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Tratamientos de piedras preciosas - Gemas
Tratamientos de piedras preciosas - Gemas
Tip enviado por: Mario Gandara
Barcelona, España
Ágata
Coloración.
a) Las ágatas rojas se preparan en Oberstein teniéndolas quince días en ácido
nítrico que contenga hierro, y después de un secado de dos semanas se pasan al horno.
b) Los tonos negros se obtienen calentando el ágata, durante catorce días, en un liquido que contenga miel y
teniéndola después varios días en ácido sulfúrico hirviendo.
c) Se logran los colores azules con un baño de percIoruro de hierro, seguido de otro de ferrocianuro potasico.
d) Resulta un color verde precioso empleando sales de níquel, y después un baño de sosa.
e) Los tonos amarillos se consiguen con ácido clorhídrico o con bicromato potasico.
Pulimento.
a) Tanto el cuarzo como el ágata se cortan con un disco fino de hierro espolvoreado con polvo de diamante mojado con aceite de amolar. El desbastado o primer pulimento se hace con una moleta de plomo cubierta de esmeril grueso y agua. El segundo pulimento se verifica con una moleta de plomo y polvo de esmeril fino, y el acabado se realiza con una maleta de plomo con su superficie picada y cubierta con
Trípoli y agua.
b) El ágata, aunque bastante mas dura que la cornalina, se corta y bruñe del mismo modo que esta
(véase mas adelante en Cornalina).
imitación. Se imita el ágata haciendo fluir juntamente pastas de distintos colores, y agitando la mezcla antes; de cuajarse.
Para la composición de las pastas, véase,"Amatista: imitación" ,"Esmeralda:
imitación" y "Gemas".
Botones de ágata artificial. Se prepara una mezcla de 33 partes de arena de cuarzo, 65 de fosfato de cal y 2 de potasa. Esta mezcla, que se calienta hasta su punto de
fusión, se muele muy bien, y se mezcla íntimamente con una pequeña cantidad de caolin,
echándola después en moldes, donde se comprime, obteniéndose piezas en forma de botones. Estas piezas,
después de haber sido quemadas, se cubren con una capa de vidrio por cualquiera de los procedimientos conocidos.
Aguamarina
Esta piedra, llamada. también berilo, tiene varios tonos de amarillo pálido, verde y azul, debe su nombre a su semejanza de tono con el agua del mar, y se trabaja como la cornalina.
Alabastro
Pulimento.
El alabastro se trabaja en general, y según su forma, con sierra, cincel, lima y al torno; pero es pulimentado de modos muy distintos por los escultores, marmolistas y lapidarios.
Trabajos de escultura. Las partes entrantes, después de formadas con el cincel, se igualan primero con escofinas y limas curvas;
después se rascan con un rascador triangular, y a continuación se vuelven a igualar con lija o papel de esmeril, y por ultimo con esmeril fino y agua.
Objetos torneados y bruñidos.
Cuando el objeto se termina con el torno, se aplica al mismo un trozo de piedra arenisca blanda, con agua, girando el torno con rapidez, y corriendo la piedra de un extremo a otro para pasarla por todos los puntos del objeto;
después se frota este con un trapo húmedo y por ultimo se lava bien con agua; a
continuación se le aplica otro trapo lleno de cenizas de estaño hasta que quede el objeto bien brillante; finalmente Se le aplica otro trapo con una mezcla de cenizas de estaño,
jabón y agua, durante muy poco tiempo, y se enjuaga el objeto hasta dejarlo seco, con lo que queda perfectamente pulimentado.
Trabajos de lapidario.
Se empieza por dar al alabastro la forma que se desee. Con la sierra de disco, que es una hoja circular de hierro fija a un eje vertical, que se hace girar a velocidad moderada; el borde del disco se llena de polvos de diamante, y se lubrica con bastante aceite; luego se repasa con una moleta de plomo, que gira alrededor de un eje horizontal, y siempre llena de esmeril grueso y agua, que se echan con un cepillo pequeño, moviendo el objeto a uno y otro lado de la moleta, se hacen desaparecer todas las señales de la sierra de disco.
después se pulimenta el objeto con la misma moleta y esmeril grueso, pero triturando los granos primeramente empleados. Parece mejor emplear dos moletas diferentes y esmeril de distintos tamaños.
Un procedimiento muy eficaz para pulimentar el alabastro, después de tratado con la moleta, consiste en pasarle una moleta de caoba con esmeril fino y agua; la madera, a causa de su mayor elasticidad y estructura, trabaja mucho mejor que el plomo.
después se emplea una muela forrada de paño, pero a causa de su gran elasticidad debe aplicarse con mucha suavidad para que no pueda penetrar en la misma parte alguna del objeto, que
quedaría con los bordes redondeados. Finalmente se termina el bruñido con una moleta de cuero, o de madera forrada de piel de ante, y untada continuamente con cenizas de estaño y agua. Hay veces en que este ultimo pulimento se hace con la mano y un poco de cenizas de estaño
húmedas.
De manera igual o parecida se tratan el ámbar, el coral, el vidrio, el azabache, la lava, la malaquita, la madreperla, el
nácar, el ópalo, la esteatita, la turquesa. etc.
Coloración. Los objetos hechos de alabastro pueden colorearse del mismo modo y con las mismas sustancias que el
mármol.
Limpieza del alabastro.
a) El mejor modo de limpiar objetos de alabastro consiste en tenerlos algún tiempo en lechada de cal, lavarlos a
continuación con agua clara, y después de secos espolvorearlos con escayola.
b) también se limpia bien el alabastro con aguarrás o con benzol.
c) Se lavan los objetos con jabón y agua y un poco de sosa si es preciso. después
se enjuagan muy bien con agua clara.
Cimento.
a) A 1 litro de leche desnatada se agrega igual cantidad de vinagre. Se mezcla el
requesón resultante con 10 claras de huevo bien batidas y bastante cal viva pulverizada para formar pasta.
b) Se mezclan partes iguales de escayola, resina amarilla y cera de abejas.
c) Engrudo de arroz, espesado con cal viva en polvo.
Amatista
Pulimento. La amatista, o cuarzo violeta, se talla y pulimenta como la cornalina.
imitación. Se imita la amatista mezclando 300 partes de vidrio derretido con 0.6 partes de ganga gris de manganeso; o 300 partes de vidrio fundido con el 0.8 por 100 de oxido
mangánico, 36,5 partes de salitre, 15 partes de bórax y 15 partes de minio.
también se obtienen amatistas muy finas fundiendo una mezcla de 1000 partes de pasta de vidrio, 8 partes de oxido de manganeso, 5 partes de oxido de cobalto y 2 partes de purpurina de oro.
Ámbar
Artificial. Se pueden hacer imitaciones de ámbar con las formulas siguientes:
a) Resina de pino 1 parte, laca 2 partes, colofonia blanca 15 partes; Mézclese y
derrítase cuidadosamente.
b) Se disuelve laca en una lejía alcalina, y se pasa cloro por la solución hasta que la laca se precipite. Se lava con agua, se derrite y se tiene al fuego hasta que fluya bien clara, teniendo cuidado con que no arda; en este estado se vierte en moldes del tamaño y forma deseados.
c) Los trozos mas oscuros y duros de goma copal se emplean a veces como sustitutivos del
ámbar.
Cimentó para pegar ámbar.
a) Se disuelve goma copal en éter hasta formar un liquido siruposo. Se calientan ligeramente los trozos de la pieza rota, se les aplica con rapidez el
cimentó y se aprietan con un alambre. Este cimentó se endurece con gran rapidez y la parte que sale por la junta se rasca con un cortaplumas bien afilado.
b) Se untan con aceite de linaza cocido las partes que se trata de unir, y se tienen sobre fuego de
carbón o mechero de gas hasta que empiecen a estar pegajosas, manteniendo el resto del objeto envuelto en papel. Se aprietan entonces una contra otra las dos partes ya calientes, que se tienen sujetas hasta que se
enfríen. únicamente debe calentarse la parte en que hay que hacer la unión, y aun esta con mucho cuidado, para evitar que se alteren la forma y el brillo del resto; generalmente la parte pegada requiere
después un ligero pulimento. El aceite de linaza puede sustituirse por una solución
de potasa, o por otra de mastique en aceite cocido.
c) Para soldar dos piezas de ámbar amarillo, se calientan ligeramente las partes que hay que unir se mojan con una
solución de sosa cáustica, y se ajustan en seguida las dos piezas en cuestión.
d) En un frasco tapado se disuelven 75 partes de recortes de caucho en 60 de cloroformo, añadiendo 15 partes de mastique y dejando que se haga la
disolución completa en frío.
e) Se mojan con potasa cáustica las piezas que hay que pegar y se aprietan una contra otra en caliente. La
unión resulta así tan bien hecha, que no se nota siquiera a la vista. también
puede emplearse una solución concentrada, de resina en alcohol, utilizando la propiedad del
ámbar de ser soluble en el alcohol. Otro procedimiento consiste en disolver copal duro y reducido a polvo muy fino, en
éter sulfúrico puro. Se cubren las dos superficies de la fractura, después de bien limpias, con esta
solución, y se hace que ajusten perfectamente, sea atándolas o apretándolas como se pueda.
f) En 30 partes en peso de copal se disuelven 30 partes en peso de alumbre, al baño
María. Se bañan ligeramente las superficies que se trata de pegar, con este liquido gelatinoso, y se aprietan con fuerza una contra otra hasta que este se haya secado.
g) Se derrite mastique en aceite de linaza y se aplica en caliente.
Curvado del ámbar.
Se echa el ámbar en cera caliente, y al cabo de unos minutos se saca, y teniéndolo
junto al fuego, se dobla para darle la forma que se quiera.
Grabado del ámbar.
Se cubre el ámbar con una mezcla de cera blanca y aguarrás (al 25 por 100), espesada con albayalde en polvo muy fino, y se graba con
ácido acético diluido o con ácido clorhídrico.
Moldeado del ámbar.
Para moldear el ámbar se hierve en aceite de colza o de linaza durante varias horas, con lo cual queda lo bastante
plástico para admitir un buen moldeo.
Pulimento del ámbar.
a) Se emplea primero la piedra de amolar con agua, y después se frota con tiza y agua; finalmente, se le aplica aceite con un trozo de franela. Cuando el rozamiento calienta y electriza al
ámbar, se deja que se enfríe, pues de seguir frotando se corre el riesgo de que salte en muchos pedazos.
b) Se lima el ámbar hasta dejar una superficie bien lisa; después se frota con una franela llena de
Trípoli y aceite, y por ultimo con Trípoli seco, aplicado con la palma de la mano.
c) El ámbar, montado en el torno, se pulimenta con papel de esmeril y polvos de esmeril con aceite.
d) Los objetos de ámbar se pulimentan primero con una muela de hierro untada de aceite con polvos de diamante,
después con otra de plomo, con esmeril grueso y agua, y a continuación con la misma, pero con esmeril fino y agua; se vuelve a bruñir con muela de caoba y esmeril muy fino con agua;
después con una madera forrada de paño y untada con agua y piedra pómez en polvo; y por ultimo, con una muela de cuero o con un trozo de piel de ante, cenizas de estaño y agua. A veces,
después de empleada la moleta de cuero, se aplican las cenizas de estaño húmedas, con la palma de la mano.
e) Cuando el ámbar presenta facetas, se pulimenta con muelas de peltre y colcotar. Con la
única diferencia de que el ámbar se tiene en la mano, esta operación es igual a la del tallado y pulimento de las gemas.
Trabajo del ámbar.
a) El ámbar en bruto se corta aproximadamente de la forma deseada con una rueda de plomo y polvos de esmeril, o con una sierra de arco que tenga por hoja un alambre, que se unta con polvos de esmeril o
Trípoli. Las piezas así cortadas se igualan con un trozo de piedra de amolar y agua, el pulimento se
efectúa frotando el ámbar con tiza y agua, y finalmente con un poco de aceite de oliva bien frotado con una franela, hasta que el bruñido se complete. Como ya se ha dicho antes, en cuanto el
ámbar empieza a calentarse y electrizarse. Hay que suspender el frotamiento, para evitar que aquel se rompa en trozos.
b) El ámbar se puede trabajar en el torno, y pulirse con tiza y agua o aceite, y por ultimo con una franela, suspendiendo la
operación en cuanto se caliente, y reanudándola después de frío, y así sucesivamente hasta terminar el trabajo.
Azabache
Trabajo y pulimento. Este mineral bituminoso se trabaja como el alabastro. Si se trata de trabajarlo al torno se emplean herramientas de forma ordinaria, pero pequeñas, siendo su efecto mas bien de raspadura que de corte propiamente dicho. Para tallar, azabache se emplea un cuchillo del tamaño de un cortaplumas, con la punta en bisel. El azabache se pulimenta primero con una rueda de madera,
Trípoli y agua, y después sobre una tabla cubierta con una piel fuerte (ordinariamente de
delfín) impregnada de colcotar o negro de humo mezclado con un poco de aceite.
también sirve para desbastar azabache una gubia pequeña, biselada por los dos lados.
Se pulimenta también el azabache con tela de esmeril primero, después con polvo de
carbón y jabón blando, empleando una franela, y por ultimo con esta misma, pero agregando mas
jabón. A veces se termina con Trípoli, aplicado con la mano o con una franela.
Limpieza.
a) Se le quita bien el polvo con un cepillo fino, se toca con un poco de algodón
mojado en aceite de buena calidad y se frota con gamuza. Hay que proceder con gran cuidado porque el azabache es
frágil.
b) Se frota bien el objeto con una franela, después de rodeado de miga de pan, de modo que penetre en todas las cavidades e intersticios del mismo.
Cimentó para pegar azabache.
Los joyeros solo emplean el lacre para pegar azabache; las partes rotas deben calentarse antes de aplicarles el lacre. Ahumando el lacre de ante mano queda del mismo color que el azabache.
Barbas de ballena
Pulimento de las barbas de ballena.
Para pulimentar las barbas de ballena se raspan con rascadores de acero o con pedazos de vidrio,
después con papel de esmeril y por ultimo se frotan con paño de lana y Trípoli.
Barbas de ballena artificiales.
a) Se imita muy bien la barba de ballena con las pieles de animales; para ello se tratan estas primero con sulfuro sodico y se les quita el pelo;
después se tienen de 24 a 36 horas en una solución diluida de bicromato potasico; para sacar pieles
así tratadas se estiran en marcos o bastidores apropiados, o sobre una plancha bien plana o de
algún otro modo análogo, para que no se encojan al secarse. En estos marcos o bastidores se exponen las pieles a la luz del
día, donde se secan lentamente, y después se someten a temperaturas de 50 a 60º C. La
acción de la luz en combinación con el bicromato potasico que la piel contiene
después de tratada, hace que la cola que hay en sus células resulte insoluble en agua,
evitándose el peligro de su putrefacción; además, al secarse desaparece la humedad de la parte interior del cuero. Se prensan
después las pieles a gran presión, obteniéndose así un material casi tan duro y
elástico como las barbas de ballena legitimas. Tanto antes como después de secarse pueden colorearse las pieles en un baño apropiado, para aumentar aun mas su parecido a la ballena natural. Estas pieles resultan aun mas resistentes a la humedad
impregnándolas con caucho, barniz, laca, etc. Cuando se emplea el caucho puede aplicarse directamente o en forma de funda, para cada, varilla; estas varillas pueden
también resguardarse de la humedad en fundas de papel o tela impermeables.
Estas barbas de ballena se pueden preparar también con cuero mas o menos curtido, que para esta
aplicación se trata como la piel ordinaria no curtida.
b) Se quita al roten ordinario su cubierta exterior con una maquina especial y con una
infusión de palo de Campeche y un colorante de hierro se tiñe de negro. después
de seco se satura con una solución de caucho, gutapercha y azufre en petróleo, a
continuación se somete a la acción del vapor a dos atmósferas de presión, con lo cual la mezcla de que el junco esta impregnado se endurece (vulcaniza), y por ultimo se pasa por entre rodillos para que quede bien compacto y
elástico.
c) Caucho 1 parte, laca 0,2 partes, magnesia 0,2 partes, azufre 0,25 partes, azufre 1,25 partes. Se pica el caucho y se amasa con los
demás ingredientes a una temperatura que va elevándose constantemente, pero sin pasar de los 140° C. En esta mezcla se tiene varias horas una cantidad adecuada de roten cortado en tiras finas.
d) Se saturan tiras de caña con una solución de nitrato de hierro, palo de Campeche y vitriolo, se tratan
después con barniz de aceite de linaza, y por ultimo se pulimentan.
e) se saturan fibras apropiadas a este fin con una solución de silicato sodico, ya solo o mezclado con barita, feldespato o creta, o con alguna cola, goma, etc. Se corta la masa en tiras y se seca. Des pues se cubren las tiras con una capa de alguna sustancia que se seque al aire (cola, lacre, celuloide, etc.), o con una
solución de caucho o de copal; por ultimo se envuelven con hilo de seda, o algodón.
Carey (concha)
Modo de pegar el carey.
a) Se obtiene un buen cimentó para carey con arreglo a la siguiente receta: en 125 partes de alcohol de 90° se disuelven 30 partes de laca, 10 partes, de mastique y 2 partes de trementina.
b) Se atan los trozos con cuidado y se envuelve la placa resultante en un papel, para evitar que se muevan; se calientan dos planchas y se coloca el carey, con el papel, entre ambas, que no deben estar demasiado calientes, para que no puedan quemar; se aprieta el carey con las planchas durante unos minutos y se deja enfriar. El carey se derrite un poco en las juntas y forma un
cimentó que une con gran fuerza los trozos que se trata de pegar.
c) Se raspan y cortan los bordes hasta dejarlos en forma de cuña o bisel, y se ajustan bien, colocando un trozo de carey nuevo sobre la junta; se somete todo al calor
húmedo (agua caliente, por ejemplo), que reblandece el carey, y se somete a, una gran
presión hasta que queden unidas las partes que se trata de pegar, después de lo cual se quita el carey sobrante de la
unión.
d) Se liman bien los bordes y se pone uno sobre, otro, cortados en forma adecuada y procurando que no tengan grasa alguna, se humedece la, junta con agua y se aprieta con un par de pinzas calientes, construidas de modo que cubran 10 o 12 cm de junta; se quitan
después las pinzas, se aplica mas agua y ya esta hecha la soldadura. Las pinzas no deben estar tan calientes que lleguen a quemar el carey.
Corte del carey.
El carey se puede cortar, dándole la forma aproximada que haya de tener, con una segueta fina;
después se afina, con una lima o con un cuchillo bien afilado. Los grabados sobre carey deben hacerse con buriles
análogos a los empleados por los grabadores de metal, haciendo los cortes muy poco profundos, a causa del poco espesor del material. Se abrillanta
después con piedra pómez en polvo y agua; seguidamente se frota con colcotar y un paño blando, y por ultimo con una muñequilla de terciopelo.
Imitación.
La celuloide es la materia mejor para imitar carey, de cuantas se conocen hasta hoy, y pueden adquirirse ya preparada en todas las fabricas de celuloide. Las chapas de celuloide empleadas para estas imitaciones tienen de 1 a 6 mm de espesor. El color del fondo del carey verdadero es amarillo castaño, y para imitarlo se tiñe la celuloide con
ácido pícrico al hacer la masa, empleando una solución que contiene un poco de castaño o pardo de anilina, pues el
ácido pícrico solo es demasiado amarillo. Las manchas rojizas, tan características
del carey, se imitan por el medio de una solución alcohólica de anilina de color castaño, con un poco de fucsina para avivar el tono rojo. Como la celuloide se reblandece con el alcohol fuerte, esta
solución penetra muy bien en su masa, pero como las chapas de celuloide se pulimentan antes de colorearlas, pierden el brillo con esta
operación y para restaurarlo basta frotarlas con paños de lana. Los objetos de forma determinada, como peines, etc., no se colorean hasta
después de terminados. Las incrustaciones de hilos metálicos, pan de oro o plata, etc., para pitilleras, bolsos, cajas y otros objetos de poco precio, se hacen por
presión sobre la masa reblandecida, que después se pulimenta y colorea. El carey
así imitado por operarios muy prácticos se asemeja tanto al legitimo que resulta muy
difícil distinguirlo por su sola apariencia.
Para dar al cuerno la apariencia de concha.
Se prepara una pasta con 1 parte de minio, 2 partes de cal viva y la cantidad que convenga de
jabón en polvo húmedo. Con esta pasta se pintan los sitios donde se desee obtener un color pardo oscuro. Con la misma pasta mezclada con proporciones diversas de arena o greda se obtienen pardos mas o menos claros. Pintada
así la superficie del cuerno, se deja secar, y pasado algún tiempo, se lava con agua.
Peines y peinetas de carey.
Para dar vida a estos objetos de carey, que con frecuencia se ponen mate y deslucidos, se frotan con el dedo mojado en aceite de linaza. Se debe emplear muy poco aceite, y si el objeto presentase grabados o relieves,
habría que hacer uso de un pincel para llegar a los puntos mas recónditos. después
se frota con la palma de la mano hasta que desaparezca todo el aceite, viéndose
que el carey queda caliente y con un gran brillo. Si el carey esta demasiado mate, hay que frotarlo bastante para obtener resultado.
Pulimento del carey.
a) El procedimiento para pulimentar el carey depende de que se trate de una concha entera o de placas sueltas. En el primer caso no deben emplearse
métodos muy enérgicos, para evitar que se separen las placas del esqueleto o caparazón; se empieza por lavar bien la concha con agua caliente y polvos de
jabón, y después con ácido sulfúrico diluido con agua (al 3 por 100), quitando toda traza de
ácido con agua clara. Hecho esto se procede a alisar la superficie rugosa de cada placa
rascándola con el borde de cristales rotos y con papel de vidrio grueso, medio fino hasta obtener una superficie bien plana. Con un paño flojo y piedra
pómez pulverizada. Se frotan las placas y se pulimentan con oxido de estaño (cenizas de estaño) hecho pasta con aceite de manteca de cerdo, hasta que empiece a salir el brillo, y entonces se suprime el aceite y se sigue frotando con un paño y cenizas de estaño en seco. Finalmente se frota con la palma de la mano en vez del paño, humedeciendo la concha con el aliento de cuando en cuando.
b) Los mangos para navajas de afeitar y cortaplumas, peinetas, monturas de gafas y objetos
análogos se alisan, después de cortados, con una lima especial, y se acaban de preparar con un rascador como el usado por los ebanistas. Muchos cuchilleros emplean una navaja de afeitar vieja, embotada, colocando el filo perpendicularmente a la piedra de amolar.
después se pulimenta el objeto con una muela cubierta con gamuza y alimentada con arena de Trento calcinada y aceite, y se termina con una muela semejante alimentada con
Trípoli y aceite; a veces se emplea sola esta moleta. Con frecuencia se hace el acabado de los mangos de navajas, etc., con la palma de la mano y
Trípoli seco.
c) Los objetos de superficies planas como cajas, cofres, etc., se liman y rascan como se acaba de indicar, y
después se emplean la piedra pómez, las cenizas de estaño y el Trípoli con tres varillas distintas forradas de gamuza y generalmente con agua, pero a veces con aceite, pues el tratamiento varia
según el material incrustado en la concha, que se termina de pulimentar con la mano y
Trípoli o creta.
d) Cuando el carey se trabaja en el torno se pulimenta con papel de vidrio o esmeril fino, y se termina con
Trípoli y aceite, empleando para ello un paño de hilo o de lana.
Concha
Trabajo de las conchas. Muchas conchas se cortan completamente para poner de manifiesto su estructura interna; otras se pulimentan solo exteriormente, como las destinadas a museos de Historia Natural, o por su belleza particular. Ordinariamente se trabajan del modo siguiente:
Las conchas nacaradas, que son generalmente bivalvas, como las de las ostras, mejillones, etc., son mucho mas blandas que las aporcelanadas o
vítreas, y pueden aserrarse, limarse y tornearse con relativa facilidad; pero a causa de la mucha cal que contienen es muy
fácil arañarlas y agrietarlas. La madreperla se emplea mucho en artes decorativas y el modo de prepararla en placas circulares, cuadradas y angulares y en piedras
cilíndricas, consiste primero en cortarlas con sierras de clases especiales y corrientes en estos trabajos; luego se les da forma aproximada con el filo de una piedra de amolar giratoria, y
después se alisan sobre la parte plana de la piedra; muchos emplean agua y jabón
con la piedra para mantenerla limpia.
Las conchas de nácar en piezas sueltas, propias para abanicos de seda, etc., se pulimentan (inmediatamente
después de rebajadas con la piedra y de darles la forma que hayan de tener) con arena o piedra
pómez y agua, empleando para ello una rueda de gamuza o un pulidor de mano, terminando el pulimento con
Trípoli, que aunque a veces se usa con aceite o agua, se moja mas frecuentemente con un poco de
ácido sulfúrico muy poco o nada diluido; de este modo se obtiene un gran brillo, que es posible se deba a la
destrucción parcial de la superficie de la concha, que presentara así mas claramente su estructura estratificada, a la que debe su brillo irisado
característico.
Las conchas nacaradas destinadas a incrustaciones se reducen ordinariamente a una lamina plana con la lima y la muela. Primero se frotan con piedra
pómez y después con cenizas de estaño y agua, empleando varillas forradas de gamuza, y finalmente se pulimentan con otra varilla de esta clase y
Trípoli humedecido con ácido sulfúrico; este sistema es muy conveniente para incrustaciones con oro o plata, pero no cuando se emplea carey u otras sustancias que puedan ser atacadas por el
ácido. La varilla forrada de ante es muy, practica, pero tratándose de superficies muy planas, es preferible emplear una varilla plana de pino forrada con una capa de lienzo fino.
Las conchas vítreas o aporcelanadas, que generalmente son univalvas, como las de los caracoles marinos, las lapas, etc., son de estructura tan
análoga a la porcelana, que no pueden trabajarse sino con los medios especiales empleados por los lapidarios; por ejemplo, cuando hay que cortar una de estas conchas, para poner de manifiesto su
sección, se emplea la segueta alimentada con polvo de diamante. Generalmente las conchas de esta clase no necesitan el primer pulimento de las nacaradas, por presentar ya su superficie bien lisa y brillante, siendo preciso
únicamente restaurar o aumentar su pulimento natural con la rueda forrada o la bruza empleada por los lapidarios. Puede hacerse uso de las cenizas de estaño, pero en estas conchas da mejor resultado el
Trípoli, por su mayor dureza. Por lo demás, pueden emplearse ruedas o muelas giratorias en un plano vertical, como las empleadas para trabajar el asta y el marfil, con muy buen resultado.
Los objetos torneados se abrillantan solo con papel de esmeril y después con Trípoli
aplicado con un paño de lana, pero empleando aceite en vez de ácido sulfúrico.
Camafeos.
Hay unas conchas compuestas de dos capas de diferente color, estructura y dureza, que corresponden respectivamente a las dos clases de conchas nacaradas y
vítreas. La capa de fuera, en las conchas de esta clase mas apreciadas, es casi incolora, de textura uniforme, y, como las nacaradas, admite el trabajo con herramientas cortantes de acero, y pueden tomar un gran pulimento; esta capa es la que se emplea para la parte tallada o relieve del camafeo, sirviendo de fondo la capa de dentro, que en las clases mejores es de color oscuro y
análoga a las conchas aporcelanadas, siendo algo frágil y tan dura y compacta que no admite el trabajo con herramientas cortantes.
Si al montar los camafeos de concha o coral se calientan demasiado y se agrietan, se les aplica aceite de olivas y se calientan para que penetre bien en las grietas. El mismo procedimiento se aplica a los camafeos de concha que tienen vetas blancas a causa de haberse limado demasiado.
Corte y preparación de camafeos.
Se toma la concha de que se disponga (las mas convenientes son las que tienen su cara interna de color rosa oscuro), se corta en cuadraditos con una sierra de joyero, se redondean los picos y se les da forma ovalada
frotándolos sobre una piedra de amolar mojada. Se pega cada ovalo de estos, por la cara anacarada, sobre una varilla o taruguito, con
cimentó de joyeros, y se bruñe la otra cara sobre la cual se dibuja la figura que se quiera con un
lápiz de grafito; se recorta la figura y se completa, empleando herramientas de grabador, por ejemplo, un cincel pequeño para formar las partes planas, otro de forma romboidal para formar el objeto propiamente dicho, y un rascador, hecho de una lima triangular bien afilada por la punta, para limpiar la parte anacarada, alrededor de la figura, y
también para formar los detalles y partes mas finas. El color de la cara y del pelo se obtiene dejando en estos sitios sin quitar la capa coloreada de la concha.
Para estas operaciones la varilla o taruguito debe tenerse en la mano izquierda y apoyarse con firmeza sobre un banco fuerte, mientras se graba con la herramienta manejada por la mano derecha.
Los camafeos se pulimentan con una varilla de cedro, o con un corcho mojado en ácido
sulfúrico o cenizas de estaño, y se limpian con jabón y agua.
Del mismo modo se trata la madreperla.
Cimentó para pegar concha y asta. Se disuelven 500 partes de cola al baño María
en 125 partes de alcohol, se agregan 10 partes de alumbre en polvo y se mezcla todo muy bien al fuego. Si el
cimentó resulta demasiado espeso, se agrega agua.
Modo de colorear las conchas. Se hierve un poco de pintura de laca, y se deja asentar,
después de lo cual se disuelve en una solución de cloruro de estaño. En este baño se tienen las conchas, previamente bien limpias, hasta que tomen el color deseado.
Plateado de las conchas. Se hace una pasta con pan de plata y agua de goma y se aplica al interior de la concha. Pueden dorarse las conchas empleando pan de oro en vez del de plata.
Pulimento de las conchas.
Las conchas que han de conservarse y pulimentarse se pueden dividir en tres clases: a la primera corresponden las conchas con brillo natural, o que necesitan muy poca
preparación; pertenecen a la segunda clase las que no tienen brillo natural, pero que pueden pulimentarse con facilidad; y por ultimo, en la tercera clase se encuentran aquellas conchas tan rugosas que requieren un tratamiento previo por medios
mecánicos para proceder después a su pulimento.
Las conchas del primer grupo necesitan pocos cuidados, y sobre todo las encontradas en estado natural con gran brillo y muy frecuentemente con gran variedad de tintes irisados. Con algunas basta una simple limpieza; con otras, sucede que el brillo y los colores no son tan intensos en estado seco como cuando
están mojadas; pero se les devuelve su brillo primitivo frotándolas con un cepillo mojado en agua con un poco de goma
arábiga disuelta; también puede emplearse clara de huevo o barniz transparente incoloro, que pueda lavarse si la concha perdiera su limpieza a causa del polvo.
En algunas conchas sucede que el brillo y los colores están oscurecidos por una especie de epidermis opaca, que puede quitarse echando las conchas en agua caliente y
frotándolas después con un paño mojado en ácido clorhídrico comercial; se lavan a
continuación con agua y se procede como se acaba de decir para las del grupo primero. Pero
después de quitar la epidermis opaca sucede que la mayor parte de las conchas no presentan brillo, y estas son las que propiamente componen el grupo segundo.
después de quitar dicha epidermis, se lavan bien en agua caliente, se secan en aserrín
también caliente y se frotan con un trozo de gamuza seco o con un poco de aceite de olivas. Algunas conchas necesitan un primer pulimento con papel de esmeril
después de lo cual se frotan con una gamuza mojada en trementina y polvos de Trípoli
se sigue con polvos de Trípoli solos y finalmente con aceite de olivas y gamuza.
Las conchas pertenecientes a la tercera clase son las mas difíciles de pulimentar y pueden dividirse a la su vez en dos subclases: las de la primera se tratan primero con una lima corriente,
después con papel de esmeril, y se acaban de pulimentar como las del segundo grupo; en cambio las de la otra subclase deben rebajarse primero con muelas de diferente finura, o con moletas de madera alimentadas con distintas sustancias, como esmeril,
Trípoli y agua, y por ultimo con muelas forradas de cuero, o moletas de cuero con cenizas de estaño o
Trípoli. Todas las conchas rugosas deben hervirse previamente en una solución concentrada de potasa. Al rebajar algunas conchas, la capa de fuera puede desaparecer por completo dejando al descubierto la que le sigue; esta
operación no tiene nada de fácil, y en muchos casos puede resultar bastante peligrosa para las manos del operador.
Conchas de mejillones. Para pulimentar estas conchas se frotan primero con polvos de esmeril muy finos, y
después con creta aplicada directamente con la yema del pulgar, sin paño alguno. Cuando se trata de pulimentar muchas conchas se emplea primero una
solución diluida de ácido clorhídrico, para quitarles la primera capa rugosa que las cubre;
después se procede como se acaba de decir.
Coral
Corte y taladrado del coral. El coral puede cortarse con una sierra de acero duro, como las que usan los relojeros para cortar metal, pero el trabajo resulta lento y hay que afilar la sierra con mucha frecuencia.
Para taladrar el coral se emplea una broca fina de acero.
Hilos de coral. Si los agujeros son bastante grandes es mejor ensartar el coral en alambre fino de acero o de cobre. Pero si los agujeros son pequeños se emplea una hebra de seda o de hilo, que son mas fuertes que las de
algodón.
Imitación del coral.
a) A 30 gr de resina se le agregan 4 gr de bermellón, y se derrite la mezcla con la que se pintan, en caliente, las ramitas preparadas de antemano, sin corteza y bien secas. Se mueven estas ramitas
así pintadas, sobre un fuego suave hasta que la pintura quede bien igual y brillante.
El coral blanco se puede imitar con albayalde y el negro con negro de humo y resina.
b) también Se imita el coral fundiendo una mezcla de 4 partes de resina amarilla y 1 parte de
bermellón.
Para colorear las imitaciones de coral, hechas con alabastro. Se tiene el alabastro durante una hora en un baño hirviendo compuesto de 1 parte de cremor, 1000 partes de agua y 1/2 parte de
preparación de estaño; después se seca al aire y por ultimo se tiene tres horas en un baño de partes iguales de cera y
ácido esteárico; se saca del baño, se lava y se bruñe. La preparación de estaño esta formada de 8 partes de
ácido nítrico, 1 parte de sal amoniaco, 1 parte de estaño y 25 partes de agua.
Limpieza y blanqueo.
a) El secreto para limpiar coral consiste en poner la masa suspendida de un alambre en una cacerola donde se hierve una
solución concentrada de sosa o mejor aun, de ácido oxálico; de este modo la suciedad cae en el liquido en vez de correr y adherirse sobre el coral. La masa debe hervirse por lo menos tres horas.
así queda el coral limpio y algo mas blanco.
b) Se aplica al coral una mezcla de ácido clorhídrico y agua, o se lava con un cepillo mojado en agua
fría con sal y un poco de jabón en polvo; mejor queda añadiendo un poco de cloruro
clásico; después se pone a secar al sol.
c) Se lava el coral en agua clara con un cepillo de dientes y se tiene a continuación
una hora en una solución de cloruro de calcio que contenga 60 gr de cloruro, 4 gr de
ácido clorhídrico y ½ litro de agua; por ultimo, se lava en agua corriente durante otra hora.
d) Para limpiar piezas grandes de coral blanco, sucio de polvo, grasa, etc. Se disuelven 120 gr de
ácido clorhídrico fuerte en 2 litros de agua, empleando vasija de barro, porque el
ácido ataca al metal. Se tiene el coral en esta solución un segundo solamente; la capa superficial del coral se disuelve arrastrando consigo toda la suciedad, con lo que el coral queda perfectamente blanco. Se echa entonces el coral en agua clara, que se cambia dos o tres veces; se saca el coral, se sacude y se seca en sitio caliente.
e) En una cacerola grande llena de jabonadura se cuelga el coral en un cestito de modo que quede sumergido, pero sin tocar con el fondo ni las paredes de la cacerola, que se pone al fuego hasta que hierva el liquido. Se saca el coral, se lava en agua clara, se vuelve a poner en el cestito y se suspende nuevamente dentro de la cacerola, que se llena con agua limpia,
calentándola hasta ebullición. Se saca entonces el coral, se lava en agua clara y se deja que escurra hasta secarse.
Pulimento del coral. La variedad roja de coral se emplea algo en joyería y admite un buen pulimento. Si las piezas son de forma redondeada se pulen del mismo modo que el alabastro, y si
están talladas, se trabaja como la cornalina.
Cornalina
Hemos escogido la cornalina como ejemplo para indicar el procedimiento de tallado y pulimento de las piedras de dureza media,
así como tomamos el alabastro como ejemplo de las mas blandas y el zafiro para las mas duras, exceptuando el diamante, que se trabaja de modo especial, por lo cual requiere ser tratado aparte.
a) Se empieza por cortar la cornalina con una sierra circular, cubierta con polvos de diamante y aceite de amolador;
después se pule con moleta de plomo, alimentada con polvos de esmeril grueso y agua; y por ultimo se alisa con la misma moleta o con otra
análoga y polvos finos de esmeril. Estas operaciones se efectúan como para el alabastro.
después de este primer pulimento, se bruñe la cornalina, y las piedras de igual o mayor dureza, no menores de 8 mm de
diámetro, con una muela de plomo tratada en abundancia con Trípoli y agua; pero este polvo tan fino se adhiere con dificultad a la moleta, por lo cual ha de picarse esta de modo distinto al ordinario.
Un sistema sencillo para picar estas moletas consiste en apoyar el borde de un cuchillo viejo sobre aquellas, sostenido este entre los dedos pulgar e
índice y con una inclinación tal que al girar la muela salte el cuchillo y vibre,
produciéndose así una serie de pequeños cortes en la misma que al cruzarse con los producidos al hacer girar la muela en sentido opuesto, forman un picado excelente para alojar los polvos en
cuestión.
b) Para piedras mas duras y de menor tamaño se emplean las muelas de peltre mas que las de plomo, y si aun son mas duras y mas pequeñas se emplea una de cobre; pero todas las herramientas empleadas para su pulimento, cualquiera que sea el metal de que
estén hechas, se manejan como ya se ha indicado y se usan con polvos de Trípoli
y agua.
c) Las piedras convexas, llamadas piedras talladas en cabochon, sean de cornalina o de piedras aun mas duras, se trabajan en muchos casos, primero con muela de madera y esmeril fino,
después con la de borde de paño y piedra pómez, y por ultimo con la de cuero y cenizas de estaño, tal como se hace para el alabastro.
d) Los trabajos de talla en facetas, tanto para la cornalina como para cualquier piedra o sustancia dura, se verifican de tres modos: primero, para las pastas o piedras artificiales, y para muchas piedras preciosas no muy duras, como la cornalina, el azabache, etc., se cortan las facetas sobre una rueda de plomo con esmeril y se pulimentan con otra de peltre y
Trípoli; segundo, para piedras mas duras, pero sin llegar al zafiro, se tallan las facetas con una muela de peltre y esmeril fino y se pulen con otra de cobre y
Trípoli; y tercero, para el zafiro, crisoberilo y raramente para alguno mas, se cortan las facetas con moleta de cobre y polvos de diamante, y se bruñen con muela de cobre y
Trípoli. Finalmente, para el diamante, se frotan dos piedras una contra otra, de un modo especial, para formar las facetas, y
después se pulimentan con una muela de hierro, llamada esquive, cubierta con polvos de diamante.
e) A causa del tamaño tan pequeño de las piedras talladas no pueden tenerse entre los dedos, por lo cual se pegan con
cimentó bien centradas sobre una varilla de madera, de forma y tamaño parecido a un
lápiz. Estando la varilla vertical, se talla la faceta central o tabla de la piedra: inclinando convenientemente la varilla se forman ocho, doce o mas facetas contiguas a la tabla, de las cuales se requieren ordinariamente dos, tres o cuatro series, para distintas inclinaciones de la varilla: colocando la varilla horizontalmente se forma el
cinturón de la piedra, o banda central de la misma. Las diferentes inclinaciones de la varilla se determinan
fácilmente colocando su extremo superior en el agujero correspondiente de una varilla vertical fijada al lado de la muela.
f) Las piedras siguientes se trabajan de modo idéntico o casi igual que la cornalina:
ágata, aguamarina, amatista, berilo, carbúnculo, calcedonia, ojo de gato, crisolita, crisoprasa, cristal, cuarzo, esmeralda, espato, fluor, feldespato, flint, granate, granito, heliotropo, hermatites, jade, jaspe,
lapislázuli, mármol, ónice, ópalo, piedras imitadas, porfido, sardio, sardonice, serpentina y topacio.
Cuarzo
La sílice pura se presenta en la naturaleza en estado amorfo y cristalino. Se pulimenta como la cornalina. El cuarzo cristalizado se llama ordinariamente cristal de roca.
Cuerno
Cuerno artificial.
Se prepara asta artificial partiendo de compuestos de nitrocelulosa y caseína, endureciéndolos
y quitándoles el olor a alcanfor; para ello se tienen dichos compuestos varios días
en aldehído formica, prolongando mas o menos la inmersión según el grosor del objeto tratado. Una vez que el
aldehído formica ha penetrado bien en la masa y ha disuelto el alcanfor, se saca el objeto del liquido y se seca. Tanto el alcanfor
extraído como el aldehído formica empleado pueden recuperarse por destilación
y volverse a emplear, resultando así la operación mucho menos costosa.
Cuernos de búfalo. Para teñir en negro los objetos de asta de búfalo, se pulen bien y
después se les aplica una solución diluida de nitrato de plata con un pincel o con un trapo, varias veces, hasta obtener la intensidad requerida. Se secan al sol
después de cada aplicación, antes de darle la mano siguiente, y una vez bien negros se pulimentan de nuevo.
Cachas de cuerno.
después de conformadas se raspan y se frotan con un trozo de piel de gamuza, arena fina y aceite y a
continuación con Trípoli y aceite.
Coloración del cuerno.
Amarillo.
Alumbre sin hierro 1/2 Kg agua de lluvia 2 litros. Se tienen los objetos en esta
solución de una a dos horas, en este tiempo se cuecen 200 gr de bayas amarillas con 120 gr de carbonato potasico en 1 Kg de agua durante una hora, y
después se cuela. Los artículos procedentes del baño de alumbre se echan en esta
infusión, donde se tienen una hora, al cabo de la cual se sacan y se ponen a secar.
Azul.
Se tiñe el cuerno en verde y después se tiene un rato en una solución diluida de sulfato de
índigo con un poco de cremor tartaro.
Carey.
Para colorear el cuerno de modo que imite al carey, se prepara una mezcla de partes iguales de cal viva, potasa, oxido de hierro y grafito, agregando bastante agua para formar una pasta fluida. El cuerno, bien pulimentado, se tiene un poco en
ácido nítrico diluido y caliente, se echa. después en agua fría, se seca muy bien y al cabo de poco se aplica con un pincel la pasta anterior a las partes que han de colorearse en castaño, con una muñequilla pequeña de estopa; se deja la pasta sobre estas partes dos o tres horas o mas,
según que el color haya de ser claro u oscuro. Al cabo de este tiempo se quita la pasta con una varilla (porque tiñe de negro los dedos), se lava el cuerno y transcurridas ocho o diez horas se pulimenta con
jabón blando y cal de Viena.
Castaño.
Se echa el asta en una solución acuosa de ferrocianuro potasico, se seca y se trata con una
solución caliente y diluida de sulfato de cobre.
Negro.
a) Se raspa bien el cuerno con papel de esmeril. Se disuelven de 50 a 60 gr de nitrato de plata en 30 cm3 de agua destilada (esta
solución debe ser incolora) y con un pincel mojado en la misma se pintan las partes que se quiere que resulten negras.
después de secas se ponen al sol y una vez bien negras se pulimenta todo el cuerno.
b) Se apagan 5,5 Kg de cal con un poco de agua de modo que resulte un hidrato de cal, pulverulento, que se mezcla con 2,2 Kg de minio, y se hace una pasta con esta masa y
lejía de jaboneros. Se tienen los objetos de cuerno en esta pasta durante veinticuatro horas, al cabo de las cuales se sacan, se lavan con agua, se secan con un paño, se untan con aceite de colza y se frotan hasta secarlos.
c) Se disuelven 3 gr de plata en 60 gr de ácido nítrico y se aplica esta solución
varias veces al objeto que se quiere teñir, pero es preciso que la primera capa este completamente seca antes de aplicar la segunda. Una vez terminados, se pulimentan los objetos como de ordinario.
Púrpura.
a) Palo de Campeche ½ Kg, lechada de cal 2 Kg; se cuece el palo en la lechada, y se sigue el mismo
método que para el teñido en rojo.
b) Se trata el asta con una solución acuosa concentrada de cloruro de oro.
Rojo.
a) Se cuece ½ Kg de palo del Brasil durante una hora, en 2 Kg de lechada de cal, y se filtra por un paño. Se hierven los objetos (de cuerno, hueso o marfil) durante una hora en una
solución de 25g de alumbre en ½ litro de agua, y después se pasan al baño primero, donde se tienen hasta que tomen el color deseado. Los objetos coloreados de este modo pueden tomar un bonito color
púrpura sumergiéndolos después en agua de alumbre.
b) Se tienen los objetos unos minutos en ácido nítrico muy diluido y se les aplica una
infusión concentrada de cochinilla en amoniaco.
c) Se cuecen 260 gr de palo de Campeche e igual cantidad de palo del Brasil en 2,2 Kg de lechada de cal, que se aplica del mismo modo que se ha dicho en la formula.
Verde.
a) Se disuelven 15 gr de carmín de índigo en 60 cm3 de agua de lluvia, y se mezcla esta
solución con otra de 5 gr de ácido pícrico en 60 cm3 de agua de lluvia hirviendo.
b) Anilina verde 10 gr, disuelta en 120 gramos de alcohol de 90° C; se sumerge en esta
solución el cuerno que se trata de colorear; agregando tinte azul o amarillo pueden obtenerse todos los tonos de verde.
c) Cobre 120 gr, finamente cortado y disuelto, poco a poco, en 390 gr de ácido nítrico; se tienen los objetos en esta
solución hasta que tomen un hermoso color verde.
d) Se echan los objetos en una solución de 2 partes de cardenillo y 1 parte de sal amoniaco.
Blanqueo del cuerno.
a) Se colorean primero los objetos con una lejía muy fluida de potasa, en la cual se han
desleído 6 partes de minio y 1 parte de cal viva. Al cabo de un cuarto de hora de
inmersión se sacan los objetos, se enjugan con un paño de lana y sin dejarlos secar se introducen en una
solución de ácido clorhídrico puro en agua hasta que hayan adquirido el color blanco deseado. Finalmente se secan en salvado.
Operando con baños muy diluidos, particularmente el segundo, la superficie del cuerno adquiere reflejos nacarados muy bellos.
b) El cuerno puede blanquearse siguiendo los métodos indicados para las cuerdas de tripa o para el marfil.
Limpieza del asta.
a) para blanquear el asta se echa en una solución de amoniaco y después en agua oxigenada; para blanquear conviene emplear cuerno muy poco coloreado.
b) En lugar de emplear el agua oxigenada, se puede blanquear el cuerno teniéndolo
un rato en agua acidulada con ácido sulfúrico o adicionada con cloruro de cal o con cloro, o
exponiéndolo húmedo al humo de azufre ardiendo muy diluido con aire.
Para pegar asta.
Para pegar trozos de cuerno se calientan sus bordes hasta que estén bastante blandos y
después se mantienen apretados entre si hasta que se enfríen.
Reblandecimiento del cuerno.
a) Se empieza por quitar al cuerno la armadura ósea y aserrarle la punta, es decir, toda la parte
sólida, que se utiliza para cachas de navajas y usos similares; se deja entero el resto del asta o se asierra en partes,
según el uso a que se destine, después se echa en agua hirviendo durante media hora, con lo que ya se ablanda un poco, y estando aun caliente se pone a la llama de un fuego de leña o de
carbón, procurando que tanto la parte interna como la externa estén en contacto con la llama, si se trata de cuerno de un animal viejo. Se mantiene al fuego hasta que adquiera la temperatura del plomo fundente, o poco mas o menos, quedando
así muy blando. En este estado se corta a lo largo con un cuchillo bien afilado, y con dos pinzas, aplicada cada una a un borde del corte, se abre el cuerno, que queda casi plano.
después se comprime la hoja así obtenida con mas o menos fuerza según el uso a que se destine; para obtener laminas finas la
presión debe ser bastante grande, a fin de romper el grano, o sea, para permitir que pueda introducirse una hoja de cuchillo por entre las distintas capas que componen el cuerno, que quedan
así perfectamente separadas. Para hacer peines, se prensan las placas de cuerno lo menos posible, a fin de que no se despunten
después las púas; con una sierra se cortan primero los peines, los que se labran con rascadores y escofinas de diferentes formas; las
púas se cortan con una sierra doble, montada en un mismo canto o lomo y de manera que la primera hoja solo corte los dientes hasta la mitad y la otra hasta el fondo; se terminan los diente o
púas con escofinas triangulares.
b) también se ablanda el cuerno teniéndolo diez días en una solución de 1 parte de agua, 3 partes de
ácido nítrico, 2 partes de vinagre de madera, 5 partes de tanino, 2 partes de tartaro y 2,5 partes de sulfato de zinc. Los ingredientes se han de echar en el agua en el orden indicado.
Residuos de la elaboración de artículos de cuerno.
Se echan en una solución fría y saturada de ácido bórico en agua, mezclada con otra
solución fría y saturada de ácido arsenioso en ácido clorhídrico diluido (de densidad igual a 1).
después de remover un poco los residuos en este liquido se calientan en baño María
a unos 65º C durante un rato. Se pasa la sustancia cornea así obtenida a moldes de hierro cerrado donde con aparato especial de caldeo se eleva su temperatura a 120º C, y por medio de un embolo, que penetra en el molde, se somete a una gran
presión, para eliminar toda la parte fluida. Una vez fría la masa así prensada se puede trabajar como el cuerno corriente.
Cuernos de vaca.
Para pulimentar los cuernos de vaca se raspan con una lima hasta que su superficie quede bien lisa, y
después con un cristal; se frota con un paño y cenizas de estaño hechas una pasta con agua.
Malaquita
La malaquita (carbonato verde de cobre) se emplea mucho en joyería; la mejor es la de Rucia, pero por estar atravesada por muchas fisuras circulares procedentes de la
unión imperfecta de las masas arracimadas de que esta compuesta, resulta muy difícil
pulimentar, requiriendo un gran cuidado en su trabajo; a pesar de su dureza, muchos lapidarios la trabajan como el alabastro, y otros como la cornalina, pues pueden aplicarsele sin dificultad, ambos sistemas.
Mármol
Pulimento.
a) Se empieza por alisar el mármol, quitándole todas las rugosidades y asperezas con un pedazo de piedra arenisca; si puede aplicarse una moleta, esta ha de ser de madera o hierro, empleando arena mas o menos fina o piedra arenisca triturada y
húmeda, según el grado de pulimento requerido. En segundo lugar se frota el mármol
con un trozo de barro cocido (sin esmalte), también mojado; si se desea un pulimento de gran brillo, se emplea piedra Gothlan, e vez de barro cocido, y la moleta se alimenta con arcilla; esta
operación, cuando se trata de granito o porfido, se efectúa con esmeril y muela de plomo, cuya parte superior se incrusta con la mezcla hasta reducirla a polvo impalpable. Como el pulimento depende principalmente de estas dos operaciones, hay que poner gran cuidado en que se verifique con un movimiento regular y firme. Una vez que el
mármol ha recibido este primer pulimento, se rellenan todas las grietas, cavidades, poros abiertos, etc., con mastique del color conveniente; este mastique esta compuesto ordinariamente de cera amarilla y pez de Borgoña, todo mezclado con un poco de yeso y azufre tamizado para que la masa tome consistencia de pasta espesa; para dar a esta pasta el tono del
mármol a que se aplica se emplea negro de humo y colcotar con un poco del color dominante en el
mármol. Para mármoles verdes y rojos se prepara este mastique con goma laca y lacre del color del
mármol. Esta pasta se aplica con pinzas y las partes así rellenas se sigue pulimentando
después con el resto del mármol. A veces se agrega a este cimentó trozos del mismo
mármol, pero tratándose de mármol fino se emplean los colores usados en pintura, que den el tono necesario; la goma laca sirve para dar consistencia y brillo.
La tercera operación consiste en frotar nuevamente el mármol con piedra pómez
dura y agua en abundancia. La cuarta en frotarlo bien con una muñequilla de trapo saturada con una mezcla de limaduras de plomo y lodo de esmeril producido en el pulimento de los espejos o en el tallado de piedras preciosas;
también se emplea para este pulimento el colcotar. Cuando el mármol tiene agujeros o vetas, se emplea una muela de plomo en vez de la muñequilla de trapo. Se lava
después muy bien, y cuando este perfectamente seco se frota con una muñequilla mojada en agua solamente y con un poco de cenizas de estaño de buena calidad.
después de frotar con esta muñequilla algún tiempo se toma otra muñequilla seca, se frota un poco el
mármol con ella, quitando con un plumero toda materia extraña que pudiera raspar el
mármol.
Un poco de alumbre mezclado con el agua penetra en los poros del mármol y le comunica un brillo especial. Este pulimento se mancha con mucha facilidad y se ensucia en muy poco tiempo con la humedad. Cuando los
artículos de mármol tienen demasiado alumbre, se conoce en que echándoles agua la absorben,
produciéndose una mancha blancuzca, que no se forma si contiene poco alumbre.
b) Si la pieza que hay que pulimentar es plana, se frota primero con otro pedazo de
mármol o de piedra dura, con agua y arena muy fina, que ya deja la superficie bien lisa. A
continuación se frota con piedra arenisca, empleando solo agua; de este modo queda el
mármol con su superficie cada vez mas compacta, y entonces se frota muy bien con un taco de madera forrado con tela gruesa de franela, llena de cenizas de estaño y mojada con agua; de cuando en cuando se moja la franela y se sigue frotando hasta obtener el brillo deseado. Para pulimentar objetos de diversas formas y relieves, se emplean los mismos materiales, pero aplicados con pulidores que
varían de forma según la del objeto de que se trate; en este caso no se usa el taco de madera, sino una muñequilla de trapo, con cenizas de estaño y agua.
c) Pulimento de mármol artificial. Se frota con suavidad con el reverso de un papel de esmeril, y
después se dan tres manos de barniz copal claro de buena calidad, dejando transcurrir dos
días entre cada dos manos. Al cabo de tres semanas se frota con un trozo de gamuza, piedra
pómez en polvo y agua; se lava a continuación con mucha agua clara para quitar bien todo polvo de
pómez y se le dan cinco manos de barniz. Transcurridos de tres a seis meses se pulimenta, no
pudiéndose hacer antes porque se producirían grietas; una vez que el barniz este bien duro se frota el
mármol con piedra pómez en polvo fino, como antes; después con Trípoli y aceite de olivas, con la mano; a
continuación con harina y aceite, y por ultimo con harina seca.
Nácar
Corte.
La madreperla o nácar puede cortarse con una sierra circular, rebajarse e igualarse con piedra de
mármol, pulimentarse con arena mas o menos fina con muela de gamuza, y terminarse con cal o creta. Las operaciones de aserrar y rebajar se llevan a cabo con la sierra y la piedra girando en tintas o cubas de agua. El
nácar puede rayarse con el buril y cortarse con la segueta (empleando mucha agua para mantener
fría la sierra), y puede darse forma con una lima suave, pero difícilmente se corta con cuchillo.
Pulimento. La madreperla se pulimenta como la perla (v."perlas"), y tratándose de grandes cantidades lo mejor es emplear un torno provisto de muelas especiales. Los materiales empleados son esmeril,
Trípoli y creta, y deben mojarse con vinagre o ácido sulfúrico diluido hasta formar una pasta fluida.
imitación nácar
a) Para incrustaciones se imita muy bien el nácar barnizando papel, cartón, cuero, hueso, celuloide, etc., y una vez seco el barniz, se espolvorea la superficie barnizada con purpurina de color; se somete entonces esta superficie a una gran
presión, empleando para ello una especie de troquel con el dibujo de que se trate, y calentado a 40 o 65ºC. Este
método es muy económico y sus resultados de gran duración.
b) Los objetos pequeños se imitan muy bien haciéndolos de asta, que se hierve después
en una solución de azúcar de plomo y se echa en ácido clorhídrico muy diluido.
Botones y peines. Los botones de asta blancos se vuelven como de nácar aplicándoles
el procedimiento que antecede. Los peines no pueden someterse a ebullición por que se deforman sus
púas. Por lo cual lo que se hace es tenerlos una noche en una solución concentrada y
fría de nitrato de plomo, después durante un cuarto de hora en un baño que contenga el 3 por 100 de
ácido nítrico, y por ultimo se lavan bien con agua. Hay que tener en cuenta que el uso de la
azúcar de plomo o sal de Saturno es siempre perjudicial para la salud.
Para dar a los objetos el brillo del nácar. Se hace una solución de 1 parte de copal, 1 parte de
sandáraca, 2 partes de solución de damar, ½ parte de resina y ½ parte de alcohol absoluto. Se mezclan estos ingredientes con ¼ de su volumen de esencia de bergamota o de romero y se destila hasta consistencia de aceite de ricino. En una vasija un poco mayor del objeto de que se trate, se echa agua con el 5 por 100 de
solución de cola pura. Se aplica el barniz sobre la superficie el agua con una pluma o pincel, resultando una
película irisada de hermosos tonos, que se aplica después sobre el objeto en cuestión. El agua debe estar a una temperatura de unos 20ºC. Si se quiere dar a
películas de gelatina el mismo brillo de la madreperla, se mezcla, según la patente Ponssole, de Paris, una
solución acuosa de gelatina con bromuro amoniaco, y el producto obtenido por desecación
se echa en una solución de nitrato de plata. Se seca nuevamente la gelatina se echa esta vez en una
solución clara de colodión, y al secarse toma el brillo irisado que se desea.
Irisado.
El procedimiento siguiente es el seguido para fabricar los botones de nácar iridiscentes de Viena. En un tarro de boca ancha, lo bastante grande para contener las conchas y provisto de
tapón de cristal esmerilado, se echa el amoniaco suficiente para cubrir aquellas; se agrega nitrato de plata en polvo hasta saturar el liquido, quedando sin disolver un ligero exceso de la sal; se echa entonces las conchas en el frasco, se tapa este bien y se pone en un sitio oscuro. Al cabo de una semana,
días mas o menos, según el calor que haga, la densidad y porosidad de las conchas, etc., se sacan estas del frasco y sin lavarlas se ponen directamente al sol durante dos o tres
días. Ordinariamente se forman los colores a las pocas horas, pero se asegura su permanencia prolongando la
exposición un poco mas; como regla general es suficiente una semana en contacto con el amoniaco y dos
días de exposición directa al sol.
Cimentó para pegar nácar.
Colapez en escamas finas 8 gr, mastique 4 gr, cloruro amoniaco pulverizado 2 gr, alcohol 100 gr, agua 120 cm3. Se tiene la colapez en el agua un
día, y después se disuelve en la misma calentándola un poco; se agrega 32 gr, de alcohol se pasa todo por un colador de paño, y a la
solución caliente así obtenida se agrega el mastique sin dejar de agitar, previamente disuelto 24 gr, de alcohol.
Ónice
El ónice es una variedad de calcedonia, que se trabaja como la cornalina.
Ópalo
Esta piedra de tonos iridiscentes tan hermosos no es dura, pero resulta difícil
de tallar y trabajar por la fragilidad que le comunica el gran numero de fisuras que la atraviesan de parte a parte, y que tanto contribuyen a realzar sus matices. El
ópalo se talla siempre con caras redondas, y con mas frecuencia se trabaja con los procedimientos empleados para el alabastro que con los indicados para la cornalina.
Para devolver a los ópalos su brillo. Se frotan con cenizas de estaño y un trozo de gamuza
húmeda; después se frotan con otra gamuza húmeda y creta levigada y por ultimo se lavan con un cepillo suave y agua. Procediendo con cuidado no hay necesidad de desmontar la piedra para tratarla de este modo.
Sardio
El sardio es una variedad de calcedonia, que se trabaja como la cornalina.
Serpentina
Cuando la serpentina esta en grandes piezas se trabaja como el mármol; si esta en piezas mas pequeñas, se trabaja como la cornalina.
Turquesas
Restauración del color. Al cabo de algún tiempo, las turquesas pierden parte de su color fino
característico. Es fácil devolvérselo sumergiéndolas en una solución de carbonato sodico, pero parece ser que si nuevamente se empaña el color azul, no puede restaurarse mas. Esta receta se refiere a las turquesas corrientes, y no a las de Oriente, cuyo color es inalterable.
Zafiro
Aunque el zafiro puede trabajarse exactamente igual que la cornalina y alabastro, conviene en algunos detalles seguir otro
método, ya que las piedras preciosas se dejan de ordinario con el mayor tamaño que sus irregularidades pueden admitir; por esta
razón es muy raro que los zafiros se reduzcan por frotamiento, siendo lo general que se haga por tallado. Sin embargo, cuando hay que dividir o partir un zafiro, no se corta con sierra, sino que se abre por alguna resquebrajadura; si hay que recurrir al corte, se practica con una sierrecita circular de hierro, alimentada con polvos de diamante y engrasada con aceite de amolar; esta sierra es mucho mas pequeña que la empleada generalmente para esta clase de trabajos. Para rebajar y tallar las facetas de los zafiros se emplea una muela de cobre, alimentada con polvos de diamante y aceite de molar,
obteniéndose así una talla mas delicada y rápida que con la muela de plomo y el esmeril; finalmente, los zafiros se pulimentan con una muela de cobre y polvos de
Trípoli con agua, estando la muela rayada e incrustada, como mas detalladamente se describe para la cornalina.
Tratamientos de piedras preciosas - Gemas
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