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Pulido de los metales en general - 1/2
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Pulido de los metales en general

Pulido de los metales en general

 

 

Pulido de los metales en general

 

 

Tip enviado por: Mario Gandara
Barcelona, España

 

 

Pulido de los metales en general

Las sustancias mas empleadas para pulimentar metales son: la creta preparada, el colcotar, el Trípoli y el esmeril. Todas deben usarse en estado de polvo bien homogéneo, pues basta que haya un grano mas grueso que el resto para que todo el trabajo resulte inútil, cuando no estropeado el objeto.

 

 

Barras de pulir para joyeros

Sebo refinado 40 kg, sesquioxido de hierro 8 kg, ácido oxálico ½ kg. Se pulveriza el ácido, se mezcla con el sesquioxido, y con el sebo se moldea en forma de barras. El sesquioxido se prepara calcinando cantidades iguales de ácido oxálico y sulfato de hierro en un crisol durante unos quince minutos.

 

 

Colcotar

a) El colcotar empleado por relojeros, joyeros, mecánicos, etc. se obtiene directamente sometiendo cristales de sulfato de hierro (caparrosa) a una elevada temperatura, para que se desprenda el anhídrido sulfúrico, quedando solo el oxido de hierro. Las partes menos calcinadas se emplean, después de molidas, para pulimentar oro y plata; estas partes son de color carmesí; las otras mas oscuras y mas calcinadas (que componen lo que se llama azafrán en relojería) se emplean para pulimentar latón y acero.

b) Hay quien prefiere la obtención del peroxido de hierro por precipitación con amoniaco de una solución diluida de sulfato de hierro; el precipitado resultante se lava y se prensa hasta que se seque, se calienta al rojo y se pulveriza.

c) Se prepara un buen colcotar del modo siguiente: se hacen dos soluciones, una de sulfato de hierro y otra de ácido oxálico; se echa esta ultima sobre la primera hasta que deje de formarse precipitado; se filtra el liquido resultante, se lava el precipitado con varias aguas y se seca, después de lo cual se pone en recipiente adecuado y se calienta ligeramente, ardiendo hasta quedar reducido a polvo impalpable.

 

 

Creta preparada

a) Se prepara la creta precipitada añadiendo una solución de carbonato sodico a otra de cloruro clásico, ambas frías, hasta que deje de formarse precipitado, que se lava bien con agua pura y se seca en sitio donde no haya polvo. La creta pura es soluble en vinagre y en ácido acético diluido, en clorhídrico y en nítrico, con gran efervescencia. El sulfato de calcio obtenido como desecho de la fabricación de las bebidas llamadas sodas, y que algunos drogueros venden como creta, es insoluble en estos ácidos.

b) Se tritura creta con agua suficiente, agregada poco a poco, hasta reducirla a polvo fino; después se echa en una vasija grande con agua, se agita bien, y al cabo de poco se decanta el agua que hay sobrenadando, y se pasa a otra vasija, dejando que se asiente el polvo que contiene en suspensión. Del mismo se preparan las conchas de moluscos, después de quitarles las impurezas y lavarlas con agua hirviendo.

 

 

Jabones para pulimentar metales

análogos a las piedras de limpieza, son los jabones de limpieza, que ofrecen, sin embargo, consistencia mas blanda y en lugar de un aglomerante que contenga cola o grasa tienen una solución común de jabón la cual obra al mismo tiempo limpiando y disolviendo la capa de suciedad de la superficie metálica y suaviza la acción mecánica del polvo de limpieza. La mezcla en forma de liquido espeso obtenida por disolución de recortes de jabón o de residuos de jabón de grano de agua caliente, que después de colada se hace hervir con el polvo de limpieza al que se mantiene en agitación, se vierte en moldes con el sello de la fabrica y en ellos se solidifica después la masa en barras.

Como los jabones de limpieza se emplean principalmente para la limpieza de metales finos y blancos, es necesario tener presente esta circunstancia al elegir un polvo de limpieza. Ejemplo: 12 partes de jabón de grano, 22 partes de agua, 20 partes de Trípoli, 30 partes de creta sílice, 10 partes de rojo de pulir y 6 partes de magnesia.

Como es natural, el jabón de limpieza puede también prepararse en frío o a un calor suave mezclando el polvo con ácido graso de aceite de palmisto o de coco y saponificando el ácido graso con lejía. Para aumentar el efecto, algunos jabones de limpieza reciben también además un exceso de lejía de sosa, amoniaco o alcohol.

a) jabón liquido 20 a 25 partes, creta fina 30 partes, rojo de Venecia ½ parte.

b) jabón de aceite de coco 13 kg, Trípoli 6 kg, albayalde, ácido tartarico y alumbre ½ kg de cada uno.

c) Aceite de coco derretido 25 kg, lejía de sosa de 38 a 40 Be 12 kg; una vez saponificado el aceite se agregan 3 kg, de colcotar, igual cantidad de agua y 120 gr de amoniaco.

d) Colcotar 240 gr, carbonato amoniaco 165 gr, jabón de coco 3.25 kg, agua cantidad suficiente. Se lava el colcotar seis u ocho veces con agua y se deja secar. Mientras tanto se disuelve el jabón en suficiente agua para formar un liquido viscoso. Se pulveriza el carbonato amoniaco y se forma una pasta con un poco de agua y el colcotar; poco a poco se va añadiendo la solución de jabón sin dejar de agitar. El producto resultante se conserva en tarros de porcelana bien tapados.

 

 

Kieselgur

El Kieselgur. Es una tierra de infusorios empleada principalmente e la manufactura de la dinamita. Esta constituida por unos polvos blancos, de carácter silícico, procedentes de esqueletos de diatomeas, que sirven muy bien para dar cuerpo a jabones y mezclas destinadas a pulimentar objetos varios.

 

 

Líquidos para pulimentar metales

En realidad no se trata mas que de los polvos en suspensión de agua, pues los ácidos que sin necesidad de polvos limpian y hasta pulimentan los metales, lo hacen siempre a costa de estos, que pierden parte de su superficie, atacada por el ácido.

a) Creta preparada 2 partes, amoniaco 2 partes, agua 4 partes.

b) Vinagre de malta 16 litros, zumo de limón 4 litros, aceite de parafina 4 litros, tierra de infusorios 3.5 kg, piedra de amolar en polvo 1.5 kg, esencia de limón 60 gr.

c) Tierra de infusorios 28 kg, aceite de parafina 12 litros, alcohol 6 litros, alcohol alcanforado 2 litros, aguarrás 2 litros, amoniaco fuerte 1.5 litros.

d) Carbonato sodico anhidro 1 parte, jabón 4 partes, polvos de esmeril 25 partes, agua cantidad suficiente para formar pasta.

e) Colcotar 20 partes, Trípoli 20 partes, tierra de infusorios 20 partes, ácido oxálico 1 parte, aceite de palma y vaselina cantidad suficiente, esencia de mirbana bastante para perfumar.

f) Partes iguales de aceite de esperma, aceite de parafina y nafta.

g) Trípoli ½ kg, creta ½ kg, piedra pómez en polvo 240 gr, ácido oleico en bruto 90 kg, petróleo cantidad suficiente para hacer una pasta fluida.

h) Trípoli 90 gr, ácido tartarico 4 gr, pómez en polvo 15 gr, gasolina 420 cm cúbicos. Se aplica con un paño y después se frota el metal con un trozo de gamuza.

i) Creta 100 kg, oleina 64 kg, amoniaco 30 kg, alcohol desnaturalizado 49 kg, bencina 49 kg.

j) pómez en polvo 60 kg, Trípoli 60 gr, carbonato ferrico 60 gr, parafina 60 gr, gasolina 480cm cúbicos. Se mezclan los tres primeros ingredientes, se tamiza la mezcla y se agrega a la parafina derretida.

k) Trípoli 8 partes, ácido oxálico 2 partes, aceite de semillas de algodón 3 partes, bencina cantidad suficiente para formar una pasta fluida.

 

 

Paño para pulimentar metales

Como el proceso de limpieza siempre se ejecuta valiéndose de trapos para frotar y limpiar, ocurrió pronto la idea de fijar, desde luego, el limpia metales sobre paños de limpieza para simplificar el proceso de limpieza y poderlo ejecutar de un modo mas pulcro, pero dado el rápido desgaste de los trapos de limpieza preparados de este modo y su elevado precio de adquisición han quedado estos reducidos, como era natural, a casos puramente especiales. Se prepararan impregnados con una solución de jabón tejidos blandos, especialmente esponjosos y absorbentes, y después de evaporar el agua se impregna con una solución de alumbre o de una sal de hierro y se desecan, con lo cual se precipita el interior y sobre las fibras del tejido una solución ácida grasa de alúmina o de hierro. En una calandria se quita el paño el exceso de este precipitado y el resto se comprime fuertemente sobre el tejido.

En algunas clases de paños de limpieza el polvo de limpieza se mantiene en los poros del tejido mediante un adhesivo o un aglomerante aceitoso o también se precipita ácido silícico en las fibras del tejido por impregnación de los paños de limpieza con vidrio soluble potasico, rociándolo después con un ácido diluido.

Otros paños consisten en trozos de pana sin teñir, preparados de modo distinto según el fabricante, pero en esencia casi todos están tratados con una solución de amoniaco o de hiposulfito sodico, y después puesto a secar completamente.

Se sumergen los paños de franela en una solución de 20 partes dextrina y 30 de ácido oxálico en 20 partes de infusión de palo de Campeche; se retuercen después moderadamente y se espolvorean con una mezcla de Trípoli pulverizado y piedra pómez. Se colocan los paños húmedos todavía unos sobre otros, poniendo una capa de polvos entre cada dos paños, después de lo cual se prensan, se separan y se secan.

 

 

Limpieza de las pieles empleadas para dar brillo

Primero se sacude muy bien para que salga todo el polvo que contengan, después se les da por las dos caras con jabón blanco bueno, y se echan en agua caliente, a la cual se habrá agregado un poco de sosa. Al cabo de dos horas se sacan las pieles y se lavan con mucha agua tibia, frotándolas enérgicamente hasta que queden perfectamente limpias. también el agua tibia debe haberse alcalinizado don un poco de sosa. Por ultimo se lavan las pieles con agua caliente y se secan enseguida debe evitarse el empleo del agua fría en todas las fases del proceso, ya que tiene la tendencia de contraer y endurecer la piel.

El mejor procedimiento para limpiar una piel de gamuza consiste en lavarla con agua clara inmediatamente después de empleada, pero esta practica se descuida fácilmente quedando la gamuza y al cabo de poco saturada de suciedad. Para limpiarla, se echa primero en agua clara y blanda; después, y una vez enjabonada y arrollada en forma de pelota compacta, se golpea con una varilla o palo redondo, dando vueltas repetidamente a la pelota y manteniéndola bien mojada y enjabonada. Con esto basta para eliminar toda la suciedad. después se lava en agua clara hasta que quede la piel completamente limpia. Como retorciendo la gamuza con las manos puede perjudicarse bastante, es conveniente emplear un exprimidor pequeño. Antes de usar la gamuza se vuelve a enjuagar con agua clara a la cual se haya agregado previamente un poco de alumbre en polvo.

 

 

Pasta para pulimentar metales

a) Se derriten 5 kg de manteca de cerdo o de vaselina amarilla y se mezcla con 1 kg de colcotar fino.

b) Subcarbonato de hierro 3 partes, Trípoli 1 parte, aceite de manteca de cerdo cantidad suficiente.

c) Oxido de hierro 10 partes, piedra pómez 32 partes, ácido oleico cantidad suficiente.

d) Pasta ácida de color rojo. Trípoli 15 kg, piedra de amolar en polvo14 kg, ocre rojo 13 kg, polvo de esmeril 7 kg, colcotar 7 kg, ácido oxálico 5 kg, jalea de petróleo 25 kg, aceite mineral 5 litros, esencia de citronela 180 gr. Se mezcla el ácido oxálico en polvo con las sustancias terreas, por tamizaciones repetidas, y después se incorporan las materias grasas. La consistencia mejor debe ser una análoga a la de la manteca ordinaria en invierno.

e) Pasta roja, sin ácido. Sesquioxido de hierro 20 kg, rojo de Venecia 18 kg, aceite de palma 10kg, jalea de petróleo 10 kg, aceite mineral lubricante 2 litros, esencia de mirbana 120 gr. Se derrite la aceite de palma con el aceite mineral y la jalea, se incorporan el sesquioxido de hierro y el rojo de Venecia, se agrega la esencia de mirbana y se tritura todo muy bien.

f) Pasta blanca. Sebo 18kg, jalea blanca mineral 10kg, creta fina 15 kg, flint levigado 2 kg, piedra pómez en polvo 1.5 kg, ácido oxálico 1.75 kg; se derrite la jalea con el sebo, se pulveriza el ácido, que se mezcla con la piedra pómez la creta y el flint, se hace una mezcla con todo y se tritura muy bien.

 

 

Piedras para limpiar metales

a) 20 partes de carbonato de magnesio, 35 partes de carbonato clásico y 25 partes de tierra de infusorios se amasan hasta formar una pasta compacta con una solución de 2 partes de dextrina en 18 partes de agua, se introduce en moldes y se seca.

b) Se funden 12 partes de ácido oleico con 3 partes de estearina y o de parafina que se mezclan con 50 partes de creta sílice, así como con 20 partes de tierra de infusorios, previamente calentadas, obteniendo luego, por presión, piezas rectangulares con un peso de 50-100 gr, o también tabletas, barras o bolas.

Empleando un polvo de limpieza con una combinación distinta se amasara en la mezcla de oleina-parafina la cantidad que sea necesaria para que resulte un polvo graso al tacto que no se disgregue al comprimirlo fuertemente. Con piedras de limpieza se espacialmente secas se aumente la cantidad de parafina a expensas de la oleina o se diluye la mezcla con bencina, tetracloruro de carbono u otra sustancia análoga para que pueda mezclarse a la masa mayor cantidad de polvo. después del prensado, los respectivos agentes de dilución se evaporan al cabo de un largo tiempo de estar almacenados. Empleando cal de Viena, la piedra de limpieza concluida se envuelve en papel pergamino o en hojas de estaño o también se impregna de parafina sumergiéndola en esta cuando esta liquida y caliente, para impedir de esta manera la absorción de la humedad y del ácido carbónico del aire que haría desaparecer la acción mordiente de la cal. Para su uso se toma de la piedra un poco de polvo de limpieza mediante un trapo humedecido con agua o can alcohol o amoniaco diluido y con el se limpia el objeto metálico.

 

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