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Aleaciones de oro y plata - Amalgamas
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Aleaciones de oro y plata - Amalgamas

Aleaciones de oro y plata - Amalgamas

 

 

Aleaciones de oro y plata - Amalgamas

 

 

Tip enviado por: Mario Gandara
Barcelona, España

 

 

Amalgama de oro

El oro es de los metales que mas fácilmente se combinan con el mercurio, obteniéndose las amalgamas por unión directa de los dos metales. Si el oro procede de la reducción de alguna de sus sales, como el precipitado obtenido es muy fino, la combinación no se verifica con facilidad, a causa de que los polvos de oro flotan mucho tiempo sobre el mercurio. En cambio, el oro reducido, en forma de cristales algo mas grandes que las partículas de precipitado, se hunden y se disuelve mucho mas rápidamente. Estos pequeños 
cristales de oro se obtienen disolviendo cloruro de oro en alcohol amílico, y calentando la solución hasta que hierva, el oro se separa en forma de cristales muy pequeños y brillantes.

En la metalurgia del oro, uno de los procedimientos mas empleados desde la antigüedad, consiste en tratar las arenas auríferas con mercurio, y calentar el producto en retortas de hierro para destilar el mercurio.

 

Dorado al fuego con amalgama.

El oro forma con el mercurio una combinación química que presenta gran tendencia a cristalizar, cosa que debe evitarse, ya que resulta muy difícil el dorar al fuego con amalgama cristalina.

Para preparar una amalgama de oro muy adecuada para el dorado al fuego se procede del modo siguiente: se coloca el oro en un crisol de grafito revestido interiormente de greda para impedir la adherencia entre el mercurio y el grafito, y se calienta al rojo.

No es preciso que el oro sea puro: puede emplearse oro aleado, con la única condición de que no se a de menos de 22quilates, siendo preferibles las aleaciones del oro con la plata a las de oro y cobre, ya que estas ultimas se endurecen en poco tiempo considerablemente. Basta la presencia de pequeñas cantidades de cobre para que la amalgama no pueda aplicarse con uniformidad a las superficies metálicas. Lo mejor es emplear el oro en hojas muy finas, que se cortan antes de echarlas en el crisol; cuando este haya llegado ala rojo, se vierte en su interior la octava o novena parte del mercurio que se haya de emplear, previamente calentando hasta el punto de 
ebullición; se agita continuamente con una varilla de hierro, y al cabo de pocos minutos se retira del fuego. Si se dejara enfriar la amalgama en el crisol, cristalizaría, por lo cual, en cuanto el crisol, se retira del fuego se vierte la amalgama en una vasija grande con agua, para que el enfriamiento sea rápido.

La amalgama de oro cristaliza siempre al cabo de algún tiempo, por lo que solo debe prepararse la cantidad necesaria para ser empleada con la mayor rapidez posible. Si ha llegado a efectuarse la cristalización, parte del mercurio se habrá separado de la amalgama, la cual puede regenerarse calentándola en un crisol con un exceso de mercurio.

Para el dorado o plateado al fuego, solo se emplea una amalgama llamada pura, es decir, sin exceso de mercurio, para obtener la cual se comprime la amalgama ordinaria en un saco de gamuza, empleando presiones cada vez mas mayores; el mercurio que así sale del saco, siempre contiene cierta cantidad de oro o plata, y puede utilizarse para preparar nuevas amalgamas.

El dorado o plateado al fuego solo se aplica a metales que soportan bien sin fundirse temperaturas próximas a la de ebullición del mercurio. Hay que preparar los metales de antemano, para facilitar la adherencia de la amalgama, consistiendo esta preparación en calentar al rojo los objetos de que se trate, con lo cual la grasa, el polvo, etc., adheridos a la superficie del metal, se queman, cubriéndose así el metal con una película de oxido, que se desprende sumergiendo aquel en un baño compuesto de 3 partes de ácido nítrico y 1 parte de ácido sulfúrico, que disuelve el oxido, dejando libre la superficie del metal. Los artículos que hayan de ser dorados de modo muy estable, deben tenerse sumergidos en este baño durante bastante tiempo, para que la superficie adquiera cierta aspereza, indispensable para la buena adherencia de una gran cantidad de amalgama; después se sumergen en agua sin tocarlos con las manos, y se mantienen en 
esta hasta el momento de proceder al dorado, con objeto de evitar la oxidación de su superficie. El llamado proceso de amalgamación consiste en cubrir el objeto con una capa de mercurio metálico, procedente de una solución de 100 partes en peso de mercurio en 110 partes de ácido nítrico, y agregando a la solución 25 partes de agua; esta solución se aplica a los objetos con cepillo de alambres finos de latón. El metal del objeto obra sobre la sal del mercurio, reduciéndola, y queda el mercurio en estado metálico, en forma de gotas muy pequeñas, con lo cual el metal toma un aspecto blanco de plata.

Una vez amalgamados de este modo los objetos, se proceden después al dorado o plateado, aplicando sobre aquellos la amalgama de oro o de plata con un cepillo muy duro y de un modo uniforme y rápido, después de lo cual se colocan los objetos al fuego para que se volatilice el mercurio y quede el oro o la plata adherido a su superficie. Los artículos deben retirarse de vez en cuando del fuego, para aplicar nuevamente amalgama sobre los sitios en que no haya quedado adherida.

Este trabajo es poco saludable para los obreros que lo practican, por lo cual el dorado al fuego, aunque es de mayor duración que los demás, no se usa apenas.


Muchos artículos, que no quedan bien al dorarlos por primera vez, se doran dos o tres veces mas, hasta que queden recubiertos con una película algo gruesa de oro.


Con un tratamiento conveniente al fuego, puede darse un cierto color al dorado empleando la llamada cera de doradores.

 

 

Amalgama de plata

La amalgama de plata se puede hacer fácilmente empleando plata finamente dividida. El mercurio requiere solamente ser calentado a 210-300 ºC, y una vez alcanzada esta temperatura, se espolvorea la plata sobre aquel y se agita bien la mezcla. La vasija donde se haga esta operación se calienta durante varios minutos y después se deja enfriar, eliminando el exceso de mercurio de la amalgama granulosocristalina, comprimiéndola en una bolsa o saco de cuero. La amalgama de plata se puede obtener también con facilidad, disolviendo plata en ácido nítrico, evaporando la solución hasta eliminar el exceso de ácido libre, diluyendo la misma con agua destilada, y agregando mercurio en la proporción de 4 partes, en peso, de este por 1 de la plata empleada al empezar la operación. El mercurio precipita a la plata en estado metálico e inmediatamente después forma la amalgama; el liquido que queda por encima, al cabo de cierto tiempo, no contiene plata, sino que esta constituido por una solución de nitrato de mercurio mezclado con todo el cobre que pudiera contener la plata, disuelto en forma de nitrato de cobre. 
Si echando unas cuantas gotas de ácido clorhídrico a un poco de este liquido, en un tubo de ensayo, no se forma un precipitado blanco, es señal de que toda la plata ha sido eliminada de la solución, por haber pasado a la amalgama.

Aplicaciones.

a) En el plateado de espejos por el sistema Petiljean, que ha sustituido casi universalmente al estaño, se utiliza la propiedad de la plata de amalgamarse con facilidad, sometiendo el vidrio, después de plateado, a la acción de una solución diluida de cianuro doble de mercurio y potasio, de modo que se forme una amalgama de plata blanca y brillante que se adhiera fuertemente al vidrio. Para facilitar la operación y aprovechar toda la plata, economizando a la vez el cianuro doble, recomienda Lenoir lo siguiente: se rocíe el vidrio, al tiempo de ser cubierto con la solución mercurial, con polvo muy fino de zinc, el cual precipita al mercurio y regula la amalgamación.


b) En la metalurgia de la plata también se utiliza la propiedad de este 
metal de combinarse en frío con el mercurio, especialmente en el tratamiento de los minerales argentíferos pobres. En Sajonia, para tratar los minerales de plata, se recurre al mercurio para 
amalgamas el mineral, que después de molido se agita con discos de hierro y con mercurio y agua. La amalgama, recogida y filtrada bajo fuerte presión, contiene del 30 al 33 por 100 de plata; se destila en retortas cilíndricas de hierro fundido, provistas de un tubo de salida sumergido en agua para condensar los vapores mercuriales, o en placas de hierro, dispuestas una sobre otra montadas en un árbol vertical de hierro soportado por un trípode en el fondo de un deposito lleno de agua, y cubierto con un receptáculo de hierro, rodeado a su vez de carbón incandescente. Hay que tener en cuenta que las ultimas porciones de mercurio, en una amalgama de plata sometida a 
destilación, se volatilizan solamente bajo la acción de una temperatura alta y prolongada.

 

 

Amalgamas para espejos
a) Estaño 70 partes, mercurio 30 partes.


b) Para espejos curvos: estaño 1 parte, plomo 1 parte, bismuto 1 parte, mercurio 9 partes.


c) Para esferas de vidrio: Estaño 80 partes, mercurio 20 partes.


d) Cemento metálico: cobre 30 partes, mercurio 70 partes.


Amalgamas de platino o sus aleaciones
Las aleaciones de platino pueden combinarse con el mercurio; pero las amalgamas resultantes no se han extendido en la industria, empleándose casi únicamente procedimientos galvanoplásticos.

 

Aleaciones de oro y plata - Amalgamas

 

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