue entregada, en estado bruto, al rey Eduardo VII, que se tomo un gran interés personal por la talla del Cullinan. Esta aterradora hazaña fue llevada a cabo en Amsterdam por Joseph Asscher el 10 de febrero de 1908 exactamente a las 14,45. El pobre hombre se desmayó a la s14,46, hora en que cayó la hoja cortadora. Las nueve piedras principales extraídas del Cullinan forman parte de la colección real en la actualidad. La tercera y la cuarta piedras son utilizadas a menudo por la reina como broche y reciben el nombre cariñoso de "los cristalitos de la abuela".

La actual reina posee la más hermosa de las sortijas de compromiso, Dicha sortija fue diseñada personalmente para ella por el Príncipe Felipe. Las piedras, que eran joyas de familia, procedían de una diadema que había pertenecido a la madre del Príncipe, la princesa Andrew de Grecia. La sortija de platino lleva engastados 11 diamantes, un solitario central de tres quilates y cinco piedras más pequeñas en cada lateral.

Nancy Mitford observó en cierta ocasión que "el diamante posee unos curiosos  atributos psicológicos para la mentalidad femenina, por muy sencilla que ésta sea", y comparó su magia con un filtro amoroso. Incluso en el mundo moderno, el filtro amoroso de los diamantes continúa ejerciendo su magia para todos.

Cualquiera que sean los cambios y movimientos que se produzcan en la moda en el ámbito de la joyería, la sortija de compromiso con diamantes sigue siendo, indiscutiblemente, la prueba de amor más deseada para la novia del siglo XX.

"Los ricos son inestables Y la belleza se desvanece, Pero el amor fiel durará siempre Hasta que la muerte lo aleje."

Pese al escepticismo que reina en la actualidad en relación con los poderes mágicos de las piedras preciosas, el diamante – que es intrínsecamente la principal y más hermosa de todas las gemas- siempre será en su brillante indestructibilidad el símbolo supremo de la unión de dos seres enamorados.

 


 

 

Historia de la joyería

 

 

INTRODUCCIÓN

Joyería, objetos personales utilizados desde la antigüedad en todas las culturas como adorno, signo de posición social, rango oficial o símbolo de creencias religiosas. La joyería comprende los objetos realizados en diferentes tipos de material orgánico e inorgánico como cabello, pluma, piel, escamas, hueso, concha, madera, barro, metal o mineral. En este trabajo, el término se refiere a piedras preciosas o semipreciosas y a objetos realizados con metales preciosos o bellos como oro, plata, platino, cobre y latón. Las joyas se utilizan en adornos para la cabeza y la cara como coronas, diademas, horquillas, pendientes, aros para nariz y labios; para el cuello como collares, y colgantes; para el pecho como broches y botones; para brazos y piernas como anillos, brazaletes, y tobilleras; y en otro tipo de adornos como cinturones con dijes (colgantes), esencieros y rosarios. Gran parte del conocimiento actual sobre las joyas antiguas procede de los objetos personales encontrados en las tumbas, pinturas y esculturas.


HISTORIA

1. EGIPTO Los egipcios ya conocían el tratamiento de los metales ornamentales utilizado en la actualidad. Crearon joyas engastadas, grabadas, soldadas, repujadas e incrustadas. Generalmente trabajaban con oro y plata, incrustando piedras semipreciosas como la cornalina, el jaspe, la amatista, la turquesa y el lapislázuli adornados con esmalte y cristal. Produjeron joyas de gran belleza, especialmente diademas, collares de cuentas, pectorales, brazaletes de aros articulados o de cuentas, y anillos. Muchos , llevaban dos brazaletes en cada brazo, uno en la muñeca y otro encima del codo. Un adorno especialmente popular era la sortija de sello decorada con símbolos religiosos como el escarabajo, la flor del loto, el halcón, la serpiente o el ojo. En las tumbas egipcias se han encontrado gran cantidad de joyas. Especialmente de Tut Anj Amón.

2. ORIENTE PRÓXIMO En las tumbas sumerias, babilónicas y asirias de los siglos III y II a.C. se han descubierto gran cantidad de piezas de oro, plata y piedras preciosas en forma de diademas, collares, pendientes y amuletos zoomorfos. Utilizaban técnicas como la granulación (superficies decoradas con pequeños gránulos de oro), la filigrana, la incrustación de gemas, etc.

 

 

Collar Romano con Monedas de Plata - Siglo I.- III A.D
El collar esta elaborado por medio de alambre cuadrado de plata torcida.
Las monedas son: Denarii de Septimius Severus y Geta como Cesar.
Tamaño: 14 X 15.5 cm.

 

 

 

3. GRECIA Y ROMA Los artesanos de Troya y Creta utilizaron técnicas de estampado, esmaltado, granulación de oro y filigranas. Casi no incrustaban piedras. Usaban motivos de espirales y naturalistas. Hacían pequeños discos de oro perforados para sujetarlos a los trajes y diademas. Las joyas estaban inspiradas en las egipcias y asirias llevadas por los mercaderes fenicios. Después, se utilizaron colgantes con forma de ánforas, cupidos, palomas, etc, pero la innovación más importante fue colocar grandes piedras de color, especialmente granates. Los romanos, utilizaron más piedras colocadas en filas rodeadas de perlas. En la península Ibérica, destacan los Tesoros de Villena y de Carambolo, en Sevilla (Tartesos), formado por 21 piezas con influencias orientales y mediterráneas. Los romanos usaron el esmalte en la realización de camafeos. Otras joyas muy de moda fueron la fíbula (broche similar a un imperdible o alfiler de seguridad), los anillos (que en pleno apogeo del Imperio se usaban en todos los dedos) y los adornos exóticos de ámbar.

4. LOS ESCITAS Pueblo nómada de las estepas de Eurasia con influencias de Oriente Próximo y Grecia clásica. Objetos típicos del siglo I a.C. eran las plaquetas para ropa, bridas de caballos y carcaj. Tenían forma de ciervo u otro animal, martilladas o cinceladas en oro y en muchos casos incrustadas con piedras de color o cristales

5. BIZANCIO La nobleza bizantina portaba abundantes joyas, como puede observarse en el mosaico del siglo VI de la emperatriz Teodora. El traje dorado está adornado con piedras preciosas y la emperatriz luce perlas, rubíes y esmeraldas montados en oro en el cuello y los hombros y en hileras que caen de las sienes hasta el pecho. El pendiente típico era una media luna de oro repujado con una cruz dentro de un círculo flanqueado por pavos reales. El colgante de pecho más utilizado era la cruz. La mayor parte de los anillos llevaban símbolos cristianos y los que se conservan son de bronce. En la cultura bizantina las técnicas del esmalte, en especial el alveolado alcanzaron un alto grado de desarrollo, influyendo en la joyería europea de los siglos siguientes.

6. AMÉRICA PREHISPÁNICA Los restos más antiguos proceden de la cultura Chavín, en Perú. Prosigue con la cultura Nazca, también en Perú y se extiende a Ecuador y Colombia hasta alcanzar el istmo de Panamá y Costa Rica. Se bifurca hacia las Antillas y México. El bronce se utilizó en Perú, norte de Chile, Bolivia y noroeste de Argentina, y México. El uso del oro fue en Colombia, Perú y México, alcanzó grandes niveles de perfeccionamiento. También se usó la tumbaga, aleación de oro y cobre que posiblemente se originó en Colombia hacia el año 500 de nuestra era. Existen pruebas de que se conoció el plomo, el estaño y el hierro (éste último no se trabajó igual que en Europa y Asia).Las principales técnicas eran la fundición de metales en crisoles y hornos para después desmenuzarlos con herramientas de piedra y fundirlos de nuevo. Se daba forma a las piezas mediante martilleo, laminado y modelado, alambres lisos y trenzados, se trabajó con moldes de carbón y tierra, empleando la técnica de la cera perdida. Muchos objetos eran de uso religioso y ceremonial, otros sólo para adorno personal. Otra exclusivamente para uso funerario ( Nazca): periódicamente se sacaban los restos de sus tumbas y se volvían a arreglar; se pintaban los huesos de rojo o se les ofrecía un nuevo ajuar compuesto por telas y joyas. En Ecuador, del 500 y al 100 a.C. se produjeron piezas de oro y platino muy pequeñas. Narigueras en forma de aro, orejeras en forma de carrete, clavos nasales y bezotes . En Panamá la cultura Coclé produjo pectorales con láminas martilladas; a modo de corazas, representan figuras como caimanes con aspecto de dragones.

7. EDAD MEDIA Se siguieron utilizando formas y técnicas de la joyería romana. Las tribus bárbaras del este de Europa, combinaron las tradiciones romanas (como la filigrana en oro y la forma de fíbula) con la tradición bizantina del alveolado, con sus propias variaciones regionales. Por ejemplo, el broche de alfiler pasó a ser circular( Escandinavia, Irlanda y la Bretaña celta). Una técnica importante de la joyería medieval fue la colocación de finas capas de granate en los alvéolos del metal, por ejemplo, hebillas y broches y una corona incrustada con granates y cabujones del rey visigodo Recesvinto. A partir del siglo XI los broches, en general circulares, eran una de las joyas más utilizadas. Los anillos y colgantes engastados o esmaltados en forma de crucifijo u otro motivo religioso eran formas típicas de joyería de la época. En los siglos XIV y XV collares y joyeles (dijes sujetos en redecillas o cosidos) se convirtieron en parte de la ropa.

8. RENACIMIENTO Tiene un rico colorido, diseño escultórico y arquitectónico y sustituye los temas religiosos por clásicos y naturalistas. Es típico el colgante combinado con perlas irregulares, esmaltes y gemas. También estaban de moda los broches o colgantes con un retrato en miniatura, cadenas y cinturones. A partir del siglo XV las joyas tuvieron un papel aún más importante en la moda. Los trajes de terciopelo y de seda (para hombre y mujer), estaban bordados con perlas y pedrería. Las joyas resaltaban la estrecha relación entre las artes decorativas, pintura, arquitectura y escultura. Los diseños de joyas, algunos realizados por pintores famosos, se imprimían y se difundían por toda Europa, con lo que se creó un estilo internacional. España, a principios del siglo XVI, se convirtió en un importante centro joyero, por la abundancia de metales preciosos y gemas procedentes de las colonias americanas. Las joyas más famosas de la época son la perla Peregrina, que luce Felipe III en el retrato ecuestre que realizó Velázquez y el gran diamante Estanque. Unidas en el Joyal Rico (Isabel de Borbón).

9. SIGLOS XVII Y XVIII En este periodo hay joyas con diamantes (de diseño conservador) y joyas que reflejaban los cambios de la moda en el vestido y las artes. Con las nuevas técnicas para tallar las piedras preciosas y darles un mayor brillo, el diamante se convirtió en la más apreciada. Con las nuevas técnicas industriales se pudieron realizar joyas más populares con materiales inferiores. Junto a tiaras de diamantes, anillos y broches de diseño naturalista, se realizaba una bisutería de estilo neoclásico (inspirada en Pompeya), gótico, renacentista y egipcio. Además de oro y piedras semipreciosas se utilizaban aleaciones, pasta (para imitar gemas), acero, hierro fundido y técnicas como el estampado y tallado mecánico de motivos y monturas. Es característico el aderezo, tanto en joyería como en bisutería; el femenino constaba de collar, pendientes, broche y a veces también de tiara o anillo. El masculino en el siglo XVIII constaba de botones, hebillas de zapato, empuñadura del sable e insignia de orden de caballería. Se diseñaron gran cantidad de aderezos y joyas para las casas reales europeas, las cuales durante siglos han ido acumulando colecciones de coronación, joyas oficiales y personales e importantes piedras preciosas como los diamantes Koh-i-noor y Esperanza. Muchas joyas reales han sido retalladas, fraccionadas o se han perdido; aún se conservan importantes colecciones en la torre de Londres, el tesoro de Viena y el Kremlin de Moscú. También estuvieron de moda, accesorios con piedras preciosas como relojes, tabaqueras y sellos. En Francia se impuso el uso extravagante de perlas y diamantes de gran valor. Al dar mayor importancia a la abundancia y ostentación se descuidó la artesanía de las monturas de metal y bajó la calidad de las joyas. En Rusia, a finales del siglo XIX, resurgió la orfebrería con Carl Fabergé, creador de accesorios como cajas (en forma de huevo), empuñaduras de bastones, abanicos y marcos de cuadros. Se especializó en el contraste de colores y materiales y sus diseños muestran una original combinación de oro, esmalte y piedras preciosas.

10. SIGLO XX En París surgió el movimiento Art Nouveau. Destaca René Lalique, que utilizó en sus creaciones plantas, pájaros e insectos y dio más prioridad al diseño que a los materiales. En sus obras usó esmaltes, marfil, cristal y cuerno, y piedras. El estilo Art Nouveau fue introducido en Estados Unidos por Louis Comfort Tiffany, uno de los principales diseñadores de joyas. En España el modernismo favoreció el auge de la joyería. Después de la I Guerra Mundial (1914-1918) la moda del pelo corto en la mujer supuso el fin de joyas como peines y otros. Se pusieron de moda las polveras, los relojes de pulsera y las tabaqueras con piedras preciosas. Los metales nobles pero ligeros, como el platino, el iridio y el paladio, permitieron realizar monturas nuevas de gemas, y los nuevos métodos de fundición permitieron realizar diseños más escultóricos, utilizar nuevas texturas y acabados metálicos. Las joyas volvieron a ser diseñadas por pintores y escultores. Las joyas diseñadas por Salvador Dalí son más extravagantes y, más que adornos, son diseños. Destacan también los diseños de Picasso. Gran parte de la joyería moderna está diseñada y realizada a escala industrial, pero se mantiene una fuerte tradición de orfebrería en Escandinavia y en Estados Unidos, donde la plata, las piedras semipreciosas, el cobre martillado y otros materiales menos nobles son de uso común. También es frecuente el uso del plástico en bisutería. La joyería del siglo XIX y principios del XX estaba destinada preferentemente a la mujer, pero a finales del siglo XX hay más joyería masculina de joyas como, cadenas, gemelos, y relojería considerada como joyería.

 

 

Collar de Oro y Vidrio Romano - Siglo II - III A.D
Collar compuesto de nueve pendientes que poseen vidrio de color azul en forma de cabochones y separados por cuentas de vidrio azul marino. 

Tamaño: L 35 cm.

 

 

11.ORIENTE Se mantienen las técnicas y estilos tradicionales desde la antigüedad. La joyería india (tiras y pendientes de oro, collares de cuentas y pulseras metálicas y de cerámica). En los manuscritos miniados persas se observa que tanto los hombres como las mujeres llevaban costosas joyas. Los amuletos actuales y las joyas antiguas están realizados con oro esmaltado. En las joyas tradicionales chinas se utilizaba más la plata que el oro, que se doraba para evitar su pérdida de brillo. Ambos metales, en muchos casos, se esmaltaban en azul y se decoraban con plumas azules de martín pescador. El jade era la piedra preciosa más utilizada. Bajo el Imperio chino los botones del sombrero (con piedras preciosas) de los mandarines, indicaban el rango. En la alta sociedad las mujeres utilizaban tocados de plata y filigrana de oro muy elaborados. Las figuras de dragones, fénix y símbolos budistas se usaban en collares, anillos y pulseras. Los japoneses han destacado en la creación de accesorios en laca y marfil como peines, botones y monederos de cintura.

12.ÁFRICA Desde la prehistoria el continente africano ha producido joyas de gran belleza y diversidad. El norte de África destaca por el trabajo de la plata esmaltada de los tuaregs y otros pueblos del desierto. Al sur del Sahara los artesanos de los grandes reinos medievales africanos realizaban anillos, pendientes, pulseras y otros adornos de oro (Ghana), ámbar (Songay), marfil y latón (Benín) y bronce (Yoruba). Las cuentas de concha y cristal han sido durante mucho tiempo elementos básicos de los adornos personales africanos. Las joyas también se han utilizado para expresar creencias religiosas, como las cruces de Etiopía y los amuletos del noroeste de África, y para indicar la posición social o económica. Actualmente se representan muchos temas tradicionales con materiales modernos.



METALES

Reconocimiento de la ley en la plata y el oro Se puede reconocer con ácido sobre la piedra de toque. Con la piedra rayamos y marcamos la piedra (negra para ver mejor el color). Sobre la raya se toca con ácido y si no desaparece, sabemos que da la ley correspondiente; si desaparece tiene menos ley. Se usa sulfato de plata para la plata y ácido sulfúrico para el oro. Todas las piezas llevan en alguna parte tres contrastes, o marcas, que representan el certificado de que esa pieza da la ley exacta que indica. Estos contrastes son dados con golpes de punzón y son la “firma” del fabricante, el del país de fabricación (o el de venta), y el tercero, el que indica la Ley de la pieza. En España el oro que se vende en joyería es de 18Qt o 750 milésimas. Oro (Au, de Aurum) el oro puro (24 Kt) es el más manejable y flexible. Conduce bien la electricidad y la temperatura. No le afecta el aire ni la humedad; y casi ningún disolvente. El mercurio sí lo daña.

ALEACIONES DEL ORO BLANCO 
75 % oro 19 % plata 6 % cobre ROJO 75 % oro 3 % plata 22 % cobre 

ALEACIONES DEL ORO AMARILLO 
75 % oro 14 % palta 11 % cobre

Se encuentra en las vetas de cuarzo y en depósitos sedimentarios. Lo hay por todo el mundo combinado con la plata, y ocupa el 75 º lugar en abundancia de los elementos de la corteza terrestre. También se encuentra en piritas de hierro y en la galena (Sulfuro de plomo).En el agua del mar, la proporción es mínima; a pesar de ello hay 9.000 millones de toneladas. La unidad de masa del oro es la onza troy, que equivale a 31,1 gr. Casi toda su producción se emplea en acuñación de monedas y joyería, mezclado (aleado) con otros metales para endurecerlo. En monedas se suele emplear el denominado de 22 Kt (90 % de oro, 10 % plata). A veces también 24 Kt. Además de la joyería tiene muchos otros usos, por ejemplo: medicina, astronáutica, decoración (pan de oro), etc. La manera más sencilla de extraer el oro es el lavado en batea (bandeja circular). El buscador llena la batea con arena o grava y la agita con un poco de agua. Como el oro pesa más, se queda en el fondo y la grava se va. También se extrae de rocas trituradas disolviéndolo con mercurio o cianuro. Rara vez se encuentran pepitas. La más grande encontrada por casualidad debajo de la rueda de un vagón pesaba 70,8 Kg. Le dieron el nombre de "Bienvenida extranjera". Plata (Ag, de Argentum) es el metal que mejor conduce el calor y la electricidad. Los alquimistas la llamaban metal Luna o Diana por la diosa luna; su símbolo era la luna creciente. Ocupa el número 66 en abundancia en la corteza terrestre. Casi no existe en estado puro. Las minas más importantes están en México, Perú y Noruega. En joyería se emplea sobre todo en servicios de mesa, marcos y monedas. Desde antiguo anillos, brazaletes, dijes, etc se han hecho tanto en plata como en oro; incluso se valoraba más la plata en joyería. Platino (Pt, de Platinum) metal más caro y duro que el oro. Solo se usa en muy alta joyería. Su color es plateado. Prácticamente no le ataca nada. Se han encontrado pepitas de hasta 9,5 Kg.


Fabricación

Desde la prehistoria, todas las joyas se han creado de manera artesanal, porque se hacían de manera especial para cada persona y situación. Sin embargo, hoy en día gracias a la industria que ha favorecido la disminución de los costos y al aumento del nivel económico de la sociedad en general, muchas piezas se hacen con moldes o, incluso, con maquinas (Por ejemplo las cadenas).Para esta fabricación industrial se han creado una serie de operaciones que facilitan el trabajo. Para fundir una pieza en base a un original hecho a mano, se necesita crear un molde. El original se puede hacer de dos maneras, dependiendo del oficial (... El mejor artesano): En cera o directamente en oro, etc. Con la cera hay que sacar una pieza en oro. A partir de aquí se consigue un molde de caucho o silicona para duplicar ésta todas las veces que queramos. Cera perdida, es el proceso utilizado para hacer moldes de piezas. Se crea la pieza con cera; como si fuera una escultura. Después se une a un árbol común con otras piezas. Se introduce este árbol en un cilindro y se rellena de escayola. Se deja secar, se calienta para sacar la cera derretida y en el vacío que queda se vierte oro fundido. Al enfriarse tenemos un molde de todas las piezas que hicimos con cera. Caucho, es el molde con el que se hacen piezas en cera para la fundición. Fundición, es el horno donde se funde el metal con los moldes que queremos repetir. Escobilla Al final del día los restos que quedan después de haber terminado se barren junto con los trapos, los filtros especiales que se ponen en los lavabos, zapatillas y ropa , se recogen. A finales de año se llevan a un horno especial. Se funde, se limpia con ácido y se pueden llegar a sacar kilos de oro, plata etc. Toda esa basura recibe el nombre de "escobilla".

 

 

Collar de Cristal de Roca y Carnelian - Siglo I - II A.D
Tamaño: L 47 cm.

 

 

 

Joyas

Cuentas o Abalorios, pequeños objetos, normalmente redondos y perforados, que se pueden ensartar en forma de collares o brazaletes, o pegar a la vestimenta. Pueden estar hechas de semillas, madera, marfil, hueso, asta, nácar, coral, perlas, azabache, piedras preciosas, metales, cerámica o plástico. Se utilizaban ya en el paleolítico como amuletos o dijes con propiedades mágicas. Ya se llevaban en Mesopotamia y en la India diversos collares de cuentas de oro. Los nobles egipcios regalaban grandes collares con cuentas de colores de piedras preciosas, cerámica o cristal. Los cortesanos de Bizancio y la nobleza mogol india llevaban collares de perlas. Los indígenas de América del Norte y las tribus africanas llevaban collares de pequeños abalorios así como cuentas bordadas en su indumentaria y talegas (caso de las túnicas de piel de los inuit o esquimales, y los delantales de los ndebele de Suráfrica). Algunos pueblos africanos adornan los tocados con cuentas y cubren sus vasijas. En el este de Norteamérica se utilizaban como moneda de cambio. Los aztecas llevaban mantos o túnicas, que los más ricos llevaban de plumas o adornados con cuentas doradas; además, acostumbraban a adornarse labios, orejas y nariz con objetos de cristal, piedra, jade y oro. En Europa desde el siglo XIII el uso de perlas y cuentas de cristal fue muy común en la joyería y los bordados. Las mujeres lucían largas sartas de perlas, primero auténticas y después artificiales. Asimismo, cientos de pequeñas cuentas de cristal y aljófares se bordan sobre vestidos , cuadros pequeños, cajas, cestas, monederos o se utilizan como cenefas en vestidos y en lámparas.

Anillo. Símbolo de boda, indica autoridad como los sellos, mágico o de adorno, etc. En Egipto, con escarabajos, representaban la Eternidad. En Roma había leyes para su uso: los que habían nacido libres llevaban anillos de hierro. Los de alto rango los llevaban de oro. Después todos pudieron llevarlos de oro, pero los libertos de plata y los esclavos de hierro. Las matronas los llevaban con una pequeña llave, que mostraba su autoridad en la casa.

Durante la Edad Media era habitual que un obispo recibiera un anillo en su consagración y a los papas se les entregaba uno conocido como el anillo del pescador (S. Pedro), sello que lleva el nombre del Papa y se destruye a su muerte. También se da anillos a los reyes en el momento de su coronación.

Durante el siglo XVI se solía llevar más de uno, unos con piedras preciosas. Desde antiguo se han regalado anillos de compromiso. La banda de oro o alianza es bien conocida desde el siglo XVI. Depués la montura de los anillos se fue simplificando cada vez más para dar importancia a las piedras preciosas. En el siglo XIX se decoraban con esmaltes y el brillante cogió mucha importancia. Brazalete, se pone en la muñeca (pulsera) o en el brazo. En la edad de piedra, se hacían con sartas de conchas, huesos, dientes o uñas. Después se utilizaron metales y gemas. Se mencionan en el Antiguo Testamento. En Egipto se han encontrado piezas con bisagras, aros y collares de cuentas de oro. Los guerreros escandinavos de la edad del bronce llevaban brazaletes espirales decorativos y protectores que cubrían todo el antebrazo. Los etruscos los hacían pequeños con bisagras. Las mujeres de Grecia llevaban distintos diseños. Los de los nobles de Oriente Medio eran rígidos, de oro. En Roma, se daban a los soldados por su valor en la batalla. En la América precolombina, los hacían con oro, cristal de roca y minerales preciosos. En India y África, forman parte de la vestimenta de la antigüedad. En el mundo islámico y en otras culturas son comunes las pulseras con adornos o grilletes que se usan alrededor del tobillo.

Relojería Se puede incluir la relojería como joyería teniendo en cuenta grandes diseños, los relojes en oro y brillantes y pensando que mucha gente los lleva de adorno. A lo largo de la historia ha habido grandes diseños en: esmalte, oro y con piedras preciosas. Creadas tanto por relojeros como por joyeros.

Joyeros famosos 1Cartier: Francés, famoso sobre todo por sus trabajos con oro de tres colores. 2 Louis Comfort Tiffany: Da nombre a la joyería más famosa del mundo en la Quinta Av. de New York. 3Carl Fabergé: Famoso por sus joyas para los zares de Rusia y la nobleza de Europa Españoles Yanes, Carrera.

 

Historia de la joyería