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Acuñación de monedas
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Acuñacion de monedas - Cuños de rodillo  

Cuños de rodillo
Cuños de reverso y anverso para el espectacular centén de oro (100 escudos), la moneda española más grande jamás acuñada, con un diámetro de 76mm y un peso de más de 11 onzas. El Real Ingenio de Segovia fue la única casa de moneda en la que se acuñaron estas monedas. (Clic en la foto para una ampliación).

Acuñación de monedas

 

 

Acuñación de monedas

 

 

Fuente: www.segoviamint.org

 

 

Acuñación de Monedas

La tecnología es el conjunto de los conocimientos propios de un oficio mecánico o arte industrial. Pero, ¿qué es una "industria"? Los expertos nos aseguran que la primera industria fue la agricultura y lógicamente, el molimiento o preparación a mano de los productos de la agricultura. Esta actividad no precisaba la construcción de edificios especiales diseñados como plantas para la fabricación de los productos. 

 

Más tarde, surgieron las industrias artesanales: la fabricación a mano o con implementos sencillos, de textiles, papel, vidrio, metales, e incluso monedas que se empiezan a acuñar con martillos hacia el año 700 a.C. y que se considera como el primer producto industrial fabricado masivamente en serie de acuerdo con especificaciones exactas reguladas por los gobiernos. Pero estas tempranas actividades industriales no mecanizadas, nunca dejaron tener un carácter esencialmente artesanal y ninguna necesitaba un edificio especialmente diseñado como una planta de fabricación.

 

Dada la importancia de un producto tan rigurosamente controlada como fue la moneda, su fabricación desarrolló muy rápidamente hacia lo que se considera la primera industria "compleja" o "compuesta", por la cual se necesitaba una plantilla de técnicos altamente cualificados para cada aspecto de su elaboración: fundidores, afinadores y ensayadores del metal, grabadores de los punzones y cuños, balanzarios que pesaban lingotes y las monedas antes y después de ser acuñadas, y los blanquecedores que hacían el producto brillar con esmero, siendo quizás los más especializados técnicamente. Pero también había muchos otros oficiales, algunos nombrados directamente por el rey como el tesorero, y otros que tenían cierta de importancia que iba desde los contadores, guardas, alguaciles (muchas cecas tenían su propia cárcel y jurisdicción legal), veedores, escribanos y porteros, hasta acuñadores y otros que eran meros obreros. Las demás de las industrias tempranas, realmente artesanales, podrían ser realizadas por una sola persona, por lo que se definan como industrias "simples". 

 

La famosa Pragmática de Medina del Campo, del 13 de junio de 1497, se puede considerar como la ordenanza más completa y detallada jamás dada hasta entonces para regular un producto industrial "complejo" y su proceso de fabricación. En este documento se regula no solo la amplia plantilla de la fábrica y las exactas especificaciones del producto - peso, ley, estampa, etc. - sino se crea las primeras garantías que ostenta un producto fabricado: la sigla del ensayador que garantizaba la ley, la marca de ceca que indicaba la fábrica donde fue elaborado, la cifra del valor que atestiguaba el peso según mandaba el rey que tuviera cada moneda, que también llevaba su busto y su nombre como símbolos de identificación y garantía en la máxima instancia. Esta ordenanza, dada hace más de 500 años, representa entonces todo un hito en el desarrollo de la industria y el avance de la civilización; aplicada en la fabricación del primer producto fabricado por un sistema industrial verdaderamente "compleja": la moneda. 


No es de sorprender, entonces, que cuando lo medios mecánicos empiezan a ser utilizados para la fabricación de productos industriales, que uno sus más importantes aplicaciones sería para la mejoría de la acuñación de moneda (descontando la muy antigua practica de moler granos mecánicamente, actividad que nunca pasó de ser más que una industria "simple", como muestra el hecho de que normalmente los vecinos de un molino se hacían turnos moliendo, cada uno, su propio trigo). 

 

Cerca del año 1508, el artista florentino, Bramante, acuñó medallas en una prensa de volante y 30 años más tarde otro florentino, Benvenuto Cellini, utilizó una prensa similar para acuñar monedas pequeñas. Cerca de 1555 varias prensas de volante fueron instaladas en la Casa de Moneda de París, aunque esta técnica mecanizada, de momento, no se implantó masivamente debido a protestas de los monederos; una actitud típica hacia la innovación industrial de cualquier época - incluso hoy - por obreros que temían perder su trabajo por culpa de una máquina. 

Otro tipo de máquina para acuñar monedas fue ideado por Leonardo da Vinci (1452-1519), que dibujó en sus cuadernos el primer ejemplo que conocemos de un molino de acuñación. Este tipo de ingenio, acoplado a una rueda hidráulica (aunque también funcionaban a tracción animal), imprimía las monedas en una lámina de metal que pasaba entre dos cuños rodillos. Estas máquinas permitían la acuñación de monedas de mucho mayor diámetro ya que la fuerza se aplicaba progresivamente por una pequeña superficie de la lamina, en lugar de toda la superficie a la vez como las técnicas del martillo o prensa de volante. Los nuevos ingenios de acuñación se extendieron hacia mediados del siglo XVI a varias cecas en la región centro europeo de Alemania, Austria y Hungría, controlada por los Hapsburgos, cuyo dominio también incluía España. 

 

 

 

Acuñación por moldeo
Los chinos hicieron sus monedas vertiendo metales fundidos en moldes, desde antes de la era cristiana hasta finales del siglo pasado. Los moldes y las monedas arriba son de Marruecos, fabricados hacia mediados del siglo pasado

 


Es digno de mencionar que la ciudad alemana de Augsburgo tenía una de las cecas mecanizadas más avanzadas del mundo en el siglo XVI; ciudad donde un siglo antes se inventó la imprenta, pues era el corazón tecnológico del mundo de entonces. La fabricación de moneda era todavía la industria "compleja" más sofisticada que existía y este nuevo procedimiento mecánico solo se conocía en Europa. Lo demás del mundo civilizado sólo conocía la industria "simple" o artesanal, que generalmente no utilizaba maquinaria, excepto por la molienda de granos. En estas lineas, recordamos la total ausencia de complejas industrias en los continentes americanos y África en esta época, y destacamos que China, aunque muy desarrollado artesanalmente y artísticamente, no acuña monedas con medios mecánicos hasta 1889, pues allí, aunque se produce monedas desde antes de la era cristiana, la técnica era siempre la del vertido de metales fundidos entre moldes, tal y como se practicaba hasta hace muy poco tiempo en algunas regiones africanas. 

 

A partir de 1550, empieza a llegar a España enormes cantidades de plata, coincidiendo con el descubrimiento del legendario Cerro Rico de Potosí, hoy en Bolivia. En esta época, España enviaba importantes sumas de dinero a Alemania para sostener el Imperio. Este dinero, en forma de moneda de pésima manufactura a martillo, cuyos bordes eran muy irregulares, estaba sujeto al arte ilícito de los cercenadores que cortaban pequeños trozos de plata y oro de monedas que luego devolvieron a la circulación, una por una, por su valor nominal. En los grandes envíos de dinero al exterior, el valor total del envío según la contabilidad nominal, fue contrastado con el peso total de lo debiera tener según la talla oficial de cada pieza. La resultante discrepancia, fruto de la labor de los inescrupulosos cercenadores, causaba reclamaciones y numerosos inconvenientes. 

Los nuevos ingenios de acuñación producían monedas casi perfectas, con bordes tan uniformes que imposibilitaban la labor de los cercenadores. La ventaja que proporcionaba esta nueva tecnología fue tan evidente al Archiduque Fernando, de Tirol, recibidor de grandes cantidades de moneda española, que no dudaba en regalar algunos ingenios a su primo, Felipe II, rey de España. Los ingenios fueron construidos en la Casa de Moneda de Hall, cerca de Innsbruck, en Austria. Hoy se considera el convoy industrial que traía esta novedosa maquinaria, con toda una plantilla de los técnicos más cualificados, hasta Segovia en 1584, como el trasvase industrial más grande, de mayor distancia e importancia jamás ocurrido hasta entonces en la historia del hombre. 

El edificio donde se instaló esta maquinaria en Segovia fue diseñado y construido por el más prestigioso arquitecto español de todos los tiempos - Juan de Herrera - que contó en todo momento con otro equipo de alemanes que había venido en 1582 desde Augsburgo precisamente para ayudar en la selección de un emplazamiento y la construcción de lo que iba a ser la fábrica de moneda más grande e importante de todo el mundo, lógicamente, para el rey más potente y con más metales para acuñar que cualquier otro. Los monederos alemanes acuñaron las primeras pruebas en el Real Ingenio de Segovia en julio de 1585 y así se estrenaba la planta industrial manufacturera mecanizada más sofisticada jamás construida. 

Mientras que las demás cecas europeas que disponían de similar maquinaria (poco más de media docena) eran edificios viejos y sencillos que fueron reformados y adaptados para la instalación de estos sistemas, el edificio en Segovia fue diseñado desde principio como una verdadera planta moderna, en la que cada etapa de la cadena de producción contaba con su espacio para las máquinas especializadas que realizaban el trabajo: grandes fuelles movidos por ruedas hidráulicas que soplaban los hornos de fundición; ingenios, también movidos por la fuerza hidráulica, que laminaban las tiras de metal con rodillos lisos hasta que tenían el grosor deseado; otros ingenios con rodillos grabados en hueco, que imprimían la moneda; tornos, también movidos por la fuerza hidráulica, para tornear los cuños y rodillos; prensas de corte - tipo volante - que se usaban para recortar las monedas de las tiras imprimidas; cajas que se movían con poleas para subir y bajar las monedas de un piso a otro; balanzas para pesar lingotes y monedas; y otro sin fin de implementos y utensilios que ya se usaban en las cecas tradicionales. 

La planta segoviana fue diseñada cuidadosamente para repartir cada fase de la producción en departamentos que permitían una lógica progresión de la labor, tal y como las modernas factorías de hoy con sus cadenas de producción. Igual a las modernas factorías de hoy, la planta segoviana producía - mecánicamente - millones de piezas idénticas en serie. 

Si consideramos lo especializado que era cada oficial técnico, lo detallado que eran las reglamentaciones y ordenanzas que controlaban la plantilla, el proceso de la fabricación y la calidad de un producto, la aparición por primera vez de una garantía explícitamente colocada en caja ejemplar, lo sofisticado que era la maquinaria que fue traída a Segovia desde miles de kilómetros de distancia y que permitía fabricar un producto que siempre había sido manipulado por los fraudulentos - ahora inalterablemente - y que todo esto fue instalado en un edificio especialmente diseñado desde el principio en departamentos que permitían una verdadera cadena de producción de millones de piezas idénticas en serie- todo en el año 1585 - no cabe duda que estamos tratando de uno de las primeras, verdaderamente modernas, plantas manufactureras industriales de la historia y por tanto uno de los más importantes hitos en el desarrollo de la civilización del hombre. 

 

Pero quizás lo más sorprendente de todo, es que el edificio del Real Ingenio de la Moneda de Segovia aún permanece en pie, virtualmente tal y como estaba diseñado hace más de 400 años, aunque por cierto está vacío ahora de todo tipo de maquinaria de acuñación. 

Varios factores han coincidido en que la planta segoviana sobreviviera, mientras que muchos otros antiguos edificios industriales en todo Europa, entre ellos casas de moneda, han desaparecido. Muy pocas plantas industriales - nuevas o antiguas - sobrevivieron el bombardeo sufrido por Alemania y su entorno en las guerras de este siglo. El desarrollo urbano en Europa también ha acabado con muchas antiguas plantas industriales que, desgraciadamente, nunca han recibido el respeto otorgado a otras estructuras históricas como palacios, castillos, catedrales, etc. ¡De hecho, es solo durante los últimos 20 años que el hombre ha llegado a reconocer los viejos edificios industriales como parte integral de su Patrimonio Histórico y como testigos indispensables del desarrollo de la civilización! 

Al contrario a los casos citados arriba, Segovia no sufrió grandes destrozos en ninguna guerra y su población hoy es poco más que el doble de lo que fue hace 400 años, casi todo el aumento siendo durante la última mitad de nuestro siglo. Lo poco que ha crecido la ciudad ha sido en los distritos sureños, mientras el lado norte está todavía tal y como estaba hace siglos, gracias al escarpado valle del río Eresma que ha actuado como un escudo en la protección del Real Ingenio. Su uso como ceca se prolongó hasta 1868 y seguidamente después se encontró otra utilidad como fabrica de harina, actividad que no requirió grandes obras para su implantación. De hecho, la estructura ha sido esmeradamente cuidada hasta el cierre del negocio de harina en 1974; su abandono total desde entonces siendo su mayor enemigo de toda su existencia, exacerbado, como hemos dicho, por el desprecio general hacia monumentos industriales a favor de los más tradicionales, los cuales son más que abundantes en Segovia. 

 

 

 

Acuñación por prensa de volante
Aunque la prensa de volante se utilizó por primera vez hacia principios del siglo 16, las tempranas versiones solo fueron capaces de acuñar monedas pequeñas, por lo que los ingenios se hicieron más populares. Las prensas de volante fueron instaladas en las cecas de Madrid y Sevilla hacia el año 1700 y en Segovia en 1772.

 


Si consideramos que las fábricas de moneda eran las industrias más desarrolladas en el siglo XVI, que sólo existían media docena de otras plantas similares a la de Segovia de construcción anterior, ninguna tan técnicamente diseñada y ninguna sobreviviendo hasta nuestros días, llegamos a la conclusión que el Real Ingenio de la Moneda de Segovia es, sin lugar a duda, la planta industrial manufacturera más antigua aun en pie de todo el mundo, y por lo tanto, un monumento singularísimo en su categoría; merecedor de toda la atención que le podemos dar.

 


 

 

 

TIPOS de ACUÑACIÓN de MONEDAS

 

 

Fuente: www.fuenterrebollo.com

 

 

Acuñación a Martillo
Para la acuñación de monedas se emplearon los martillos desde que se inventó la moneda (700 a.C.) hasta finales del siglo XIX en algunos países. 

 


Acuñación por Moldeo
Los chinos para hacer sus monedas utilizaron este método desde antes de la era cristiana hasta finales del siglo XIX, para ello vertían metales fundidos en moldes. 


Acuñación por Molino
Leonardo da Vinci ideo el ingenio de acuñar moneda, extendiéndose a mediados del siglo XVI por el centro de Europa. 


Este tipo de máquina fue utilizada hasta mediados del siglo XVIII cuando se instalaron 'prensas de volante'. 


Sin embargo, se seguían utilizando los ingenios (con cuños lisos en lugar de grabados) para adelgazar las láminas de metal antes de recortar los cospeles.


Cuños de Rodillo
Cuños de anverso y reverso para el 'Centén de oro' - (100 escudos), con un diámetro de 76mm y un peso de más de 11 onzas, ha sido la moneda española más grande acuñada en todos los tiempos. 


El Real Ingenio de Segovia fue la única CECA en la que se acuñaron 'Centén de oro'.


Prensa de Volante


La 'prensa de volante' se utilizó por primera vez a mediados del siglo XVI para acuñar monedas pequeñas. 


Las prensas volantes se instalaron en las CECAS de Madrid y Sevilla hacia el año 1700. 


A partir de esta fecha, los ingenios sólo fueron utilizados para adelgazar las láminas de metal y no para acuñar la moneda como antes.

 

Acuñación de monedas

 

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