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Limpieza de metales - 1/2
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Limpieza de los metales en general

Limpieza de los metales en general

 

 

Limpieza de metales

 

 

Tip enviado por: Arturo González Torres
Smeca, Jalisco, México

 

 

Limpieza quitamanchas a metales. Con este procedimiento de limpieza se pueden eliminar las manchas de los metales en pocos minutos.

 

Se debe de tener cuidado ya que la acción de los ácidos es tan fuerte que si no se vigila la reacción esta puede corroer a los metales dándole un aspecto de desgaste por viejo.


MATERIALES:

Cloruro ferrico
Vasija de plástico
Detergente quita grasa

 

El cloruro ferrico (en presentación liquida) se puede adquirir en las tiendas para electrónicos y se debe de tener mucho cuidado de no ingerirlo ya que es sumamente toxico.


PROCEDIMIENTO:

Para este proceso se utiliza cloruro ferrico, se debe tener mucho
cuidado, no quema pero si corroe los metales, por tal motivo debe de
vigilar minuciosamente el tiempo que queda el metal sumergido en el
cloruro.

 

Antes de introducir el metal a limpiar se debe lavar este muy bien
con detergente quita grasa, ya que la grasa impide la acción del cloruro ferrico.


Una vez introducida la pieza de metal al interior de la solución que contiene el cloruro ferrico, se debe de agitar esta para que se pueda observar como comienza a aparecer el brillo en la superficie del metal. tener cuidado de el tiempo en que se se sumerge el metal al cloruro ferrico ya que entre mas blando el metal, mas fácil este se va a corroer.

 

Se recomienda realizar primero pruebas de limpieza usando lamina de cobre para así poder calcular el tiempo de inmersión del metal en el cloruro ferrico.

 

Ejemplos de metales blandos son el aluminio, oro, cobre y plata en su
estado puro. Estos metales combinados con alguna aleación de otro metal cambiara su dureza y será mayor.

 

Al terminar el periodo de limpieza con el cloruro ferrico se debe de lavar la pieza con agua corriente y detergente quita grasa.

 

 Limpieza quitamanchas para metales



 

Limpieza de metales

 

 

Tip enviado por: Mario Gandara
Barcelona, España

 

 

Limpieza de los metales en general

a) Agua 20 partes, alumbre 2 partes, Trípoli 2 partes, ácido nítrico 1 parte.

b) Agua 40 partes, ácido oxálico 2 partes, Trípoli 7 partes.



Pomada para limpiar metales

a) Ácido oxálico 1 parte, peróxido de hierro 15 partes, Trípoli 20 partes, aceite de palma 60 partes, parafina líquida 5 partes. Se mezclan el ácido y el Trípoli, en polvo, con el peróxido de hierro. Se tamiza la mezcla y se forma una pasta con el aceite y la parafina. Para perfumar el producto resultante se pueden agregar unas gotas de nitrobenceno (esencia de mirbana).

b) Olcína 40 partes, ceresina 5 partes, Trípoli 40 partes, aceite mineral ligero (densidad 0,870) 20 partes. Se derriten juntamente la oleína y la ceresina con el aceite y se incorpora el Trípoli, batiéndolo todo muy bien en un molinillo de pintor, para que quede la masa bien homogénea.

c) Ácido oxálico 1 partes, colocar 15 partes (si se quiere que la pomada sea blanca se emplean 12 partes de Trípoli, en vez de colcótar), piedra pómez en polvo fino 20 partes, aceite de palma 60 partes, petróleo u oleína 4 partes. Se perfuma con esencia de mirbana.

 

 

Oxidación de los metales (orín)

Modo de evitar la formación de orín. Para que no se forme óxido sobre los metales, hay que impedir que el aire y la humedad se pongan en contacto con su superficie: por esta razón, las herramientas o instrumentos bruñidos se guardan ordinariamente en tela o papel engrasado. Cuando hay que poner en uso alguno de estos objetos, se le da una capa de aceite de linaza cocido, que parece ser uno de los mejores medios contra el óxido; pero este aceite es muy poco consistente, y para darle más cuerpo se le añade algún pigmento, siendo el mejor el oxido pulverizado del mismo metal que se trata de proteger.

El empleo del aceite de linaza tiene el inconveniente de ser caro, por lo cual se sustituye por grasas especiales que absorben el óxido del aire, favoreciendo la oxidación más bien que evitándola. Más recomendable es el empleo de cera disuelta en aguarrás, por ser aquélla un cuerpo impenetrable al aire y a la humedad, que forma una capa muy compacta después de haberse evaporado el aguarrás. El único inconveniente de la cera es su coste relativamente elevado.
En cuanto a las grasas, vaselina, parafina, etc., su principal desventaja consiste en la facilidad con que se quitan al menor roce.

Un buen procedimiento para evitar la oxidación de los metales, consiste en el empleo del llamado aceite de caucho, que se extiende con una fragancia sobre el objeto metálico. Para quitar esta capa no hay más que volver a cubrir el objeto con aceite de caucho y lavarlo al cabo de doce a veinticuatro horas.

 

 

Objetos de hierro o acero

a) Todos los objetos de acero se conservan muy bien, sin oxidarse, poniendo un poco de cal recién apagada en la caja o sitio donde guarden. Cuando el objeto ha de transportarse (como una escopeta en su funda, etc.), se pone la cal en un saquito de muselina. Los objetos en uso se ponen en una caja casi llena de cal apagada en polvo; antes de usarlos se frotan con un paño de lana.

b) Se apaga un trozo de cal viva con el agua suficiente para que se deshaga (en vasija cerrada), y estando aún caliente se añade sebo y se forma una pasta con la que se cubren los objetos. Con solo frotar éstos con un paño sale la pasta, quedando limpios.

c) El método de Shedlok consiste en tratar los objetos de hierro colado con ácidos, después de exponerlos a la acción del vapor, lavarlos con agua caliente o fría y secarlos. Se quita el aire del recipiente y se aplica, a presión, una solución de pez, resina o caucho.

d) El sistema de Ward consiste en el empleo simultáneo de silicato y calor; el objeto se cubre con una masa silícea (con una brocha o por inmersión), que se saca en seguida, liquidándose al calentar los objetos y formando, por penetración en los poros del metal, una capa bien igual, negra mate y que resiste perfectamente los agentes atmosféricos sin alterarse. Añadiendo colorantes vítreos a la masa silícea, pueden obtenerse superficies coloreadas.

e) El compuesto antioxidante, de Jones & Co. (de Sheffield), es un preparado de cera, grasa, trementina y pequeñas cantidades de oxido de hierro.

f) Según la patente alemana de A. Buchner, se pintan primero los objetos de hierro con una mezcla de una solución alcalina de cola y jabón de resina. Después se da otra mano de la composición siguiente: aceite de linaza cocido con peróxido de manganeso 5 partes, trementina 2.25 partes, benzol 0.25 partes, polvos de zinc, carbonato cálcico, óxido de plomo o peróxido de manganeso 20 partes. El liquido debe mezclarse con los polvos inmediatamente antes de usarlo, pues la masa se solidifica a las diez horas, y después, no hay modo de trabajarla.

g) Un medio sencillo para proteger el hierro, el acero y el plomo de la oxidación, consiste en cubrir estos metales con una solución de caucho en bencina, que se aplica con una brocha.

h) Se disuelven 2 partes de cloruro férrico cristalizado, 2 partes, de cloruro de antimonio y 1 parte de tanino en 4 partes de agua y se aplica al metal con una esponja o un paño. Después de seca esta capa se da otra, o varias mas hasta obtener el color todo lo oscuro que se quiera. Seca la última capa, se lava con agua, se deja secar otra vez y se abrillanta con aceite de linaza cocido. El cloruro de antimonio debe ser lo más neutro posible.

i) Se tratan los objetos con una mezcla de 4 litros de agua hirviendo y 30 gr de otra mezcla preparada uniendo íntimamente jabón blando con la mitad de su peso de potasa pura.

j) El barniz de Olmstead se prepara derritiendo 60 gr de resina con ½ Kg de manteca de cerdo fresca. Esta mezcla se aplica al metal, que debe estar caliente y muy limpio; después se frota o se cepilla.

k) Da muy buen resultado la laca blanca o la ferrolina.

l) Se mezcla yeso con aceite de linaza hasta formar una pasta con la que se cubre el objeto.

m) Se emplea con buen resultado también el petróleo espeso y la parafina sólida.

n) El aceite de esperma preserva durante poco tiempo a los objetos metálicos de la oxidación. Mejor es el aceite de linaza. Para exteriores, es muy bueno el barniz copal.

o) Se disuelven 15 gr de alcanfor en ½ Kg de manteca de cerdo, se quita la espuma y se añade grafito hasta que la mezcla tome el color de hierro. Al cabo de veinticuatro horas de estar cubierto el objeto con esta mezcla se limpia con un trapo de hilo y así se conserva limpio durante meses enteros. Si el objeto es para exportación se cubre con una capa espesa de esta mas da para el viaje.

p) Una mezcla de grasa y limaduras de zinc da excelentes resultados para evitar que se oxiden los clavos, roblones, etc; Introducidos en la madera.

q) Según la patente alemana de Ottro Herving, da excelentes resultados el empleo de aceites básicos, es decir, de aceites que contienen, en solución, en ciertas sustancias básicas, saturando el aceite ( graso o mineral) con gas amoniaco a la temperatura ambiente, o disolviendo en el mismo bases orgánicas, o ambas cosas, incorporando el amoniaco después de disueltas estas sustancias.

r) Oxido de zinc 30 kg, negro de humo 2 kg, sebo 7 kg, vaselina 1 kg, aceite de olivas 3 kg, barniz 1 litro. Se hierve esta mezcla durante 15 minutos, y se añade ½ litro de bencina y ¼ de litro de trementina, agitando la masa con cuidado y teniéndola en ebullición un poco.

s) Aceite de semillas de algodón o de linaza ½ kg, alquitrán ½ kg, azufre ½ kg; se mezclan estos ingredientes, calentados por separado, se calienta la masa resultante a 150º C., durante una hora, y la pasta formada se aplica al metal, también calentado de antemano.

t) Para objetos pulimentados. Resina 35 partes, polvo de talco 500 partes, manteca de cerdo 250 partes, cera amarilla 130 partes, aceite de olivas 130 partes, aguarrás 130 partes. Se mezcla la resina con la manteca, la cera y el aceite y después de derretida la masa, a baja temperatura, se le incorpora el talco, y una vez retirada del fuego se añade el aguarrás sin dejar de agitar.

u) Para alambres de acero. Se disuelven 15 gr de alcanfor en 60 gr de alcohol (de 90º) y se incorpora 1 litro de aceite de esperma. Se tiene el alcanfor en esta mezcla, calentada a 80º C., durante media hora, al cabo de la cual se quita el exceso con un paño de algodón.

v) Para estufas. Se les aplica petróleo con un paño, con lo cual no se cubren de orín durante el verano.

x) Un buen sistema (patentado). Para preservar del orín el hierro colado o forjado, consiste en aplicarle con una brocha una solución concentrada de bicromato potásico, y secarlo en una estufa o sobre fuego, por no ser suficiente el secado a la temperatura ordinaria; para saber cuando la temperatura es la conveniente, se moja el hierro con un poco de agua; mientras ésta tome color, hay que aumentar la temperatura; una vez alcanzada la temperatura debida, resulta sobre el hierro una capa muy fina negra, inalterable por el agua.

y) También se cubren los objetos de hierro con una capa brillante inoxidable del modo siguiente: se suspenden las piezas de hierro durante unos minutos en una solución de sulfato de cobre, formándose así su superficie una película muy fina de cobre; se lavan con agua y se mueven durante otros minutos en una solución de hiposulfito sódico ligeramente acidulada con ácido clorhídrico, con lo que toman una capa azul negra de sulfuro de cobre resistente al agua y al aire, que debe lavarse enseguida en agua, secarse con un paño o papel secante y abrillantarse.

z) se exponen los objetos, bien limpios y sin grasa alguna, durante dos o cinco minutos, a los vapores de una mezcla caliente de ácido clorhídrico concentrado y ácido nítrico (a partes iguales) hasta que aquellos tomen color de bronce. Se untan bien con vaselina y se calientan hasta que esta empiece a descomponerse. Después de fríos, se vuelven a cubrir los objetos con vaselina. De este modo resultan tonos ligeramente rojizos, pero añadiendo ácido acético a los otros dos ácidos, resulta un color bronce amarillento.

aa) Se derrite una mezcla de 130 partes de silicato sódico en polvo con 20.5 partes de sosa y 12 partes de ácido bórico, y después de solidificada se pulveriza. Se limpian muy bien los objetos de hierro (tuberías, etc.), se secan, se cubren con una solución muy diluida de goma arábiga y se espolvorea con los polvos anteriores, después de lo cual se ponen en una cámara de 70ºC para quitarles toda humedad, y a continuación se calientan al rojo oscuro.

bb) Los procedimientos basados en la formación de una capa negra de protóxido, por calentamiento de los objetos de hierro en vapor de agua sobresaturado, no han dado buen resultado.

 

 

Empleo de óxido magnético como antioxidante

Un buen modo de preservar los objetos de hierro del orín, es cubrirlos con una capa de óxido magnético: para ello se ponen los objetos en el horno, a temperatura suficiente para descomponer el vapor, y entonces se inyecta vapor calentado (a 560 ºC) durante cuatro a seis horas. El espesor de la capa obtenida varia con el tiempo que dura la operación.

También puede producirse el óxido magnético por electrólisis; para ello se coloca el objeto de hierro, como ánodo, en un baño de agua acidulada a 80 ºC; el cátodo es una placa de cobre, o la vasija misma, si es de hierro o cobre. Así se obtiene una capa de óxido magnético de hierro. Con una solución alcalina de litargirio, resulta una capa negra, brillante y muy fina de peróxido de plomo. 

No deben emplearse corrientes muy intensas por que de ser así se forma un deposito pulverulento.

Empleo de papel como protector contra el óxido. El papel parafinado es excelente para conservar los objetos de hierro y acero libres de orín; para aplicarlo se empieza por limpiar muy bien el objeto, se le da una mano de pintura pegajosa, y sobre esta se pone el papel, que ya puede pintarse con el color que se quiera dar al objeto.

 

 

Modo de quitarle el orín ya formado

a) Los objetos de hierro muy oxidados se limpian teniéndolos de doce a catorce horas en una solución casi saturada de cloruro de estaño.

b) Se frota la superficie oxidada con una pasta echa agregando 30 partes de polvos de piedra pómez a una mezcla derretida de 20 gr de ácido oleico. 2 gr de cebo y 4 de parafina.

c) Se unta el metal con aceite de olivas, se refriega y se deja el aceite sobre aquél durante cuarenta y ocho hora, al cabo de las cuales se vuelve a cubrir con aceite en abundancia; por último se frota el metal con cal viva pulverizada.

d) Se tiene el objeto unos minutos en una solución concentrada de cianuro potásico (15 gr en una copa pequeña de agua); se limpia después con un cepillo de dientes y una pasta hecha de cianuro potásico, jabón de castilla, creta y agua.

e) Para el acero. Se quita toda la grasa de la superficie del acero y se cubren las manchas, durante unos segundos, con la solución siguiente, después de lo cual se limpia con un paño húmedo y finalmente con otro seco; el brillo se devuelve al acero con colcótar. La solución se prepara añadiendo una compuesta de 100 gr de cloruro de estaño en 1 litro de agua, a otra de 2 gr de ácido tartárico en 1 litro de agua, y agregando al líquido resultante una solución de 20 cm cúbicos de añil, diluida con 2 litros de agua.

f) Se tienen los objetos algún tiempo en petróleo; al sacarlos se quita el orín con toda facilidad.

g) Se cubre la parte manchada con aceite o grasa; a las tres horas se quita con un paño, y se frota aquella con una mezcla de 8 gr de potasa cáustica y 120 gr de apodeldoch, que se tiene sobre el objeto diez minutos, al cabo de los cuales se limpia con un paño seco.

h) Se derriten 5 partes de vaselina bruta, al baño maría, con 5 partes de piedra pómez pulverizada; cuando la masa esté a medio enfriar se le añade ½ parte de oxalato de potasio en polvo. Esta pasta sirve para editar la formación de orín y para quitarlo donde ya se haya formado.

i) Sebo 25 partes, cera blanca 23 partes, aceite de olivas 22 partes, aguarrás 25 partes, aceite mineral 10 partes. Se aplica esta pasta, caliente, con una brocha.

j) Papel fino para acero. Se lava piedra pómez en agua, se pulveriza bien y se mezcla con barniz de aceite de linaza. Con una brocha se dan varias manos de esta mezcla a un papel fuerte de buena clase y después de haberse secado, al aire, se pasa por entre rodillos.

k) Si el orín es reciente se quita frotando el metal con un trozo de corcho (un tapón) mojado en aceite. De este modo resulta un pulimento excelente. Para quitar el orín viejo, se mezclan partes iguales de Trípoli fino y flor de azufre y se forma una pasta con aceite de olivas. Se frota el hierro con esta pasta valiéndose de un trozo de piel suave.

l) El objeto oxidado ( atacado de orín) se pone en conexión eléctrica (unión por un alambre) con un trozo de zinc, sumergiéndolo después en agua que contenga un poco de ácido sulfúrico. Al cabo de varios días o de una semana, desaparecen por completo las manchas de orín. El tiempo depende de la profundidad a que haya penetrado la mancha. De vez en cuando se agrega un poco de ácido sulfúrico, pero lo principal es que el zinc esté siempre en buen contacto eléctrico con el hierro, para lo cual lo mejor es arrollar fuertemente un alambre de hierro alrededor del objeto de hierro, y unirlo después al zinc. El instrumento o herramienta de que se trate no es atacado 
en lo más mínimo, por mucho tiempo que esté el zinc en buen contacto con el mismo. Después de sacar los objetos del líquido, presenta un tono gris oscuro o negro, y basta lavarlos y untarlos con aceite.

m) El orín formado sobre los objetos de hierro y de acero, especialmente si son de gran tamaño, se quita frotando éstos con aceite de tártaro, o con esmeril muy fino y un poco de aceite, o también con vinagre fuerte previamente adicionado de polvos de alumbre.

n) Se forma una mezcla homogénea con 25 partes de cianuro de calcio, 25 partes de jabón blanco pulverizado, 50 partes de creta y 200 partes de agua. Con esta pasta se frota la pieza atacada de herrumbre. Las manchas desaparecen más pronto, si antes de emplear esta pasta se ha tenido el objeto sumergido, durante cinco a diez minutos, en una solución de cianuro de potasio en agua, en la proporción de 1 parte del primero por 2 de ésta.

o) Se aplica, sobre las manchas, trementina o petróleo, y al cabo de una noche se limpian con una tela esmeril de la más fina.

p) Para quitar de los objetos de hierro o de acero las manchas de orín y las partículas de arena embutidas en los mismos, se tratan durante una o dos horas con ácido fluorhídrico (al 2 por 100 aprox.), que disuelve todas las impurezas, pero no el metal. Después se da un buen lavado con lechada de cal, para neutralizar todo el ácido fluorhídrico que pudiera quedar en la superficie o en los poros del hierro o del acero.

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