|
Índice
> Fabricación

Pulido de los metales en general
Pulido de los metales en general
Tip enviado por: Mario Gandara
Barcelona, España
Pulido
de los metales en general
Las sustancias mas empleadas para pulimentar metales son: la creta preparada, el colcotar, el
Trípoli y el esmeril. Todas deben usarse en estado de polvo bien homogéneo, pues basta que haya un grano mas grueso que el resto para que todo el trabajo resulte
inútil, cuando no estropeado el
objeto.
Barras de pulir para
joyeros
Sebo refinado 40 kg, sesquioxido de hierro 8 kg, ácido oxálico ½ kg. Se pulveriza el
ácido, se mezcla con el sesquioxido, y con el sebo se moldea en forma de barras. El sesquioxido se prepara calcinando cantidades iguales de
ácido oxálico y sulfato de hierro en un crisol durante unos quince minutos.
Colcotar
a) El colcotar empleado por relojeros, joyeros, mecánicos, etc. se obtiene directamente sometiendo cristales de sulfato de hierro (caparrosa) a una elevada temperatura, para que se desprenda el
anhídrido sulfúrico, quedando solo el oxido de hierro. Las partes menos calcinadas se emplean,
después de molidas, para pulimentar oro y plata; estas partes son de color carmesí; las otras mas oscuras y mas calcinadas (que componen lo que se llama
azafrán en relojería) se emplean para pulimentar latón y acero.
b) Hay quien prefiere la obtención del peroxido de hierro por precipitación con amoniaco de una
solución diluida de sulfato de hierro; el precipitado resultante se lava y se prensa hasta que se seque, se calienta al rojo y se pulveriza.
c) Se prepara un buen colcotar del modo siguiente: se hacen dos soluciones, una de sulfato de hierro y otra de
ácido oxálico; se echa esta ultima sobre la primera hasta que deje de formarse precipitado; se filtra el liquido resultante, se lava el precipitado con varias aguas y se seca,
después de lo cual se pone en recipiente adecuado y se calienta ligeramente, ardiendo hasta quedar reducido a polvo impalpable.
Creta
preparada
a) Se prepara la creta precipitada añadiendo una solución de carbonato sodico a otra de cloruro
clásico, ambas frías, hasta que deje de formarse precipitado, que se lava bien con agua pura y se seca en sitio donde no haya polvo. La creta pura es soluble en vinagre y en
ácido acético diluido, en clorhídrico y en nítrico, con gran efervescencia. El sulfato de calcio obtenido como desecho de la
fabricación de las bebidas llamadas sodas, y que algunos drogueros venden como creta, es insoluble en estos
ácidos.
b) Se tritura creta con agua suficiente, agregada poco a poco, hasta reducirla a polvo fino;
después se echa en una vasija grande con agua, se agita bien, y al cabo de poco se decanta el agua que hay sobrenadando, y se pasa a otra vasija, dejando que se asiente el polvo que contiene en
suspensión. Del mismo se preparan las conchas de moluscos, después de quitarles las impurezas y lavarlas con agua hirviendo.
Jabones para pulimentar
metales
análogos a las piedras de limpieza, son los jabones de limpieza, que ofrecen, sin embargo, consistencia mas blanda y en lugar de un aglomerante que contenga cola o grasa tienen una
solución común de jabón la cual obra al mismo tiempo limpiando y disolviendo la capa de suciedad de la superficie
metálica y suaviza la acción mecánica del polvo de limpieza. La mezcla en
forma de liquido espeso obtenida por disolución de recortes de jabón o de residuos de
jabón de grano de agua caliente, que después de colada se hace hervir con el polvo de limpieza al que se mantiene en
agitación, se vierte en moldes con el sello de la fabrica y en ellos se solidifica
después la masa en barras.
Como los jabones de limpieza se emplean principalmente para la limpieza de metales finos y blancos, es necesario tener presente esta circunstancia al elegir un polvo de limpieza. Ejemplo: 12 partes de
jabón de grano, 22 partes de agua, 20 partes de Trípoli, 30 partes de creta sílice, 10 partes de rojo de pulir y 6 partes de magnesia.
Como es natural, el jabón de limpieza puede también prepararse en frío o a un calor suave mezclando el polvo con
ácido graso de aceite de palmisto o de coco y saponificando el ácido graso con
lejía. Para aumentar el efecto, algunos jabones de limpieza reciben también además
un exceso de lejía de sosa, amoniaco o alcohol.
a) jabón liquido 20 a 25 partes, creta fina 30 partes, rojo de Venecia ½ parte.
b) jabón de aceite de coco 13 kg, Trípoli 6 kg, albayalde, ácido tartarico y alumbre ½ kg de cada uno.
c) Aceite de coco derretido 25 kg, lejía de sosa de 38 a 40 Be 12 kg; una vez saponificado el aceite se agregan 3 kg, de colcotar, igual cantidad de agua y 120 gr de amoniaco.
d) Colcotar 240 gr, carbonato amoniaco 165 gr, jabón de coco 3.25 kg, agua cantidad suficiente. Se lava el colcotar seis u ocho veces con agua y se deja secar. Mientras tanto se disuelve el
jabón en suficiente agua para formar un liquido viscoso. Se pulveriza el carbonato
amoniaco y se forma una pasta con un poco de agua y el colcotar; poco a poco se va añadiendo la
solución de jabón sin dejar de agitar. El producto resultante se conserva en tarros de porcelana bien tapados.
Kieselgur
El Kieselgur. Es una tierra de infusorios empleada principalmente e la manufactura de la dinamita. Esta constituida por unos polvos blancos, de
carácter silícico, procedentes de esqueletos de diatomeas, que sirven muy bien para dar cuerpo a jabones y mezclas destinadas a pulimentar objetos varios.
Líquidos
para pulimentar metales
En realidad no se trata mas que de los polvos en suspensión de agua, pues los ácidos
que sin necesidad de polvos limpian y hasta pulimentan los metales, lo hacen siempre a costa de estos, que pierden parte de su superficie, atacada por el
ácido.
a) Creta preparada 2 partes, amoniaco 2 partes, agua 4 partes.
b) Vinagre de malta 16 litros, zumo de limón 4 litros, aceite de parafina 4 litros, tierra de infusorios 3.5 kg, piedra de amolar en polvo 1.5 kg, esencia de
limón 60 gr.
c) Tierra de infusorios 28 kg, aceite de parafina 12 litros, alcohol 6 litros, alcohol
alcanforado 2 litros, aguarrás 2 litros, amoniaco fuerte 1.5 litros.
d) Carbonato sodico anhidro 1 parte, jabón 4 partes, polvos de esmeril 25 partes, agua cantidad suficiente para formar pasta.
e) Colcotar 20 partes, Trípoli 20 partes, tierra de infusorios 20 partes, ácido
oxálico 1 parte, aceite de palma y vaselina cantidad suficiente, esencia de mirbana bastante para perfumar.
f) Partes iguales de aceite de esperma, aceite de parafina y nafta.
g) Trípoli ½ kg, creta ½ kg, piedra pómez en polvo 240 gr, ácido oleico en bruto 90 kg,
petróleo cantidad suficiente para hacer una pasta fluida.
h) Trípoli 90 gr, ácido tartarico 4 gr, pómez en polvo 15 gr, gasolina 420 cm
cúbicos. Se aplica con un paño y después se frota el metal con un trozo de gamuza.
i) Creta 100 kg, oleina 64 kg, amoniaco 30 kg, alcohol desnaturalizado 49 kg, bencina 49 kg.
j) pómez en polvo 60 kg, Trípoli 60 gr, carbonato ferrico 60 gr, parafina 60 gr, gasolina 480cm
cúbicos. Se mezclan los tres primeros ingredientes, se tamiza la mezcla y se agrega a la parafina derretida.
k) Trípoli 8 partes, ácido oxálico 2 partes, aceite de semillas de algodón 3 partes, bencina cantidad suficiente para formar una pasta fluida.
Paño para pulimentar
metales
Como el proceso de limpieza siempre se ejecuta valiéndose de trapos para frotar y limpiar,
ocurrió pronto la idea de fijar, desde luego, el limpia metales sobre paños de limpieza para simplificar el proceso de limpieza y poderlo ejecutar de un modo mas pulcro, pero dado el
rápido desgaste de los trapos de limpieza preparados de este modo y su elevado precio de
adquisición han quedado estos reducidos, como era natural, a casos puramente especiales. Se prepararan impregnados con una
solución de jabón tejidos blandos, especialmente esponjosos y absorbentes, y después
de evaporar el agua se impregna con una solución de alumbre o de una sal de hierro y se
desecan, con lo cual se precipita el interior y sobre las fibras del tejido una solución
ácida grasa de alúmina o de hierro. En una calandria se quita el paño el exceso de este precipitado y el resto se comprime fuertemente sobre el tejido.
En algunas clases de paños de limpieza el polvo de limpieza se mantiene en los poros del tejido mediante un adhesivo o un aglomerante aceitoso o
también se precipita ácido silícico en las fibras del tejido por impregnación
de los paños de limpieza con vidrio soluble potasico, rociándolo después con un
ácido diluido.
Otros paños consisten en trozos de pana sin teñir, preparados de modo distinto
según el fabricante, pero en esencia casi todos están tratados con una solución
de amoniaco o de hiposulfito sodico, y después puesto a secar completamente.
Se sumergen los paños de franela en una solución de 20 partes dextrina y 30 de
ácido oxálico en 20 partes de infusión de palo de Campeche; se retuercen después
moderadamente y se espolvorean con una mezcla de Trípoli pulverizado y piedra pómez. Se colocan los paños
húmedos todavía unos sobre otros, poniendo una capa de polvos entre cada dos paños,
después de lo cual se prensan, se separan y se secan.
Limpieza de las pieles empleadas para dar
brillo
Primero se sacude muy bien para que salga todo el polvo que contengan, después se les da por las dos caras con
jabón blanco bueno, y se echan en agua caliente, a la cual se habrá agregado un poco de sosa. Al cabo de dos horas se sacan las pieles y se lavan con mucha agua tibia,
frotándolas enérgicamente hasta que queden perfectamente limpias. también el agua tibia
debe haberse alcalinizado don un poco de sosa. Por ultimo se lavan las pieles con agua caliente y se secan enseguida debe evitarse el empleo del agua
fría en todas las fases del proceso, ya que tiene la tendencia de contraer y endurecer la piel.
El mejor procedimiento para limpiar una piel de gamuza consiste en lavarla con agua clara inmediatamente
después de empleada, pero esta practica se descuida fácilmente quedando la gamuza y al cabo de poco saturada de suciedad. Para limpiarla, se echa primero en agua clara y blanda;
después, y una vez enjabonada y arrollada en forma de pelota compacta, se golpea con
una varilla o palo redondo, dando vueltas repetidamente a la pelota y manteniéndola
bien mojada y enjabonada. Con esto basta para eliminar toda la suciedad. después
se lava en agua clara hasta que quede la piel completamente limpia. Como retorciendo la gamuza con las manos puede
perjudicarse bastante, es conveniente emplear un exprimidor pequeño. Antes de usar la gamuza se vuelve a enjuagar con agua clara a la cual se haya agregado previamente un poco de alumbre en polvo.
Pasta para pulimentar
metales
a) Se derriten 5 kg de manteca de cerdo o de vaselina amarilla y se mezcla con 1 kg de colcotar fino.
b) Subcarbonato de hierro 3 partes, Trípoli 1 parte, aceite de manteca de cerdo cantidad suficiente.
c) Oxido de hierro 10 partes, piedra pómez 32 partes, ácido oleico cantidad suficiente.
d) Pasta ácida de color rojo. Trípoli 15 kg, piedra de amolar en polvo14 kg, ocre rojo 13 kg, polvo de esmeril 7 kg, colcotar 7 kg,
ácido oxálico 5 kg, jalea de petróleo 25 kg, aceite mineral 5 litros, esencia de citronela 180 gr. Se mezcla el
ácido oxálico en polvo con las sustancias terreas, por tamizaciones repetidas, y
después se incorporan las materias grasas. La consistencia mejor debe ser una análoga
a la de la manteca ordinaria en invierno.
e) Pasta roja, sin ácido. Sesquioxido de hierro 20 kg, rojo de Venecia 18 kg, aceite de palma 10kg, jalea de
petróleo 10 kg, aceite mineral lubricante 2 litros, esencia de mirbana 120 gr. Se derrite la aceite de palma con el aceite mineral y la jalea, se incorporan el sesquioxido de hierro y el rojo de Venecia, se agrega la esencia de mirbana y se tritura todo muy bien.
f) Pasta blanca. Sebo 18kg, jalea blanca mineral 10kg, creta fina 15 kg, flint levigado 2 kg, piedra
pómez en polvo 1.5 kg, ácido oxálico 1.75 kg; se derrite la jalea con el sebo, se pulveriza el
ácido, que se mezcla con la piedra pómez la creta y el flint, se hace una mezcla con todo y se tritura muy bien.
Piedras para limpiar
metales
a) 20 partes de carbonato de magnesio, 35 partes de carbonato clásico y 25 partes de tierra de infusorios se amasan hasta formar una pasta compacta con una
solución de 2 partes de dextrina en 18 partes de agua, se introduce en moldes y se seca.
b) Se funden 12 partes de ácido oleico con 3 partes de estearina y o de parafina que se mezclan con 50 partes de creta
sílice, así como con 20 partes de tierra de infusorios, previamente calentadas, obteniendo luego, por
presión, piezas rectangulares con un peso de 50-100 gr, o también tabletas, barras o bolas.
Empleando un polvo de limpieza con una combinación distinta se amasara en la mezcla de oleina-parafina la cantidad que sea necesaria para que resulte un polvo graso al tacto que no se disgregue al comprimirlo fuertemente. Con piedras de limpieza se espacialmente secas se aumente la cantidad de parafina a expensas de la oleina o se diluye la mezcla con bencina, tetracloruro de carbono u otra sustancia
análoga para que pueda mezclarse a la masa mayor cantidad de polvo. después del prensado, los respectivos agentes de
dilución se evaporan al cabo de un largo tiempo de estar almacenados. Empleando cal de Viena, la piedra de limpieza concluida se envuelve en papel pergamino o en hojas de estaño o
también se impregna de parafina sumergiéndola en esta cuando esta liquida y caliente, para impedir de esta manera la
absorción de la humedad y del ácido carbónico del aire que haría desaparecer la
acción mordiente de la cal. Para su uso se toma de la piedra un poco de polvo de limpieza mediante un trapo humedecido con agua o can alcohol o amoniaco diluido y con el se limpia el objeto
metálico.
Pomadas para pulimentar
metales
Las pomadas de limpieza (ungüentos de limpieza, cremas de limpieza) no son en el fondo otra cosa que una piedra de limpieza muy blanda, que puede fundirse bajo una forma perfeccionada y mas manejable, y consta asimismo, principalmente, de polvo de limpieza con oleina como aglomerante al que se ha dado cierta consistencia mediante ceresina, estearina o parafina.
Las pomadas de limpieza sirven, lo mismo que los aceites, para la limpieza de metales en particular, para el tratamiento de accesorios de las maquinas que se encuentran en servicios,
así como de otros objetos metálicos cuyo gran brillo debe proporcionarles una gran resistencia persistente a los agentes
atmosféricos (accesorios de automóviles, coches de ferrocarril y tranvías, utensilios de los barcos, escaparates, guarniciones de puertas, carteles
metálicos, barandillas de escalera, objetos de equipo militar y otros varios).
Para la preparación de pomadas de limpieza se utiliza con preferencia una caldera de
fundición o de hierro forjado de doble pared y con una capa gruesa de esmalte, con la cual puede ponerse en
comunicación una tubería de vapor existente y además será también preferible que este provista de un agitador. Las calderas de cobre no son aplicables, pues a consecuencia del ataque se dicho metal
tomaría la pomada de limpieza un color defectuoso. Si no se puede disponer del vapor como manantial
calorífico, son suficientes, como es natural en el caso presente una caldera al baño
María o una caldera con calefacción directa, de hierro, una gran vasija, etc.; en este caso
será
lo mejor prescindir del esmaltado, pues este no resiste largo tiempo la calefacción
directa de la caldera. Con esta calefacción debe evitarse cuidadosamente un recalentamiento, por el cual la masa se
teñiría de oscuro.
En la caldera se funden 5 partes de ceresina con su color amarillo natural, 2 partes de sebo, 30 partes de oleina destilada y 10 partes de aceite de vaselina. Se lleva la temperatura a 80-90º y se revuelve
después con ellos 53 partes de creta sílice que se van añadiendo por pequeñas proporciones.
Cuando la masa es del todo uniforme no se puede pasar directamente a unas cajas. Las cajas destinadas a las pomadas de limpieza deben estar revestidas por su interior con un barniz para chapa (barniz de
latón), con objeto de que el ácido oleico no toque la hojalata, con lo cual por una parte se destruye la caja y por otra,
además, la crema blanca tomaría por sus bordes un color
pardo que le daría desagradable aspecto. Pueden también emplearse cajas de chapa emplomada o cajas de papel o de tablilla delgada impregnada de barniz inatacable.
Formulas:
a) Carbonato sodico anhidro 5 partes, jabón de sebo 20 partes, esmeril levigado 100 partes, agua 100 partes; se pone esta mezcla al baño
María y se calienta, sin dejar de agitar hasta obtener una pasta homogénea.
b) Colcotar 1 parte, parafina liquida 1 parte, esencia de mirbana cantidad suficiente para perfumar.
c) aguarrás 1 parte, esmeril muy fino levigado 1 parte, colcotar 2 partes, parafina liquida 2 partes, esencia de mirbana cantidad suficiente para perfumar.
d) Pomada en tubos. Desde no hace mucho tiempo de viene usando una pasta para pulimentar envasada con tubos de cartulina, en un todo
análogo a los de dentífricos, cosméticos, etc. estos tubos son de un coste exiguo y de una
preparación sencillísima. La mejor composición para la pasta es la siguiente: sebo 10 kg, manteca de cerdo 10 kg, cera del
Japón 10 kg, oxido de hierro 8 kg, hiposulfito sodico 1 kg. Se derriten los tres primeros ingredientes y se incorpora a la masa obtenida la mezcla intima de los otros dos.
Polvos para pulimentar
metales
a) Tierra de infusorios 80 partes, oxido de estaño 30 partes, arcilla 30 partes,
ácido tartarico 3 partes.
b) Tierra de infusorios 28 partes, arcilla 10 partes, hiposulfito sodico 3 partes, oxido ferrico 2 partes.
c) Creta 10 partes, arménico blanco 4 partes, carbonato de plomo 5 partes, carbonato de magnesia 1 parte, oxido de hierro 1 parte.
d) Magnesia calcinada 8 partes, colcotar 8 partes.
c) Carbonato de magnesia 4 partes, creta 4 partes, colcotar 7 partes.
Preservación
de las superficies pulimentadas
a) Se derriten juntamente 65 gr de resina con 450 a 600 gr de manteca, y se agita hasta que se
enfrié,. Esta paste debe emplearse es estado semifluido, y pude diluirse con bencina o
petróleo.
b) Gutapercha 4 kg, sebo de carnero 8 kg, sebo de vaca 12 kg, aceite de pezuñas 6 litros, aceite de colza 3 litros. Se derrite esta mezcla y se colorea en rosa; si se quiere se puede perfumar con un poco de esencia de tomillo. Una vez
fría esta masa se extiende sobre la superficie metálica bruñida que se quiera resguardar del
hollín.
Pulimento del acero y del
hierro
Ordinariamente, el objeto que se trata de pulimentar se iguala primero con esmeril, empleando cada vez papel o polvos mas finos:
después se humedece el objeto con alcohol o agua y se bruñe con creta, colcotar o cenizas de estaño.
a) Si se trata de una barra de hierro maleable y tal como se encuentra este en el comercio, se empieza por quitar el oxido de su superficie con lavados de
ácido sulfúrico diluido, después con una solución alcalina y por ultimo se cubre toda sus superficie con aceite o con
petróleo.
Se calienta la barra así preparada en una mufla en que el calor se pueda mantener bien uniforme, y cuando la barra empiece a ponerse al rojo se saca con prontitud y se pasa cinco o seis veces por los rodillos bruñidores, quedando
así su superficie pulimentada y de un hermoso tono oscuro.
b) Se satura un trozo de madera esponjosa de higuera con una mezcla de aceite y esmeril en polvo fino, y con la misma se frotan las partes oxidadas del hierro, que no solo queda limpio sino perfectamente bruñido.
c) El aceite, que se emplea mucho en el bruñido de instrumentos delicados, puede sustituirse ventajosamente por una mezcla de 3 partes de glicerina y 1 parte de alcohol, si las superficies son algo extensas. Si los objetos son pequeños, se emplea la glicerina sola.
d) Para pulimentar el hierro, de modo que quede como el acero, se emplea la siguiente mezcla: vitriolo azul 45 gr,
bórax 45 gr, prusiato potasico 45 gr, carbón de leña 45 gr, sal 375 gr, se pulveriza esta mezcla y se bate muy bien con 1.5 litros de agua caliente, agregando
después 6 litros de aceite de linaza.
e) Asido arsenioso en polvo 30 gr, hermatites levigada 295 gr, tricloruro de antimonio (manteca de antimonio) 110 gr; a esta mezcla se incorporan 2.5 litros de alcohol de 90º, y se pone a calor suave sin dejar de agitar. Cuando se pulimenta hierro con este liquido se precipita sobre el mismo el
arsénico y el antimonio en una fina película que le da un hermoso aspecto además
de preservarlo eficazmente de la oxidación.
f) Bruñido del hierro forjado. Se calienta el objeto hasta que la temperatura no pueda resistirse con la mano, y se frota con un trozo de cera blanca bien limpia, se vuelve a calentar el hierro de modo que la cera corra bien por su superficie y se frota muy bien con un trozo de estameña.
Llaves y otros
artículos de hierro
Se alisan bien con una lima suave, y se frotan con tiras de gamuza empapadas en una mezcla de aceite y esmeril fino; en un cazo de hierro se echa una capa de unos 2 cm de espesor, de cuero calcinado y pulverizado, encima se colocan las llaves, que se cubren con otra capa de cuero calcinado y pulverizado, se tapa bien el cazo y se tapa poco a poco hasta el rojo; se
tienen en el cazo durante unos veinte minutos, al cabo de los cuales se destapa y procediendo con rapidez de sacan las llaves y se sumergen en aceite (el agua las hace
frágiles); se repite nuevamente el pulimento con el esmeril y el aceite hasta que desaparezca todo el negro producido por el temple anterior: se frotan entonces las llaves con un cepillo cargado con polvos de esmeril finos y
después de bien bruñidas de esta manera se les quita toda partícula grasa que puedan contener con cal apagada. A
continuación se frotan con un cepillo lleno de colcotar y agua, y si quiere darles un brillo excepcional se frotan con tiras de gamuza empapadas en una
mezcla de agua y cenizas de estaño: cuando se quiere que el brillo resulte a un mas pronunciado se aplica esta mezcla con la punta de los dedos un
después se frotan las llaves con la palma de la mano.
Maquinas, herramientas, etc.
a) En un frasco se echa una parte de parafina y 20 partes de petróleo, se tapa bien y durante dos o tres
días se agita con frecuencia, hasta que se disuelva la parafina; esta masa se extiende con un paño sobre el objeto de que se trate, y al
día siguiente se frota bien con un paño de lana.
b) aguarrás 5 partes, estearina 25 partes, colcotar 25 partes carbón animal 25 partes. Se hace una pasta fluida con alcohol, se aplica con una brocha y cuando se haya evaporado el alcohol se frota el objeto con una mezcla de 25 partes de colcotar y 45 partes de
carbón animal.
c) Trípoli levigado 1 parte, subcarbonato de hierro 3 partes, esencia de almendras amargas cantidad suficiente para perfumar, aceite de olivas cantidad suficiente para formar una pasta.
d) ácido oxálico 1 parte, colcotar 15 partes, Trípoli en polvo 20 partes, aceite de palma 60 partes, parafina liquida 4 partes.
Planchas, alambres, etc.
El procedimiento siguiente da excelentes resultados:
se tiene el objeto, tal y como sale de la fragua, en un baño de ácido sulfúrico
diluido (al 5 por 100), cuya acción se intensifica con la adición de un poco de
ácido fenico. De este modo desaparecen las escamas que tuviera el objeto, que se acaba de limpiar con agua clara,
secándolo después con aserrín. Se sumerge un instante en ácido nítrico (procurando el operador resguardarse de los vapores nitrosos que se desprenden), se vuelve a lavar con agua y se seca con
aserrín, quedando muy limpio y brillante.
Pulimento de
aluminio
a) Mouray recomienda el empleo de una emulsión de partes iguales de ron y de aceites de olivas, hecha agitando estos
líquidos en un frasco. Cuando para bruñir se emplea una piedra, no deben extrañar las señales que al principio se producen y que desaparecen limpiandolas con un paño de lana.
b) después de bien limpio el objeto para quitar toda grasa (con piedra pómez por ejemplo), se pulimenta con una pasta de sebo y esmeril, y
después con colcotar mezclando con aguaras.
c) Estearina 1 parte, tierra de infusorios 1 parte, Trípoli 6 partes.
Pulimento del
latón y del cobre
a) Cremor tartaro 5 partes, alumbre 10 partes, cloruro sodico 10 partes, agua 100 partes. se disuelven las sales en el agua, se deja en reposo la
solución varios días, al cabo de los cuales se decanta para separar el liquido del precipitado blanco formado. En caso necesario se filtra el liquido obtenido.
b) Se disuelven 10 partes de ácido tartarico en 100 partes de agua y se mezcla la
solución con 5 a 10 partes de oxido ferrico.
c) Se echa poco a poco 1 parte de ácido sulfúrico sobre 20 partes de agua, agitando con una varilla de madera. En este
ácido diluido se disuelven 2 partes de alumbre y se agregan 2 partes de fécula
de patata. Esta masa se conserva en frascos con tapón parafinado.
d) ácido oxálico 500 partes, Trípoli o tierra de infusorios 150 partes.
e) Amoniaco concentrado 50 partes, agua 100 partes, creta preparada 20 partes, tinta de anilina roja o amarillenta a voluntad.
f) Sal amoniaco 10 partes, disuelta en 75 partes de agua, y mezclada con 5 partes de creta.
g) Flor de azufre 10 partes, creta 10 partes, vinagre 100 partes.
h) Alcohol de 80º, 100 partes, oleina 50 partes, ácido tartarico 80 partes, Trípoli
30 partes. Se mezcla el ácido tartarico, en polvo, con el alcohol, después se agrega la oleina y por ultimo el
Trípoli.
i) Trípoli 90 gr, jabón en polvo 30 gr. Se aplica esta mezcla con un poco de aguarrás
o de aceite de olivas.
Pulimento
mágico para latón
ácido sulfúrico 20 partes, bicromato potasico en polvo 10 partes; se diluye esta mezcla con igual cantidad de agua, y se aplica al
latón, que después se lava con agua, se seca enseguida y se bruñe con Trípoli.
Mecanismos de latón
Se mezcla creta con agua de lluvia, en la proporción de 1 Kg de creta por 4 litros de agua. Se deja asentar durante unos minutos, se decanta la parte clara, que se vuelve a dejar asentar y a decantar. El poso recogido esta segunda vez se mezcla con colcotar y se emplea ya para bruñir las piezas de
latón.
Objetos de
latón en general
a) Se disuelven 3 partes de ácido oxálico en 40 partes de agua caliente, y se añaden 100 partes de piedra
pómez, 2 partes de aguarrás, 12 partes de jabón blando y 12 partes de aceite graso cualquiera.
b) Se frota el metal con Trípoli y aceite de olivas, después con un trapo de algodón
y por ultimo con gamuza. Las partes manchadas se limpian muy bien con una solución
de ácido oxálico, pero después deben lavarse bien con agua y frotarse con creta y un trozo de gamuza.
c) Los objetos de latón sumergidos unos segundos en una mezcla de ácido clorhídrico
y alumbre disuelto en agua, toman un hermoso color dorado.
d) Los objetos de latón rayados o muy manchados se frotan primero con una piedra
pómez o piedra de amolar en polvo, jabón y agua; después se bruñen con Trípoli
mezclado con petróleo.
e) Se hierve 1 litro de lejía con 60 gr de alumbre, y con esta mezcla se lava bien el
latón, que después se pulimenta con un trozo de gamuza y Trípoli.
Pulimento de
zinc
El zinc se recibe mate de los talleres de laminación y con frecuencia ha de pulirse brillante. Esto se logra
fácilmente limpiándolo con ácido sulfúrico o clorhídrico fuertemente diluido
(relación 1:8 a 1:10) y arena fina (arenilla), usando un trapo seco (nunca un trapo con aceite a cabos de
algodón sucios). Enseguida se enjuaga enérgicamente con agua clara y se seca el objeto con
aserrín de madera o cal de Viena. Sigue después una limpieza complementaria con trapos y cal de Viena. En estas operaciones conviene trabajar
rápidamente y con gran limpieza. Puliendo las chapas de zinc con aceite de estearina y cal de Viena adquieren un hermoso brillo blanco.
Pulido de los metales en general
|