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Metalurgia - La Ofrenda y la Semilla - 1/4
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 Metalurgia - La Ofrenda y la Semilla

 

 

La Ofrenda y la Semilla: 

Notas sobre el simbolismo del oro entre los Uwa

 

 

Titulo: La ofrenda y la semilla

Boletín del Museo del Oro, Nº 43 de 1997 
Edición original: 2005-05-27
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-27
Creador: Ana María Falchetti
Fuente: http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/ bolmuseo/1997/jldi43/jldi01a.htm

 

ANA MARIA FALCHETTI

A Ann Osborn

 

 

 

Los collares elaborados con caracoles que llevan las mujeres del clan Cobaría, son raiya, riqueza-fertilidad, y se asocian con el mundo femenino y fértil de abajo. Antigfuamente eran recibidos de los Guahibos, grupos diferentes y potencialmente enemigos, habitantes de los llanos orientales. Este intercambio estabilizaba las relaciones. en el pasado los Uwa utilizaron narigueras de oro que pudieron tener una función similar, puesto que este metal se asociaba con la "semilla" femenina (foto: Ann Osborn)  

 

 

Abstract: The Uwa are chibcha-speaking communities who live in the area of the Sierra Nevada del Cocuy in the eastern mountain range of Colombia. Although few gold objects have been found in Uwa traditional territory gold is mentioned in their mythology and several historical and ethnographic sources report the former use of metal objects among these communities. This paper explores these various sources of information, focusing on the interpretation of the symbolism of gold and some associated materials, and its relation to ritual offerings and to trade relationships analysed in a social and ceremonial context.

 

Los Uwa, también conocidos como Tunebos, son un pueblo de habla chibcha ubicado alrededor de la Sierra Nevada del Cocuy, en la Cordillera Oriental colombiana (Foto 1 ) | 1 . En el territorio tradicional uwa han sido halladas pocas piezas de orfebrería, pero gracias a cierta infor mación histórica y etnográfica sabemos que sí fueron utilizadas en el pasado. La antropóloga Ann Osborn llamó la atención sobre una referencia al oro en la mitología uwa, aunque no desarrolló el tema. Partiendo de la mitología uwa complementada con información documental y arqueológica, este artículo investiga aspectos sobre el simbolismo del oro, de la ofrenda ritual y del intercambio, y esboza propuestas de interpretación que se amplían luego a otros grupos indígenas relacionados con los Uwa.

 

 

Fotografía 1: La Sierra Nevada del Cocuy es el centro

del territorio uwa (Foto: Jorge Enrique Sáenz)

 

 

Fotografía 2: Poblado uwa en tierras madias. 

En el centro, la casa ceremonial (Foto Ann Osborn). 

 

 

Mapa y dibujos: Melba Rodriguiez Leon

 

 

Tradicionalmente, cada clan uwa tenía una sede principal ya fuera en tierras altas -por encima de los 2.000 m.s.n.rn. - en tierras medias - entre 1.500 y 2.000 m.s.n.m.  (Foto 2) o en tierras más bajas colindantes con los llanos orientales. Sin embargo, los diferentes clanes se movían regularmente a través de distintos pisos térmicos y aún lo hacen en los sectores de su territorio que han podido conservar, debido principalmente a la importancia ceremonial de estos movimientos. En el territorio uwa se proyecta la imagen de su universo y la manera como lo socializan. Por esto, los mitos cantados - que encierran toda su tradición - deben celebrarse en distintos niveles en las cuatro estaciones del año regidas por el movimiento del sol (Fig. 1 ): las estaciones de la Cosecha, las Semillas, la Siembra y la Florescencia - documentadas y analizadas por Osborn ( 1995) - involucran múltiples actividades de reciprocidad que aseguran el equilibrio y la continuidad del universo y de la sociedad.

 

 

Figura 1: Ciclo anual de la celebración de los mitos cantados 

de los Uwa (Tomado de Osborn, 1995)

 

 

En la zona nor-oriental de la Sierra Nevada varios clanes sobrevivieron a través de los siglos, como los Unkasías ( Thutahtuwa), los Agua Blanca (Rikuwa), los Tegrías (Tagrinuwa), los Cobarías (Kubaruwa) y los Bókotas (Boktuwa; Kaibaká), establecidos en la cuenca de ríos tributarios del alto Arauca, la mayoría de ellos con sede principal en tierras medias. Otros tenían su sede principal en zonas bajas, como los grupos establecidos en la cuenca de los ríos Satoca, Banadía y Tame | 2

 

La tradición uwa también identifica como antiguos clanes a comunidades que vivían en las tierras altas de la vertiente sur-occidental de la Sierra Nevada, gentes designadas en las crónicas de la conquista como los Laches, cuya cercanía con los Uwa es señalada también por fuentes documentales | 3 Los Laches estaban ubicados principalmente en las cuencas de los ríos Nevado y Chitano que desembocan en el río Chicamocha, y también en el alto Casanare.

 

Los Uwa tienen conciencia de un extenso territorio ocupado antiguamente por grupos no-Uwa pero relacionados con ellos. Entre las comunidades que se extendían desde la Cordillera Oriental colombiana hasta la Sierra de Mérida en Venezuela, existían semejanzas dadas por combinaciones de elementos culturales, linguísticos o ideológicos compartidos. También hay similitudes con los pobladores indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte de Colombia | 4 y con grupos de habla chibcha de la baja Centroamérica. El particularismo de las distintas sociedades se manifiesta en la manera propia de expresar esos rasgos puesto que largos desarrollos locales originaron una gran diversidad cultural en esas regiones. Aunque en las áreas mencionadas varias comunidades produjeron objetos de metal, solamente los antiguos Muiscas del altiplano central colombiano elaboraron masivamente piezas para ser utilizadas exclusivamente como ofrenda ritual; pero el oro fue sólo uno de los múltiples elementos involucrados en las actividades ceremoniales y en el intercambio.

 

 

El oro en el mito

 

En la mitología uwa el oro aparece en el mito cantado de Las Abejas, en la versión del clan Cobaría | 5 , que era celebrado en la estación seca marcada por el solsticio de diciembre | 6 (Fig. 1 ). Es la estación de las semillas, de la gestación y del intercambio. Dicen que en esta época el sol está viviendo en el mundo masculino de arriba. Como en sus ritos estacionales los Uwa debían moverse en dirección inversa al sol, en esta época los Cobarías habitaban en tierras bajas relacionadas con el mundo femenino de abajo. La gente se asociaba entonces con las propiedades de ese mundo, principalmente con la fertilidad y realizaba actividades consideradas vitales para la gestación y la germinación.

 

Según el mito, en el principio el mundo estaba sediento sin las abejas, sin su miel y su cera; carecía de estos medios de germinación. Rukwa (el Sol) | 7 envía a sus hijas, las abejas, al mundo del medio, el mundo de los Uwa. Como pago para que habiten este mundo las abejas reciben tierra amarilla | 8 - el material que se asocia con el oro - junto con semillas y otros elementos relaciona dos con raiya (riqueza), un concepto estrechamente vinculado a la fertilidad | 9 en el mundo del medio las abejas hembra mastican la tierra amarilla, junto con un alucinógeno, y la transforman mágicamente en el núcleo amarillo de la colmena. Este corazón de la colmena se identifica con semilla femenina ernbriónica | 10 . Por su lado, las abejas macho mastican polen | 11 madera y los transforman en cera. La característica más importante de las abejas es el masticar para transformar estos elementos, proceso en el cual producen su saliva (la miel), agenteprincipal de transformación y de fertilidad | 12

 

 

 

Fotografía 3: En la mitología uwa las abejas sin aguijon son "las hijas del Sol". En el mito cantado de la Abeja del clan Cobarñia, aparecen el oro y la cera de estas abejas, elemento utilizado por orfebres prehispánicos en el proceso de vaciado a la cera perdida 

(abeja del género Trigonas. Foto: Olga Cepeda) 

 

 

 

Fotografía 4: Los menhires, rocas labradas de unos dos metros de alto, señalaban los sitios donde los Uwa realizan intercambios. Simbolizan los postes que sostienen el universo. Entre los variados elementos que eran intercambiados en el pasado entre los diferentes clanes uwa y con grupos vecinos, estaban el oro - elemento foranéo - y la cera de abejas, elemento propio de los Uwa, "perteneciente" a determinados clanes de tierras medias (Foto de Ann Osborn por Mariane Cardale)  

 

 

El oro y el sentido del intercambio.

 

En esta época de la Semilla, los hombres Cobarías iban a recolectar miel usada por hombres y mujeres para revitalizar la fertilidad. También, preparaban cera de abejas, fabricaban mochilas de fique y se dedicaban a viajar para intercambiar con estos dos productos.

 

Osborn ( 1995: 66) señala que la base del intercambio, que incluye "riqueza- fertilidad" y conocimiento, es lograr una mezcla balanceada de estas características propias y ajenas. Tradicionalmente, las alianzas matrimoniales formales se efectuaban entre tres clanes contiguos pero también había uniones con individuos de otros clanes por la conveniencia de adquirir "semillas de distintas gentes". Así, durante la representación del mito cantado de Las Abejas - época de mayor actividad sexual dirigida a la procreación - existía la permisividad sexual. El intercambio de productos también encerraba estos conceptos.

 

Los clanes contiguos que tenían alianzas matrimoniales entre sí, consumían su propia miel. En este contexto miel es sinónimo de mujer. El maíz, el fríjol y los alimentos crudos son "semilla" al igual que la gente y por esto debían ser intercambiados entre clanes que sí han tenido alianzas matrimoniales. Entre gentes que no las tenían se intercambiaban solamente productos procesados o manufacturados | 13 , elementos resultantes de un proceso de transformación.

 

Determinados clanes tenían "derechos", aunque no exclusividad, sobre bienes específicos - hecho relacionado conla "especialización regional"- y po-seían el mito de origen de esos productos. Los Cobarías, los Bókotas y los Agua Blanca, por ejemplo, tenían derechos - y posiblemente aún los tienen- sobre la cera de abejas y las mochilas de fique | 14 . Los clanes con sede principal en tierras bajas producían yopo, pescado seco, coca o algodón. En las tierras altas del sur-occidente, en el antiguo territorio lache, las gentes de Güicán tenían derechos sobre el fique; de ellas lo obtenían los Cobarías para elaborar sus mochilas | 15 . Según fuentes documentales de los siglos XVI y XVII, otras comunidades laches se orientaban, por ejemplo, a la fabricación de telas de algodón, a la explotación de la sal, a la producción de coca o a la preparación de cera | 16 .

 

Los sitios de intercambio estaban señalados por menhires, rocas labradas de unos dos metros de alto, que simbolizan los postes que sostienen el universo | 17 (Foto 4). Allí se realizaba un intercambio en silencio. Los hombres de un clan colocaban sus productos, continuaban hacia el territorio del siguiente clan donde hacían lo mismo y, de regreso, recogían los bienes dejados a cambio. Los productos que depositaban "se convertían" en los que recogían, según la creencia de que ciertos elementos sufren transformaciones según el lugar y la altura en que se encuentren | 18 . Es muy probable que las transformaciones se relacionaran también con la ubicación de la sede principal del clan que tenía derechos sobre el producto específico. Así; por ejemplo, las mochilas de fique y la cera elaboradas por clanes de tierras medias, "se convertían" en yopo, producido por grupos de tierras bajas o en sal, elemento de tierras altas.

 

Dicen los Cobarías que en el pasado también intercambiaban cera por oro | 19 . Siguiendo la idea de las transformaciones, la cera se convertiría en oro, concepto importante puesto que la cera de estas abejas americanas sin aguijón | 20 (Ver Foto 3) era utilizada por los orfebres prehispánicos para elaborar piezas por medio del vaciado a la cera perdida. Este proceso tecnológico podría representar otro nivel en las transformaciones: implica que el oro fundido remplaza la cera dentro del molde, lo cual podría tener implícita la idea de la transformación de la cera en oro.

 

En el mito de Las Abejas de los Cobarías, la cera y el oro aparecen unidos a través de las transformaciones complementarias realizadas por las hembras y los machos de las abejas. Los machos utilizan polen y madera como "materia prima" para producir la cera | 21 , un proceso de transformación que se expresa, en el mundo de los humanos, en la necesidad de hervir, de preparar la cera antes de utilizarla. Los Cobarías, los Bókotas y los Agua Blanca recibieron de las deidades este producto y las instrucciones para prepararlo. La cera les fue entregada para ser utilizada en el intercambio - como se relata en la versión del Canto de las Abejas de los Bókotas | 22 en el mito de origen  del clan Agua Blanca | 23  - de manera que estos clanes consideran que es un producto propio, que les "pertenece".

 

 

 

 

Fotografía 5: Las tierras altas del suroccidente de la Sierra Nevada del Cocuy fueron ocupadas antiguamente por los Laches, quienes fueron identificados por la tradición uwa como antiguos clanes (El Cocuy, sitio arqueológico El Upal, investigado por Osborn, 1985. Foto: Anna María Falchetti).     

 

 

El oro aparece en el mito Cobaría como un elemento extraño a su cultura que las abejas hembra transforman mágicamente en "semilla". De la misma manera, el orfebre transforma los metales en objetos con contenido ritual y social y por ello, en muchas sociedades, sus poderes se consideran mágicos, chamánicos. Ese carácter mágico y foráneo de los objetos de oro se expresaría en la interpretación de los Cobarías sobre su procedencia. Dicen que en el pasado, los adquirían mediante intercambio silencioso dejando a cambio cera y otros productos. Días después, recogían los objetos de oro que habían sido depositados por las abejas | 24 .

 

 

Los metales y la ofrenda

 

Entre las posibles procedencias de los metales que los Uwa recibirían en el pasado, podemos considerar las tierras altas al norte y al sur del territorio uwa.

 

Hacia el norte, una ruta unía al territorio lache (Foto 5) con el altiplano de Pamplona y zonas vecinas, región donde existen yacimientos auríferos, ocupada a la llegada de los españoles por los grupos designados en las crónicas como Chitareros, quienes estaban relacionados con los Laches y con los Muiscas | 25 . Aunque no hay evidencia de que los Chitareros explotaran regularmente dichos yacimientos, algunas fuentes documentales del siglo XVI mencionan que las gentes de Chiscas, en territorio lache, intercambiaban con los Chitareros | 26 . Por las investigaciones arqueológicas de Osborn (1985: 106) en la zona, sabemos que la sede principal del clan de Chiscas, el Pueblo de las Mercedes, fue un sitio ceremonial sobresaliente en tiempos prehispánicos; allí pudieron realizarse en el pasado encuentros entre distintos clanes uwa y con grupos vecinos. Comunidades muiscas ubicadas más al sur, como Tobasía y Susacón, recibirían oro del territorio chitarero | 27 , cuyas minas pudieron ser sitios sagrados. Cerca del río Suratá los españoles descubrieron los yacimientos al advertir que en una colina del páramo desierto había muchas puntas, término empleado por algunos cronistas para designar al oro de mina | 28 . Allí había también una gran piedra, lo que recuerda los sitios con menhires donde los Uwa realizaban sus intercambios. El  oro de mina y tal vez también el de aluvión, fue utilizado como ofrenda. Las crónicas describen que en el Templo del Sol de Sogamoso, el principal centro religioso de los Muiscas, se ofrecía oro en polvo y en puntas | 29 .

 

Antiguamente, los Uwa pudieron recibir objetos de metal de los Muiscas, sus vecinos del sur, quienes produjeron masivamente piezas de uso ritual, elaboradas en oro, en cobre y principalmente en tumbaga aleación de oro y cobre - (Foto 6). La tradición uwa señala a los Muiscas como gente con la cual no existían alianzas matrimoniales y con quienes podían tener relaciones belicosas. Sin embargo, se reconoce a los Muiscas como gente con cono- cimiento mítico relacionada con los Uwa, y como habitantes de tierras altas con las cuales podía existir intercambio de conocimiento entre chamanes | 30 . Según las normas tradicionales en el intercambio de los Uwa, comunidades muiscas podían haber tenido "derechos" sobre las ofrendas de metal que producían.

 

En ese intercambio cumpliría un papel importante el extremo sur del territorio lache. Osborn ( 1985: 93) señala que el texto mítico correspondiente al antiguo clan de Chita indica una relación con Tunja. En esa dirección había otros asentamientos importantes de los Muiscas: Sogamoso y Duitama. Geográficamente, el río Chicamocha es el eje que unía a esas regiones.

 

 

Fotografía 6: La tradición uwa reconoce a los antiguos Músicas

del altiplano cundiboyacence como gente con conocimiento mítico. 

En el pasado los Uwa pudieron recibir de los Músicas   

 

 

Fuentes documentales de los siglos XVI y XVII | 31 informan que las comunidades laches de Cheva y Ogamora y también grupos muiscas establecidos a lo largo del Chicamocha - Soatá, Susacón, Sátiva, Socotá y Socha - se dedicaban principalmente a la producción de coca. Gentes de Sogamoso y Tunja irían a Cheva y Ogamora, en zona lache, con oro y telas de algodón que intercambiaban por coca 32 y posiblemente también por la cera de abejas producida en Cheva | 33

 

Sogamoso pudo proporcionar ofrendas a otros grupos. Desconocemos si allí existían orfebres aunque es probable que, como sugiere Reichel-Dolmatoff ( 1988), los sacerdotes muiscas tuvieran esa función, especialmen te en un centro ceremonial de la talla de Sogamoso. El extremo sur del territorio lache actuaría como intermediario en la circulación del oro. Urá y Cheva lo recibían de gentes del sur y acostumbraban entregar oro como tributo al cacique de El Cocuy | 34 .

 

 

 

Fotografía 7:  El orfebre transforma los metales en objeto 

con contenido ritual y social y por ello sus poderes se consideran

mágicos, chamánicos  (Diorama, Museo del Oro, Bogotá)  

 

La distribución de piezas de orfebrería muisca del Museo del Oro halladas en el altiplano no cubre la región del Chicamocha ni el territorio lache | 35 pero objetos de metal sí fueron empleados como ofrenda en estas regiones. Según la relación de 1577 sobre la destrucción de santuarios que los indígenas mante nían en pequeños bohíos, peñas, cuevas y sitios de cultivo, algunos del Chicamocha - Sátiva, Soatá, Susacón - y uno de Cheva, en territorio lache, contenían piezas de metal | 36 .

 

 

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