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Metalurgia - La Ofrenda y la Semilla
La
Ofrenda y la Semilla:
Notas
sobre el simbolismo del oro entre los Uwa
Titulo:
La ofrenda y la semilla
Boletín del Museo del Oro, Nº 43 de 1997
Edición original: 2005-05-27
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-27
Creador: Ana María Falchetti
Fuente: http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/
bolmuseo/1997/jldi43/jldi01a.htm
ANA
MARIA FALCHETTI
A
Ann Osborn
Los
collares elaborados con caracoles que llevan las mujeres del clan Cobaría, son
raiya, riqueza-fertilidad, y se asocian con el mundo femenino y fértil de
abajo. Antigfuamente eran recibidos de los Guahibos, grupos diferentes y
potencialmente enemigos, habitantes de los llanos orientales. Este intercambio
estabilizaba las relaciones. en el pasado los Uwa utilizaron narigueras de oro
que pudieron tener una función similar, puesto que este metal se asociaba con
la "semilla" femenina (foto: Ann Osborn)
Abstract:
The Uwa are chibcha-speaking communities who live in the area of the Sierra
Nevada del Cocuy in the eastern mountain range of Colombia. Although few gold
objects have been found in Uwa traditional territory gold is mentioned in their
mythology and several historical and ethnographic sources report the former use
of metal objects among these communities. This paper explores these various
sources of information, focusing on the interpretation of the symbolism of gold
and some associated materials, and its relation to ritual offerings and to trade
relationships analysed in a social and ceremonial context.
Los
Uwa, también conocidos como Tunebos, son un pueblo de habla chibcha ubicado
alrededor de la Sierra Nevada del Cocuy, en la Cordillera Oriental colombiana
(Foto 1 ) | 1 . En el territorio
tradicional uwa han sido halladas pocas piezas de orfebrería, pero gracias a
cierta infor mación histórica y etnográfica sabemos que sí fueron utilizadas
en el pasado. La antropóloga Ann Osborn llamó la atención sobre una
referencia al oro en la mitología uwa, aunque no desarrolló el tema. Partiendo
de la mitología uwa complementada con información documental y arqueológica,
este artículo investiga aspectos sobre el simbolismo del oro, de la ofrenda
ritual y del intercambio, y esboza propuestas de interpretación que se amplían
luego a otros grupos indígenas relacionados con los Uwa.

Fotografía
1: La Sierra Nevada del Cocuy es el centro
del
territorio uwa (Foto: Jorge Enrique Sáenz)

Fotografía
2: Poblado uwa en tierras madias.
En
el centro, la casa ceremonial (Foto Ann Osborn).
Mapa
y dibujos: Melba Rodriguiez Leon
Tradicionalmente,
cada clan uwa tenía una sede principal ya fuera en tierras altas -por encima de
los 2.000 m.s.n.rn. - en tierras medias - entre 1.500 y 2.000 m.s.n.m.
(Foto 2) o en tierras más bajas colindantes con los llanos orientales. Sin
embargo, los diferentes clanes se movían regularmente a través de distintos
pisos térmicos y aún lo hacen en los sectores de su territorio que han podido
conservar, debido principalmente a la importancia ceremonial de estos
movimientos. En el territorio uwa se proyecta la imagen de su universo y la
manera como lo socializan. Por esto, los mitos cantados - que encierran toda su
tradición - deben celebrarse en distintos niveles en las cuatro estaciones del
año regidas por el movimiento del sol (Fig. 1 ): las estaciones de la Cosecha,
las Semillas, la Siembra y la Florescencia - documentadas y analizadas por
Osborn ( 1995) - involucran múltiples actividades de reciprocidad que aseguran
el equilibrio y la continuidad del universo y de la sociedad.

Figura
1: Ciclo anual de la celebración de los mitos cantados
de
los Uwa (Tomado de Osborn, 1995)
En
la zona nor-oriental de la Sierra Nevada varios clanes sobrevivieron a través
de los siglos, como los Unkasías ( Thutahtuwa), los Agua Blanca (Rikuwa), los
Tegrías (Tagrinuwa), los Cobarías (Kubaruwa) y los Bókotas (Boktuwa; Kaibaká),
establecidos en la cuenca de ríos tributarios del alto Arauca, la mayoría de
ellos con sede principal en tierras medias. Otros tenían su sede principal en
zonas bajas, como los grupos establecidos en la cuenca de los ríos Satoca,
Banadía y Tame | 2
La
tradición uwa también identifica como antiguos clanes a comunidades que
vivían en las tierras altas de la vertiente sur-occidental de la Sierra Nevada,
gentes designadas en las crónicas de la conquista como los Laches, cuya
cercanía con los Uwa es señalada también por fuentes documentales | 3
Los Laches estaban ubicados principalmente en las cuencas de los ríos
Nevado y Chitano que desembocan en el río Chicamocha, y también en el alto
Casanare.
Los
Uwa tienen conciencia de un extenso territorio ocupado antiguamente por grupos
no-Uwa pero relacionados con ellos. Entre las comunidades que se extendían
desde la Cordillera Oriental colombiana hasta la Sierra de Mérida en Venezuela,
existían semejanzas dadas por combinaciones de elementos culturales,
linguísticos o ideológicos compartidos. También hay similitudes con los
pobladores indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte de
Colombia | 4 y con grupos de habla
chibcha de la baja Centroamérica. El particularismo de las distintas sociedades
se manifiesta en la manera propia de expresar esos rasgos puesto que largos
desarrollos locales originaron una gran diversidad cultural en esas regiones.
Aunque en las áreas mencionadas varias comunidades produjeron objetos de metal,
solamente los antiguos Muiscas del altiplano central colombiano elaboraron
masivamente piezas para ser utilizadas exclusivamente como ofrenda ritual; pero
el oro fue sólo uno de los múltiples elementos involucrados en las actividades
ceremoniales y en el intercambio.
El
oro en el mito
En
la mitología uwa el oro aparece en el mito cantado de Las Abejas, en la
versión del clan Cobaría | 5 , que era
celebrado en la estación seca marcada por el solsticio de diciembre | 6 (Fig. 1 ). Es la estación de las semillas, de la gestación y del
intercambio. Dicen que en esta época el sol está viviendo en el mundo
masculino de arriba. Como en sus ritos estacionales los Uwa debían moverse en
dirección inversa al sol, en esta época los Cobarías habitaban en tierras
bajas relacionadas con el mundo femenino de abajo. La gente se asociaba entonces
con las propiedades de ese mundo, principalmente con la fertilidad y realizaba
actividades consideradas vitales para la gestación y la germinación.
Según
el mito, en el principio el mundo estaba sediento sin las abejas, sin su miel y
su cera; carecía de estos medios de germinación. Rukwa (el Sol) | 7
envía a sus hijas, las abejas, al mundo del medio, el mundo de los Uwa.
Como pago para que habiten este mundo las abejas reciben tierra amarilla | 8
- el material que se asocia con el oro - junto con semillas y otros
elementos relaciona dos con raiya (riqueza), un concepto estrechamente vinculado
a la fertilidad | 9 en el mundo del medio
las abejas hembra mastican la tierra amarilla, junto con un alucinógeno, y la
transforman mágicamente en el núcleo amarillo de la colmena. Este corazón de
la colmena se identifica con semilla femenina ernbriónica | 10
. Por su lado, las abejas macho mastican polen | 11
madera y los transforman en cera. La característica más importante de
las abejas es el masticar para transformar estos elementos, proceso en el cual
producen su saliva (la miel), agenteprincipal de transformación y de fertilidad
| 12

Fotografía
3: En la mitología uwa las abejas sin aguijon son "las hijas del
Sol". En el mito cantado de la Abeja del clan Cobarñia, aparecen el oro y
la cera de estas abejas, elemento utilizado por orfebres prehispánicos en el
proceso de vaciado a la cera perdida
(abeja del género Trigonas. Foto: Olga
Cepeda)

Fotografía
4: Los menhires, rocas labradas de unos dos metros de alto, señalaban los
sitios donde los Uwa realizan intercambios. Simbolizan los postes que sostienen
el universo. Entre los variados elementos que eran intercambiados en el pasado
entre los diferentes clanes uwa y con grupos vecinos, estaban el oro - elemento
foranéo - y la cera de abejas, elemento propio de los Uwa,
"perteneciente" a determinados clanes de tierras medias (Foto de Ann
Osborn por Mariane Cardale)
El
oro y el sentido del intercambio.
En
esta época de la Semilla, los hombres Cobarías iban a recolectar miel usada
por hombres y mujeres para revitalizar la fertilidad. También, preparaban cera
de abejas, fabricaban mochilas de fique y se dedicaban a viajar para
intercambiar con estos dos productos.
Osborn
( 1995: 66) señala que la base del intercambio, que incluye "riqueza-
fertilidad" y conocimiento, es lograr una mezcla balanceada de estas
características propias y ajenas. Tradicionalmente, las alianzas matrimoniales
formales se efectuaban entre tres clanes contiguos pero también había uniones
con individuos de otros clanes por la conveniencia de adquirir "semillas de
distintas gentes". Así, durante la representación del mito cantado de Las
Abejas - época de mayor actividad sexual dirigida a la procreación - existía
la permisividad sexual. El intercambio de productos también encerraba estos
conceptos.
Los
clanes contiguos que tenían alianzas matrimoniales entre sí, consumían su
propia miel. En este contexto miel es sinónimo de mujer. El maíz, el fríjol y
los alimentos crudos son "semilla" al igual que la gente y por esto
debían ser intercambiados entre clanes que sí han tenido alianzas
matrimoniales. Entre gentes que no las tenían se intercambiaban solamente
productos procesados o manufacturados | 13 ,
elementos resultantes de un proceso de transformación.
Determinados
clanes tenían "derechos", aunque no exclusividad, sobre bienes
específicos - hecho relacionado conla "especialización regional"- y
po-seían el mito de origen de esos productos. Los Cobarías, los Bókotas y los
Agua Blanca, por ejemplo, tenían derechos - y posiblemente aún los tienen-
sobre la cera de abejas y las mochilas de fique | 14
. Los clanes con sede principal en tierras bajas producían yopo, pescado
seco, coca o algodón. En las tierras altas del sur-occidente, en el antiguo
territorio lache, las gentes de Güicán tenían derechos sobre el fique; de
ellas lo obtenían los Cobarías para elaborar sus mochilas | 15
. Según fuentes documentales de los siglos XVI y XVII, otras comunidades
laches se orientaban, por ejemplo, a la fabricación de telas de algodón, a la
explotación de la sal, a la producción de coca o a la preparación de cera
| 16 .
Los
sitios de intercambio estaban señalados por menhires, rocas labradas de unos
dos metros de alto, que simbolizan los postes que sostienen el universo | 17
(Foto 4). Allí se realizaba un intercambio en silencio. Los hombres de un
clan colocaban sus productos, continuaban hacia el territorio del siguiente clan
donde hacían lo mismo y, de regreso, recogían los bienes dejados a cambio. Los
productos que depositaban "se convertían" en los que recogían,
según la creencia de que ciertos elementos sufren transformaciones según el
lugar y la altura en que se encuentren | 18 .
Es muy probable que las transformaciones se relacionaran también con la
ubicación de la sede principal del clan que tenía derechos sobre el producto
específico. Así; por ejemplo, las mochilas de fique y la cera elaboradas por
clanes de tierras medias, "se convertían" en yopo, producido por
grupos de tierras bajas o en sal, elemento de tierras altas.
Dicen
los Cobarías que en el pasado también intercambiaban cera por oro | 19
. Siguiendo la idea de las transformaciones, la cera se convertiría en
oro, concepto importante puesto que la cera de estas abejas americanas sin
aguijón | 20 (Ver Foto 3) era
utilizada por los orfebres prehispánicos para elaborar piezas por medio del
vaciado a la cera perdida. Este proceso tecnológico podría representar otro
nivel en las transformaciones: implica que el oro fundido remplaza la cera
dentro del molde, lo cual podría tener implícita la idea de la transformación
de la cera en oro.
En
el mito de Las Abejas de los Cobarías, la cera y el oro aparecen unidos a
través de las transformaciones complementarias realizadas por las hembras y los
machos de las abejas. Los machos utilizan polen y madera como "materia
prima" para producir la cera | 21 ,
un proceso de transformación que se expresa, en el mundo de los humanos, en la
necesidad de hervir, de preparar la cera antes de utilizarla. Los Cobarías, los
Bókotas y los Agua Blanca recibieron de las deidades este producto y las
instrucciones para prepararlo. La cera les fue entregada para ser utilizada en
el intercambio - como se relata en la versión del Canto de las Abejas de los
Bókotas | 22 en el mito de
origen del clan Agua Blanca | 23 -
de manera que estos clanes consideran que es un producto propio, que les
"pertenece".

Fotografía
5: Las tierras altas del suroccidente de la Sierra Nevada del Cocuy fueron
ocupadas antiguamente por los Laches, quienes fueron identificados por la
tradición uwa como antiguos clanes (El Cocuy, sitio arqueológico El Upal,
investigado por Osborn, 1985. Foto: Anna María Falchetti).
El
oro aparece en el mito Cobaría como un elemento extraño a su cultura que las
abejas hembra transforman mágicamente en "semilla". De la misma
manera, el orfebre transforma los metales en objetos con contenido ritual y
social y por ello, en muchas sociedades, sus poderes se consideran mágicos,
chamánicos. Ese carácter mágico y foráneo de los objetos de oro se
expresaría en la interpretación de los Cobarías sobre su procedencia. Dicen
que en el pasado, los adquirían mediante intercambio silencioso dejando a
cambio cera y otros productos. Días después, recogían los objetos de oro que
habían sido depositados por las abejas | 24 .
Los
metales y la ofrenda
Entre
las posibles procedencias de los metales que los Uwa recibirían en el pasado,
podemos considerar las tierras altas al norte y al sur del territorio uwa.
Hacia
el norte, una ruta unía al territorio lache (Foto 5) con el altiplano de
Pamplona y zonas vecinas, región donde existen yacimientos auríferos, ocupada
a la llegada de los españoles por los grupos designados en las crónicas como
Chitareros, quienes estaban relacionados con los Laches y con los Muiscas |
25 . Aunque no hay evidencia de que los
Chitareros explotaran regularmente dichos yacimientos, algunas fuentes
documentales del siglo XVI mencionan que las gentes de Chiscas, en territorio
lache, intercambiaban con los Chitareros | 26
. Por las investigaciones arqueológicas de Osborn (1985: 106) en la zona,
sabemos que la sede principal del clan de Chiscas, el Pueblo de las Mercedes,
fue un sitio ceremonial sobresaliente en tiempos prehispánicos; allí pudieron
realizarse en el pasado encuentros entre distintos clanes uwa y con grupos
vecinos. Comunidades muiscas ubicadas más al sur, como Tobasía y Susacón,
recibirían oro del territorio chitarero | 27
, cuyas minas pudieron ser sitios sagrados. Cerca del río Suratá los
españoles descubrieron los yacimientos al advertir que en una colina del
páramo desierto había muchas puntas, término empleado por algunos cronistas
para designar al oro de mina | 28 .
Allí había también una gran piedra, lo que recuerda los sitios con menhires
donde los Uwa realizaban sus intercambios. El oro de mina y tal vez
también el de aluvión, fue utilizado como ofrenda. Las crónicas describen que
en el Templo del Sol de Sogamoso, el principal centro religioso de los Muiscas,
se ofrecía oro en polvo y en puntas | 29 .
Antiguamente,
los Uwa pudieron recibir objetos de metal de los Muiscas, sus vecinos del sur,
quienes produjeron masivamente piezas de uso ritual, elaboradas en oro, en cobre
y principalmente en tumbaga aleación de oro y cobre - (Foto 6). La tradición
uwa señala a los Muiscas como gente con la cual no existían alianzas
matrimoniales y con quienes podían tener relaciones belicosas. Sin embargo, se
reconoce a los Muiscas como gente con cono- cimiento mítico relacionada con los
Uwa, y como habitantes de tierras altas con las cuales podía existir
intercambio de conocimiento entre chamanes | 30
. Según las normas tradicionales en el intercambio de los Uwa,
comunidades muiscas podían haber tenido "derechos" sobre las ofrendas
de metal que producían.
En
ese intercambio cumpliría un papel importante el extremo sur del territorio
lache. Osborn ( 1985: 93) señala que el texto mítico correspondiente al
antiguo clan de Chita indica una relación con Tunja. En esa dirección había
otros asentamientos importantes de los Muiscas: Sogamoso y Duitama.
Geográficamente, el río Chicamocha es el eje que unía a esas regiones.

Fotografía
6: La tradición uwa reconoce a los antiguos Músicas
del
altiplano cundiboyacence como gente con conocimiento mítico.
En
el pasado los Uwa pudieron recibir de los Músicas
Fuentes
documentales de los siglos XVI y XVII | 31 informan
que las comunidades laches de Cheva y Ogamora y también grupos muiscas
establecidos a lo largo del Chicamocha - Soatá, Susacón, Sátiva, Socotá y
Socha - se dedicaban principalmente a la producción de coca. Gentes de Sogamoso
y Tunja irían a Cheva y Ogamora, en zona lache, con oro y telas de algodón que
intercambiaban por coca 32 y posiblemente también
por la cera de abejas producida en Cheva | 33
Sogamoso
pudo proporcionar ofrendas a otros grupos. Desconocemos si allí existían
orfebres aunque es probable que, como sugiere Reichel-Dolmatoff ( 1988), los
sacerdotes muiscas tuvieran esa función, especialmen te en un centro ceremonial
de la talla de Sogamoso. El extremo sur del territorio lache actuaría como
intermediario en la circulación del oro. Urá y Cheva lo recibían de gentes
del sur y acostumbraban entregar oro como tributo al cacique de El Cocuy | 34
.

Fotografía
7: El orfebre transforma los metales en objeto
con
contenido ritual y social y por ello sus poderes se consideran
mágicos,
chamánicos (Diorama, Museo del Oro, Bogotá)
La
distribución de piezas de orfebrería muisca del Museo del Oro halladas en el
altiplano no cubre la región del Chicamocha ni el territorio lache | 35
pero objetos de metal sí fueron empleados como ofrenda en estas regiones.
Según la relación de 1577 sobre la destrucción de santuarios que los
indígenas mante nían en pequeños bohíos, peñas, cuevas y sitios de cultivo,
algunos del Chicamocha - Sátiva, Soatá, Susacón - y uno de Cheva, en
territorio lache, contenían piezas de metal | 36
.
La
ofrenda y la semilla
Ciertas
ofrendas de santuarios antiguos, que conocemos por hallazgos o por fuentes
documentales, nos recuerdan las de ceremonias tradicionales de los Uwa. Podemos
deducir ciertos conceptos en la base de algunas de estas celebraciones: la
semilla y su transformación - y las ideas de gestación, germinación,
maduración y nacimiento - la protección necesaria para que estos procesos se
realicen, y el receptáculo donde ocurren.
La
connotación de "semilla femenina embriónica" que podía relacionarse
con el oro, existe además, en el ritual uwa, para el maíz, el fríjol, la
yuca, ciertas nueces y la coca. Son elementos crudos, sin transformar, pero que
producen un germen de vida mediante masticación; así, por ejemplo, el maíz se
transforma en chicha por la masticación de las mujeres | 37
. Estas "semillas", ofrendas por excelencia, aparecen en la
principal ceremonia de purificación de los Cobarías (el Reowa) . Curiosamente,
entre esas ofrendas, se colocaba un trozo de barro amarillo que nos hace pensar
en la tierra amarilla del mito de Las Abejas y su relación con el oro, y en su
transformaciónmágica en semilla mediante la masticación de las abejas hembra.
El
oro aparece relacionado con "la semilla" en el mito y posiblemente
comoofrenda, en celebraciones de los Uwa realizadas en épocas de
solsticiosenfocadas a favorecer y proteger el desarrollo de toda vida.
Recordemos queel mito cantado de Las Abejas se celebraba en la estación seca,
marcada porel solsticio de diciembre, época de la semilla y de la gestación.
Por su lado, el mito cantado del Reowa, mencionado antes, era celebrado en la
estaciónhúmeda (Florescencia) que abarca el solsticio de junio, época de
crecimiento y maduración. El Reowa se celebraba para proteger la germinación
yla maduración, así como la cosecha y el nacimiento de la gente asociados ala
próxima estación (Cosecha). La continuidad del desarrollo de "la
semilla" que existe en la secuencia de esas celebraciones, nos recuerda la
maneracomo los Kogis de la Sierra Nevada de Santa Marta introducen el oro en
uncontexto similar. Para los Kogis, al igual que para los Uwa, el oro ha sido
unelemento foráneo importante en el ritual. En ciertos mitos, aparece Taikú
-el Señor del Oro - quien elaboraba los elementos de oro para los
sacerdotes.Taikú es nombrado como "hermano menor", es decir, un
personaje noperteneciente a la comunidad kogi; es un ser solar que en otros
mitos seasocia al origen de las semillas. Dicen que el "Sol-Taikú"
produce la sequíaque favorece la siembra y posteriormente atrae la lluvia para
que la semillagermine | 38 .

Fotografía
8: Los tejuelos, trozos redondeados de metal que quedaban en el fondo de crisol
después de la fundición, fueron utilizados antiguamente en el intercambio y
como ofrenda. Debieron representar simbólicamente una primera etapa en la
tranformación de los metales, relacionada con la fundición de mineral y la
mezcla de oro y cobre. (Detalle de Diorama, Museo del Oro, Bogotá).
La
ofrenda de oro y su relación con la semilla, nos recuerda también ciertos
santuarios de los antiguos Muiscas donde los españoles hallaban piezas de metal
y esmeraldas acompañadas por semillas de maíz, fríjol y algodón:
"...
dichos seis tunjos de hilo | 39 chiquitos.
. con un cuchillo se cortaron, y había dentro unas esmeraldillas chiquitas. .
.y maíz podrido y pepitas dealgodón, y frisoles. . . " | 40
.

La
ofrenda y la Transformación de la Semilla
La
relación de las esmeraldas con la fertilidad y con el poder del sol,
fueseñalada por Reichel-Dolmatoff (1981:29) quien hace referencia al mitomuisca
de Goranchacha, citado por los cronistas. Este cacique, consideradocomo hijo del
sol, nació en forma de esmeralda. Su madre, la hija del cacique de Guachetá,
fue fertilizada por los rayos del sol.
Tal
vez existieron significados diferentes para ofrendas de oro nativo - elemento
sin transformar - y para piezas ya transformadas por la magia de losorfebres.
Los tejuelos - trozos redondeados de metal que quedaban en elfondo del crisol
después de la fundición - fueron usados, en el pasado, comoofrenda y en el
intercambio (Fotos 7 y 8). Pudieron representar una primeraetapa en la
transformación, relacionada con la fundición del mineral y lamezcla de oro y
cobre, y su significado sería diferente al de objetos ya con-vertidos en
representaciones particulares. E. Londoño (1989) llamó la atencion sobre las
referencias documentales a los tejuelos como medias lunas ya que los indígenas
los denominaban guayacas, un término que tendríaalguna semejanza con uno de
los vocablos con que los Muiscas se referian ala luna ( ubacaguaia) | 41
. El significado de los tejuelos pudo relacionarse además con sus
tamaños - muy variados según las fuentes documentales - o con diferentes
composiciones metalúrgicas pues los hay de oro, de cobre y de tumbaga.

Fotografía
9: En ciertos rituales de los Uwa se efectuaría la germinación simbólica de
la ofrenda, asociada con "la semilla", encaminada a propiciar la
fertilidad y la continuidad de la vida. Las ofrendas son colocadas en canastos
que simbolizan la matriz donde se efectúa el desarrollo embriónico y
generalmente se cubren con pequeños textiles, elementos que para los Uwa son
protección para la germinación (Foto: Ann Osborn).
Es
interesante considerar aspectos sobre el simbolismo de las transformaciones
implícitas en la fundición y en las aleaciones que aparecen en la mitología
desana analizada por Reichel-Dolmatoff ( 1981 : 21 ). El oro se relaciona con el
sol y un potencial de fertilidad masculina, mientras que el cobre y sus
tonalidades rojizas se asocian con lo femenino, con el color del fuego, de la
transformación y de la vida. Los procesos metalúrgicos se equiparan a un
desarrollo embriónico simbolizado en el mito por los distintos colores cobrizos
por los que pasa la luna una vez fertilizada por el sol. Esto se asocia también
con las normas del intercambio matrimonial, con la manera como deben ser
mezcladas las características masculinas y femeninas de distintos grupos para
lograr el balance. Con estas asociaciones en mente, es tentador pensar que la
tumbaga representaría la. mezcla balaúceada de propiedades masculinas y
femeninas que podían estar contenidas en el oro y en el cobre.
Antiguamente,
la cera de abejas pudo ser utilizada también como ofrenda, dado su carácter de
elemento de transformación asociado a la fertilidad.
Sabemos
que en el siglo XVIII, comunidades uwa que habitaban las reducciones
establecidas por las misiones en el piedemonte llanero, llevaban cera como
ofrenda a la Virgen | 42 .

Fotografía
10: Antiguamente las ofrendas eran colocadas en recipientes de distintos
materiales: mochilas, petacas, caracoles marinos y vasijas cerámicas. Este
ofrendatario antropomorfo muisca con un orificio en el vientre para colocar las
ofrendas, refuerza la idea de la germinación ritual de la
"ofrenda-semilla" (ICAN, Museo Nacional, Bogotá Foto: Camilo
Segura)
En
el ritual Uwa el papel de receptáculo para los procesos de germinación, de
transformación de las ofrendas, es cumplido habitualmente por un canasto que se
equipara al útero | 43 (Foto 9) .
Antiguamente, pudieron tener esta función las mochilas | 44 de algodón y de fique, las petacas, los ofrendatarios de cerámica
(Foto 10) y los caracoles marinos, todos ellos utilizados para colocar ofrendas,
según información de fuentes documentales del siglo XVI, la mayoría
correspondientes al territorio muisca. Osborn (1979: 60) señala que para los
Uwa la imagen de la vasija de barro es femenina: en ella se producen
transformaciones fundamentales asimiladas a un desarrollo embriónico. Los
caracoles marinos se asocian con el mundo de abajo, lugar de fertilidad femenina
| 45 . Otro elemento utilizado por los
Muiscas para colocar ofrendas, era la cabeza de un felino:
""El
cacique de Icabuco don Gonzalo exhibió, envueltoen algodones y dentro de un
cataure | 46 y metido en la boca de un
gato, dieciseis piezas, santillos e otras hechuras de diferente oro, e un
tejolejo que parece oro fino..." | 47
Un
mito de los Kogis de la Sierra Nevada de Santa Marta, nos podría aclarar la
presencia de la cabeza de felino como receptáculo de la
"ofrenda-semilla", dada su relación con la sequía - favorable a la
siembra - y con la fructificación:
"La
cabeza de puma empezó a cantar en la vivienda de Guautéovañ [ la Madre
Universal] para producir la sequía. La cabeza de puma llevará las frutas del
campo a que Fructifiqueni" | 48 .
En
el ritual uwa, la tela de algodón simboliza protección para la germinación
| 49 . Cubre y protege el canasto donde
tiene lugar la transformación de las ofrendas. En este contexto la tela es
blanca, color asociado con el mundo masculino de arriba, y representa protección
masculina en un proceso fundamentalmente femenino de germinación . Fuentes
documentales del siglo XVI reportan pequeñas telas de algodón en ciertos
santuarios muiscas | 50 . Las había
blancas y también rojas, color que los Uwa asocian con el mundo femenino y fértil
de abajo. Entre los Muiscas, pequeños textiles eran elaborados especialmente
para los santuarios y tal vez eran fabricados y guarda- dos por los mismos
sacerdotes que custodiaban esos sitios sagrados. En un bohío de Lenguazaque,
por ejemplo, los españoles hallaron "mucha plumería y mantas pequeñas
que según dijeron son de santuario" | 51
. "las mantas pequeñas que tienen en las dichas casas las
hacen los indios que tienen cuidado de guardar las dichas casas" | 52
. Para los Uwa, la fibra de algodón, hilada por las mujeres, es abrigo y
protección para la incubación, lo que recuerda la costumbre de los Muiscas de
envolver las ofrendas con esta fibra.

fotografia
11a Segun las asociaciones de la mitologia Uwa, la colonia de caracoles
representaria la union del poder masculino del mundo de arriba
Algunos
ejemplos pueden ilustrar la asociación de ofrendas en santuarios, los elementos
de protección, los receptàculos que se colocaban y los distintos tipos de
santuarios.
En
1577, el cacique de Cheva, en el sur del territorio lache, tenía ofrendas
guardadas dentro de dos petacas pequeñas. Junto con 13 tejuelos de oro bajo,
una pieza grande de cobre en forma de "mariposa" | 53
y pedazos de cobre, había "cinchos" o fajas de algodón y
coronas de caracoles | 54 . Para los
Uwa, las fajas de algodón son protección de la fertilidad. Los hombres las
tejen para sus esposas y sus hijas solteras. Dicen que la faja mantiene la
matriz protegida y segura | 55 . La
corona de caracoles combinaría el poder masculino, fertilizador y protector del
Sol y del mundo de arriba, representado por la corona, y la fertilidad femenina
del agua y del mundo de abajo simbolizada por los caracoles. Esta combinación
podría explicar la presencia de coronas de caracoles en figuras antropomorfas
muiscas de cerámica, de uso ritual (Foto 11 a y b).
Para
el antiguo territorio muisca tenemos un buen número de datos enfuentes
documentales y algunos hallazgos arqueológicos.
En
la región del río Chicamocha, colindante con el territorio lache, las ofrendas
de un santuario de Sooatá | 56 ,
saqueado por los españoles en 1577, estaban guardadas dentro de una petaca;
consistían en caracoles blancos, coronas de caracoles, tejuelos de tumhaga, las
"estampillas de un collarejo" | 57 un
santillo | 58 grande.

Más
al sur, en Sogamoso:
"se
fue con el dicho indio capitán a unbohío chiquito. . . dio, envuelto en una
mochila vieja ahumada y unamucurita chica, dentro envuelto en algodones, cinco
piezas grandes e chicas, una mariposa, un águila y un caracol blanco. . .
" | 59
En
un santuario de Sotaquirá, colocado "debajo de unas peñas", había:
"...
una petaca, e que dentro de la petaca estaba una múcura, y en la múcura
estaban unos barretoncillos e otra barra | 60
de oro e tres santillos grandes y una guayaca de oro que es un tejo como a
manera de media luna" | 61
En
otro santuario de la misma localidad, había una petaca con tejuelos y barras de
oro, junto con un caracol grande que contenía a su vez piezas de oro y
esmeraldas | 62 . Caracoles marinos que
contenían esmeraldas y algodón fueron hallados en la región de Paz del Río |
63 .
Entre
los hallazgos de L. E Herrera ( 1972: 67) en cuevas de los páramos de Pasea, en
el sur del territorio muisca, había una vasija de cerámica que contenía
cuentas elaboradas con semillas, varias láminas de tumbaga y un caracol pequeño.
En
un documento de 1595, se describen varios santuarios en la población muisca de
Iguaque. Una mujer tenía dos santuarios colocados en un sitio de cultivo:
"....y
fuimos a una labranza donde la dicha india nos llevó. . . y debajo de unas
piedras. . . estaba una ollita y dentro de ella dos santillos de oro muy bajo
| 64 revueltos en un poco de algodón y un
pedacito de manta colorada...
y
luego debajo de otras piedras se halló un pedacillo de manta blanca de anchor
de la palma de la mano y un poquito de algodón y revuelto en ella un santillo
de oro bajo y seis piedras muy chiquitas como esmeraldas..." | 65
Esta
mujer, que ofrecía piezas de tumbaga y esmeraldas protegidas por algodón y
pequeños textiles, colocadas en una olla - símbolo del útero y las
transformaciones embriónicas - en un sitio de cultivo - centro mismo de la
germinación de la semilla - nos recuerda que, entre los Muiscas, las mujeres
embarazadas ofrecían "santillos de oro bajo" para tener un buen
parto. Estas ofrendas iban dirigidas a Cuchaviva, el Arco Iris o Aire
Resplandeciente, deidad a quien también se ofrecían esmeraldas | 66
. La posible asociación del arco iris con la fertilidad nos remite al
mito muisca de Bochica, personaje que, apareciendo sobre el arco iris, rompió
las peñas abriendo el salto de Tequendama por donde salieron las aguas que
inundaban las tierras muiscas | 67 . Así
fue devuelta a la tierra su capacidad de producir el sustento de la gente. El
arco iris tendría relación con la protección de la fertilidad de la tierra y
por ende, con la continuidad de la vida de la gente. Entre los Uwa del clan Agua
Blanca, el arco iris se relaciona con la corona del chamán | 68
(Foto 1 2) asociación que nos hace pensar en un papel protector. Sin
embargo, tiene un carácter ambivalente y es una deidad temida porque se
relaciona también con un personaje que vive debajo de la tierra y puede matar
ala gente. Para los Cobarias, el arco iris se asocia con las deidades de la
enfermedad y representa desorden. Dicen que con su presencia todas las puertas
del Universo están abiertas, por lo que la enfermedad y los animales dañinos
tienen acceso a el | 69 . Las ofrendas
de tumbaga dirigidas antiguamente al arco iris podían entonces revestir el carácter
propiciatorio de la fertilidad y el nacimiento y al mismo tiempo de protección
contra los peligros que los amenazan.
Creencias
similares existían en la tradicion de los antiguos grupos de la Sierra de Mérida
venezolana quienes son considerados por los Uwa como antepasados o "gente
mayor" | 70 . En esa tradición, aún
viva entre las poblaciones actuales de ascendencia indígena, el arco iris es
una deidad acuática relacionada con las lagunas que tiene incidencia sobre la
fertilidad de la tierra y de las mujeres y que también presenta un carácter
dual, benéfico y maléfico. | 71

En
los antiguos templos y bohíos-santuario de los Muiscas había ídolos o tunjos
| 72 de cera, madera y algodón y, en
ocasiones, también de oro. Su significado se relacionaría con la figura que
representaban y también con el material en que fueron elaborados. Es
interesante que en el mito uwa de Las Abejas el metal, la cera y la madera
aparecen unidos en un contexto de transformaciones complementarias; el oro es
transformado en semilla por las abejas hembra, mientras que la madera es
convertida en cera por los machos. Los ídolos de algodón tal vez cumplían la
función protectora atribuida a esta fibra, puesto que eran envoltorios que
contenían ofrendas de metal:
"...exhibieron
cuatro ídolos de algodón. . . se vio en cada uno los (de) los de algodón
e hilo con que suelen estar envueltos y atados sus santillos de oro. . . | 73
En
cuevas y sitios rocosos de los páramos de la Sierra de Mérida se han hallado
antiguas ofrendas como cuentas, objetos líticos pequeños e ídolos de cerámica
| 74 . En esa región, los grupos designados
en las crónicas de la conquista como Cuicas, tenían bohíos-santuario donde
colocaban tunjos de algodón, madera y cerámica así como ofrendas de cuentas
de piedras de colores, granos (semillas) de cacao, ovillos de algodón y sal
| 75 , junto con "mantas pequeñuelas"
de algodón | 76 . En el principal
templo de los Cuicas, hallado por los españoles en la población de Escuque,
había muchos ídolos rellenos de hilo y de pequeñas piedras de colores | 77
. Las piedras pequeñas han mantenido su importancia simbólica entre los
campesinos indígenas de la zona. Son "semillas" y representan la
fuerza vital. Por esto son sembradas para fertilizar la tierra | 78
. J. Clarac de Briceño ( 1981 : 87, 98) señala que aquella creencia
tiene su origen en un antiguo relato mítico acerca de los héroes culturales
que fueron "sembrados" en la tierra.
Los
Ikas y los Kogis de la Sierra Nevada de Santa Marta han mantenido la tradición
de realizar ofrendas en santuarios ubicados en valles y montañas. Las rocas son
un elemento común a buena parte de esos santuarios y en muchos casos se
identifican con los ancestros convertidos en piedra con la llegada del sol.
También son santuarios las lagunas de páramo que simbolizan el útero de la
Madre Tierra | 79 . Entre las ofrendas
- colocadas en mochilas o envueltas en hojas de maíz - hay conchas marinas
pequeñas que para los Kogis son símbolo de fertilidad femenina | 80
y que para los Ikas - quienes distinguen muchos tipos diferentes de
conchas identificados con nombres individuales - representan el origen de la
vida | 81 . También son ofrendas los
hilos y ovillos de algodón - elementos con connotaciones seminales - las
piedras pequeñas de diversas formas y tamaños y las cuentas de collar de
piedra, enteras o pulverizadas. Estas cuentas tienen poderes especiales que varían
según sus características. Muchas son seguranzas, elementos de protección
contra las enfermedades y la muerte | 82 ;
otras son "piedras-semilla" que propician, según el caso, la
fertilidad de la gente, de los animales, de las plantas o de la tierra | 83
.
La
combinación de los elementos que hasta ahora hemos analizado, se observa también
en situaciones que implican una transformación y un cambio de estado como la
muerte, que para los Uwa es la iniciación de un proceso de mezclas y
transformaciones dirigidas a un renacimiento.
La
momificación (Foto 13) era una práctica funeraria compartida antiguamente por
Laches, Muiscas, Chitareros y Guanes. Una de las formas de entierro
tradicionales de los Uwa, consiste en cubrir el cadáver con su ropa y su cobija
para luego colocarlo dentro de una mochila grande forrada con hojas de bijao
| 84 . La momificación y la costumbre de
cubrir y proteger el cadáver, podrían relacionarse con ciertos conceptos
fundamentales en el pensamiento uwa: la asociación de la gente con la semilla;
la creencia de que la semilla - de maíz, por ejemplo - debe secarse envuelta y
protegida para desarrollar su fuerza vital | 85
; la importancia de la "preservación de la semilla", o sea la
continuidad de la "semilla base" mediante la conservación de
alimentos a través de las estaciones, y de la semilla de la gente por el
matrimonio interclánico | 86 . El
sistema tradicional en las alianzas matrimoniales buscaba perpetuar las mezclas
correctas de las características de distintos clanes. Esta autoperpetuación
humana, que se compara con la inmortalidad de las deidades, también se
relaciona con el renacimiento y la continuidad de la vida después de la muerte
| 87 . Para los Uwa, con la muerte la fuerza
vital se desvanece y el "alma" regresa al lugar de donde vino en otros
lugares del universo. Los sitios donde van las "almas" se identifican
con "casas" o con cuevas, que representan los caminos de origen y los
pasos hacia otros mundos | 88 . Allí,
las "almas" se alimentan de humo y de noche duermen colgadas de las
paredes de roca | 89 ; allí
restablecen su fuerza para renacer a través de un proceso gradual de
transformaciones.
Antiguamente,
las momias eran frecuentemente colocadas en cuevas, esos sitios de transición
hacia otras vidas, y eran protegidas con mantas de algodón y redes de fique
| 90 ; así se resguardaría "la
semilla" de la gente asegurando la continuidad de la vida y el
renacimiento. Es interesante que, entre las ofrendas que los Muiscas colocaban
en los entierros, había tejuelos de hindición, elementos en proceso de
transformación. Podemos citar los tejuelos colocados en los oídos y en la boca
de ciertas momias halladas por los españoles en santuarios | 91
o la sepultura antigua saqueada por los conquistadores en un antiguo bohío
dentro del cercado de Tunja:
"En
un buhio muy viejo o inhabitable en el que no entraba nadie. . . el cual debía
ser de algún antiguo y gran señor que allí debía estar enterrado de mucho
tiempo, se halló un catauro hecho a manera de costal, cosido con un hilo de
oro, y todo lleno de tejuelos de | 92 .
También
había tejuelos en algunas tumbas excavadas por Boada y González-Pacheco en
Samacá | 93 .
Analogías
simbólicas podrían explicar. además la manera como se asimilan los paquetes
funerarios y los envoltorios que contenían las ofrendas, algo que observarían
los españoles que los hallaban en los santuarios muiscas, quienes se refieren a
ambos como tunjos:
".
. .y que dentro de cada uno de los tunjos [ algodón] llevaban un santillo de
oro corriente. . . " | 94
".
. . una cueva en la cual estaba un tunjo grande de hilo de algodón, ydentro de
él se halló los huesos y una cabeza de difunto. . . el cuerpo yhuesos del
cacique viejo que le tienen allí por santuario; y desatado nose halló oro
alguno y solo tenía revuelto al cuerpo unas esmeraldillas...y cinco o seis
mantas de algodón. . . " | 95 .
Conceptos
relacionados aparecen en las creencias de otros grupos de habla chibcha y son
especialmente evidentes en el caso de los Bribris, habitantes de la región de
Talamanca en la zona montañosa de la vertiente atlántica de Costa Rica, cuyas
prácticas funerarias han sido detalladamente analizadas por M. E. Bozzoli
(1986). Los Bribris nacieron como semillas: "Sibó trajo las semillas.
Nosotros los indios vinimos como semillas" | 96
. En relación con la muerte, es clara la idea de que los huesos
representan la semilla que se reproduce. Al resguardarlos durante elaborados
ritos funerarios, los Bribris aseguran la continuidad de la vida en forma de
semilla | 97 . Otra interpretación de
estos conceptos, podría ser la de los Ikas sobre ciertas ofrendas consideradas
como "alimento" para el espíritu de los muertos | 98
y de los Kogis, quienes se refieren a ellas como "envolturas de
muerto" | 99 . Las hojas de maíz
que envuelven las ofrendas se asocian, entre los Ikas, con "la ropa"
de la gente; a su vez, la gente se identifica con el maíz, con la semilla
viviente que representa la procreación, en tanto que los huesos son la parte
desechable asociada con los muertos | 100 .
Las ofrendas envueltas en hojas de maíz - especialmente las que se dirigían a
las tumbas y a los sitios asociados con los muertos para evitar que éstos
regresen - serían protección para la gente y propiciarían la continuidad de
la semilla de los vivos. Entre los grupos mencionados, existe también la idea
de que las cuevas, los abrigos rocosos y los sitios con grandes piedras son
lugares de paso hacia otros mundos o de comunicación entre los vivos y los
muertos. Los Ikas designan a esos sitios como "casas de muertos"
| 101 y entre las comunidades talamanqueñas
son lugares de comunicación con otras zonas del universo y sitios
transicionales entre la vida y la muerte | 102
.
Antiguamente,
los santuarios de los caciques muiscas podían contener objetos almacenados para
ser utilizados como ofrenda, en ocasiones rituales o en el intercambio y en
varios documentos se menciona que esos objetos habían sido heredados por los
caciques.
Había,
por ejemplo, petacas llenas de caracoles pequeños que eran utilizados como
ofrenda y que también cumplían un papel importante como "cascabeles"
en el baile. En un santuario de Susacón los españoles hallaron "una carga
de caracoles pequeños con que bailaban en las fiestas. . . " | 103
y en Cerinza,
"...tenía
este cacique su santuario cerca de su casa debajo de una piedra. . le sacaron a
este cacique cuatro petaquillas de caracoles. . los cuales dichos cascabeles y
caracoles eran de un tío de este cacique que murió. . . " | 104
En
el siglo XVIII los Uwa acostumbraban bailar en sus ceremonias "cargados de
cascabeles" | 105 que podrían
ser caracoles los cuales, tradicionalmente, han tenido otros usos rituales como
símbolo que son de fertilidad femenina. Se utilizan en la ceremonia de imposición
del nombre a las niñas recién nacidas. El chamán le coloca un caracol pequeño
suspendido del cuello y si la niña muere, el caracol se guarda dentro de una
petaca y puede ser colocado posteriormente a otra recién nacida | 106
.
En
el siglo XVI, también se reportan santuarios de caciques con petacasllenas de
figuras de oro o de tejuelos:
"...fueron
a una peña y debajo de ella dijo el cacique que cavase. . . sacó una
petaquilla. . . estaba llena de oro de muchas hechuras de santillos y culebras y
guacamayas y águilas y de otros géneros de aves..."
"...
dijo el dicho cacique que fuesen a un bohío donde tenía otrosantuario...fueron
al bohío donde decía, que allí estaba unapetaca grande llena de caracoles y
oro. . . que eran unos tejos como a manera de limasy otros más pequeños y
otras hechuras de santillos..." | 107 .
Esos
tejuelos debían ser utilizados como ofrenda, como materia prima para elaborar
figuras de metal y en el intercambio. Así, por ejemplo, un cacique del pueblo
muisca de Topía declaró que los tejuelos de oro bajo que poseía no eran
"de santuario" sino que los conservaba para "comprar" algodón
|108 .
Santuarios,
templos y rutas ceremoniales
Antiguamente,
en la región de la Sierra Nevada del Cocuy existieron distintos tipos de sitios
sagrados donde se realizaban ofrendas. Al igual que en zona muisca, hay
referencias a "bohíos pequeños como santuarios" en territorio lache.
Las gentes de El Cocuy, por ejemplo, los tenían en el camino hacia el páramo
| 109 .
Muchos
santuarios se ubicaban a lo largo de rutas ceremoniales y de intercambio, como
la que atraviesa la Sierra Nevada uniendo al antiguo territorio lache con la
zona nor-oriental. A lo largo de esta vía había sitios de intercambio señalados
con menhires, cuevas y lagunas sagradas que para los Uwa son puertas de
comunicación con otros mundos. Hasta épocas recientes, grupos uwa de la zona
nororiental iban a intercambiar a una cueva en el páramo cerca de Güicán. De
allí obtenían las plumas de garza utilizadas por los chamanes en los rituales
de purificación | 110 . Aún hoy
intentan ir al occidente a intercambiar. Antiguamente, pudieron recibir ofrendas
de metal de esas tierras altas que actuaban como intermediarias en la circulación
del oro y que los Uwa asocian con sitios sagrados, como las aguas termales donde
se realizaban rituales relacionados con la longevidad | 111
. Las ceremonias estacionales reunían a distintos grupos en sitios señalados
con menhires alineados existentes en el territorio tradicional de los clanes en
ambos lados de la sierra, donde se efectuaban también observaciones astronómicas.
Siguiendo la información del texto mítico de los Cobarías que documenta el
territorio tradicional uwa (el Vuelo de las Tijeretas), Osborn realizó
investigaciones arqueológicas en Chiscas y Chita comprobando la utilización
antigua de esos sitios ceremoniales | 112 .
Los cronistas afirman que en el siglo XVI los Laches adoraban sitios con grandes
piedras porque éstas habían sido hombres | 113
. En la tradición del clan de los Bókotas estas piedras representan a
los ancestros transformados en roca después de haber dado origen a los clanes
uwa | 114 y para los Cobarías, señalan
los lugares donde sus antepasados se comunicaban con los dioses creadores |
115 .
Varias
rutas ceremoniales descendían hacia los llanos orientales por las cuencas de
los ríos Casanare, Tame y Macaguane, donde existieron sitios de peregrinación
tanto en tierras altas como en el piedemonte y zonas bajas. La ruta del río
Casanare (Foto 14), utilizada regularmente por los Uwa a comienzos del siglo
XVIII, pasaba por Chita, el Pueblo de la Sal y Sácama en el curso alto del río
y por Sabanagrande | 116 en el
piedemonte llanero | 117 . Según el
mito del Vuelo de las Tijeretas éste era el territorio tradicional del clan de
Chita | 118 . Antiguamente, por esta
ruta circulaban hacia los llanos telas de algodón y sal | 119
y algunas crónicas reportan piezas de metal en tierras bajas aledañas a
los ríos que descienden de la Sierra | 120
.
En
el siglo XVIII, los grupos de la región de Chita iban en peregrinación a la
laguna de páramo donde nace el río Casanare y los Uwa de la zona nororiental,
iban a ofrecer oro y otros elementos a un adoratorio situado en tierras bajas
cerca del río Macaguane y a una laguna al norte del río Tame donde decían que
habitaba una gran serpiente a quien consultaban sus dudas. Tame y Macaguane eran
también importantes por sus "grandes y famosos hechiceros" y las
ceremonias que oficiaban | 121 . En
Tame, los Uwa obtenían, hasta épocas recientes, las plumas para las coronas
que utilizaban los cantores en los rituales | 122
subiendo por el valle del Casanare desde Tame, iban a buscar sal a la región
de Chita | 123 . Actualmente, aún
obtienen yopo y otros elementos de las tierras bajas.
Antiguamente,
en una de estas rutas de los llanos estaría la Casa del Sol de los Laches, un
templo buscado por los españoles desde tempranos tiempos de la conquista. Allí
iban los Laches y posiblemente también grupos muiscas con ofrendas de oro,
cuentas y caracoles y a realizar entierros | 124
. En la Casa del Sol estarían los mojas, muchachos obtenidos por
intercambio con grupos de las llanuras | 125
que eran llevados a distintas partes del territorio muisca donde eran
sacrificados al sol. Sacrificios de niños podían tener lugar cuando había
sequía o se malograban las cosechas de maíz, en una ceremonia durante la cual
se ofrecía oro y telas de algodón:
"
. . . cuando hay alguna tempestad, o seca, o yelo de maíz el tal cacique ordena
y hace cierto sacrificio y mata a un niño, y ofreciendo la sangre al ídolo
falso que ellos tienen, y para la fiesta del dicho sacrificio hace cierta
borrachera, a la cual acuden todos los indios e indias sin faltar ninguno y
todos ofrecen oro y mantas en cantidad, asípara el dicho cacique como para el
dicho ídolo. . ." | 126 .

Dicen
los Uwa que en época de equinoccios, cuando el sol está más cercano a la
tierra, puede devorar a los niños, cobrándose así por su labor de iluminar al
mundo. Sacrificios de niños serían un pago al sol para que siga su curso, para
que no muera la gente | 127

El
templo o casa ceremonial perduró como sitio de celebración de mitos
estacionales de los Uwa. Osborn ( 1995: 150; 81 ) señala que éstas, y en
general las casas uwa, simbolizan su universo; al mismo tiempo, el universo se
visualiza como varias casas contenidas una dentro de otra. Las casas (Foto 15)
actúan como "observatorio astronómico" pues su orientación
este-oeste permite ubicar los momentos de solsticios y equinoccios por el ángulo
de los rayos solares.

Los
Uwa también asocian su universo con las colmenas de las abejas sin aguijón
| 128 . Esta asociación podría encóntrarse
en la misma estructura interna de esas colmenas (Fig. 2. Fotos 16 y 17) . Las
celdas para reserva de alimentos son esféricas y hacen pensar en el universo
uwa formado por esferas; en el corazón de la colmena, las celdas de incubación
- donde están las larvas de las abejas, su "semilla"- están
ordenadas en capas horizontales, lo que recuerda la visión uwa del mundo del
medio, donde ellos habitan, conformado por zonas dispuestas una sobre otra. Además,
el mundo del medio se identifica con el "corazón del universo" |
129 , señalando que tanto el mundo
habitado por los Uwa como el corazón de la colmena ocupan una posición central
en la visualización del universo.
Dada
la doble asociación casa-universo y colmenauniverso, podríamos plantear una
posible relación de la casa con la colmena. La casa de forma aproximadamente cónica,
con su cobertura redondeada de hojas de palma que desciende hasta el suelo, es
una de las formas tradicionales entre los Uwa (Ver Foto 15) y entre otros grupos
de habla chibcha. En más de una ocasión esas casas han sido descritas como
"en forma de colmena". Respecto a ciertos templos de los Kogis de la
Sierra Nevada de Santa Marta, Reichel-Dolmatoff ( 1975: 203) advierte que las
construcciones "en forma de colmena" que se encontraban en centros
ceremoniales de importancia, representarían una forma tradicional más antigua.
En la región de la Sierra Nevada del Cocuy, esas casas también podrían ser
exponentes de una forma tradicional de orígenes antiguos. Así, analizando los
muros de piedra de pequeñas casas arqueológicas en Urá (territorio lache),
Silva Celis ( 1945 : 400-401 ) anota: "En algunas de las construcciones de
plano circular, el alzado de los muros muestra un ligero movimiento hacia
adentro, siendo sospechable que el bohío haya tenido una ligera forma de
colmena". | 130

Hay
algo en la forma de esas casas que nos hace pensar en las colmenas, aunque no se
ha comprobado que esa relación sea establecida por los Uwa u otras comunidades
que las construyeron. Más que en la forma "visible" de la casa, esa
asociación tal vez se encuentre en la manera como la casa-universo es
conceptualizada.
Reichel-Dolmatoff
( 1975) analizó en detalle la manera como el templo Kogi reproduce el universo
dentro de un concepto de inversiones y de oposiciones complementarias. Los Kogis
imaginan que la casa continúa bajo tierra en forma inversa, de manera que el
modelo así resultante tiene una forma bicónica. La parte visible y
"real" de la casa - el techo y su interior - correspondería al mundo
de arriba y la zona imaginada al mundo de abajo; ambas partes están divididas
por el piso de la casa que representa a la Tierra | 131
.

Conceptos
relacionados existen en la visión Uwa de la casa-universo | 132
y también entre los Bribris y Cabécares de Costa Rica, para quienes el
universo está simbolizado en la casa cónica, cuyo techo es el cielo mismo; la
casa tiene una prolongación imaginaria invertida y subterránea donde existen
otros mundos | 133 .
Entre
los Kogis, el universo así conceptualizado se asimila además a la forma de un
huevo de gran tamaño. Si consideramos ahora las colmenas de las abejas sin
aguijón, aunque acostumbran protegerlas dentro de los troncos de los árboles
(Fig. 2) o bajo tierra, también construyen colmenas externas contra la pared de
una casa o en las ramas de los árboles. Estas suelen tener una forma similar a
la de un huevo, a veces de proporciones considerables, una imagen que sí nos
recuerda la conceptualización de la casa-universo.
Aunque
las anteriores son solamente observaciones que deben ser investigadas en
profundidad, esa posible asociación casa-universo-colmena y su vinculación con
el recorrido del sol, nos lleva de nuevo al mito de Las Abejas de los Uwa y a su
relación con el sol, el ritual, la ofrenda y el oro.
En
la mitología de varios clanes uwa las abejas aparecen como las
"hijas" o las "sobrinas" del sol | 134
. En el mito, las abejas transforman la tierra amarilla en el corazón de
la colmena bajo el poder fertilizador y la protección del sol y en el mundo
terrenal su comportamiento se relaciona con los movimientos del sol | 135
. Esto las asocia con la vida ceremonial de los Uwa, quienes rigen sus
rituales según el curso del sol y quienes se identifican con las abejas porque
como ellos viven en sociedad, construyen "casas", tienen ceremonias y
cantos | 136 .
Con
estas asociaciones en mente, podríamos plantear también que la transformación
mágica de la semilla que realizan las abejas en el mito se reproduciría, en el
mundo de los humanos, en la germinación ritual de la ofrenda, cuya razón
fundamental sería propiciar la continuidad de la vida, del universo, de la
tierra y de la gente.
En
este contexto, la "transformación de la cera en oro", mencionada en
otra ocasión, y su posible relación con la técnica del vaciado a la cera
perdida empleada por los orfebres prehispánicos, nos remite también al
interior de las colmenas de las abejas sin aguijón. Como advertimos, en el
corazón de la colmena, en sus celdas construidas con cera, están las larvas de
las abejas, su "semilla". La colmena adquiere así la imagen de un útero
donde se realizan transformaciones embriónicas. Recordando que en el mito uwa
de Las Abejas, las hembras convierten la tierra amarilla (oro) en la
"semilla femenina embriónica" del corazón de la colmena, el molde
utilizado por los orfebres en el vaciado a la cera perdida (Foto 18) sería, al
igual que la colmena, un útero donde se efectuaría una transformación embriónica
de carácter mágico: la de la cera en oro (semilla). La cobertura externa y
dura del molde, elaborada con arcilla, podría relacionarse con la cubierta
exterior de la colmena, hecha con polen - semilla masculina - y cera. Esto nos
recuerda que en el. mito, los machos de las abejas transforman polen y madera en
cera, lo cual podría asociarse a esa cobertura externa que incluiría
fertilidad y protección masculinas para los procesos de germinación que ocurrían
en el interior de la colmena | 137 .
El
mito de Las Abejas, visto en el contexto general de la mitología uwa, también
permite comprender el sentido social y ritual del intercambio tradicional. La
cera de abejas, recibida de las deidades, era uno de los elementos fundamentales
en un intercambio orientado a mantener el equilibrio de las interrelaciones
entre clanes. Los Cobarías, los Bókotas y los Agua Blanca tenían
"derechos" sobre la cera y en sus mitos aparecen también productos
pertenecientes a otros clanes, como textiles y sal, que debían ser adquiridos
mediante ese intercambio silencioso, con su claro carácter ritual. A otro
nivel, aparece un elemento foráneo para los Uwa, como es el oro, que en el mito
de Las Abejas es producido mágicamente y que era obtenido también mágicamente
por los Uwa a través del intercambio indirecto descrito antes.
Intercambio
de adornos y protección
El
ritual y la ofrenda estaban ligados al intercambio de los Uwa con grupos con
quienes compartían un sistema de creencias. Su propósito era mantener el
balance en las interrelaciones, idea que también estaría en la base del
intercambio con gente radicalmente distinta. Sin embargo, éste actuaría también
como protección frente a comunidades potencialmente enemigas, habitantes de
regiones que, como los llanos orientales, los Uwa asocian con la enfermedad.
Esto se relaciona con el concepto de "espíritu de enfermedad"
atribuido a grupos con quienes existía prohibición de intercambio matrimonial,
como era el caso de comunidades que vivían en los llanos | 138
. En el intercambio con gente diferente estaban involucrados otros
productos, entre ellos, posiblemente, adornos de oro.

En
el pasado, los Uwa intercambiaban con los Guahibos de los llanos orientales,
gentes en continuo movimiento quienes, según fuentes documentales del siglo
XVIII, llegaban en verano hasta el piedemonte a intercambiar | 139
. Los Uwa se refieren a los Guahibos como "otra gente" con
idioma diferente y sin conocimiento mítico | 140
.
A
cambio de sus mochilas de fique los hombres cobarías obtenían de los Guahibos
cuentas elaboradas con caracoles para los collares de sus mujeres (Foto inicials)
. Estos collares son raiya, "riqueza-fertilidad" y se asocian con el
mundo fértil y femenino de abajo. Chaves ( 1964: 13) comenta que eran
entregados a la mujer en el matrimonio y Osborn ( 1988: 35. 1985: 37) advierte
que, con los Guahibos, en lugar de intercambiar mujeres, los Uwa intercambiaban
objetos manufacturados que son símbolo de fertilidad femenina.
Los
adornos de las mujeres uwa variaban, al igual que otros elementos, de un clan a
otro, diferencias que los distinguían pero que al mismo tiempo los
identificaban como miembros de una gran familia. Rochereau ( 1961 : 41) señala
que las mujeres del clan Unkasía llevaban principalmente collares de huesos de
aves y pulseras de cuentas azules - posiblemente de vidrio - que los hombres traían
de los llanos orientales y que ofrecían a la futura esposa.
Entre
los Uwa de la zona nor-oriental existió, hasta épocas recientes, el uso de
narigueras de oro. La religiosa María de Betarna (1964: 82) observó su
utilización entre individuos de un clan no especificado | 141
. Eran usadas comunmente sólo por hombres y mujeres jóvenes cuando
pretendían casarse. Para muchas comunidades la nariguera de metal, junto con
otros elementos, ha sido símbolo importante del papel social de la mujer y
también en las alianzas matrimoniales y en el intercambio | 142
. No sorprende encontrar el uso de narigueras de oro entre los Uwa, si el
metal se asociaba con "semilla femenina embriónica".
En
el mito cantado de las abejas se menciona, en una ocasión, que las hembras
transforman tierra amarilla de las llanuras en el corazón de la colmena | 143
. Es posible que los Uwa también recibieran oro de los llanos orientales,
tal como sugieren algunas crónicas | 144 .
En el siglo XVI había grupos orfebres en los llanos, como los Caquetíos,
quienes "tratan, trabajan, elaborany venden oro" | 145
. Los Achaguas cumplieron un papel importante en el intercambio que incluía,
entre otros productos, objetos de oro y quiripas las cuentas elaboradas con
caracoles | 146 . Fuentes
documentales afirman que los Uwa vivían "hermanados" con Achaguas y
Caquetíos | 147 aunque no hay
evidencia de que intercambiaran directamente con ellos. Tal vez los Uwa
recibieron adornos de oro, junto con las cuentas para las mujeres, de los
Guahibos, quienes pudieron actuar como intermediarios ya que fuentes del siglo
XVI, como por ejemplo la crónica de Federman (1532/ 1958: 78), mencionan piezas
de oro en su poder.
Notas finales
Los Uwa integrarían el metal en las múltiples asociaciones con que su mitología explica sus orígenes y el orden del universo, en un neo mundo ceremonial y en el intercambio. El mito de Las Abejas del clan Cobaría, en el contexto de la mitología uwa, permite establecer la presencia del oro y de la cera de abejas, junto con otros elementos, en un contexto de transformaciones en que la
semilla, base de la continuidad de la existencia, aparece como tema central. El concepto de “germinación de la
semilla estaría implícito en la ofrenda ritual, a través de la cual los humanos asumen su papel de propiciar la continuidad de la vida y el equilibrio del universo. Para los Uwa la gente es también
semilla, creencia que estaría en la base de ciertas prácticas funerarias, como la momificación, tendiente a
proteger y preservar la semilla para permitir su renacimiento.
Surgen además, interesantes posibilidades de interpretación sobre las técnicas empleadas por los orfebres prehispánicos, especialmente sobre el vaciado a la cera perdida. El reemplazo de la cera por el oro fundido en el interior del molde, podría ser visto como una “transformación de la cera en
oro, equiparable a la transformación mágica del oro en la semilla femenina del corazón de la colmena que realizan las hembras en el mito uwa de Las Abejas. En este sentido, el molde, al igual que la colmena, podría asirnilarse al útero en el cual se realizan transformaciones embriómcas.
Estos conceptos están estrechamente ligados también al intercambio tradicional entre los Uwa. La idea de que la gente es
semilla rige las normas de las alianzas matrimoniales y del intercambio de productos, enfocadas a estabilizar las relaciones entre los clanes uwa y con grupos vecinos diferentes considerados peligrosos porque están por fuera de los circuitos matrimoniales de los Uwa. El intercambio tiene un carácter ritual y sobrenatural que se expresa, por ejemplo, en los
derechos de cada clan sobre la producción de ciertos bienes y sobre el mito de origen de esos elementos, en el carácter mágico de ese intercambio silencioso realizado en sitios sagrados en el cual los productos
se transforman unos en otros, y en la manera también mágica como los Uwa recibían, en el pasado, un elemento foráneo como el oro.
Estas explicaciones las hallamos en el mito de Las Abejas, las hijas y mensajeras del Sol, para los Uwa. Estas pequeñas abejas sin aguijón han sido siempre de gran importancia para muchas comunidades americanas, cuya mitología suele integrar a los productos de las abejas - la miel y la cera - en un complejo contexto de transformaciones | 148 . Sin embargo, es muy particular la manera como, para los Uwa, las actividades de las abejas en el mito y sus productos, giran en torno a la fertilidad, la vida y la muerte y se relacionan con la ofrenda y su función de propiciar la continuidad de la existencia. Advertimos que conceptos similares respecto a la ofrenda o al intercambio se encuentran entre otras comunidades vinculadas cultural, ideológica o lingüísticamente con los Uwa, como los Ikas y los Kogis de la Sierra Nevada de Santa Malta, las antiguas comunidades de la Sierra de Mérida venezolana y los Bribris y Cabécares de Costa Rica.
Finalmente, podemos enfatizar, corno lo hizo Ann Osborn, la importancia ceremonial de los movimientos regulares de los Uwa - y también de los grupos relacionados con ellos - a través de distintos pisos térmicos para realizar rituales estacionales regidos por el movimiento del sol. Sin negar un componente económico que pudiera estar involucrado en los movimientos estacionales y en el intercambio, sí creemos en el peligro de sesgar las interpretaciones según nuestra propia óptica y etnocentrismo, ignorando o relegando a un segundo plano lo que la misma tradición de sociedades como la de los Uwa señala: el carácter ritual y la función estabilizadora de esas prácticas guiadas por una búsqueda constante del equilibrio.
1 El territorio tradicional uwa está documentado en el mito del Vuelo de las Tijeretas del clan de los Cobarías Kubaruwa) analizado por Osborn (1985) y también tenemos información sobre la visión de otros clanes por los trabajos de Pradilla 1983), Márquez(1979; i981), Stoddart (1959) y Rochereau 1959. 1961). Contamos además con datos de fuentes documentales de los siglos XVI a XVIII. Hoy en día, los Uwa in tenían rescatar parte del territorio que han perdido tanto en tierras altas como en zonas bajas del oriente. Las últimas investigaciones etnográficas detalladas entre los Uwa se efectuaron en los años 80. Por esta razón, en este artículo, hablamos en pasado cuando desconocemos si algunas tradiciones o rituales están vigentes. Sin embargo, todavía están vivas las bases de la tradición uwa y aún practican ceremonias tradicionales.
2 Ver: Rochereau 1959; 1961. Stoddart 1959. Márquez 1981. Pradilla 1983. Osborn 1985. Rivero 1739/1956.
3 Aguado 1581/1956: 1, 331- 335. Silva Celis 1945. Pradilla 1983. Osborn 1985.
4 Las relaciones han sido planteadas desde distintos ángulos: familia lingüística, cultura material, organización social, patrones de asentamiento, sistemas agrícolas, cosmogonía, prácticas rituales. Ver, por ejemplo: Wagner 1972. Constenla 1991. Castillo 1 984. Lleras y Langebaek 1985. Osborn 1985. 1988. Falchetti 1989
5 Osborn 1990: 25; 18. 1995: 190-211. Cuando Ann Osborn realizó su trabajo entre los Uwa en los años 70, el mito cantado de Las Abejas se celebraba sólo ocasionalmente porque involucraba "comportamientos licenciosos" según los
blancos quienes interferían su celebración, aún interrumpiendo la ceremonia por la fuerza (Osborn 1995: 190).
6 En la estación seca se celebraba también el mito cantado de El Alucinógeno (yopo: Anadenanthera macro-carpa). Los Uwa consideran que esta sustancia revitaliza la sexualidad masculina, tiene poderes curativos e “ilumina” el pensamiento, por lo cual se relaciona con el conocimiento y es utilizada con fines adivinatorios (Ver:Osborn 1995: 90).
7 En la mitología del clan Cobaría, Rukwa es un ser solar: Padre-Luz-Sol. Los Cobarías lo consideran ancestro de su clan (Osborn 1995: 65; 78-79). La misma deidad puede recibir nom bres alternos en otros clanes. Entre los Bókotas (Kaibaká) lleva generalmente el nombre de Sira, aunque a veces se designa también como Rukwa (Ver: Pradilla 1981: 28 20- 22). En el clan extinto conocido como San Miguel (Yithkaya) se denominaba Thikwata (Osborn 1995: 65). Este personaje aparece en los mitos de origen como responsable de la creación progresiva del mundo y de su ordenamiento.
8 “Tierras de colores designan a los metales en la mitología de otras sociedades, como por ejemplo en un mito de los Desana del Vaupés dado a conocer por Reichel Dolmatoff (1981: 20). Los chamanes Desana utilizan orejeras de cobre - antiguamente también de oro - y colgantes triangulares de plata. Según el mito, el personaje que les enseñó a elaborar estos adornos sacaba agua amarilla de un pozo y la echaba en unos moldes de arcilla amarilla. Había dos metales: uno blanco y uno amarillo y eran como de granos finos.
9 Osborn 1990: 27. 1995: 107; 196.
10 Aunque la “semilla femenina embriónica” se asocia principalmente con el núcleo de la colmena, el término kuna, que designa a esa semilla, se atribuye también a la tierra amarilla Ver: Osborn 1990: 26).
11 El polen es “semilla” masculina (Osborn 1995: 196; 198).
12 Osborn 1990: 26. 1995: 185.
13 Osborn 1995: 144; 211.
14 Ven: Osbonn 1995: 64. Pradilla 1983: 71-73. Márquez 1981: 111.
15 Osborn 1995: 64; 154.
16 Ver: Tovan 1980: 37. Colmenares 1970: 17. Langebaek 1987: 86. 1987a: 37-40. Llenas y Langebaek 1987: 261. Pérez 1990.
17 Osbonn 1985: 84.
18 Osborn 1995: 178; 182-184.
19 Osborn 1990: 27.
20 Las pequeñas abejas sin aguijón pertenecen a los géneros de las Meliponas y las Trigonas. Tienen una amplia dispersión en la América - tropical.
21 Se ha dicho que entre las abejas sin aguijón los machos pueden producir cera, al igual que las obreras (Grzmek (ed.) 1975: T II, 526). Parece que falta comprobación científica para hacer esta aseveración, aunque los machos sí pueden colaborar en la preparación de la cera para construir las celdas (Nogueira Neto 1977:43).
22 Referenciado por Pradilla 1983: 69-70.
23 Transcrito por Márquez 1981: 111.
24 Ver: Osborn 1990: 27.
25 Piedrahita 1666/1973: 1, 57; II, 466. Colmenares 1969.
26 1571. AGN VisBoy : II : 22r. En: Langebaek 1987: 113.
27 Tobasía 1582. AGI EscriCam 824 A: (6) 104 y. Susacón 1583 AGI EscriCam: 824 A: (6): 163 v.-164 y. En: Londoño 1989: 98; 114.
28 Piedrahita 1666/1973: II, 661- 663.
29 Piedrahita 1666/1973: 1, 64.
30 Osborn 1985: 93; 106. 1995: 129. 208.
31 Ver: Colmenares 1970. Tovar 1980. Langebaek 1987. Pérez 1990.
32 Colmenares 1970: 17. Langebaek 1987: 145.
33 Ver: Pacheco 1959: 1, 386.
34 Ver: Tovar 1980 los productos de tributo eran centralizados por los caciques y luego redistribuidos durante eventos comunales de carácter ritual como la siembra, la cosecha la construcción de la casa de un cacique. Estos objetos podían ser luego utilizados como ofrendas en santuarios "El oro o mantas que en estas borracheras se da a los caciques, lo ofrecen después ellos a los demonios echándolo en alguna laguna honda..." (Aguado 1577. En Friede 1976: VII, 145)
35 Faklcheti 1989: 14. Lleras 1997
36 AGN realhda: 21. En: Cortés Alonso 1960: 233,223
37 Osborn 1995: 121; 97; 139
38 Ver Preuss 1914/1993: Parte 1, 71-72 Parte II, 34-40-81-82
39 Envoltorios de ofrendas (ver, Pág 20)
40 Iguaque 1595. AGN Caln 58: 26r-v. Langebaek 1988: 228
41 AGI EscriCam 824 A: (6) 212 v-213 v-215 r-v Acosta Ortegón 1938: 412. En: Londoño 1989: 115; 117
42 Ver: Rivero 1739/1956: 95.
43 Osborn 1995: 106 142
44 Entre los Ikas de la Sierra Nevada de santa Marta , la mochila se asocia claramente con el útero (Tayler 1977/1997: 184)
45 Osborn 1995: 103
46 Cantaure: canasto
47 AGN RealHda 21: 787r. En: Londoño 1989: 113
48 Preuss 1914/1993: Parte I, 113
49 Osborn 1995: 204.
50 Ver por ejemplo: AGN RealHda : 21 . En: Cortés Alonso 1960: 227. Londoño 1989: 108.
51 AGN Caln : 16 : 564v- 565r. En: Casilimas y López 1987: 143.
52 AGN CaIn : 16 : 57. En: Casilimas y López 1987: 142.
53 No sabemos si la pieza reproducía rea1mente a una mariposa o si era un objeto cuya forma hiizo pensar al epspañol en este animal. Si se trataba de una "mariposa" de cobre, su presencia como ofrenda de santuario no somprende, puesto que, en distintas mitologias. Entre los Uwa existe la creencia de que los muertos pueden regresar transformados en mariposas si no realizan los rituales apropiados para evitarlo (Ver Màrquez 1981: 71)
54 AGN RealHda : 21 . En: Cortés Alonso 1960 : 223.
55 Osborn 1993: 153.
56 1577. AGN RealHda : 21. En: Cortés Alonso 1960: 233.
57 Collares de estampas: término con el cual los documentos se refieren a las cuentas de collar elaboradas con matriz de piedra, piezas características de la orfebrería muisca frecuentes en los santuarios.
58 Santillos: término con en cual las fuentes documentales se refieren a las figuras de metal en los santuarios (Londoño 1989: 107-108).
59 1577. AGN RealHda : 21: 735r-v. En: Londoño 1989: 100.
60 Barretones, barras: posiblemente trozos de metal prefundido, al igual que los rejuelos.
61 1583. AGI EscriCam: 824 A: (6) : 214r-v. En: Londoño 1989: 117.
62 AGI EscriCam : 824 A : (6): 21: 165v-166r. En: Londoño 1989: 115.
63 Colección Instituto Colombiano de Antropología, Museo Nacional. Bogotá. Oro bajo: aleación de oro y cobre (tumbaga), con mayor proporción de cobre.
64 Oro bajo: aleación de oro y cobre (tumbanga), con mayor proporción de cobre.
65 AGN Caln: 58: 19v-20r En: Langeaback 1988 : 220
66 Simpon 1625/1981: II, 399,377
67 Simón 1625/1981: 380
68 Márquez 1981:85
69 Osborn 1995:200
70 Ver: Osborn 1985: 41
71 Rangel de Cáceres y Clarac de Brieeño 1988: 78, 80.
72 El término tulijo es utilizado en las fuentes documentales para designar a los ídolos de madera y de algodón (Londoño 1989: 108).
73 Tunja 1577. AGN RealHda : 21 : 785v-786r. En: Londoño 1989: 111.
74 Wagner 1972: 53.
75 Los Uwa utilizan la sal corno ofrenda en ciertos rituales. Este elemento implica ‘contaminaciòn” . Se asocia con una deidad incestuosa, “impura”. Al utilizar la sal corno ofrenda, la gente devuelve a las deidades su impureza y de esta manera las ofrendas se purifican (Ver: Osborn 1985: 83. 1995: 100).
76 Simón 1625/ 1981: II, 103.
77 Castellanos 1601. En: Clarac de Briceño 1985: 55-56.
78 Rangel de cáceres y Clarac de Briceño 1988: 5-6.
79 Tayler 1977/ 1997: 18, 56, 27
80 Reichel-Dolmatoff 1950/ 1985: II, 101-103.
81 Tayler 1977/ 1997: 33 y comunicación personal.
82 Reichel-Dolmatoff 1950/ 1985. 1981. Preuss 1914/ 1993: Partel, 134-142. Tayler 1977/ 1997.
83 Ver: Preuss 1914/1993: Parte |