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Restauración y conservación de joyería - 1/3
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Restauración y conservación de joyería

 

 

Restauración y conservación de joyería

 

 

Autora: Sáenz Obregón, Juanita. 2000. 

"La restauración de metales en el Museo del Oro".

Boletín Museo del Oro, No. 47, jul-dic 2000, 

Banco de la República, Bogotá.

www.banrep.gov.co/museo/esp/boletin/47/saenzo.htm#tit1

 

 

La conservación busca mantener en las mejores condiciones los objetos mediante el control minucioso de las condiciones ambientales, de almacenamiento, de manipulación y exhibición, para garantizar que no se deterioren a lo largo del tiempo, de manera que las futuras generaciones puedan acceder a ellas para su estudio, análisis y contemplación. La restauración, por otra parte, interviene las piezas directamente cuando ellas han sufrido algún cambio tanto físico como químico. Para ambos efectos es de suma importancia entender cómo están constituidos los metales, los procesos que fueron utilizados en su manufactura, las aleaciones y los procesos de deterioro que ocurren en el tiempo, así como los diferentes cánones estéticos y formales que sirven de guía para reponer faltantes de material.

 

La composición, propiedades físicas y cambio de los metales

Los metales están constituidos por cristales que se conocen como granos. Las propiedades físicas de los metales son afectadas por el tamaño, disposición y forma de los granos. Los metales como -el oro, la plata y el cobre - pertenecen al sistema atómico cúbico de caras centradas (CCC). Los metales que pertenecen a este sistema tienen la característica de permitir múltiples desplazamientos de planos en el interior de cada grano, lo que los hace muy dúctiles y maleables. Al ejercer un trabajo mecánico sobre ellos, como es el caso del martillado, los planos cristalinos se desplazan con facilidad pudiendo de esta forma estirar considerablemente el metal. Sin embargo, en un momento dado los planos atómicos comienzan a chocar entre sí reduciendo la posibilidad de mayores desplazamientos: el metal se rigidiza y endurece, lo que impide seguirlo trabajando porque al ejercer mayor presión o fuerza se comporta como un cristal que se fractura fácilmente. Sin embargo, al calentar este metal hasta el rojo naciente - proceso de recocido que manejaron bien los orfebres precolombinos -, el metal adquiere granos más pequeños y ordenados, retoma su ductilidad inicial y puede seguir siendo trabajado.

El deterioro de los metales es esencialmente un fenómeno químico, más que físico. Con excepción del oro y el platino muy puros, los metales utilizados en la antigüedad no son estables y tienden a reaccionar o combinarse con otros componentes no metálicos, como el oxígeno, para formar así compuestos menos reactivos. Esto no es extraño ya que en su estado natural el cobre y la plata se obtienen de diversos minerales (malaquita, carbonatos, azurita, etc.) que se someten a "procesos de beneficio" para extraer de ellos el metal. Los procesos de corrosión son por lo tanto una reacción que ocurre entre el metal y el medio ambiente para tratar de recuperar su estado mineral original.

Las propiedades físicas de los metales son alteradas además por la adición de otros metales: las aleaciones de tumbaga son más susceptibles a una corrosión acelerada pues la diferencia de potencial entre los metales aleados (oro, plata-cobre y oro-cobre) acelera el proceso de corrosión del cobre, ya que éste frente al oro es el metal más reactivo y por eso es el primero en corroerse. Las piezas que son elaboradas en cobre puro se estabilizan y son menos susceptibles a estos procesos, debido a la menor cantidad de movimientos de electrones.

Muchas piezas de tumbaga fueron terminadas por diferentes procesos de dorados en busca de una capa de oro superficial: mediante el procedimiento conocido como dorado por oxidación se oxidaba intencionalmente, por calentamiento, el cobre de la superficie y se lo retiraba con ácidos, con el fin de dejar en el exterior de la pieza solamente el oro de la aleación. Esto produjo piezas con mucha inestabilidad química entre la capa externa de dorado y la aleación interna, que se oxidan rápidamente en el plano de contacto de estos dos metales y en el límite de los granos. Cuando los suelos son ácidos, los metales que acompañan los entierros prehispánicos están muy propensos a sufrir la acción de sustancias químicas que propician la corrosión.

Los procesos de corrosión tienen lugar en varias etapas: un objeto terminado comienza inmediatamente a deteriorase aún en una atmósfera corriente como el medio ambiente que nos rodea. En la etapa inicial de la corrosión los depósitos son leves produciendo manchas en el metal - por ejemplo, la plata se negrea con solo dejarla al aire libre-; a medida que la corrosión progresa se desplaza por los límites de los granos y convierte los cristales metálicos en minerales. Esto causa un crecimiento en el volumen, los minerales migran hacia la superficie y dejan la capa original cubierta por óxidos. Al continuar este proceso el metal del interior de la pieza desaparece dejando grandes vacíos, fisuras y óxidos en su interior que hacen que los objetos carezcan de cohesión y por lo tanto sean muy frágiles.

 

 

Los procesos de restauración y conservación en la actualidad

Actualmente, los trabajos de restauración y conservación de objetos de las distintas colecciones deben de seguir los lineamientos éticos de la restauración y conservación que el material arqueológico exige, respetando la originalidad y la información que se pueda obtener del estado actual de las piezas. Los materiales utilizados son reversibles, compatibles con el material original y presentan estabilidad tanto química como física. Veamos algunos procesos.


Limpieza

La limpieza de las piezas de metal se lleva a cabo solo en casos absolutamente necesarios, cuando la imagen se ve interrumpida por material ajeno sobrepuesto. En ocasiones, cuando las piezas presentan corrosión, esta se remueve con productos químicos apropiados y se neutraliza para evitar el ataque posterior a los metales. La limpieza mecánica es utilizada en muy pocas ocasiones, por la fragilidad del material y su propensión a rayones. No se recomiendan procesos de limpieza con electrolitos ya que se considera que son muy agresivos, pueden debilitar la frágil cohesión interna de la pieza, no proveen una limpieza selectiva y pueden remover información importante que haya quedado atrapada en los productos de corrosión, como huellas o fragmentos de textil y otros elementos de utilidad para la investigación o la obtención de fechas de Carbono 14.


Unión de fragmentos

El uso de la soldadura, que podría parecer obvio al llevar una pieza rota a un joyero, es inadmisible incluso en piezas prehispánicas de oro de buena ley. En primer lugar, al someter uno de estos objetos al calor de una llama la estructura interna cambia y los cristales se reordenan borrando la huella de las técnicas utilizadas en su fabricación. Por otra parte, las piezas presentan pequeños vacíos internos causados por la corrosión, los cuales contienen aire que al contacto con el calor se expande produciendo ampollas en la superficie. Casi siempre se produce un cambio de color no uniforme y es posible que se generen cambios de forma por la modificación de las tensiones internas. En algunos casos las piezas pueden llegar a pulverizarse.

La unión de los fragmentos, entonces, se lleva a cabo con adhesivos reversibles, internacionalmente aprobados para la conservación de objetos porque no se degradan con el tiempo ni con la luz. En general, el espesor de los objetos de la colección de orfebrería es mínimo lo que hace más difícil su adhesión y permanencia; por esta razón se coloca un refuerzo de tela de nylon en la parte posterior. En ocasiones, por el peso y tamaño de las piezas, hay que buscar un mayor soporte para que éstas resistan su manipulación y exhibición. Cada objeto plantea al restaurador un reto diferente que hay que investigar y resolver según las necesidades.

Como ejemplo de algunas soluciones, se puede mencionar el proceso llevado a cabo en diademas y narigueras fragmentadas de la zona arqueológica. Se estudiaron y clasificaron los fragmentos para poder reconstruir la forma original del objeto completo. Se reprodujeron las formas de las piezas sobre una lámina de acrílico transparente color humo y se fijaron los fragmentos existentes por medio de uñas elaboradas en oro y recubiertas de tubo plástico para no rayar la superficie. Para hacer el proceso reversible no se utilizó ningún adhesivo al acrílico, porque este material no resiste los solventes que retirarían el adhesivo. Este trabajo permitió dar a conocer en las exhibiciones formas del arte Nariño que no estaban representadas en piezas completas

Otros materiales utilizados como soportes en la restauración son el oro puro o aleaciones de oro y cobre según el color del objeto a restaurar. Se realizó una investigación, para crear una tabla de color de aleaciones de diferentes proporciones de oro, cobre y plata. Gracias a esta tabla es fácil comparar y preparar una aleación de color similar al de la superficie de la pieza rota, lo cual no es posible a partir del análisis cuantitativo de la composición del objeto original, porque al rehacer su aleación el color puede variar debido a migraciones de la plata y procesos de dorado. Con este metal laminado se elabora un sistema de soporte que va adherido a la parte posterior de la pieza. Se sujeta al frente con unas uñas del mismo metal, dándole suficiente soporte a los fragmentos unidos. Se utiliza además adhesivo acrílico como aislante entre los dos metales. Se diseñó, como ejemplo, un refuerzo metálico para las narigueras con prolongaciones laterales y para los colgantes esquematizados del área arqueológica, piezas muy frágiles por haber sido fundidas a la cera perdida y posteriormente martilladas. El sistema se ha utilizado con éxito en otras muchas piezas.


Reposición de faltantes

Recientemente, en casos donde la pieza tiene muchos faltantes que dificultan su lectura, se ha implementado la reposición de estos faltantes en metal, aproximándose al color del objeto, de tal forma que se elabora el faltante y se une a la pieza por medio de adhesivos reversibles. Esta nueva aproximación es muy interesante pues permite apreciar la pieza en su totalidad a quien la observa desprevenidamente, pero al observar detenidamente se hace evidente la reposición. Los fragmentos agregados se graban con marcas reconocibles, por detrás, para indicar que fueron agregados. En otros casos esta misma reposición se lleva a cabo con resina acrílica, coloreado con pigmentos para integrar el faltante. Este procedimiento ayuda a la vez a darle cohesión al objeto y a eliminar los bordes irregulares que se fracturan fácilmente.

 

Restauración y conservación de joyería


 

 

 

Reparación de cruz de oro de la orden de Alcántara

Caballero de Alcántara vestido de civil

con capa y cruz de la orden militar

 

 

Reparación de cruz de oro de la orden de Alcántara

 

 

Tip enviado por: José Jiménez 
Puerto Santa Maria, España

 

 

Este artículo se trata de la restauración de una cruz de oro de 3 x 3 cm y 11 g de peso del año 1657.

Esta cruz fue rescatada de un naufragio en el mar y debió de pertenecer a un miembro de alto rango de la orden de Alcántara que viajaba en el buque, pues la cruz no tiene pasante para cadena, por lo que debía estar cosida al uniforme de su propietario.

 

 

Cruz de Alcántara original - Cara posterior

Cruz de Alcántara original - Cara posterior

 

 

 

Cruz de Alcántara original - Cara posterior

Cruz de Alcántara original - Cara posterior

 

 

 

MATERIALES: 
Ácido nítrico
Bicarbonato
Agua destilada
Oro 22k
Micro soldador
Tijeras de cirugía
Pulimento
Fundente

PROCEDIMIENTO:
la cruz se encontraba dentro de una concreción de hierro que a su vez estaba fijada a los restos del navío. Los buzos recuperaron esta concreción de hierro de unos 3 kilos de peso, al romperla para desincrustarla de los restos del navío y al observar en uno de sus extremos restos de un metal brillante (oro) del tamaño de la punta de un alfiler, se trató en superficie con ácido nítrico diluido en agua en proporción de 1/10.

 

 

 

Restauración de la Cruz de Alcántara

Restauración de la Cruz de Alcántara

 

 

 

 

Restauración de la Cruz de Alcántara

Restauración de la Cruz de Alcántara

 


Después de 24 horas, el hierro y las concreciones habían desaparecido, dejando al descubierto una preciosa cruz de oro seccionada en cuatro partes es iguales. Todavía se observaban restos del esmaltado verde que tuvo originalmente en las nervaduras. después de neutralizar el ácido con bicarbonato y agua y limpiarla a conciencia con agua destilada, la cruz se colocó en una pastilla de cera para ver su forma original y definir las soldaduras a efectuar. decidí no hacer soldaduras convencionales y la restauración se efectuó usando una lámina de oro procedente de dos eslabones de una cadena del mismo naufragio, pues tenia la misma pureza que la cruz.

Utilizando una plantilla de la cruz en papel, recorté la lámina de oro exactamente. por el lado posterior fue soldada milimétricamente la lámina, con el resultado de no tener soldaduras en los puntos de rotura y sin apreciarse la restauración. para conservar el aspecto original, la parte posterior se limó y pulió hasta conseguir el mismo aspecto que ofrece el lado anterior, pero sin las nervaduras que albergaron el esmaltado en verde. 

 

 

 

Restauración de la Cruz de Alcántara

Restauración de la Cruz de Alcántara

Se observa en esta cara posterior la lámina de oro

de restauración, pulida y suavizada que conserva el

aspecto original de la cruz de Alcántara de 1657.



Utilicé soldadura por difusión con sales de cobre a menos de 900 grados, con demanda de oxígeno, utilizando en los puntos de rotura carbonato de cobre puro molido con goma de Arabia, diluida en agua destilada, aplicando posteriormente a la unión de las partes de fractura la lámina de oro en la parte posterior en toda su extensión, para disimular y ocultar los puntos, ya que quería respetar las nervaduras de la cara anterior donde se realizará el esmaltado final para que la cruz presente el estado original de la época.

 

 

Por que fuiste seleccionado para la restauración ?

Soy un enamorado de la joyería y los diseños de los siglos XVI y XVII y mi participación en proyectos de restauración de piezas de esta época es conocida, por los cuales no recibo pago alguno.

Mis méritos vienen desde muy pequeño en Córdoba , donde mis dos tíos paternos ( Antonio y Juan V ) tenían desde los años 50 un taller de joyería ( Majobi ) que posteriormente se convirtió en la más importante fábrica de joyería de la Ciudad, teniendo representantes en toda España, sobre todo copaba el mejor mercado de joyería de España que era Galicia. Mi fascinación por los talleres y los metales, hicieron que desarrollase un licenciatura en geología y mineralogía y dedicarme a supervisar el trabajo de diseño en taller y por hobby y fascinación la restauración de estas piezas.

 

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