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El mercurio, sus características y la salud
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El mercurio, sus características y la salud

 

 

Mercurio Metal Líquido 
Símbolo: Hg
Número atómico: 80
Masa atómica: 200.59
Grupo: Metal
Punto de ebullición: 356.58 °C
Densidad (g/ml) 16,6

Origen del nombre: 
Nombre tomado del planeta Mercurio, y éste del dios romano del comercio, también conocido como el mensajero de los dioses. 

Símbolo del latín: 
hydrargyrus (plata líquida). 

Descripción: 
Metal pesado, color blanco plateado. Único metal líquido a temperatura ambiente. Su elevada tensión superficial provoca que no moje la mayoría de las sustancias. 

Fuentes: 
Prácticamente, todo el mercurio proviene del cinabrio o sulfuro de mercurio (HgS), el cual contiene alrededor de 86% de mercurio. Algunas fuentes de cinabrio rojo son tan ricas en mercurio, que se pueden encontrar gotas de mercurio elemental en muestras aleatorias. Otros minerales que lo contienen son: la livinstonita (HgS · 2Sb2S3), el calomelano o mercurio córneo (Hg2Cl2), la tiemannita (HgSe) y la coloradoita (HgTe). 


Se extrae de cinabrio triturado y calentado a 700°C, el vapor de mercurio se condensa y se recoge en recipientes de hierro. 

Uso(s): 
Se emplea en termómetros, barómetros, medicina, productos químicos (pesticidas, pinturas antisuciedad), baterías, bombas de vacío y como catalizador. Se utilizaba en amalgamas dentales, pero esa práctica está cayendo en desuso. Sus aplicaciones eléctricas comprenden la fabricación de lámparas de vapor de mercurio y anuncios luminosos, interruptores eléctricos y otros dispositivos electrónicos. El vapor de mercurio es sumamente tóxico, por lo que debe emplearse con cuidado, en especial a altas temperaturas.

 

 

Mercurio 


Elemento químico, símbolo Hg, número atómico 80 y peso atómico 200.59. es un líquido blanco plateado a temperatura ambiente (punto de fusión -38.4ºC o -37.46ºF); ebulle a 357ºC (675.05ºF) a presión atmosférica. Es un metal noble, soluble únicamente en soluciones oxidantes. El mercurio sólido es tan suave como el plomo. El metal y sus compuestos son muy tóxicos. El mercurio forma soluciones llamadas amalgamas con algunos metales (por ejemplo, oro, plata, platino, uranio, cobre, plomo, sodio y potasio). 

En sus compuestos, el mercurio se encuentra en los estados de oxidación 2+, 1+ y más bajos; por ejemplo, HgCl2, Hg2Cl2 o Hg3(AsF6)2. A menudo los átomos de mercurio presentan dos enlaces covalentes; por ejemplo, Cl-Hg-Cl o Cl-Hg-Hg-Cl. Algunas sales de mercurio(II), por ejemplo, Hg(NO3)2 o Hg(ClO4)2, son muy solubles en agua y por lo general están disociadas. Las soluciones acuosas de estas sales reaccionan como ácidos fuertes a causa de la hidrólisis que ocurre. Otras sales de mercurio(III), como HgCl2 o Hg(Cn)2, también se disuelven en agua, pero en solución sólo están poco disociadas. Hay compuestos en que los átomos de mercurio están directamente enlazados a átomos de carbono o de nitrógeno; por ejemplo, H3C-Hg-CH3 o H3C-CO-NH-Hg-NH-CO-CH3. En complejos, como K2(HgI4), a menudo tiene tres o cuatro enlaces.

El mercurio metálico se usa en interruptores eléctricos como material líquido de contacto, como fluido de trabajo en bombas de difusión en técnicas de vacío, en la fabricación de rectificadores de vapor de mercurio, termómetros, barómetros, tacómetros y termostatos y en la manufactura de lámparas de vapor de mercurio. Se utiliza en amalgamas de plata para empastes de dientes. Los electrodos normales de calomel son importantes en electroquímica; se usan como electrodos de referencia en la medición de potenciales, en titulaciones potenciométricas y en la celda normal de Weston. 

El mercurio se encuentra comúnmente como su sulfuro HgS, con frecuencia como rojo de cinabrio y con menos abundancia como metalcinabrio negro. Un mineral menos común es el cloruro de mercurio(I). A veces los minerales de mercurio contienen gotas pequeñas de mercurio metálico. 

La tensión superficial de mercurio líquido es de 484 dinas/cm, seis veces mayor que la del agua en contacto con el aire. Por consiguiente, el mercurio no puede mojar ninguna superficie con la cual esté en contacto. En aire seco el mercurio metálico no se oxida, pero después de una larga exposición al aire húmedo, el metal se cubre con una película delgada de óxido. No se disuelve en ácido clorhídrico libre de aire o en ácido sulfúrico diluido, pero sí en ácidos oxidantes (ácido nítrico, ácido sulfúrico concentrado y agua regia).

 

 

Efectos del Mercurio sobre la salud 

El Mercurio es un elemento que puede ser encontrado de forma natural en el medio ambiente. Puede ser encontrado en forma de metal, como sales de Mercurio o como Mercurio orgánico.

El Mercurio metálico es usado en una variedad de productos de las casas, como barómetros, termómetros, bombillas fluorescentes. El Mercurio en estos mecanismos está atrapado y usualmente no causa ningún problema de salud. De cualquier manera, cuando un termómetro se rompe una exposición significativamente alta al Mercurio ocurre a través de la respiración, esto ocurrirá por un periodo de tiempo corto mientras este se evapora. Esto puede causar efectos dañinos, como daño a los nervios, al cerebro y riñones, irritación de los pulmones, irritación de los ojos, reacciones en la piel, vómitos y diarreas.

El Mercurio no es encontrado de forma natural en los alimentos, pero este puede aparecer en la comida así como ser expandido en las cadenas alimentarias por pequeños organismos que son consumidos por los humanos, por ejemplo a través de los peces. Las concentraciones de Mercurio en los peces usualmente exceden en gran medida las concentraciones en el agua donde viven. Los productos de la cría de ganado pueden también contener eminentes cantidades de Mercurio. El Mercurio no es comúnmente encontrado en plantas, pero este puede entrar en los cuerpos humanos a través de vegetales y otros cultivos. Cuando sprays que contienen Mercurio son aplicados en la agricultura.

El Mercurio tiene un número de efectos sobre los humanos, que pueden ser todos simplificados en las siguientes principalmente: 

Daño al sistema nervioso 
Daño a las funciones del cerebro 
Daño al ADN y cromosomas 
Reacciones alérgicas, irritación de la piel, cansancio, y dolor de cabeza 
Efectos negativos en la reproducción, daño en el esperma, defectos de nacimientos y abortos.

 

El daño a las funciones del cerebro pueden causar la degradación de la habilidad para aprender, cambios en la personalidad, temblores, cambios en la visión, sordera, incoordinación de músculos y pérdida de la memoria. Daño en el cromosoma y es conocido que causa mongolismo.

 

 

Efectos ambientales del Mercurio 

El Mercurio entra en el ambiente como resultado de la ruptura de minerales de rocas y suelos a través de la exposición al viento y agua. La liberación de Mercurio desde fuentes naturales ha permanecido en el mismo nivel a través de los años. Todavía las concentraciones de Mercurio en el medioambiente están creciendo; esto es debido a la actividad humana. 

La mayoría del Mercurio liberado por las actividades humanas es liberado al aire, a través de la quema de productos fósiles, minería, fundiciones y combustión de residuos sólidos.

Algunas formas de actividades humanas liberan Mercurio directamente al suelo o al agua, por ejemplo la aplicación de fertilizantes en la agricultura y los vertidos de aguas residuales industriales. Todo el Mercurio que es liberado al ambiente eventualmente terminará en suelos o aguas superficiales.

El Mercurio del suelo puede acumularse en los champiñones.

Aguas superficiales ácidas pueden contener significantes cantidades de Mercurio. Cuando los valores de pH están entre cinco y siete, las concentraciones de Mercurio en el agua se incrementarán debido a la movilización del Mercurio en el suelo. El Mercurio que ha alcanzado las aguas superficiales o suelos los microorganismos pueden convertirlo en metil mercurio, una sustancia que puede ser absorbida rápidamente por la mayoría de los organismos y es conocido que daña al sistema nervioso. Los peces son organismos que absorben gran cantidad de metil mercurio de agua superficial cada día. Como consecuencia, el metil mercurio puede acumularse en peces y en las cadenas alimenticias de las que forman parte.

Los efectos del Mercurio en los animales son daño en los riñones, trastornos en el estómago, daño en los intestinos, fallos en la reproducción y alteración del ADN.

 

 

Mercurio

Es un metal pesado plateado que a temperatura estándar es un líquido inodoro. Es un mal conductor del calor comparado con otros metales, aunque no es mal conductor de la electricidad. Se alea fácilmente con muchos otros metales como el oro o la plata produciendo amalgamas, salvo con el hierro, es insoluble en agua y soluble en ácido nítrico. Cuando aumenta su temperatura produce vapores tóxicos y corrosivos, más pesados que el aire. Es dañino por inhalación, ingestión y contacto. Producto muy irritante para la piel, ojos y vías respiratorias. Es incompatible con el ácido nítrico concentrado, el acetileno, el amoníaco, el cloro y los metales.

La mena más importante del mercurio, es el cinabrio y cuyas mayores reservas mineras se encuentran en España, en las minas de Almadén.

Su uso más antiguo aparte de la extracción de oro y plata, fue en la confección de espejos, que aún hoy día se aplica. Se utiliza también en instrumentos de medida, enchufes, lámparas fluorescentes y como catalizador.

Otros uso del mercurio, se dirige a la industria de explosivos, y también ha sido notable su uso por los dentistas como compuesto principal en los empastes de muelas, pero que ha sido sustituido hace poco tiempo (en los países más desarrollados), por el bismuto de propiedades semejantes, ligeramente menos tóxico.

También ha tenido usos en medicina a través de mercoquinol (oxiquinolinsulfonato de mercurio) y de el hidrargirol (parafeniltoniato o parafenolsulfonato de mercurio), este último como antiséptico, al igual que otro muchos como el hidrargol, el hidrargiroseptol, el yoduro mercúrico, el cloroyoduro mercúrico, el mercuriol, etc.

Se transporta en estado liquido, código del A.D.R.: 8,66,c. Almacenar en áreas frías, secas, bien ventiladas, alejadas de la radiación solar y de fuentes de calor e ignición; alejado de ácido nítrico concentrado, acetileno, amoniaco y cloro. Debe almacenarse en recipientes irrompibles de materiales resistentes a la corrosión y que sean compatibles. Los contenedores deben cerrarse herméticamente. Se pueden emplear contenedores de acero, acero inoxidable, hierro, plásticos, vidrio, porcelana. Deben evitarse los contenedores de plomo, aluminio, cobre, estaño y zinc.

En el etiquetado deben incorporarse las frases R: R 23 ("Tóxico por inhalación") y R 33 ("Peligro de efectos acumulativos"). También deben incorporarse las frases S: S 1/2 ("Consérvese bajo llave y manténgase fuera del alcance de los niños"), S 7 ("Manténgase el recipiente bien cerrado") y S 45 ("En caso de accidente o malestar, acuda inmediatamente al médico (si es posible, muéstrele la etiqueta)").

Los efectos inmediatos que puede producir por inhalación son: escozor de garganta, dolor de cabeza, náuseas, perdida del apetito y debilidad muscular. Por contacto con ojos y piel: enrojecimiento, irritación. Por ingestión: vómitos, diarrea, pérdida del apetito y debilidad muscular.

La exposición prolongada o repetida puede provocar: lesiones en riñones, cerebro y sistema nervioso.

En caso de accidente los primeros auxilios a proporcionar son:

En caso de inhalación: trasladar a la víctima al aire fresco. Buscar atención médica. 
En caso de contacto con la piel: quitar la ropa contaminada. Lavar el área afectada con agua y jabón. Buscar atención médica. 

En caso de contacto con los ojos: lavar los ojos inmediatamente con agua. Buscar atención médica. 

 

En caso de ingestión: enjuagar la boca con agua. Buscar atención médica. 
Las enfermedades o lesiones asociadas al mercurio se llaman: hidrargirismo o mercurialismo e hidrargiria.


El mercurio y sus riesgos

El mercurio, un metal pesado que se acumula a lo largo de la cadena alimenticia, alcanza niveles máximos en pescados 

El mercurio es uno de los contaminantes habituales en los alimentos. El riesgo que supone para la salud depende del tipo de alimento, de su procedencia y del contenido medio en el mismo pero, sobre todo y esto es muy importante, de la cantidad que de ese alimento ingiera una población o un individuo determinado.

El mercurio se acumula en la cúspide de las cadenas tróficas marinas, especialmente en grandes peces como el atún. 

El mercurio en estado natural no es tóxico, pero sí lo son las diversas formas que puede adoptar bien en la naturaleza o bien como consecuencia de procesos industriales o de transformación. Según se desprende de la extensa bibliografía existente acerca de este metal pesado, los polvos y vapores de mercurio se resorben casi completamente por vía pulmonar. Las sales de mercurio producen lesiones en la piel y en las mucosas. Y el metilmercurio, una de las formas más tóxicas conocidas, se disuelve fácilmente en grasa y pasa la barrera hemato-encefálica y la placenta. Tiene potencial mutágeno y teratógeno (como sustancia probadamente nociva para los fetos), por lo que ha sido incluido en la lista de sustancias que afectan el embarazo.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), son los organismos encargados de establecer los límites máximos permitidos de contaminantes, lo que se conoce como la Ingesta Diaria Aceptable (ADI). Sin embargo, cada país puede establecer los niveles máximos permitidos de contaminantes en los distintos alimentos. Así ocurre también con el mercurio: en 1988 las autoridades canadienses dividieron la ADI para este metal en alimentos por dos para el caso de niños y mujeres en edad fértil, mientras que casi al mismo tiempo la FDA norteamericana dividía por cinco la dosis semanal tolerable.

Desde la década de 1980 la OMS se ha venido preocupando especialmente por el riesgo que corren los niños. Para el adulto se considera que, con menos de 50 microgramos por gramo (µg/g) de mercurio capilar (índice que refleja la concentración de mercurio en sangre; de más fácil empleo, este indicador es el que se utiliza en la mayoría de estudios), no hay problema alguno. Pero el niño, y más aún el feto cuyo sistema nervioso está en plena construcción, tienen una sensibilidad de cinco a diez veces superior a la del adulto. En el estado actual de los conocimientos, la OMS indica que pueden producirse retrasos de desarrollo en el niño a niveles maternales de mercurio capilar de 10 a 20 µg/g.

 

 

Límites de consumo 

En los grandes peces marinos la acumulación de mercurio puede superar 500 veces la concentración en agua 

A nivel internacional tanto la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) como la FSA (Agencia de Alimentación Británica), han recomendado limitar el consumo de atún en lata en mujeres gestantes por su contenido en mercurio y su posible relación preventivo en los países donde sea el atún la especie mayormente consumida (y casi únicamente), pero no en aquellos países en donde la variedad en el consumo de pescados es mucho más amplia. A nivel europeo, una decisión de la Comisión del año 1993 fija el límite de mercurio total en el pescado comercializable de 0,5µg/g de producto fresco, un valor que por el momento convence a los toxicólogos.

En un estudio de dieta total llevado a cabo en España se observó que la ingesta de mercurio estaba muy por debajo de las ADI para este metal, y que era el grupo de pescados, moluscos y crustáceos, el principal suministrador de mercurio a la dieta, como ocurre en el resto del mundo. Curiosamente, a pesar del alto consumo de pescado en nuestro país, la ingesta dietética total de mercurio estaba muy por debajo de las ADI.

La ingesta diaria recomendada de mercurio -es decir, la cantidad que no debe sobrepasarse- es del orden de 46 microgramos por día. Los estudios realizados en nuestro país confirman que no superamos esos índices. Entre las comunidades autónomas estudiadas, la que mayor cantidad por persona y día de ese metal ingiere es Andalucía. Aún así, los 7,93 microgramos allí registrados no llegan al 18% de las ADI recomendadas.

En Francia, una persona ingiere en promedio a lo largo de su vida, 112 µg de mercurio por semana. No es mucho: mil veces menos que las cantidades absorbidas por las víctimas japonesas de la catastrófica contaminación de Minamata, durante la década de 1950 y apenas un poco más que la tercera parte de la dosis semanal tolerable definida por la OMS. Según este organismo, la dosis que puede ser consumida semanalmente a lo largo de la vida, sin incidencia negativa sobre la salud es de 0,47 µg/d/Kg, considerando un peso corporal medio de 60 Kg. En estas condiciones, la ingesta de mercurio no debe rebasar los 300 µg, 200 µg de los cuales corresponde a metilmercurio.

 


Efectos neurotóxicos 

Los efectos neurotóxicos por la acumulación de mercurio en el organismo se han documentado bien después de los envenenamientos ocurridos en Japón e Irak, en los cuales las personas mostraban síntomas de temblor, entumecimiento de miembros y disturbios sensoriales entre otros, debido a la susceptibilidad única del cerebro al metilmercurio.

En los adultos, el envenenamiento debido al metilmercurio se caracteriza por la degeneración focal de neuronas en regiones seleccionadas del cerebro (por ejemplo, corteza y cerebelo cerebrales). En los fetos, se presentan diversos efectos neuropatológicos debido a que son altamente sensibles al metilmercurio. Asimismo, se tiene conocimiento de que dependiendo del grado de exposición del útero, el metilmercurio puede dar lugar a efectos que van desde la muerte fetal a un retraso leve, pasando por una parálisis cerebral severa. Lo que sigue siendo un misterio por resolver es la dosis más baja que deteriora el neurodesarrollo. 

 

 

¿Eliminarán el riesgo las frutas tropicales? 

Recientemente, en el Amazonas brasileño se han llevado a cabo estudios en poblaciones de mujeres que consumen peces en su dieta diaria con el fin de analizar la acumulación de mercurio en su organismo. Los resultados revelan que aquellas mujeres que consumían fruta tropical junto con las comidas de pescados, tenían niveles más bajos de mercurio. Los datos obtenidos permiten deducir que las fibras alimenticias presentes en las frutas pudieron obrar recíprocamente con el mercurio absorbiéndolo y excretándolo. Sin embargo, hacen falta más estudios al respecto para aclarar en que forma las frutas tropicales evitan la acción tóxica del metilmercurio.

En cuanto al consumo de mariscos se refiere, los científicos han comprobado que no hay diferencias significativas en las concentraciones de mercurio entre las madres que residían en las zonas de pesca y las que residían en áreas de no-pesca. Esto es, que no hay diferencia interregional en los productos consumidos a menos que exista cualquier circunstancia especial.

 

 

El mercurio en la cadena alimenticia 

El consumo de frutas tropicales se ha asociado a un efecto protector contra el mercurio. 

El mercurio es el único metal líquido a temperatura ordinaria. Su color es blanco plateado y se encuentra en las minas en estado nativo, pero principalmente en combinación con azufre. No obstante, se trata de un metal que es posible encontrar en todas partes: el agua dulce contiene en promedio 0,1 µg/l; el agua de mar 0,03 µg/l y el aire 0,005-0,06 ng/m3. La corteza terrestre contiene un promedio de aproximadamente 0,02 ppm de mercurio y su mena más difundida es el cinabrio (HgS).

 

Disuelve numerosos metales como el oro y la plata dando amalgamas y es atacado por el cloro y el ácido nítrico. La producción mundial de mercurio, en continuo descenso desde los años setenta, procede principalmente de Rusia, España, China, Estados Unidos, México y Argelia.

El mercurio es utilizado en la fabricación de baterías y plaguicidas, en el sector medicinal para amalgamas y desinfectantes, en luminotecnia para bombillas eléctricas y componentes, así como en barómetros y termómetros. Por razones toxicológicas, ha dejado de utilizarse en ungüentos y desinfectantes.

El mayor efecto negativo de la contaminación ambiental por mercurio se produce a nivel acuático, debido a que el metilmercurio (toxina muy potente para el pescado) con el tiempo se acumula en la vida acuática en concentraciones y niveles más elevados. Al ir remontando las cadenas alimentarias, las dosis medidas en los depredadores van por consiguiente en aumento.

A nivel de superficie terrestre, el mercurio que se acumula en el suelo es degradado por microorganismos (biometilación) o se oxida formando Hg2+. La metilación produce metilmercurio que escapa a la atmósfera y se descompone formando mercurio elemental; éste es arrastrado por las precipitaciones.

Estudios en Canadá, han demostrado que los suelos con niveles de mercurio elevado (presumiblemente naturales) que son inundados por el agua, producen altas tasas de metal, dando origen a su vez a una alta acumulación de mercurio en peces. Por otra parte, la acumulación de mercurio tanto en el plancton como en la fauna acuática puede aumentar hasta 500 veces la concentración existente en el agua de mar.

El mercurio sólido como metal puro no es tóxico para el ser humano y, por lo tanto, no implica amenaza alguna. Sin embargo, los polvos, sales y vapores de mercurio son sumamente tóxicos.

En el ser humano, la mayor ingesta de mercurio se debe a los alimentos. Especialmente, al consumo de peces y sus productos derivados debido a su alta retención de metilmercurio. Otro tanto se debe a las amalgamas dentales. La acumulación del mercurio se sitúa en el hígado y en los riñones. Ahora bien, los efectos de la acumulación de mercurio se ven potenciados por ingesta simultánea de cobre, cinc o plomo.

Estudios realizados en diversos puntos del globo terrestre señalan a los peces espada, los tiburones y los atunes frescos, como las especies de mayor consumo y en las cuales se encuentra una cantidad más importante de mercurio. En menores concentraciones, también se encuentra en crustáceos, salmones y truchas cultivadas.

 

El mercurio, sus características y la salud

 

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