|
Índice
> Fabricación

Limpieza de los metales en general
Limpieza
de metales
Tip enviado por: Arturo González Torres
Smeca, Jalisco, México
Limpieza quitamanchas a metales.
Con este procedimiento de limpieza se pueden eliminar las manchas de los metales
en pocos minutos.
Se
debe de tener cuidado ya que la acción de los ácidos es tan fuerte que si no se
vigila la reacción esta puede corroer a los metales dándole un aspecto de
desgaste por viejo.
MATERIALES:
Cloruro ferrico
Vasija de plástico
Detergente quita grasa
El
cloruro ferrico (en presentación liquida) se puede adquirir en las tiendas para
electrónicos y se debe de
tener mucho cuidado de no ingerirlo ya que es sumamente toxico.
PROCEDIMIENTO:
Para este proceso se utiliza cloruro ferrico, se debe tener mucho
cuidado, no quema pero si corroe los metales, por tal motivo debe de
vigilar minuciosamente el tiempo que queda el metal sumergido en el
cloruro.
Antes de introducir el metal a limpiar se debe
lavar este muy bien
con detergente quita grasa, ya que la grasa impide la acción del cloruro ferrico.
Una vez introducida la pieza de metal al interior de la solución que contiene el
cloruro ferrico, se debe de agitar esta para que se pueda observar como comienza
a aparecer el brillo en la superficie del metal. tener cuidado de el tiempo en
que se se sumerge el metal al cloruro ferrico ya que entre mas blando el metal,
mas fácil este se va a corroer.
Se
recomienda realizar primero pruebas de limpieza usando lamina de cobre para así
poder calcular el tiempo de inmersión del metal en el cloruro ferrico.
Ejemplos
de metales blandos son el aluminio, oro, cobre y plata en su
estado puro. Estos metales combinados con alguna aleación de otro metal
cambiara su dureza y será mayor.
Al
terminar el periodo de limpieza con el cloruro ferrico se debe de lavar la pieza
con agua corriente y detergente quita grasa.
Limpieza quitamanchas para metales
Limpieza
de metales
Tip enviado por: Mario Gandara
Barcelona, España
Limpieza de los metales en
general
a) Agua 20 partes, alumbre 2 partes, Trípoli 2 partes, ácido nítrico 1 parte.
b) Agua 40 partes, ácido oxálico 2 partes, Trípoli 7 partes.
Pomada para limpiar metales
a) Ácido oxálico 1 parte, peróxido de hierro 15 partes, Trípoli 20 partes, aceite de palma 60 partes, parafina líquida 5 partes. Se mezclan el ácido y el
Trípoli, en polvo, con el peróxido de hierro. Se tamiza la mezcla y se forma una pasta con el aceite y la parafina. Para perfumar el producto resultante se pueden agregar unas gotas de nitrobenceno (esencia de mirbana).
b) Olcína 40 partes, ceresina 5 partes, Trípoli 40 partes, aceite mineral ligero (densidad 0,870) 20 partes. Se derriten juntamente la oleína y la ceresina con el aceite y se incorpora el
Trípoli, batiéndolo todo muy bien en un molinillo de pintor, para que quede la masa bien homogénea.
c) Ácido oxálico 1 partes, colocar 15 partes (si se quiere que la pomada sea blanca se emplean 12 partes de
Trípoli, en vez de colcótar), piedra pómez en polvo fino 20 partes, aceite de palma 60 partes, petróleo u oleína 4 partes. Se perfuma con esencia de mirbana.
Oxidación de los metales (orín)
Modo de evitar la formación de orín. Para que no se forme óxido sobre los metales, hay que impedir que el aire y la humedad se pongan en contacto con su superficie: por esta razón, las herramientas o instrumentos bruñidos se guardan ordinariamente en tela o papel engrasado. Cuando hay que poner en uso alguno de estos objetos, se le da una capa de aceite de linaza cocido, que parece ser uno de los mejores medios contra el óxido; pero este aceite es muy poco consistente, y para darle más cuerpo se le añade algún pigmento, siendo el mejor el oxido pulverizado del mismo metal que se trata de proteger.
El empleo del aceite de linaza tiene el inconveniente de ser caro, por lo cual se sustituye por grasas especiales que absorben el óxido del aire, favoreciendo la oxidación más bien que
evitándola. Más recomendable es el empleo de cera disuelta en aguarrás, por ser aquélla un cuerpo impenetrable al aire y a la humedad, que forma una capa muy compacta después de haberse evaporado el aguarrás. El único inconveniente de la cera es su coste relativamente elevado.
En cuanto a las grasas, vaselina, parafina, etc., su principal desventaja consiste en la facilidad con que se quitan al menor roce.
Un buen procedimiento para evitar la oxidación de los metales, consiste en el empleo del llamado aceite de caucho, que se extiende con una fragancia sobre el objeto metálico. Para quitar esta capa no hay más que volver a cubrir el objeto con aceite de caucho y lavarlo al cabo de doce a veinticuatro horas.
Objetos de hierro o acero
a) Todos los objetos de acero se conservan muy bien, sin oxidarse, poniendo un poco de cal recién apagada en la caja o sitio donde guarden. Cuando el objeto ha de transportarse (como una escopeta en su funda, etc.), se pone la cal en un saquito de muselina. Los objetos en uso se ponen en una caja casi llena de cal apagada en polvo; antes de usarlos se frotan con un paño de lana.
b) Se apaga un trozo de cal viva con el agua suficiente para que se deshaga (en vasija cerrada), y estando aún caliente se añade sebo y se forma una pasta con la que se cubren los objetos. Con solo frotar éstos con un paño sale la pasta, quedando limpios.
c) El método de Shedlok consiste en tratar los objetos de hierro colado con ácidos, después de exponerlos a la acción del vapor, lavarlos con agua caliente o fría y secarlos. Se quita el aire del recipiente y se aplica, a presión, una solución de pez, resina o caucho.
d) El sistema de Ward consiste en el empleo simultáneo de silicato y calor; el objeto se cubre con una masa silícea (con una brocha o por inmersión), que se saca en seguida, liquidándose al calentar los objetos y formando, por penetración en los poros del metal, una capa bien igual, negra mate y que resiste perfectamente los agentes atmosféricos sin alterarse. Añadiendo colorantes vítreos a la masa silícea, pueden obtenerse superficies coloreadas.
e) El compuesto antioxidante, de Jones & Co. (de Sheffield), es un preparado de cera, grasa, trementina y pequeñas cantidades de oxido de hierro.
f) Según la patente alemana de A. Buchner, se pintan primero los objetos de hierro con una mezcla de una solución alcalina de cola y jabón de resina. Después se da otra mano de la composición siguiente: aceite de linaza cocido con peróxido de manganeso 5 partes, trementina 2.25 partes, benzol 0.25 partes, polvos de zinc, carbonato cálcico, óxido de plomo o peróxido de manganeso 20 partes. El liquido debe mezclarse con los polvos inmediatamente antes de usarlo, pues la masa se solidifica a las diez horas, y después, no hay modo de trabajarla.
g) Un medio sencillo para proteger el hierro, el acero y el plomo de la oxidación, consiste en cubrir estos metales con una solución de caucho en bencina, que se aplica con una brocha.
h) Se disuelven 2 partes de cloruro férrico cristalizado, 2 partes, de cloruro de antimonio y 1 parte de tanino en 4 partes de agua y se aplica al metal con una esponja o un paño. Después de seca esta capa se da otra, o varias mas hasta obtener el color todo lo oscuro que se quiera. Seca la última capa, se lava con agua, se deja secar otra vez y se abrillanta con aceite de linaza cocido. El cloruro de antimonio debe ser lo más neutro posible.
i) Se tratan los objetos con una mezcla de 4 litros de agua hirviendo y 30 gr de otra mezcla preparada uniendo íntimamente jabón blando con la mitad de su peso de potasa pura.
j) El barniz de Olmstead se prepara derritiendo 60 gr de resina con ½ Kg de manteca de cerdo fresca. Esta mezcla se aplica al metal, que debe estar caliente y muy limpio; después se frota o se cepilla.
k) Da muy buen resultado la laca blanca o la ferrolina.
l) Se mezcla yeso con aceite de linaza hasta formar una pasta con la que se cubre el objeto.
m) Se emplea con buen resultado también el petróleo espeso y la parafina sólida.
n) El aceite de esperma preserva durante poco tiempo a los objetos metálicos de la oxidación. Mejor es el aceite de linaza. Para exteriores, es muy bueno el barniz copal.
o) Se disuelven 15 gr de alcanfor en ½ Kg de manteca de cerdo, se quita la espuma y se añade grafito hasta que la mezcla tome el color de hierro. Al cabo de veinticuatro horas de estar cubierto el objeto con esta mezcla se limpia con un trapo de hilo y así se conserva limpio durante meses enteros. Si el objeto es para exportación se cubre con una capa espesa de esta mas da para el viaje.
p) Una mezcla de grasa y limaduras de zinc da excelentes resultados para evitar que se oxiden los clavos, roblones, etc; Introducidos en la madera.
q) Según la patente alemana de Ottro Herving, da excelentes resultados el empleo de aceites básicos, es decir, de aceites que contienen, en solución, en ciertas sustancias básicas, saturando el aceite ( graso o mineral) con gas amoniaco a la temperatura ambiente, o disolviendo en el mismo bases orgánicas, o ambas cosas, incorporando el amoniaco después de disueltas estas sustancias.
r) Oxido de zinc 30 kg, negro de humo 2 kg, sebo 7 kg, vaselina 1 kg, aceite de olivas 3 kg, barniz 1 litro. Se hierve esta mezcla durante 15 minutos, y se añade ½ litro de bencina y ¼ de litro de trementina, agitando la masa con cuidado y teniéndola en ebullición un poco.
s) Aceite de semillas de algodón o de linaza ½ kg, alquitrán ½ kg, azufre ½ kg; se mezclan estos ingredientes, calentados por separado, se calienta la masa resultante a 150º C., durante una hora, y la pasta formada se aplica al metal, también calentado de antemano.
t) Para objetos pulimentados. Resina 35 partes, polvo de talco 500 partes, manteca de cerdo 250 partes, cera amarilla 130 partes, aceite de olivas 130 partes, aguarrás 130 partes. Se mezcla la resina con la manteca, la cera y el aceite y después de derretida la masa, a baja temperatura, se le incorpora el talco, y una vez retirada del fuego se añade el aguarrás sin dejar de agitar.
u) Para alambres de acero. Se disuelven 15 gr de alcanfor en 60 gr de alcohol (de 90º) y se incorpora 1 litro de aceite de esperma. Se tiene el alcanfor en esta mezcla, calentada a 80º C., durante media hora, al cabo de la cual se quita el exceso con un paño de algodón.
v) Para estufas. Se les aplica petróleo con un paño, con lo cual no se cubren de orín durante el verano.
x) Un buen sistema (patentado). Para preservar del orín el hierro colado o forjado, consiste en aplicarle con una brocha una solución concentrada de bicromato potásico, y secarlo en una estufa o sobre fuego, por no ser suficiente el secado a la temperatura ordinaria; para saber cuando la temperatura es la conveniente, se moja el hierro con un poco de agua; mientras ésta tome color, hay que aumentar la temperatura; una vez alcanzada la temperatura debida, resulta sobre el hierro una capa muy fina negra, inalterable por el agua.
y) También se cubren los objetos de hierro con una capa brillante inoxidable del modo siguiente: se suspenden las piezas de hierro durante unos minutos en una solución de sulfato de cobre, formándose así su superficie una película muy fina de cobre; se lavan con agua y se mueven durante otros minutos en una solución de hiposulfito sódico ligeramente acidulada con ácido clorhídrico, con lo que toman una capa azul negra de sulfuro de cobre resistente al agua y al aire, que debe lavarse enseguida en agua, secarse con un paño o papel secante y abrillantarse.
z) se exponen los objetos, bien limpios y sin grasa alguna, durante dos o cinco minutos, a los vapores de una mezcla caliente de ácido clorhídrico concentrado y ácido nítrico (a partes iguales) hasta que aquellos tomen color de bronce. Se untan bien con vaselina y se calientan hasta que esta empiece a descomponerse. Después de fríos, se vuelven a cubrir los objetos con vaselina. De este modo resultan tonos ligeramente rojizos, pero añadiendo ácido acético a los otros dos ácidos, resulta un color bronce amarillento.
aa) Se derrite una mezcla de 130 partes de silicato sódico en polvo con 20.5 partes de sosa y 12 partes de ácido bórico, y después de solidificada se pulveriza. Se limpian muy bien los objetos de hierro (tuberías, etc.), se secan, se cubren con una solución muy
diluida de goma arábiga y se espolvorea con los polvos anteriores, después de lo cual se ponen en una cámara de 70ºC para quitarles toda humedad, y a continuación se calientan al rojo oscuro.
bb) Los procedimientos basados en la formación de una capa negra de protóxido, por calentamiento de los objetos de hierro en vapor de agua sobresaturado, no han dado buen resultado.
Empleo de óxido magnético como antioxidante
Un buen modo de preservar los objetos de hierro del orín, es cubrirlos con una capa de óxido magnético: para ello se ponen los objetos en el horno, a temperatura suficiente para descomponer el vapor, y entonces se inyecta vapor calentado (a 560 ºC) durante cuatro a seis horas. El espesor de la capa obtenida varia con el tiempo que dura la operación.
También puede producirse el óxido magnético por electrólisis; para ello se coloca el objeto de hierro, como ánodo, en un baño de agua acidulada a 80 ºC; el cátodo es una placa de cobre, o la vasija misma, si es de hierro o cobre. Así se obtiene una capa de óxido magnético de hierro. Con una solución alcalina de litargirio, resulta una capa negra, brillante y muy fina de peróxido de plomo.
No deben emplearse corrientes muy intensas por que de ser así se forma un deposito pulverulento.
Empleo de papel como protector contra el óxido. El papel parafinado es excelente para conservar los objetos de hierro y acero libres de orín; para aplicarlo se empieza por limpiar muy bien el objeto, se le da una mano de pintura pegajosa, y sobre esta se pone el papel, que ya puede pintarse con el color que se quiera dar al objeto.
Modo de quitarle el orín ya formado
a) Los objetos de hierro muy oxidados se limpian teniéndolos de doce a catorce horas en una solución casi saturada de cloruro de estaño.
b) Se frota la superficie oxidada con una pasta echa agregando 30 partes de polvos de piedra pómez a una mezcla derretida de 20 gr de ácido oleico. 2 gr de cebo y 4 de parafina.
c) Se unta el metal con aceite de olivas, se refriega y se deja el aceite sobre aquél durante cuarenta y ocho hora, al cabo de las cuales se vuelve a cubrir con aceite en abundancia; por último se frota el metal con cal viva pulverizada.
d) Se tiene el objeto unos minutos en una solución concentrada de cianuro potásico (15 gr en una copa pequeña de agua); se limpia después con un cepillo de dientes y una pasta hecha de cianuro potásico, jabón de castilla, creta y agua.
e) Para el acero. Se quita toda la grasa de la superficie del acero y se cubren las manchas, durante unos segundos, con la solución siguiente, después de lo cual se limpia con un paño húmedo y finalmente con otro seco; el brillo se devuelve al acero con colcótar. La solución se prepara añadiendo una compuesta de 100 gr de cloruro de estaño en 1 litro de agua, a otra de 2 gr de ácido tartárico en 1 litro de agua, y agregando al líquido resultante una solución de
20 cm cúbicos de añil, diluida con 2 litros de agua.
f) Se tienen los objetos algún tiempo en petróleo; al sacarlos se quita el orín con toda facilidad.
g) Se cubre la parte manchada con aceite o grasa; a las tres horas se quita con un paño, y se frota aquella con una mezcla de 8 gr de potasa cáustica y 120 gr de apodeldoch, que se tiene sobre el objeto diez minutos, al cabo de los cuales se limpia con un paño seco.
h) Se derriten 5 partes de vaselina bruta, al baño maría, con 5 partes de piedra pómez pulverizada; cuando la masa esté a medio enfriar se le añade ½ parte de oxalato de potasio en polvo. Esta pasta sirve para editar la formación de orín y para quitarlo donde ya se haya formado.
i) Sebo 25 partes, cera blanca 23 partes, aceite de olivas 22 partes, aguarrás 25 partes, aceite mineral 10 partes. Se aplica esta pasta, caliente, con una brocha.
j) Papel fino para acero. Se lava piedra pómez en agua, se pulveriza bien y se mezcla con barniz de aceite de linaza. Con una brocha se dan varias manos de esta mezcla a un papel fuerte de buena clase y después de haberse secado, al aire, se pasa por entre rodillos.
k) Si el orín es reciente se quita frotando el metal con un trozo de corcho (un tapón) mojado en aceite. De este modo resulta un pulimento excelente. Para quitar el orín viejo, se mezclan partes iguales de
Trípoli fino y flor de azufre y se forma una pasta con aceite de olivas. Se frota el hierro con esta pasta valiéndose de un trozo de piel suave.
l) El objeto oxidado ( atacado de orín) se pone en conexión eléctrica (unión por un alambre) con un trozo de zinc, sumergiéndolo después en agua que contenga un poco de ácido sulfúrico. Al cabo de varios días o de una semana, desaparecen por completo las manchas de orín. El tiempo depende de la profundidad a que haya penetrado la mancha. De vez en cuando se
agrega un poco de ácido sulfúrico, pero lo principal es que el zinc esté siempre en buen contacto eléctrico con el hierro, para lo cual lo mejor es arrollar fuertemente un alambre de hierro alrededor del objeto de hierro, y unirlo después al zinc. El instrumento o herramienta de que se trate no es atacado
en lo más mínimo, por mucho tiempo que esté el zinc en buen contacto con el mismo. Después de sacar los objetos del líquido, presenta un tono gris oscuro o negro, y basta lavarlos y untarlos con aceite.
m) El orín formado sobre los objetos de hierro y de acero, especialmente si son de gran tamaño, se quita frotando éstos con aceite de tártaro, o con esmeril muy fino y un poco de aceite, o también con vinagre fuerte previamente adicionado de polvos de alumbre.
n) Se forma una mezcla homogénea con 25 partes de cianuro de calcio, 25 partes de jabón blanco pulverizado, 50 partes de creta y 200 partes de agua. Con esta pasta se frota la pieza atacada de herrumbre. Las manchas desaparecen más pronto, si antes de emplear esta pasta se ha tenido el objeto sumergido, durante cinco a diez minutos, en una solución de cianuro de potasio en agua, en la proporción de 1 parte del primero por 2 de ésta.
o) Se aplica, sobre las manchas, trementina o petróleo, y al cabo de una noche se limpian con una tela esmeril de la más fina.
p) Para quitar de los objetos de hierro o de acero las manchas de orín y las partículas de arena embutidas en los mismos, se tratan durante una o dos horas con ácido fluorhídrico (al 2 por 100
aprox.), que disuelve todas las impurezas, pero no el metal. Después se da un buen lavado con lechada de cal, para neutralizar todo el ácido fluorhídrico que pudiera quedar en la superficie o en los poros del hierro o del acero.
Recetas para limpiar metales diversos
Acero. Se unta el objeto con aceite (y mejor aún con petróleo) y se deja así unos cuantos días para que éste penetre bien en la superficie del primero, y entonces se frota con un trozo de franela o algodón; da muy buen resultado frotar el objeto con una pasta compuesta de aceite de olivas, flor de azufre y
Trípoli, o sólo de Trípoli y aceite. Después se da una mano de la mezcla siguiente: cianuro potásico 10 partes, crémor tártaro 1 parte, o bien: cianuro potásico 25 partes, carbonato calcio 55 partes y jabón blanco 20 partes.
Para quitar el orín del hierro y del acero
a) Se disuelven granalla de estaño o pedazos de papel de estaño en ácido clorhídrico ordinario, de modo que la solución quede saturada, sin exceso de ácido. Los objetos de hierro o acero oxidado se tienen en este líquido de 15 a 20 horas, después de lo cual se lavan primero con agua y después con amoniacal, y finalmente se secan y se pulen.
b) Se liman ligeramente las piezas oxidadas, se envuelven en tiras de zinc y se inmergen en una baño de sosa cáustica al 5 por 100. Pasadas veinticuatro horas se lavan los objetos, se secan y se embadurnan con una solución de parafina en petróleo.
Aluminio
a) los objetos de aluminio se limpian muy bien teniéndolos un poco en agua acidulada con ácido sulfúrico.
b) Se lava el aluminio con petróleo, bencina o gasolina, se echa después en una solución concentrada de potasa cáustica, y una vez lavado con agua, se pasa a un baño compuesto de 2/3 de ácido nítrico y 1/3 de agua; se pasa al otro baño de ácido nítrico concentrado y por último a una mezcla de ron y aceite de olivas. Para hacer que el aluminio pueda trabajarse como el cobre, se emplea una mezcla de 2/3 de aguarrás y 1/3 de ácido esteárico. Para bruñirlo a mano, se prepara una solución de 30 partes de bórax en 1000 partes de agua, con unas gotas de amoníaco.
c) Se limpian muy bien el aluminio con una solución de 30 gr de bórax con 1litro de agua que contenga algunas gotas de amoníaco.
d) Se lava el aluminio con lejía de potasa que no sea demasiado fuerte.
e) Para dar al aluminio un tono blanco argentino se echa primero en una solución concentrada de sosa o potasa y después en un baño compuesto de 2 partes de ácido nítrico y 1 parte de ácido sulfúrico, de donde se pasa a otro ácido nítrico puro y por último a otro de vinagre
diluido con agua. Se lava con agua corriente, se seca en aserrín caliente y se bruñe con un bruñidor de hematites.
f) Objetos manchados. Los útiles de cocina, que a veces presentan manchas, pueden limpiarse muy bien, aunque no es peligroso emplearlos manchados por no formar las impurezas en el aluminio ningún compuesto venenoso.
Para quitar las manchas se tienen una noche cubiertos en una solución de ácido oxálico (una cucharadita de cristales de este último por 4 litros de agua templada); a la mañana siguiente se lavan bien con agua limpia caliente.
Pasta para pulir y limpiar el aluminio. Se compone de 1 parte de aceite de estearina, 1 parte de silicato de alúmina y 6 partes de
Trípoli. Cuando conviene separar precipitados oscuros de los recipientes, se hará hervir en ellos una solución de sulfato de aluminio (una cucharada en un gran cazo de agua).
Bronce. Se mezcla achicoria pulverizada con agua hasta formar una pasta, que se aplica con una brocha; después se lava y se seca al sol o cerca de una estufa.
Bronce dorado
a) Se empieza por quitar las manchas de grasa y cera con un poco de potasa o sosa disuelta en agua; después de seca se aplica con un trapo la mezcla siguiente: carbonato sódico 7 partes, creta 15 partes, alcohol (85º) 50 partes, agua 125 partes. Una vez seca esta mezcla, se pasa por encima un trapo fino de hilo; las partes talladas o en relieve se limpian con un cepillo o una brocha.
b) Después de quitadas las manchas de grasa, se deja secar el metal, y después se le pasa un pincel mojado en la mezcla siguiente: alumbre 2 partes, ácido nítrico 65 partes, agua 250 partes. Una vez brillante el bronce, se enjuaga y seca al sol o cerca del fuego.
c) Se lava el metal en agua caliente que contenga un poco de sosa, se seca, y se le pasa un pincel mojado en un liquido compuesto de 30 partes de ácido nítrico, 4 partes de fosfato
alumínico y 125 partes de agua. Se seca en aserrín.
d) Se sumergen los objetos en agua de jabón hirviendo, y se facilita la acción de este último frotando aquellos con un cepillo suave, se vuelven a cepillar en agua caliente y se secan al aire; después se frotan las partes brillantes con un trapo viejo de hilo o con una gamuza, sin tocar a las restantes.
Cobre
a) Se forma una pasta con 2 partes de ácido oxálico, 12 partes de Trípoli, 1 parte de goma arábiga, todo en polvo, y aceite de olivas cantidad suficiente. Se aplica un poco sobre el metal y se frota con una franela o gamuza.
b) Se hace una pasta con jabón blanco, Trípoli y agua; se aplica con un paño de lana y después de seco el cobre se bruñe con creta y
Trípoli. Por último se frota con un trozo de gamuza y creta.
c) Las placas de cobre se limpia poniéndolas junto al fuego, echando sobre las mismas un poco de trementina y frotándolas con un cepillo suave.
d) Si el objeto presenta salientes y entrantes que dificulten su limpieza con polvos, se recurre a los ácidos. Se empieza por lavarlos con sosa para quitarles toda grasa y después se echan en un baño compuesto de 2 partes de ácido nítrico y 1 parte de sal amoníaco; ó 1 parte de sal amoníaco, 1 parte de ácido nítrico y una parte de agua. La sal amoníaco se disuelve en el agua para obtener una solución saturada. Los objetos no deben estar en este baño más de dos segundos, y después se lavan con agua fría y a continuación en agua caliente con jabón; por último, se secan en aserrín.
e) Se hace una pasta con arménico y ácido oleico.
f) Trípoli 1 parte, subcarbonato de hierro 3 partes, aceite de manteca (de cerdo) cantidad suficiente.
g) Oxido de hierro 10 partes, piedra pómez 32 partes, ácido aleico (ácido
oléico) cantidad suficiente.
h) Jabón en recortes finos 16 partes, creta 2 partes, colcótar 1 parte, crémor tártaro 1 parte, carbonato magnésico 1 parte, agua cantidad suficiente. Se disuelven el jabón en muy poco agua, al baño maría, y, todavía caliente, se le añaden los demás ingredientes, agitando siempre para que la mezcla resulte homogénea.
Fotograbados en cobre
Para quitar las manchas de estas placas se emplea una solución de sal común en ácido acético.
Estaño
Todos los objetos de estaño y hojalata se limpian perfectamente restregándolos con una pasta hecha de creta y agua; después se frotan con una gamuza o badana y el polvo que pueda quedar se quita con un pincel flojo; por último se pulimenta o se abrillanta con otra gamuza o badana.
Primero se limpiarán las vasijas por dentro y luego por fuera. Tratándose de vasijas demasiado sucias o grasientas, se frotan con agua y polvo de ladrillo.
Para que los objetos de estaño y de hojalata no se oxiden se limpian bien, se enjuagan hasta que se sequen, y se ponen cerca del fuego, aunque no en contacto con éste. También se limpian bien el estaño, el plomo y sus aleaciones, con una solución alcalina cáustica, y frotándolos con greda.
Latón
a) Se hacen una pasta con 1 parte de ácido oxálico, 6 partes de Trípoli y partes iguales de grasa de ballena y aguarrás en cantidad suficiente.
b) Con un paño se aplica un poco de ácido nítrico sobre la parte que se quiere limpiar; en cuanto ésta se pone amarilla, se frota hasta que se seque, y se verá que el latón queda limpio; de no ser así se repite la operación.
c) Creta 10 partes, arménico blanco 4 partes, carbonato magnésico 1 parte, óxido de hierro 1 parte.
d) Almidón 1 parte, Trípoli 12 partes, aceite de olivas 2 partes, ácido oxálico 2 partes, ácido oxálico 2 partes, agua cantidad suficiente.
e) A 1 parte de bicromato en polvo se añaden 2 partes de ácido sulfúrico y 2 partes de agua. Se frota el objeto de que se trate con este líquido, y se lava enseguida con agua; después se seca con un paño y se pulimenta con
Trípoli.
f) Señales de moscas. Si no se pueden buitar con jabón y agua caliente, se hierve el objeto en sosa cáustica, para quitarle todo el aceite y barniz que pueda tener; se lava después en agua caliente, se tiene unos segundos en ácido nítrico concentrado, y se lava en agua hirviendo. Se seca en aserrín, se cepilla y se le da una mano de barniz fluido de laca.
g) Incrustaciones en madera. Se limpian con un trozo de fieltro mojado en aceite de linaza con
Trípoli. Si la madera es palo rosa o ébano, se frota con cenizas de saúco, o se repara una mezcla de
Trípoli, almidón, aceite de olivas, ácido oxálico y agua.
h) Se frota el objeto con vinagre y sal; después se lava y se pulimenta con Trípoli
y aceite de olivas. Si el ácido no se quita por completo, el objeto se ensucia enseguida.
i) Limpieza del latón, del cobre y de la plata alemana. Se consigue una limpieza perfecta usando cal de Viena o cal cáustica y aceite de estearina. Se moja un trapo de lana con el dedo índice en el aceite y se aplica con el mismo, frotando enérgicamente. Luego se frota con otro trapo seco, y la cal.
Téngase cuidado el conservar la cal de Viena y la cal cáustica en botes cerrados herméticamente.
En objetos de superficies curvas se frota en dirección de la curvatura, transversalmente a las generatrices de las paredes.
Latón dorado
Si después de sumergido el objeto en una solución caliente de potasa el cáustica y lavado con agua, no queda bien limpio, se sumerge en una mezcla de 10 partes de ácido nítrico, 1 parte de sulfato alumínico y 40 partes de agua y se leva muy bien con agua corriente.
Maquinaria
a) Para quitar las manchas secas de grasa, pintura, etc. Se hierven 8 litros de agua con ¼ de kg de sosa cáustica, y con las piezas que se quiere limpiar. Este líquido puede emplearse varias veces sin que pierda nada de su eficacia y buenas propiedades.
b) Limpieza de las partes pulimentadas de las maquinas. Se echan en una botella 1000 partes de petróleo y 20 partes de parafina finamente cortada; se tapa la botella y al cabo de dos días, agitándola de vez en cuando, está ya la mezcla en condiciones de ser aplicada. Para ello se agita bien la botella, se echa un poco de líquido en un trapo de lana y se frota con uniformidad sobre la parte que se quiere limpiar; también puede aplicarse una brocha. Se deja el objeto en reposo durante una noche, y el día siguiente se frota con un trapo seco de lana. De este modo desaparecen todas las manchas de orín y grasa con tal que no sean muy viejas en cuyo caso hay que tratarlas otra vez con dicho aceite. Si no se ha ejercido una presión demasiado grande al frotar, ni la operación se ha prolongado mucho, queda una capa muy fina de parafina sobre la superficie del objeto, que evita la formación de orín durante mucho tiempo.
c) Para conservar las máquinas inoxidables, se cobren con la siguiente solución: Almáciga en granos 10 partes, alcanfor 5 partes,
sandáraca 5 partes, goma elemí 5 partes, alcohol metílico cantidad suficiente.
d) Tornillos. Para evitar que los tornillos empleados en la maquinaria se agarren y oxiden, recomienda el
Moniteur industriel una mezcla de aceite y grafito.
Metal Britania
Se frota con colcótar y aceite; después se lava con agua de jabón y con agua limpia, se seca y se abrillanta con una gamuza.
Níquel
a) Se mezclan 50 partes de alcohol rectificado, 1 parte de ácido sulfúrico y 1 de ácido nítrico, y se tiene el objeto en este baño de diez a quince segundos; se lava después con agua fría, se sumerge en alcohol puro y se seca con un trapo fino de hilo o con
aserrín.
b) Estearina 1 parte, amoníaco 25 partes, bencina 50 partes, alcohol 75 partes. Se mezcla la estearina con el amoníaco, se añaden la bencina y después el alcohol, y se agita bien la mezcla, que se echa en frascos de boca ancha, los cuales deben conservarse muy bien tapados.
c) Se limpian los objetos niquelados, teniéndolos uno o dos segundos en una solución de ácido sulfúrico al 2 por 100, lavándolos después con agua corriente, y por último con una mezcla de partes iguales de agua destilada y alcohol: se secan con aserrín.
d) Para evitar que durante el invierno se oxiden los objetos niquelados, de una bicicleta, por ejemplo, se limpian muy bien; las partes movibles se engrasan a conciencia y las partes brillantes se untan con una mezcla de 4 partes de vaselina y 1 parte de parafina, a la que se agrega un poco de cal viva en polvo; se aplica esta mezcla en caliente sobre tiras de papel, con las que se envuelven las partes niqueladas de la maquina. Las partes barnizadas se cubren también con papel de envolver.
e) Para quitar el orín del níquel. Primero se engrasa bien el objeto atacado, y al cabo de unos cuantos días se frota con un trapo empapado en amoníaco. Si persisten las manchas, se agregan unas gotas de ácido clorhídrico al amoníaco, y se vuelve a frotar. Se termina con un lavado con agua, después del cual se seca el objeto y se bruñe con Trípoli.
f) Cuando los objetos de níquel o niquelados sólo presentan manchas de suciedad, se limpian con alcohol y amoníaco.
Peltre
(aleación de zinc, plomo y estaño).
Se lava con lejía caliente de cenizas, y se frota con un paño fuerte de lana o fieltro hasta quitar toda la suciedad.
Plomo
El plomo se limpia y se abrillanta frotándolo con colcótar y un paño de piel de gamuza.
Zinc
a) Se hace una pasta con salvado de centeno y agua hirviendo, agregando un puñado de arena fina y un poco de vitriolo. Se frota el objeto con esta pasta, se lava con agua, se seca y se abrillanta con un paño.
b) Para limpiar el zinc manchado se aplica con un paño una solución de 1 parte de ácido sulfúrico en 12 partes de agua y después se lava con agua clara.
c) Si los objetos de zinc son pequeños se limpian teniéndolos unos tres minutos en ácido clorhídrico
diluido con agua, lavándolos después y secándolos. Los objetos grandes se limpian frotándolos con una muñequilla mojada en alcohol, lavándolos después con agua, y frotándolos por último con creta.
d) Para que no se oxide el zinc. Se limpia muy bien el zinc, mojándolo en agua con el 5 por 100 de ácido sulfúrico; se lava después de seco y se cubre con barniz de asfalto, que se prepara disolviendo de 1 a 2 partes de asfalto en 10 partes de bencina; esta solución se echa por igual sobre las planchas de zinc, que se ponen verticales para que se sequen.
Limpieza quitamanchas para metales
Como quitar el moho de candelabros
de bronce y plata.
Tip enviado por: Pedro Cáceres
Quito, Ecuador
Como quitar el moho de candelabros de bronce y plata, truco para que permanezcan más tiempo relucientes.
Cuando tenemos en el comedor candelabros de bronce que pertenecieron a nuestros abuelos, con el paso del tiempo se opacan y se forman unas manchas verdosas. Para limpiarlos y dejarlos relucientes se puede emplear el siguiente proceso de limpieza el cual va a dejar estos objetos con una limpieza que va perdurar por más tiempo.
MATERIALES:
Cepillo de dientes viejo
Bicarbonato (se lo encuentra en cualquier farmacia)
Vinagre
Saray fijador para el cabello
PROCEDIMIENTO:
El primer paso de limpieza es mojar los artículos de bronce con vinagre, luego se esparce el bicarbonato sobre los utensilios a limpiar y con la ayuda del cepillo de dientes se procede a frotarlos con energía.
Paulatinamente se va a observar cómo va a salir el brillo. Por último se secan los objetos con un papel absorbente y con el Saray de cabello se rocía la pieza, esto nos ayudará a que las piezas permanezcan más tiempo limpias y relucientes.
Limpieza de los metales en general
|