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Orfebrería Prehispánica - 1/3
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Joyeria Prehispanica de plata y oro - Arte Azteca y Maya

Dios de los joyeros. Mascarilla Xipe Totec.
representa al dios de la primavera y los orfebres. 

 

 

Orfebrería Prehispánica

 

Texto: Martha Carmona Macias

Fuente: http://virtual.utm.mx

 

 

Una de las más ricas herencias artísticas de México procede de las culturas indígenas de Oaxaca; por varias centurias sus antiguos habitantes plasmaron en barro, roca y metales preciosos su peculiar visión del universo. En esos tiempos, la relación de los hombres con los dioses era más íntima, de ahí que sus obras estén impregnadas de una religiosidad propia. 

Oaxaca tiene una sobresaliente tradición orfebre que distinguió a los mixtecos desde finales del siglo IX hasta principios del XVI, frenada violentamente por la Conquista. En Mesoámérica, la explotación minera subterránea formal se inició durante los periodos Clásicos temprano y medio, entre el año 1 y 700 de n.e.; la minería es solamente una parte de la cadena tecnológica para el aprovechamiento integral de los minerales. Los siguientes eslabones fueron la preparación mecánica, la metalurgia extractiva y la orfebrería con el uso de moldes. En Mesoamérica hubo simultáneamente metalurgia extractiva y orfebrería a principios del siglo IX de n.e., probablemente difundidas desde Sudamérica.

 

La metalurgia es el conjunto de técnicas aplicadas a los minerales para obtener metales con la pureza suficiente para que puedan ser materia prima en la elaboración de objetos utilitarios y suntuarios; cuando se usan metales en estado nativo, es posible beneficiar éstos por la sencilla técnica del martilleo, pero a medida que se refina la técnica y surgen diseños más elegantes y complicados se utiliza el fundido y los moldes, esto favoreció la aparición de piezas más delicadas y el conocimiento de aleaciones. 

El desarrollo de la metalurgia, plenamente dominada a fines del Clásico (800 de n.e.) en Oaxaca, nos obliga a pensar que la fecha tardía de la introducción de esta técnica se debe a influencias externas que aportan un procedimiento elaborado muy concreto sobre el trabajo de los metales. 


Los investigadores piensan que el conocimiento de la metalurgia llega a Mesoamérica básicamente por vía marítima, situando su origen tanto en Centro como en Sudamérica; en ambas regiones se trabajó el oro, la tumbaga y, en menor escala, el cobre puro y la plata; la expansión debió darse por mar, fundamentalmente por el Pacífico, esto explicaría el desarrollo primario de la técnica en las regiones de Oaxaca, Guerrero y Michoacán difundiéndose hacia el resto de Mesoamérica; se utilizaron también rutas terrestres de intercambio entre Centro y Sudamérica con las culturas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán. 

Según algunos cronistas, de Oaxaca salía el oro que circulaba en el Anáhuac; éste se obtenía en polvo, escamas y pepitas de depósitos secundarios algunas corrientes de agua, por medio del bateaje; las crónicas señalan que se sacaba principalmente de las orillas de los ríos, formando los placeres de la Chinantla, Sosola y Tututepec, la provincia más rica, sin olvidar otras como Coatlán, Ocelo, Tepeque, Pochutla, Suchitepeque, Tehuantepec, Chinantla, Yanhuitlán, Teotitlán y otros lugares localizados en la zona mesoamericana Mixteca. 

 

En oro se elaboraron anillos, pectorales, agujas, bezotes, orejeras, discos repujados y con incrustaciones, placas, adornos para ser cosidos a las prendas, representaciones antropomorfas y deidades, así como cascabeles de formas diversas, laminillas enroscadas o representando serpientes y cuentas; estas últimas, cuando son redondas, no son de oro macizo sino núcleos de barro cubiertos con una fina película de oro. En algunos collares, en vez de la clásica cuenta esférica, son semiovales y barrocas; en collares más elaborados, las cuentas fueron sustituidas por otras estructuras como carapachos de tortuga, ranas o coronas de muelas de felino. En anillos, bezotes, orejeras y colgantes se representaron diversas aves con una influencia Cloclé y Veraguas del Panamá Central. 

 

 

 

Joyeria Prehispanica de plata y oro - Arte Azteca y Maya

Collar formado por carapachos de tortuga que hacen 
la función de cuentas; este collar se remató con 
cascabeles para que al moverlo produjera un delicado sonido.

 

 

Al oro se le consideraba sagrado -excrecencia del sol-, razón por la que seguramente su uso se restringió, al igual que el de la plata -excremento de la luna- se trabajaba ligada con oro, fundida por el método de la cera perdida. En esta época los indígenas relacionaban el oro y la plata con el día y la noche, con el sol y la luna, con la vida y la muerte, siguiendo la eterna dualidad de la cosmogonía antigua mexicana. El nombre que los mixtecos daban al oro era dziñuhu cuaa, "el resplandeciente amarillo", designación evocadora del sol, cuyos rayos atraviesan el azul del cielo manifestando el poderío del astro; el color amarillo significa la luz, el calor y la vida, así, la "luz de oral' es un camino de comunicación entre hombres y dioses. El nombre mixteco para la plata es dai nuhu cuisi, "el resplandeciente blanco", metal asociado a la luna, astro que evoca la noche, la periodicidad, la renovación y el principio femenino. 

Sabemos por hallazgos arqueológicos que las técnicas metalúrgicas antiguas más importantes eran ampliamente conocidas en el México antiguo y en particular en Oaxaca. 

La fundición y el uso de moldes, combinado con el martilleo y el pulido, dieron acceso a mayores avances técnicos y a las aleaciones que por el año 1000 de n.e. y optimizaron el trabajo de los orfebres llamados en mixteco Tay Tevuidzi ñuhu. 

Las técnicas de trabajo en metal se clasifican en dos grandes apartados: 

Técnicas en frío, que a su vez se subdividen en: 

* Técnicas primarias: percusión y presión para laminado, repujado, estampado, grabado y uniones mecánicas, utilizando el pulido como técnica de acabado. 

* Técnicas complementarias: forrado, chapeado, incrustación, engastado y templado. 

Técnicas con calor: fundido, destemplado, hiladura (para la elaboración de alambres), licuación y vaciado. 

* Las técnicas de recubrimiento y unión son dorado, reparaciones tipo grapa y soldadura. 
Estas técnicas se aplicaron en metales nativos y fundidos, siendo el laminado la más antigua; las láminas tenían diferentes grosores de acuerdo a los objetos que se fabricarían. 


El martillado en frío y en caliente adelgazaba los metales hasta el gusto del orfebre; el repujado se hacía en láminas delgadas trabajado por presión y percusión.

 

 

Joyeria Prehispanica de plata y oro - Arte Azteca y Maya

Collar de oro y concha. 

La combinación de estos materiales representa

los principios masculino y femenino.

 

 

Destacan las cuentas en forma de calabaza que simboliza la abundancia y fecundidad. 

Fue, sin duda, especial y apreciado el uso de las incrustaciones de piedras preciosas y semipreciosas en los objetos de metal, básicamente en oro; se colocaron obsidiana, piedras verdes, turquesa y conchas. 

El templado fue la técnica para endurecer, dar mayor resistencia y menor desgaste a la pieza trabajada, era empleada básicamente en la fabricación de herramientas e instrumentos de labranza, así, por medio del martilleo y el destemplado o recalentado daban un endurecimiento zonas a placer del artesano, sobre todo en herramientas de cobre. 

Se usó también el fundido de metales como oro, plata, cobre, plomo y estaño y el vaciado en moldes abiertos o cerrados; estos últimos se utilizaban básicamente en la técnica de la cera perdida. 

Los orfebres mixtecos tuvieron preferencia por ligar el oro con la plata, con el fin de reducir la temperatura durante el proceso de fundición. El punto de fusión de la plata es de 960 grados centígrados, lo que facilita el trabajo del orfebre en relación con el uso de la tumbaga. La plata también permite un trabajo más fino, como lo evidencia la falsa filigrana.  

 

 

Joyeria Prehispanica de plata y oro - Arte Azteca y Maya


Pectoral de Zaachila
Al centro tiene al dios del Fuego, simbolizado como un personaje gordo con sus extremidades descarnadas; en su tocado de plumas destaca la figura del águila, ave representante del Sol. El disco que rodea a la deidad tiene ocho rayos que indican los puntos cardinales, y los 18 círculos corresponden a los meses del calendario prehispánico.

 

 

Los orfebres reparaban las piezas con dos técnicas; la más sencilla sólo se utilizaba para unir alambres a manera de grapa cerrada, v. gr. en el Pectoral de Zaachila; el segundo procedimiento emplea la soldadura como medio de unión; la más usada fue la que podríamos semejar a la "autógena" actual, logrando la fusión de piezas del mismo metal, calentando los bordes a fundirse y poniéndolos en contacto cuando se hallasen a punto intermedio de fusión, al enfriarse quedaban unidos. 

Para unir se utilizaron cristales de cobre o carbonatos de cobre (asurita y malaquita), materiales muy abundantes; en este caso, la liga es perfecta, sólo se requirió de un pequeño soplete con una flama ligera para reducir los cristales a cobre y soldar con la técnica "autógena" piezas que no presentan alteraciones de "goteo", ya que los ligues de metal son perfectos. Algunas piezas con soldadura imperfecta dejan ver el goteo del metal, este descuido era frecuente si las partes unidas quedaban al reverso del objeto y, por lo tanto, no serían evidentes. 

En la soldadura del oro se utilizaron los mismos carbonatos, oro, o lo más sencillo, plata. En algunas piezas se aprecia el color rojizo del punto de la soldadura. En la nariguera móvil que pende de la máscara del dios Xipe de la Tumba 7 de Monte Albán y en sus orejeras, se evidencia claramente el uso de soldadura, en este caso seguramente se usó algún carbonato de cobre. La soldadura más evidente en otras piezas estaría en las orillas de los cascabeles o en los adornos colgantes de la joyería mixteca sostenidos por argollas. El Pectoral de Zaachila muestra evidencias de soldaduras y seguramente fue trabajado en diferentes vaciados y después soldado. 

Entre los diseños preferidos de los antiguos mixtecos destacan las grecas, las volutas, las "S" estilizadas y los "puntos" de oro con que cubren o rellenan espacios en sus obras. En anillos colgantes, broches y pectorales representan animales relacionados con la religión y la mitología, así como deidades y acontecimientos cosmogónicos y rituales. 

 

Orfebrería Prehispánica

 

 

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