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Falsificación de monedas antiguas
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Falsificación de monedas antiguas

Falsificación de monedas antiguas

 

 

Falsificación de monedas antiguas

 

 

Fuente: www.cayograco.wanadooadsl.net

 

 

Falsificación de monedas antiguas. NUMISMÁTICA.- Parte de la Arqueología que trata del estudio de las monedas y medallas. Esta ciencia puede dar testimonio inestimable de los intercambios y de la economía de los pueblos, así como de su historia política, geográfica, religiosa, etc.

 

La falsificación de moneda es una actividad casi tan antigua como la existencia de la propia moneda. Ya en tiempos de Roma, algún que otro individuo aprovechaba sus conocimientos técnicos en la fabricación de moneda e incluso los troqueles oficiales, para hacer sus triquiñuelas y obtener así un fácil beneficio. El método mayormente empleado fue el de cubrir piezas hechas con bronce con una fina capa de plata y así hacerlas pasar por denarios. 

 

Hoy en día las falsificaciones siguen, como todos sabemos. Pero para nosotros, los coleccionistas de monedas antiguas, el peligro no ha pasado pues hay individuos que todavía se dedican a este vergonzoso negocio falsificando las monedas antiguas y vendiéndolas como auténticas.

 

En este sentido, el mas fácil método de introducción o venta de dichas falsificaciones está en los países donde hay ruinas romanas y se orienta a la actividad turística. Se ofrecen monedas antiguas falsificadas a turistas que visitan ruinas y que no están sobre aviso, ni tampoco tienen los conocimientos mínimos para poder distinguirlas. Pero este no es el único método de introducción. Uno de los espacios mas usados por las mafias de falsificadores son los espacios web de subastas. En estos sitios suele ofrecerse falsificaciones de monedas muy difíciles de encontrar (y no tan difíciles) y a precios muy asequibles. Muchas veces, cuando la moneda a "colar" puede ascender a mucho dinero en las pujas, se esconden tras subastas privadas en las que los pujadores no pueden ser informados que están pujando por una moneda falsa. Así que cuidado con las monedas de oro a precio de saldo. Afortunadamente, en estos dos sitios mencionados, actúan una mayoría de vendedores muy honorables ofreciendo piezas auténticas garantizadas de por vida.

 

En este espacio pretendo sentar las bases necesarias para que la persona que empieza con este maravilloso mundo del coleccionismo de monedas romanas, pueda tener las mínimas nociones para saber diferenciar lo auténtico de lo falso con el mas elevado porcentaje de acierto posible. Para ello empezaré por dar unas pinceladas sobre los métodos de fabricación de moneda que se usaban en la antigüedad y seguiré con los métodos de falsificación propiamente dichos, tratando de poner los ejemplos mas claros posible, así como una galería de imágenes donde se muestran algunas piezas auténticas junto con sus mas populares falsificaciones.

 

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MÉTODOS de AMONEDACIÓN

En la antigüedad se utilizaron dos formas distintas para fabricar las monedas. El mas utilizado en aquellos tiempos y que ha llegado hasta nuestros días fue la acuñación : fabricar una pieza metálica (el flan) de peso y calidad requeridos, ponerla entre dos cuños, previamente calentada para facilitar el acuñado, golpear sobre el cuño para obtener las marcas en el metal que darán forma a la moneda. Un segundo método consistía en fundir el metal y verterlo liquido o en grano en moldes de arcilla o de piedra que previamente habían sido grabados, en negativo, con los tipos monetales. Con este método sólo se requería una sola operación.

 

El sistema de acuñación acabó imponiéndose porque, aunque era mucho mas trabajoso y requería de la intervención de muchos mas operarios, presentaba una serie de ventajas, como la mejor calidad en el resultado, mayor control en los procesos y la capacidad de emitir grandes series monetarias. El método de fundición, por el contrario tiene la ventaja de una mayor simplicidad y muy reducidos gastos de montaje.

 

Estos dos métodos no fueron sucesivos cronológicamente. Las primeras monedas procedentes de Asia Menor fueron acuñadas como lo fueron mas tarde las griegas y, sin embargo, en Sicilia ciertas monedas de bronce fueron en sus comienzos fundidas. También se hicieron mediante la fundición las grandes piezas de la Italia Central, Etruria, Umbria y las de Roma del sistema aes grave.

 

 

MONEDA FUNDIDA

 

La fundición es un fenómeno aislado que convive con el método de acuñación en una misma cultura y, en general, se ha utilizado de forma esporádica y como respuesta a problemas concretos y locales: es el caso del aes grave, que por su tamaño no podía ser acuñado. 

 

Cuando un pueblo tiene una economía estable y controlada prefiere el sistema de acuñación al de fundición. Sin embargo, la fundición como proceso para obtener moneda siguió viva en manos de falsarios, quienes amonedaron profusamente por ese método pues sólo para ojos avezados la distinción es clara. Damos seguidamente las características más evidentes de las monedas fundidas, observad el AS de más arriba.

 

a) superficies granulientas producidas por el contacto con la arcilla o la piedra.

 

b) presencia de pequeños orificios ocasionados por las burbujas de aire aprisionado entre el metal caliente (estas burbujas sueles desaparecer en los flanes sometidos a la acuñación).

 

c) la existencia de un reborde alrededor de la pieza.

 

d) una forma redonda del cospel, mucho mas perfecta que en las monedas acuñadas, que se deforman al ser golpeadas y

 

e) una falta de nitidez en las aristas y contornos de los tipos monetales que naturalmente contrastan con los perfiles angulosos producidos por el golpe de la acuñación.

 

Parece ser que como moldes para fundir moneda se usaban ciertas piedras refractarias de naturaleza silícea. Han llegado conservados hasta nosotros algunos moldes que constan de dos valvas grabadas con los tipos en hueco y en negativo de alvéolos únicos o múltiples con lo que se podían fundir una única pieza o varias de ellas. En cada valva del molde se preparaba un canal de sección semicircular que coincidía con la cara opuesta, formando así un canal semicircular por el que se vertía el metal fundido que alimentaba todo el interior del molde, llenando los alvéolos y formando así la moneda.

 

En el método de fundición múltiple podemos distinguir dos tipos de moldes: placas de alvéolos no comunicantes y de alvéolos comunicantes. A su vez estos últimos pueden diferenciarse entre: 

a) fundición en rama, donde cada alvéolo es el final del canal y las monedas no presentan mas que una lengüeta de unión, y en rosario, donde las monedas tienen dos lengüetas en los lados opuestos, o una sola según la posición del alvéolo en la placa del molde, cuyos rastros quedan en la moneda al separarlas.

 

Cuando el metal se vertía en liquido, la diversidad de peso que ofrecían las monedas era muy amplia, siendo algunas el triple que las otras, diversidad que se achaca a la falta de precisión en la factura de los moldes (mas profundos unos que otros) o a que el metal no llegara por igual a todos los alvéolos.

 

 

MONEDA ACUÑADA

 

El otro método para fabricar moneda en la Antigüedad fue la acuñación. Ya las primeras monedas de las cuales tenemos conocimiento, de Asia Menor, se fabricaron por este sistema, que es el que a prevalecido, con ciertas variantes, hasta el día de hoy, probablemente por sus claras ventajas: más rápida y mayor producción, mejor calidad de las monedas y, sobre todo, una mayor dificultad de falsificación. El método consiste en dos operaciones fundamentales: 1) fabricación de los flanes monetales o cospeles y 2) estampación por percusión de los tipos monetales en dichos flanes.

 

 

Flan monetal o cospel

 

Los métodos para confeccionar cospeles, es decir, flanes vírgenes que luego sufrirían la acuñación, fueron muy variados: 1) por fundición, siguiendo el mismo sistema que para fabricar las monedas fundidas, pero en este caso, los moldes no llevan grabado el tipo monetal, o sea, el resultado es un flan liso, sin inscripciones. 2) en barras cilíndricas de las que se iban cortando los flanes, 3) de una lámina metálica se recortan con tijeras los cospeles, 4) reacuñando piezas ya amonedadas.

 

Acuñación

 

El proceso de imprimir por percusión los tipos monetales en el cospel virgen es lo que llamamos acuñación. Para acuñar una pieza se necesitan dos cuños, uno inferior y fijo, llamado Anverso, que tiene que ir embutido en un yunque, y otro superior y móvil llamado Reverso. Ambos deben llevar grabados en negativo e incuso los tipos monetales y las leyendas. Sobre el cuño del anverso coloca el suppostor el flan monetal sujetándolo con las tenazas, o los cospeles unidos en ristra. El maellator golpea con el martillo sobre el cuño del reverso, que oprimirá e incrustara el cospel contra el anverso y de esta manera el flan monetal, con los dos tipos ya marcados, se convierte en moneda legalizada. Nulas son las referencias que los autores antiguos nos han dejado respecto al hecho mismo de la acuñación, y las representaciones que encontramos en las monedas tampoco ayudan a desvelar el proceso completo de la operación implicaba, pues son representaciones de los útiles empleados, no del proceso en si mismo. De estas herramientas sabemos algo más debido a que han sido halladas muchas y gracias a que algunas de ellas han sido desenterradas por arqueólogos han podido ser datadas. 

 

El proceso de acuñación mismo empezaba cuando los flanes eran calentados en la mayoría de los casos ya que así el golpe o los golpes de martillo podían ser más suaves evitando así que el cuño del reverso, donde incidía directamente el martillazo, pudiera sufrir fisuras o roturas. El calentamiento previo de los flanes también posibilitaba una impresión mas perfecta de los tipos, aunque si el flan estaba muy caliente provocaba que los contornos de la moneda fueran poco nítidos, daba la apariencia de que los cuños estaban más usados de lo que en realidad estaban, y también el calentamiento de los flanes y en consecuencia su maleabilidad hacia que no se agrietasen las monedas con tanta facilidad por los bordes. De todas formas era normal que cada pieza fuera golpeada mas de una vez para que quedara bien acuñada. Pero este proceso de recalentamiento de la pieza también tenia sus inconvenientes: si la pieza estaba muy caliente, al sellarla había mas posibilidades de que el metal quedara pegado a los cuños, introduciéndose entre las pequeñas grietas de las epigrafía o entre el pelo del busto, provocando el engorroso y paciente trabajo de su limpieza, provocando verdaderos retoques de los cuños. También al estar el metal del flan demasiado caliente provocaba que algunas monedas quedaran pegadas al cuño, lo que dificultaba el acto, siempre rápido, de sustituir el flan acuñado por otro para acuñar. Por lógica el cuño que más se calentaba era el del anverso, ya que era donde el flan caliente permanecía mas tiempo, así que el cuño al cual se pegaban mas los flanes era este.

 

Errores de acuñación

 

Las piezas defectuosas que han llegado hasta nosotros nos son de mucha utilidad a la hora de conocer las distintas etapas del proceso de acuñación así como del numero de personas necesarias para realizar dicho proceso y también a la velocidad en que se trabajaba. Los errores mas corrientes consisten en la consecuencia de la repetición del martillazo cuyo resultado se ve en monedas con doble contorno, esto es: entre golpe y golpe la moneda se movía y quedaba con ese doble contorno de los tipos. 

 

También ocurría que el flan no se colocaba bien centrado y el cospel quedaba en parte fuera de los cuños provocando así la impresión de sólo una parte del tipo. Otros errores consistían en colocar un flan entre los cuños y sin llegar a golpearlo colocar otro flan encima, esto provocaba las monedas que ahora vemos con una sola cara marcada y la otra virgen. También han llegado hasta nosotros monedas con dos reversos, uno de ellos incuso, debido a que en la rápida acción del acuñado el operario encargado de retirar la moneda ya acuñada no lo hizo a tiempo, provocando que el reverso de esa moneda actuará de cuño del reverso para la siguiente. Puede ocurrir justo al contrario: que sea en el reverso donde quede pegada la moneda, con lo que el resultado será una moneda con dos anversos, uno de ellos incuso.

 

Es evidente que todos estos errores se producían por el ritmo muy rápido de trabajo: el operario que pone el flan entre los cuños lo hace más rápido que el que retira la moneda ya acuñada, resultado: las matrices caen sobre las dos piezas, re acuñando la primera y provocando que esta actúe como cuño de la segunda (de la que está encima de ella) con lo que esa cara queda, como hemos dicho, incusa.

 

Con este tipo de fallos, podemos llegar a la conclusión de que, como mínimo, hay tres personas actuando en el proceso. La primera en la que sujeta el cuño del anverso y golpea con el martillo cuando hay una pieza entre los dos cuños (malleator), la segunda que es la que, con unas tenazas, pone el flan sobre el cuño del anverso (suppostor) y una tercera, de la cual desconocemos el nombre, es la que se encarga de retirar la pieza ya acuñada antes de que el suppostor vuelva a poner otra entre cuños. También, por los errores en las monedas, deducimos que si el operario que retira la moneda ya acuñada tiene algún problema que ralentiza su actuación sobre la de los demás operarios es cuando ocurrirá el fallo y surgirá el error de acuñación. Imaginemos el proceso realizado a bastante velocidad y comprenderemos el resultado de las incidencias en la cadencia repetitiva de todo el proceso.

 

Bien, creo que con lo dicho hasta aquí, hemos entendido mínimamente el procedimiento que se utilizaba para fabricar la moneda, así entenderemos que puede haber diferencias entre dos monedas de la misma serie y de la misma ceca sin que ello signifique que una de ellas, o las dos, sean falsificaciones. Esto es porque, como hemos dicho, la limpieza de los troqueles podía llevar a modificaciones substanciales de los mismos, sobre todo en la epigrafía. De cara a la falsificación hemos de decir que precisamente las falsificaciones que se hacen utilizando los métodos antiguos del acuñado son las más difíciles de identificar.

 

Falsificación de monedas antiguas

 

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